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Autores Hoy
La Condena de ser loco y pobre
Alternativas al manicomio
Nació en 1924 en Venecia. En 1949 se recibió de médico y empezó a trabajar como asistente en la Clínica de Enfermedades Nerviosas de Padua. En 1962 ganó el concurso para dirigir el Hospital Psiquiátrico de Gorizia. En 1968 publicó La institución negada. Informe de un Hospital Psiquiátrico, libro emblemático donde relata la experiencia de Gorizia. En 1971 escribió junto con su esposa Franca Ongaro La mayoría marginada. La ideología del control social. Las luchas de Basaglia con el movimiento Psiquiatría Democrática y el conjunto de la izquierda italiana lograron que en 1978 fuera aprobada casi por unanimidad en el Parlamento la Ley 180 de reforma psiquiátrica en la cual se ordenaba el cierre progresivo de los hospitales psiquiátricos promoviendo la atención comunitaria.
Paginas: 234
Nació en 1924 en Venecia. En 1949 se recibió de médico y empezó a trabajar como asistente en la Clínica de Enfermedades Nerviosas de Padua. En 1962 ganó el concurso para dirigir el Hospital Psiquiátrico de Gorizia. En 1968 publicó La institución negada. Informe de un Hospital Psiquiátrico, libro emblemático donde relata la experiencia de Gorizia. En 1971 escribió junto con su esposa Franca Ongaro La mayoría marginada. La ideología del control social. Las luchas de Basaglia con el movimiento Psiquiatría Democrática y el conjunto de la izquierda italiana lograron que en 1978 fuera aprobada casi por unanimidad en el Parlamento la Ley 180 de reforma psiquiátrica en la cual se ordenaba el cierre progresivo de los hospitales psiquiátricos promoviendo la atención comunitaria.
Paginas: 234
El psicoanalista perdido
Cuentos
A César Hazaki se le perdió un psicoanalista y dice que lo tienen los lectores. ¿Nosotros señor? No señor. ¿Pues entonces, quién lo tiene? Y la pregunta y el juego siguen en cada cuento de este su nuevo libro (y van...). En el humor y la creatividad, que con generosidad se despliegan por todo el libro (Frase esta indicadísima para todo texto de contratapa que se precie)pueden observarse los dos oficios del autor: el de psicoanalista -del cual vive- y el de escritor -con el cual viven sus personajes. Oficios que permanentemente se entrelazan.
Paginas: 121
A César Hazaki se le perdió un psicoanalista y dice que lo tienen los lectores. ¿Nosotros señor? No señor. ¿Pues entonces, quién lo tiene? Y la pregunta y el juego siguen en cada cuento de este su nuevo libro (y van...). En el humor y la creatividad, que con generosidad se despliegan por todo el libro (Frase esta indicadísima para todo texto de contratapa que se precie)pueden observarse los dos oficios del autor: el de psicoanalista -del cual vive- y el de escritor -con el cual viven sus personajes. Oficios que permanentemente se entrelazan.
Paginas: 121
Cuentos para después del diván
Cuentos para después del Diván es un libro escrito por un psicoanalista que deviene escritor literario, sin dejar de recordarnos siempre, a través de sus cuentos, de su identidad profesional y su inmenso amor y respeto por el psicoanálisis.
Neta herencia de Emilio Rodrigué, ese grande del psicoanálisis que cuando escribe literatura nunca deja de nombrar a Freud en sus relatos.
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Cuentos para después del Diván es un libro escrito por un psicoanalista que deviene escritor literario, sin dejar de recordarnos siempre, a través de sus cuentos, de su identidad profesional y su inmenso amor y respeto por el psicoanálisis.
Neta herencia de Emilio Rodrigué, ese grande del psicoanálisis que cuando escribe literatura nunca deja de nombrar a Freud en sus relatos.
Cuentos de Amor, Tripas y Diván
Las mujeres y el amor
Enero en Buenos Aires, ¿si? Todo el mundo de vacaciones, ¿si? Estás esperando para ver si cazás algún mango para pirar, irte de la city, ¿si? Domingo lluvioso, ¿si? Antes del mate, ¿si? Facturas no, por el tema del puto colesterol, ¿si? Es decir, olvidáte del dulce de leche, ¿si? Entonces qué mejor que leer el diario, ¿si? Vas a la puerta a buscarlo, ¿si? Parecés medio guerrillero dado que abrís la puerta medio desnudo, ¿si? Te acomodás en el sillón, ¿si? Cazás La Nación, ¿si? Sos ordenado, ¿si? Metódico, ¿si? Vas separando las secciones sin todavía mirar los titulares, hay que tener una manera de hacer las cosas, ¿si? Te tirás en el sillón, pensando que buen día para estar haciendo el amor, todo el tiempo, ¿si? Manso abrís el diario y ahí empiezan los no. Las decepciones. Las preguntas por la vida. Las dificultades existenciales. El interrogante más cómodo, más barato, para decirlo así, es preguntarte si no era mejor tener Pagina 12 o Clarín, por lo menos, pero vos estas con La Nación y esto no tiene remedio. Leíste los titulares de tapa, ya estás acomodado en el amplio y confortable sillón pero la cosa no es tan fácil. Ganó San Lorenzo, vas fenómeno, te imaginas, pero ... eso de que siempre hay un pero, ¿si? bajáste a la derecha del diario, en el rincón, bien abajo, seguíme y lo vas a encontrar, dale prestá atención. Dice así: Informe Kingsey: Las mujeres de los años 50 disfrutaban más de la sexualidad. ¿Te das cuenta? ¿Te das cuenta? No... no te das cuenta, no captas la profundidad del asunto.
