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Seminario sobre el libro “Las huellas de la memoria. Tomo I”. Tercer Encuentro


Este se realizó en el III Congreso de Salud Mental y Derechos Humanos organizado por la Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo en noviembre de 2004.

Por Juan Carlos Volnovich, Gilou García Reinoso, y Fernado Ulloa - Publicado en Noviembre 2004

Coordinación: Enrique Carpintero y Alejandro Vainer

 

Tercer encuentro

Participan: Juan Carlos Volnovich, Fernado Ulloa y Gilou García Reinoso  

(La desgrabación es textual. El texto no fue corregido por los expositores)

 

Enrique Carpintero

 

Nosotros vamos a hacer una introducción y después van a hablar los invitados para contar sus experiencias y reflexiones en relación al tema de hoy que es “El psicoanálisis no institucionalizado,   Plataforma y Documento.”

En primer lugar, el tema de Plataforma y Documento está incluido en el segundo tomo. Este tomo termina en el 69, en el Cordobazo, que es para mí un punto de inflexión entre la década del 60 y los 70. En este sentido hablar de Plataforma y Documento implica entender esta primera ruptura que se hace en la APA , precisamente a partir de los efectos del Cordobazo en nuestro país. El Cordobazo fue un hecho social y político que confluyó en una movilización en Córdoba donde terminaron finalmente, la mayoría obreros y estudiantes, teniendo el control de la ciudad de Córdoba. El Cordobazo fue el inicio y el final de la dictadura de Onganía, y esto llevó a una serie de movimientos sociales en otros lugares del país. Con lo cual generó un período de grandes luchas ya no solo ideológicas, como caracterizaba la década del 60, sino también, y fundamentalmente políticas, desde los diferentes posicionamientos políticos que se tomaban en las instituciones y en el conjunto del país.

Para hablar de nuestro campo específico, el psicoanálisis y la Salud Mental , muy brevemente podemos tomar los efectos que tiene el Corodbazo en la FAP , la cual se transforma en una institución que incide políticamente en una serie de cuestiones que se desarrollan del Cordobazo en adelante. En la Asociación de Psicólogos se saca una declaración de apoyo al Cordobazo y a partir de ahí se genera una lucha política ideológica; inclusive en es época comienza a sacarse la Revista Argentina de Psicología, que dirigía Ricardo Marcé donde se dan varias polémicas importantes en relación a nuestro campo específico.

En la APA , comienza un proceso de politización donde hay una anécdota, se realiza la primera huelga de psicoanalistas como día de duelo. La decisión era no atender en el propio consultorio. Esto que es anecdótico genera en la institución diferentes debates, políticos e institucionales. Desde ahí hay que marcar la organización de estos dos grupos en la cual no solamente se plantean diferentes perspectivas políticas e ideológicas, sino también o fundamentalmente se cuestiona, la formación del psicoanalista dentro de la estructura de la APA.

Para finalizar nosotros creemos, como decimos en el libro, que Palataforma y Documento permiten el psicoanálisis no institucionalizado. Antes de esto, ser psicoanalista era ser de la APA. A partir de esa ruptura permite la posibilidad de ser psicoanalista por fuera de la APA y dándose pautas de formación por fuera de las instituciones psicoanalistas.

Brevemente, y para hacer honor a quienes formaron Plataforma particularmente. Plataforma fue fundada por Armando Bauleo y Hernán Kesselman, a contramano de lo que permanentemente dice Elizabeth Rudinseco en sus escritos, inclusive en el diccionario, que fue formado por Mimi Langer.

 

 

Alejandro Vainer

 

Voy a retomar lo de Enrique en cuanto a Armando Bauleo y a Hernán Kesselman. Voy a basarme en esto que planteamos constantemente en el libro que es la necesidad de extender estos fenómenos que se dan dentro del psicoanálisis y la salud mental en el contexto socio histórico.

El contexto de Roma, que es el contexto en el cual se organiza Plataforma como movimiento internacional, se da a dos meses del Cordobazo en la Argentina. Es en este contexto, fin de julio del 79 en el que   (el Cordobazo fue el 29 de mayo del 69).

