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Las huellas de la memoria. Tomo II


Psicoanálisis y Salud Mental en la Argentina de los ‘60 y ‘70. Tomo II (1970-1983)

Enrique Carpintero y Alejandro Vainer

Prefiero buscar la verdad a disponer de ella
Tvestan Todorov
. ..recordemos el futuro, es el valor que damos a nuestro presente. Habrá futuro en la medida que este tenga un pasado .
Carlos Fuentes
El primer tomo de esta obra -por ahora en dos tomos- viene encabezado por un texto de Walter Benjamin, del que subrayamos una frase pues nos parece significante del proyecto de los autores: “ en cada época es preciso arrancar la tradición al conformismo.”
El libro constituye un aporte valioso a la historia de un campo -el del Psicoanálisis y la Salud Mental-, articulado al campo más amplio: social y político.
Abarca una época: de 1969 -año de “el Cordobazo” a 1983 -año del retorno a la democracia después de la dictadura-. Época conflictiva, de luchas sociales, de esperanzas, pasiones, y también época trágica, sembrada de rupturas, exilios, muertes, desapariciones.
Época conmovedora para quién, como es mi caso, la vivió, la sufrió, y también la protagonizó. Conmovedora y hasta revulsiva por momentos, con sus entusiasmos y sus derrotas, y de efectos aún no terminados de analizar. Candente aún: luchas por un mundo que queríamos más justo, y que jugábamos en nuestro campo, en el quehacer que nos inscribía en lo social con el que veíamos una articulación necesaria. Peleábamos contra un enemigo común, lo que nos unía, pero también nos desgastamos en luchas fratricidas estériles en gran parte. ¿Empresa suicida? ¿Destinada al fracaso? como los hechos parecen en muchos aspectos demostrar. Pero uno puede preferir el riesgo de la derrota a la seguridad de la permanencia....
Hoy decimos: “ Otro mundo es posible”. Pero ¿Cuáles son sus condiciones?
Gramcsi lo decía bien: para reproducirse y reducir las resistencias a todo cambio transformador, el sistema político tiene dos métodos: l a coerción y el consenso.
Estamos en democracia, pero el desinterés y el silenciamiento, cuya función política es en la dictadura evidente y contundente, también acecha hoy: la democracia pide consenso.
¿Por qué caminos recuperar un pensar creativo?
Pienso que el trabajo que este libro atestigua puede ayudar a ello: recuperar la memoria , y aprender de la experiencia, incluso de las derrotas. Para ello es necesario modificar la posición subjetiva : no tomar la realidad como hecho consumado sino como hecho a transformar, en una actitud mas participativa; la culpabilidad inconsciente es un gran obstáculo para ello. Se trata de pensar el grado de libertad o de servidumbre que nos habitan: legibles en las situaciones límite, mudos en las situaciones que parecen ordinarias pues se juegan adhesiones que pueden parecer inofensivas pero si permanecen sin ser procesadas críticamente, tendrán un alto costo impidiendo pensar y desear un futuro diferente.
Los autores eligen un campo sembrado de lagunas y de obstáculos -campo en el que están comprometidos como sujetos- y emprenden una investigación siguiendo “Las Huellas de la Memoria”, a partir de entrevistas -testimonios de actores-, documentos y publicaciones. Tarea de historiadores : construir un texto, relacionando elementos diversos, ofrecidos aquí con generosidad, a partir de huellas, restos, recuerdos y olvidos. Fragmentos de memoria que interrogan nuestra identidad y la de los que nos suceden.
Sería ocioso inventariar la cantidad de puntos que ellos recuperan, vale la pena en cambio recomendar la lectura. Diremos solo una cosa al respecto: muestran de la época abarcada, el esfuerzo -múltiple, desordenado, hasta caótico a veces- por reubicar la tarea específica de este campo, privilegiando el nivel socio-político sobre el psicopatológico o por lo menos no censurando la articulación de los dos.