Nosotros nos creímos la revolución de la píldora, nos creímos que las minas de la generación de nuestras madres, ni más ni menos, eran frígidas, que no acababan, que el marido las usaba y las dejaba. Pero no, resulta por la encuesta que ¡¡las minas disfrutaban como chanchas!!! Que se crearon mitos oscurecedores. Que nada era como parecía.
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Las mujeres y el amor
Enero en Buenos Aires, ¿si? Todo el mundo de vacaciones, ¿si? Estás esperando para ver si cazás algún mango para pirar, irte de la city, ¿si? Domingo lluvioso, ¿si? Antes del mate, ¿si? Facturas no, por el tema del puto colesterol, ¿si? Es decir, olvidáte del dulce de leche, ¿si? Entonces qué mejor que leer el diario, ¿si? Vas a la puerta a buscarlo, ¿si? Parecés medio guerrillero dado que abrís la puerta medio desnudo, ¿si? Te acomodás en el sillón, ¿si? Cazás La Nación, ¿si? Sos ordenado, ¿si? Metódico, ¿si? Vas separando las secciones sin todavía mirar los titulares, hay que tener una manera de hacer las cosas, ¿si? Te tirás en el sillón, pensando que buen día para estar haciendo el amor, todo el tiempo, ¿si? Manso abrís el diario y ahí empiezan los no. Las decepciones. Las preguntas por la vida. Las dificultades existenciales. El interrogante más cómodo, más barato, para decirlo así, es preguntarte si no era mejor tener Pagina 12 o Clarín, por lo menos, pero vos estas con La Nación y esto no tiene remedio. Leíste los titulares de tapa, ya estás acomodado en el amplio y confortable sillón pero la cosa no es tan fácil. Ganó San Lorenzo, vas fenómeno, te imaginas, pero ... eso de que siempre hay un pero, ¿si? bajáste a la derecha del diario, en el rincón, bien abajo, seguíme y lo vas a encontrar, dale prestá atención. Dice así: Informe Kingsey: Las mujeres de los años 50 disfrutaban más de la sexualidad. ¿Te das cuenta? ¿Te das cuenta? No... no te das cuenta, no captas la profundidad del asunto.
Nosotros nos creímos la revolución de la píldora, nos creímos que las minas de la generación de nuestras madres, ni más ni menos, eran frígidas, que no acababan, que el marido las usaba y las dejaba. Pero no, resulta por la encuesta que ¡¡las minas disfrutaban como chanchas!!! Que se crearon mitos oscurecedores. Que nada era como parecía.
Tiempo de Vísperas
CONTRATAPA:
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CONTRATAPA:
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Siete lunas de sangre
La Condesa Erzsébet Bàthory
"Al abrigo de los muros de sus castillos, una gran dama, Ersébet Bàthory, dió muerte, en Hungría, a jóvenes sirvientas y doncellas de la nobleza. Lo hizo con infinita crueldad ... Es la conciencia, en oposición a la delirante sangre fría que evoca el nombre de Ersébet Bàthory, la que ordena estas frases desoladoras. No se trata de remordimientos. Tampoco se trata, como ocurrió en el espíritu de Sade, de la tempestad del deseo.
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"Al abrigo de los muros de sus castillos, una gran dama, Ersébet Bàthory, dió muerte, en Hungría, a jóvenes sirvientas y doncellas de la nobleza. Lo hizo con infinita crueldad ... Es la conciencia, en oposición a la delirante sangre fría que evoca el nombre de Ersébet Bàthory, la que ordena estas frases desoladoras. No se trata de remordimientos. Tampoco se trata, como ocurrió en el espíritu de Sade, de la tempestad del deseo.
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Tangos y boleros para cantar en el Diván
Este libro recopila y reescribe canciones que hemos cantado y bailado desde siempre. Seguramente oídas en la cuna (no hace falta que "tu cuna haya sido un conventillo"), luego repetidas por la radio cuando preparábamos las tareas y después en noches de estudio o desvelo; las vimos bailar a nuestros padres y aún estaban al atrevernos con la primera novia... hasta llegar a hoy, a veces tematizadas por rockeros o machacadas en nuestros oídos por el insufrible Luis Miguel.
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Este libro recopila y reescribe canciones que hemos cantado y bailado desde siempre. Seguramente oídas en la cuna (no hace falta que "tu cuna haya sido un conventillo"), luego repetidas por la radio cuando preparábamos las tareas y después en noches de estudio o desvelo; las vimos bailar a nuestros padres y aún estaban al atrevernos con la primera novia... hasta llegar a hoy, a veces tematizadas por rockeros o machacadas en nuestros oídos por el insufrible Luis Miguel.
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