Hernán Kesselman y Armando Bauleo se juntan con oros psicoanalistas, gran parte de las jóvenes generaciones de psicoanalistas para protestar por la verticalidad y el tipo de orientación de clase que tenía el psicoanálisis oficial.

Al volver a Buenos Aires en agosto del 69, organizan la primera reunión de Plataforma en Buenos Aires.

Se dan una serie de hechos que habría que enmarcar; la lucha contra la dictadura de Onganía, Levingston y Lanusse para poder entender este el ejemplo que se da en esos dos años, desde agosto del 69 a noviembre del 71, que es la fecha de la ruptura, que creo ¿???????? en toda la sociedad que implica, para tomar un contexto dentro de la Asociación Psicoanalítica , el coloquio de violencia y agresión, que era preparatorio de un Congreso Latinoamericano. Ya en esas discusiones comienza a aparecer la cuestión claramente política y diferenciada de los grupos de psicoanalistas comprometidos política y socialmente; está el trabajo de Giloú García Reinoso, que se presenta en noviembre del 69. Posteriormente se desarrolla todo un debate acerca del Congreso en Brasil donde estando también una dictadura se decide cambiar de tema y no de lugar, porque el tema era demasiado fuerte. Paralelamente a esto, se da en 1970 la situación en cuanto a Documento. Fernando estaba a cargo del Centro Ranquel   y la información que recibe de Bs. As. es que dejan cesante a un residente por su dirección política; esto entabla una discusión con la institución de Fernando y de todo un grupo de gente.   Esto va paralelo a los movimientos sociales del momento. Se produce en el Congreso Internacional del 71 en Viena y Roma y hacia noviembre del 71 se produce la ruptura. Yo simplemente voy a leer, para que podamos pensar parte de las declaraciones de Plataforma y de Documento.

Ambos grupos cuestionaban la verticalidad de la formación, la verticalidad del poder de   la institución psicoanalítica; el texto en Documento decía: “ La APA ha llegado a constituir una empresa que lucha por la posesión monopolista del psicoanálisis. El objetivo de esto, mediante una falsa neutralidad del apoliticismo es la instrumentación ideológica del psicoanálisis al servicio de las clases dominantes de nuestra sociedad.” La idea de Documento, mas allá de las diferencias que puedan tener con Plataforma, y lo decían explícitamente, era que ambos tendían al rescate del psicoanálisis poniéndolo al servicio de una meta compartida; el advenimiento de una sociedad socialista.

La declaración de Plataforma terminaba con algo que se entronca con   algo de lo que pudo abrir, que es lo siguiente. Decían: “Para nosotros desde aquí en más el psicoanálisis no es la institución oficial. El psicoanálisis es donde los psicoanalistas sean, entendiendo el ser como la definición plana que no pasa por el campo de una ciencia aislada y aislante sino por una ciencia comprometida con las múltiples realidades que pretende estudiar y transformar.”

Como decía Enrique, para nosotros es muy importante porque esto marca una ruptura que permite el título de la mesa de hoy, “El psicoanálisis no institucionalizado”. A partir de esto, consideren que previo a estas dos declaraciones, para ser psicoanalista había que ser miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina. Esta ruptura   tiene el valor de que a partir de esto se da, además de todo el movimiento posterior, que es la formación de una Coordinadora de Trabajadores de Salud Mental, integran la Asociación de Psiquiatras, la Asociación de Psicólogos de Buenos Aires, de Psicopedagogos y asistentes sociales, organizan el Centro de Investigación todo un lema en cuanto a una formación diferente. Realmente, es un capítulo porque fue una idea de formar trabajadores en salud mental de otra forma, que prácticamente no volvió a reiterarse. Y permite que hoy, además de distintos grupos, no solamente nos podamos considerar no solamente analistas por fuera de instituciones, sino con este compromiso que revelan las dos declaraciones. Creo que es un punto de quiebre en nuestra historia.-

 

 

Juan Carlos Volnovich

 

Yo debo a la generosidad de Alejandro Vainer y de Enrique Carpintero, y sobre todos   de las madres de plaza de mayo el gusto enorme de compartir esta mesa redonda.