Historia , en griego quiere decir búsqueda , es decir tarea subjetivada. El que busca es el que reconoce una pérdida ; el proceso de investigación y escritura será trabajo de reconocimiento y tramitación de un duelo -singular y colectivo- con perspectiva deseante, emprendiendo un camino de construcción del pasado censurado, olvidado e intentando recuperar entonces un presente que abra a un porvenir mas creativo, menos repetitivo.
El objetivo implica una decisión , una toma de posición: reconstruir un conjunto social a partir del tema elegido. La decisión es dar testimonio de una época, pero surge aquí una pregunta: ¿Ante quién testimonia, quién es el tercero a quién se dirige? Está claro que el texto se dirige a las nuevas generaciones : devolver su patrimonio a las nuevas generaciones, impedidas de poder asumir el patrimonio como propio, impedidas por la censura -siempre política, como decía Freud- que borra la historia y deja agujeros en la memoria.
Decíamos en otro lado: “Trabajo fundante del psicoanálisis: recobrar la memoria , escribir la historia, como movimiento para acercarse a la verdad : asumir una herencia , reconocer una deuda , acercarse a lo no-dicho de una filiación .” [i]
Y también: “ Es importante para las nuevas generaciones recuperar sus orígenes, construir su genealogía , importante antídoto contra el dogmatismo, recuperar las marcas de sus antecesores. Esto es su patrimonio , a menudo censurado. ” [ii]
El trayecto de este libro es entonces de rehacer el flujo, no lineal: pasado-presente-futuro.
En su minucioso trabajo de recolección de datos -a través de entrevistas y de documentos de la época, es decir recurriendo tanto a los datos “objetivos” de los acontecimientos, como a los datos que provienen de la memoria de los protagonistas, presentes aún hoy - los autores int e rrogan hoy para entender el pasado, pero también interrogan el pasado para poder entender mejor el presente. Es algo que puede parecer una posición paradojal: activar una memoria, retomar el hilo de acontecimientos pasados, pero también constituyendo un conjunto de elementos que servirán a una práctica de anticipación : constituir entonces una memoria activa, una memoria abierta .
El propósito es pasar de una conjugación en pasado a una conjugación en futuro: pasar del tiempo biográfico -que habita los testimonios de los entrevistados-, o del tiempo “objetivo” de los documentos, al tiempo de la transmisión.
Trabajar siguiendo “Las Huellas de la Memoria” como lo hacen Carpintero y Vainer, es un proyecto de orden ético : reconstruir un pasado que ha sido censurado de diversas maneras: por la censura oficial, pero también y sobre todo por la censura que el terror sembró. Trabajo de historiador.
No se trata solamente de recuperar los hechos del pasado a la manera de un registro de memoria maquínica -como un grabador o una computadora-, sino de contribuir a disminuir sus efectos deletéreos; cooperar a de-construir las operaciones de silencio y renegación que dejaron marcas inconscientes en cada uno; pues la Memoria -como la Historia- tiene sus blancos, sus agujeros y sus deformaciones, no es simple reproducción de lo sucedido.
El libro convoca a un cambio en la posición subjetiva : un trabajo de recuperación de la memoria de sí mismo y de su propia historia. Reconocer la pérdida podrá entonces dar lugar a lo creativo, en contraste con el relleno de una memoria “objetiva”. Pues es en la memoria inconsciente que la verdad de uno mismo sigue diciéndose, hablando el lenguaje y el silencio transmitido por las generaciones precedentes.
Hubo en lo público una política del olvido en la que todos estamos comprometidos. Política de olvido que fundamentalmente tendió a conseguir un olvido de la política : en el escenario global el discurso del orden -es decir de la dominación- decretó “el fin de la Historia”, “el fin de las ideologías”: hacer desaparecer los conflictos de la escena histórica. En nuestro país la política del orden -la dictadura- implementó la desaparición como método, e intentó desaparecer las desapariciones . El ataque fue mas allá de los casos singulares, de las víctimas mismas, apuntó a la sociedad toda, al conjunto social, a la cultura. Dictó silencio y olvido. Impuso terror u ofreció consumo (la plata dulce) para obtener consenso. Y en muchos la técnica de sobrevivencia fue acatar, no enterarse, no querer saber, con su alto precio: detención de la posibilidad de pensar. El silencio es siempre cómplice -inconsciente- a menudo cómplice de un sacrificio de sí mismo .