El psicoanálisis en la Argentina comenzó siendo la gesta de un puñado de pioneros, continuó siendo una secta. Es recién con el advenimiento de la modernidad tardía que se transformó en iglesia.

El período de gesta va desde 1938, fecha en que Ángel Garma llegó al país, 1939 cuando lo hizo Cárcamo hasta 1949, cuando en el Congreso de la IPA en Zurich, el primero que se realizaba después de la guerra fue oficialmente reconocida la Asociación Psicoanalista Argentina, que había sido fundada en 1942 por Garma, Cárcamo, Ferrari Ardoy, Marie Langer, Pichon Riviére y Ravscosky   Nada se opone a caracterizar a la institución Psicoanalítica como sectaria en el largo período que va desde su gestación hasta el momento de expansión ampliada con la que se transformó en iglesia.

Cuando digo secta, lo hago al respecto de un conjunto de personas que se han discriminado del cuerpo de la sociedad para formar un grupo limitado y exclusivo que rechaza sus normas inclusivas y que proclaman la adhesión a un sistema de valores, de ideas, y de reglas de conducta. A diferencia de las iglesias, que acogen a su rebaño tanto al santo como al pecador, la secta está constituida solamente por los puros. La secta es exclusiva allí donde la iglesia es inclusiva. Entonces, a pesar de las pocas coincidencias que había por ejemplo entre Cárcamo y Ravskosky, lo que todos tenían en común era su posición estructural de sectarios. Es decir, la sorprendente similitud con que reaccionaban ante la oposición externa y la herejía interna. Pero el fundamento de la secta psicoanalítica fue la adhesión, la lealtad inclaudicable a la doctrina, a los principios teóricos del grupo y a los intereses de la institución. Allí creció y se desarrolló el psicoanálisis como secta, con un cuerpo teórico, original, dosificado, capaz de subvertir a los saberes consagrados, y amenzando ensayar   los propios límites de lo que hasta en ese momento se consideraba ciencia.  

El psicoanálisis creció y se desarrolla hasta convertirse en iglesia alternando un modelo organizativo que reportaba a veces su carácter religioso, salvacionista y redentor, otras su carácter cientificista y casi siempre una vocación aristocatrizante.

En nuestro país entonces, el grupo Plataforma, que se separó en noviembre de 1971 de la APA jugó un papel fundamental en la ruptura del sectarismo, en el inicio del expansionismo psicoanalítico, y en la enunciación de una nueva ética. Plataforma, que va del 69 al 72, operó la transformación de la secta en iglesia. Dio inicio a la etapa final del monopolio de la APA , abrió el campo a un proyecto de expansión disciplinaria, inauguró el reino de la diversidad, en última instancia anunció el auge lacaniano, infinidad de parroquias para una misma iglesia. Plataforma la integrábamos unos pocos, apenas 18. Personas concretas que firmábamos con nombre y apellido, y que nos desplegábamos en el amplio espectro de las jerarquías institucionales desde la base a la punta de la pirámide.

Eran cuatro miembros en función didáctica, esa era la estructura vertical; Giloú Garcia Reinoso, Diego García Reinoso, Marie Langer y Emilio Rodrigué. Tato Pavlosky, que era miembro titular, Armando Bauleo, Hernán Kesselman, Rafael Paz, que eran adherentes, y era también De Lilian, y éramos otros candidatos: Fanny Baremblit, Gregorio Baremblit, Guido Gigliani, Marucho Braslasky, Yoyi Esmerado, Andrés Gallego, Miguel Matrac, Diego Narváez, y yo mismo.

Pero con nosotros estaban también desde un principio, auque por no ser miembros de la APA no habían renunciado, claro, Eduardo Menéndez, León Rocitchner y Raúl Ciarreta.

De nuestro grupo original, hoy falta Marie Langer, Diego García Reinoso, Fannny Barermblit, y Manucho Braslasky. También falta Raúl Ciarreta, que renunció a pertenecer a Plataforma para diciembre del 71, poco después de la ruptura y José Bleger, que integró Plataforma mientras permanecimos dentro de la APA pero que no renunció con nosotros. Duró apenas siete meses más, murió a los 49 años el 20 de junio de 1962.

Después de la renuncia a la APA ya afuera, otros compañeros se incorporaron a Plataforma. Eran psicoanalistas de APA que renunciaban individualmente y se sumaban a nuestro proyecto, como Marta Cersovich, Nora Gramajo, eran psicólogos que compartían nuestras luchas y nuestras ilusiones, eran colegas de Rosario, de Córodoba, de Tucumán que vibraban en la misma longitud de onda. Fueron también Rosita Litnik y Alberto Patern, que desaparecieron víctimas de la represión. De nuestro grupo original, de los que con la renuncia a la APA producimos la ruptura y la apertura consecuente, sólo tres compañeros permanecieron en el país manteniendo viva la llama durante los años de plomo. Guido Narváez, Rafael Paz y Manucho Braslasky, que falleció antes del advenimiento de la democracia. El exilio fue el común destino para los demás. Giloú y Diego García Reinoso, Marie Langer y Miguel Matraj en México, Hernán Kesselman y Tato Pavlovsky en Madrid, Armando Bauleo en Venecia, Lea Vigliani y Guillo Vigliani en Sao Paulo, Gregorio Baremblit primero en Río, Emilio Rodrigué en Bahía. Fany Baremblit, Gogi Esmerado y Andrés Gallego en Barcelona, yo en La Habana. Cada uno en su lugar cada cual a su manera, llevó adelante un proyecto en el que el desvelo por el psicoanálisis y lo social jamás estuvo ausente.

Si antes di a entender que Plataforma auguró el auge lacaniano, diré ahora que algunos de   nosotros siguieron las enseñanzas de Lacan. Raúl Charreta, Gogi Esmerado, Guido Narváez, Diego y Giloú, Emilio Rodrigué.

Dije también que las jerarquías formales que teníamos dentro de la APA. En Plataforma no había jerarquías, supuestamente ni grados formales pero sí informales. Las jerarquías formales dentro de la APA y las informales dentro de Platyaforma, no se superponían. Para mí, como lo dijo Alejandro era claro que Hernán y Armando sostenían un lugar fundacional y que el poder pasaba por Gregorio Baremblit y Miguel Matraj. Además, estábamos atravesados por una filiación analítica muy particular que en nada era ajena alas cuestiones de poder. Como ustedes verán, en Plataforma Marie Langer tenía cinco psicoanalizados, ya que también había sido la analista didáctica de Diego García Reinoso. Giloú, Emilio y Diego tenían dos analizados cada uno, Guido Narváez y Miguel Matraj dejaron sus analistas didácticos en la APA porque Gogi Esmerado había llegado a un acuerdo con Nun Rodrigué para terminar anticipadamente su análisis.

No teníamos filiación política. Teníamos simpatías políticas y afinidades ideologicas, pero no teníamos una pertenencia partidaria. Hernán Kesselman y Matraj si estaban muy ligados con el peronismo emergente de la época en espacios diferentes del peronismo. Tato Pavlosky estaba en el PST tanto como Rafael Paz comenzó a acercarse en el Partido Comunista que lo contó entre sus fieles. Pero los demás no estábamos afiliados en el sentido más estricto del término. Entonces, ¿desde cuando Plataforma? Desde que en el vigésimo Congreso Internacional de Psicoanálisis de Roma, en 1969 convocado bajo el lema “Protesta y revolución” pero no en el lujoso cabarét Hilton, sino en el modesto carleto de la vuelta otro discurso empezó a escucharse. Desde que Armando Bauleo y Hernán Kesselman empezaron a agitar la consagrada estructura institucional y removiendo el avispero propusieron una asamblea en la que se escuchasron por primera vez en el espléndido petit hiotel de Rodríguez Peña palabras como revolución, internacionalismo y el proyecto de un Congreso de Psicoanálisis en La Habana. Desde que para el Congreso Latinoamericano de psicoanálisis de Porto Alegre Giloú García Reinoso escribió un trabajo de los fuertísimos títulos “Violencia y Agresión o bien Violencia y Represión”. Desde que en octubre del 70, frente a una huelga general algunos de nosotros osamos distribuir en la APA volantes de la Federación Argentina de Psiquiatras, gremio al que pertenecíamos, fijando así nuestra posición frente al paro.

Desde que Tato Pavlosky usó su autorizada voz de miembro titular para leer en sesión plenaria el trabajo escrito por Gregorio Baremblit, voz no autorizada por ser solo candidato, donde criticaba implacable la potencia oficial de la APA al próximo Congreso Internacional de Viena a realizarse en julio del 71.

Desde que Marie Langer leyó en ese mismo Congreso de Viena su antológico “Psicoanálisis y/o Revolución Social. “

En fin, desde que el adentro de la Asociación y el afuera de la historia empezó a tironearnos y en algunos casos, a desgarrarnos.

¿Para qué Plataforma? Para rescatar al psicoanálisis de la estrechez teórica en la que estaba sumido. Para ayudarlo recuperar el camino que conduce a la subversión del sujeto, para aparatarlo del establishment que lo incorporaba como opción novedosa, para salvarlo de la certidumbre tecnocrática,   para acabar con cientificismo. Para todo eso Plataforma, que en ese momento era para hacer una revolución psicoanalítica que ayude a hacer una revolución social.

Hoy en día todo esto suena tan ilusorio, tan ingenuo y confuso como los sesenta y los setenta juntos .El proyecto de Plataforma se convierte así en blanco paradigmático para la crítica que desde la posmodernidad se ensaña con las utopías. Crítica ala omnipotencia descomunal que Plataforma albergaba y al mecianismo que ello destilaba. Pero lo cierto es que desde Plataforma el psicoanálisis argentino no volvió a ser el mismo y la APA , pese a las modificaciones democráticas que las circunstancias económicas y políticas le impusieron, tampoco volvió a recuperar la hegemonía de entonces.

Piensen ustedes que en el breve lapso de un año, desde noviembre del 71 hasta noviembre del 72, la APA perdió a 8 miembros didácticos, y no debían ser mas de 20 los que estaban en la pirámide. Marie Langer, Emilio Rodrigué, Giloú y Diego Gracía Reinoso, Fernando Ulloa, Jose Bleger, Nun Rodrigué y ¿De Asturi.

¿Hasta cuando Plataforma? Hasta que comenzamos a descubrir que cometíamos los mismos errores que criticábamos en la Asociación de la que nos habíamos apartado. Cuando encaramos el pedido de que nuestro proyecto pudiera ser desactivado y neutralizado. Cuando el vicio de un profesionalismo de nuevo puño empezó a rondarnos. Entonces, al año de haber renunciado a la APA decidimos ratificar aquella ruptura, que fue también un acto político, con la autodisolución del grupo, disolución que era ahora un gesto ético.

A partir de allí, cada cual tomó el camino que consideró amas adecuado. Para muchos, y tal vez no por casualidad, al principio fue el gremio, la Federación Argentina de Psiquiatras. Las Coordinadora de Trabajadores de Salud Mental, y el Centro de Docencia e Investigación. También la Cátedra de Psicología Médica de la Facultad de Medicina nos convocó por un breve tiempo, con Hernán Kesselman como profesor titular primero, y con Miguel Matraj después. Todo, casi todo hasta que la intensidad de la represión   interrumpió precozmente esos proyectos y nos condenó al exilio. Entonces, ¿Dónde quedó Plataforma? En el imaginario social, en la memoria y en la ausencia, en la derrota de las ilusiones de los sesenta, en nuestra estimada conciencia de vencidos, en la próxima alborada.

Nadie sospecho demasiado ajeno a la sociedad que lo genera, los prejuicios que caracterizan a los sectores dominantes interesados en justificar y perpetuar la desigualdad y la injusticia, se reflejaban también en nosotros. Incluso en los que decíamos ser de izquierda o que al menos nos negábamos ser cómplices de esa organización injusta y desigual. Nosotros tampoco estábamos vacunados contra la ideología de la opresión. Quizás en el pasado, nuestra salud consistió en saber que estábamos enfermos no mucho menos que el sistema que nos hizo y que quisimos ayudar a deshacer. Quizás nuestro futuro se apoye ahora en la firme decisión de reparar los filamentos rotos de una malla social agujereada, y sobre todo poder recuperar la posibilidad de la ilusión, aceptar el desafío de esta inagotable e imaginaria aventura por el inconsciente y el gusto por la esperanza. Allí, donde a pesar de una ausencia que ya lleva treinta y cuatro años, Plataforma sigue estando. Gracias.-      

 

 

Fernando Ulloa

 

(NO SE ESCUHA BIEN, PARTES SE PIERDEN)

…Yo me fui a Documento. Yo había entrado en el 55, cuando se hizo aquel simposio en realidad yo no entendí nada pero con el tiempo me di cuenta que ya empezaba precisamente la enemistad entre los analistas. Porqué no entendí nada?       Porque yo hacía un trabajo de relación entre los candidatos, era la época que estábamos con Pichón, hubo un simposio previamente en la APA y ahí me tocó ???? a Mimi Langer .

Cuando yo termino de presentar el trabajo viene y me dice: Ay Fernando, qué envidia tengo de tu juventud! (En esa época era joven yo) Cuando era joven pensaba igual que vos. NO SE ENTIENDE. .-

…Plataforma llevó un proyecto mucho más político, nosotros llevamos un proyecto mas social, según la interpretación que puedo hacer ahora.

 

 

Giloú García Reinoso

 

Les tengo que decir que yo pedí hablar aquí, porque me parecía que tenía que haber una mujer, si no todo esto parecería solo cosa de hombres.

Quería hacer algunos comentarios, que me parece que son importantes.

Quería darles algunos testimonios sobre cómo fue imposible la lucha dentro de APA. Intentamos primero pelear adentro, por ejemplo, el trabajo que fue mencionado aquí, que presenté en el año 69, surge no solo a propósito de un coloquio que tenia que tener lugar en Brasil, con el tema “violencia y agresión”. Y los brasileños, que tenían una dictadura de turno, dicen que no era prudente hacer un simposio con este tema con las cosas como estaban. Entonces se arma una discusión adentro de la APA , se hace una asamblea, ys e plantea que hay dos posibilidades; cambiar de tema o de lugar. Por supuesto, el grupo de nosotros que formó después el núcleo de Plataforma, liderados por Diego García Reinoso y por Pavlosky plantea que sería absolutamente inmoral cambiar de tema, y que había que cambiar de lugar. Esto divide las aguas e impide algunas amistades. En este momento se produce una fuerte situación dentro de la APA , de tal manera que desgraciadamente triunfa el cambio de tema. Se pone como tema “Modelos actuales de psicoanálisis”. A propósito de esto yo no voy al Congreso este y hago el trabajo dentro de la APA. Se produce un gran revuelo entre los candidatos y algunos titulares (FIN LADO A )

… La coordinadora   de Trabajadores de Salud Mental. En ese momento yo era secretaria???? Y se convoca a los psicólogos, alas asistentes sociales y a los psicopedagogos para trabajar conjuntamente con los médicos psiquiatras sobre el psicoanálisis. A partir de ahí se configura un ciclo, que se llama “el saber y el poder” y después de nuestra ruptura se configura ¿??? El cdi?. En ese momento el grupo Documento (podría agregar aquí una cosa; cómo aprecio yo la diferencia de orientación de un grupo y del otro? Yo creo que Plataforma era un grupo innovador, combativo, al principio nos reuníamos todos juntos, después se fue dividiendo, que tenía más interés político, como dijo Fernando, más interés en la política externa, creo que Documento tenía una crítica más interna. Sin embargo creo que Documento tuvo una idea o posición ventajosa en relación con los otros, porque nosotros éramos cuatro didactas sobre 18 personas, era bastante; en Documento había un solo didacta y bastantes más personas de la APA.   Nosotros , que habíamos tenido experiencia de enseñaza dentro de la APA , como analistas didácticos y como protectores, porque éramos todos protectores también, no teníamos nada de ganas de repetir la experiencia. No teníamos ninguna gana de volver a producir una formación que pensábamos que era prematura y tenía que ser trabajada antes mucho entre nosotros.

Documento sin embargo recogió el anhelo de los jóvenes, que en ese momento estaban realmente anhelando mucho una formación, levantó el guante y yo creo que hizo bien. Nosotros nos dispersamos, cada uno a su manera, algunos se volvieron grandes maestros y algunos hicieron otras cosas. Yo me fui al Instituto de Medicina del Trabajo, a trabajar y tomé la Comisión contra la represión y la tortura. O sea que en el 79 empecé a trabajar con Derecho Humanos, trabajaba con la gremial de abogados, en el psicoanálisis también. Es decir, que me parece importante ver todo el panorama, adentro y afuera, las luchas internas, externas, las luchas entre adentro y afuera y la diversidad. Pero no quería dejar de poner una voz de mujer en esto.-

 

(Enrique Carpintero)

Nos dieron unos minutos más que pedimos, porque nos gustaría que abriéramos las preguntas, que nos parece importante.

 

(Público, no se entiende la pregunta ni la respuesta)

(Público, reflexión sobre lo importante del encuentro para pensar el trabajo hoy)

 

(Alejandro Vainer)

Yo quería decir unas palabras en relación a los que dijeron nuestros compañeros. Ya hace ocho años, cuando Enrique Carpintero me invitó a tomar un café – esto está contado en el libro, pero lo voy a contar- donde por intereses que ambos teníamos, y por nuestro trabajo en la Revista Topia , me propuso comenzar un trabajo donde la idea que me propuso y que yo no diría que acepté, en realidad me lo propuso porque yo quería hacerlo en base a una información en la Facultad , de una Residencia donde yo veía el olvido de esta historia. En ese café, en San Juan y Boedo, yo jamás hubiera soñado este momento. Porque este momento es demasiado mejor de lo que podría haber soñado entonces. El hecho de la historia y la memoria- por eso se llama Las Huellas de la Memoria-   pudiera generar encuentro así; no solamente un libro sino el hecho como este donde se pueda transmitir en vivo y en directo esa experiencia. La verdad creo que es muy importante y como decían, todo el tiempo estamos subiros a nuestro tren, y la verdad tiene que ver con esto. Solamente esto quería agregar.

 

(Juan Carlos Volnovich )    

Uno podría decir que ¿??? Esta mesa, cual es la profunda diferencia entre los grupos Plataforma y Documento

Nosotros, los de Plataforma renunciamos a la APA el 4 de noviembre y los de Documento el 20 de noviembre.

Pero realmente, a mi me impresiona mucho, yo tengo un agradecimiento enorme por Alejandro Vainer y Enrique Carpintero, no sólo por la amistad que nos une sino por el trabajo que se tomaron y por haber hecho algo con nuestra historia, para que quede como algo más que nostalgia de ex combatientes. Realmente como registro de una historia nuestra que la escribimos nosotros. Me parece que han llenado un hueco fundamental y que han cumplido con una misión histórica que es esa, transmitir a las nuevas generaciones de donde venimos, y por   supuesto entonces, adónde vamos.-

 

(Fernando Ulloa)

Yo tuve el honor de prologar el primer volumen, y nunca me hubiera imaginado que fuéramos tan protagónicos… Lo que te pasó a vos, me pasó al revés a mi.

 

(público)

Pensaba que quizás fuera posible, además de este trabajo sobre la memoria, que es importante para todos, quizás fuera posible armar un seminario, o alguna otra cosa, poder encontrarnos no solo con el trabajo de la reconstrucción de la memoria, tal vez se pueda armar algo en la Universidad.  

 

(Giloú¿)

Yo quería también agradecer a la Universidad de las madres, porque creo que esto es también emocionante por el lugar donde se hace. Creo que es muy significativo y retoma la misma intención del foro de discusión que había, porque evocaba muchísimo las cosas que trabajábamos y pensábamos, y dudábamos por los setenta, pero que después hubo una especie de apagón. Y que de pronto, sea en este lugar, estar tan juntos, me parece que es algo que se retoma. Por eso quería agradecer a ustedes y a las madres.-

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