Mandato de silencio bajo amenaza de muerte, pero riesgo de muerte subjetiva con tanta concesión a la censura, inconsciente en muchos aspectos. El poder tiene sus tretas, impone sus esquemas a menudo desde dentro del ciudadano que, constituido como sujeto por el inconsciente, se hace portavoz del orden del sacrificio : sacrificio del otro, pero también sacrificio de sí mismo, de su capacidad de sentir y pensar. Cuando la realidad es amenazante y peligrosa el riesgo es ceder a las ofertas de fascinación y contribuir a deformar la verdad de la Historia -que Freud llamó verdad material- y también la verdad de la propia historia. La amenaza a la vida y a la libertad de pensar puede llevar paradójicamente, para sobrevivir, a una de-subjetivación mortífera o incluso bajo máscara dulzona (consenso y consumo) a una de-subjetivación esterilizante. No querer o no poder interrogarse sobre el pasado y sus marcas en el presente deja poco margen para correr el riesgo de una transgresión en un pensar creativo y cierra el paso de esta manera a cualquier capacidad de transformación, promoviendo el conformismo .
Este libro, escrito con pensamiento crítico y con compromiso subjetivo, es muy necesario: hacer la Historia, historiar es dar sentido a los silencios, a los olvidos, mas que recolectar los hechos servirá para des-cubrir los agujeros.
En su labor de proveer elementos para la construcción del pasado, el libro realiza un trabajo elaborativo , y lo propone al lector: construir una historia nueva, a re-escribir por todos y cada uno. Elaborar la propia historia, de raíces en el pasado, para un futuro posible.
O sea, que cada uno consiga transformar lo que parecía ser destino en historia .
Freud en Moisés y el Monoteísmo -que denomina “novela histórica”- decía: “Los relatos oficiales no respetan ni aspiran a la verdad: informan de acuerdo a sus necesidades... como si no hubieran descubierto el concepto de falsificación. Actúan por desmentida.” Y agregaba : “ Censurar un texto no es difícil, lo difícil es borrar sus rastros.”
Los sucesos aquí abordados no están disponibles en las historias oficiales del campo, pues son terreno frecuentemente borrado, censurado por su relación con lo político, institucional o social. La historia oficial es transmitida por los oficiantes -históricamente por los sacerdotes- para reproducir una historia intocable, incambiable.
Lo no dicho, lo no decible, hace agujero, se transmite de inconsciente a inconsciente: situaciones infamantes, inconfesables, terrores, servidumbres. El silencio señala que lo que más importa es no revelar el secreto del otro, y menos del Otro. Pero los hechos vividos y sus efectos -tanto mas cuando no son sabidos- perduran, influyendo sobre el pensar y el hacer . El relato de toda Historia, fuera de la “Historia Oficial” es testimonio de sujeto y como tal reposa sobre el par dialéctico memoria-olvido. Se construye contra el olvido , en temporalidad no lineal, no cronológica, sino nachtrajlich (en retroacción, après-coup ); a partir del presente y con los restos que dejó el pasado: algunos explícitos, -decibles, simbolizables-, otros tan solo marcas a reconocer para poder hacer el trabajo de simbolización.
Y para ello será ineludible atravesar angustias a veces des-organizantes, procesos de des-identificación, para poder re-escribir una historia nueva que abra a un porvenir.
La tarea que este libro realiza permitirá construir el pasado como tal - como pasado- y poder olvidarlo, evitar los retornos; vivir el presente y abrir un futuro.
Recordar es una empresa ética , pero más que memoria es trabajo psíquico, elaboración y compromiso subjetivo.
Un malestar habita las nuevas generaciones: la precariedad de las condiciones de la práctica que trata con el sufrimiento psíquico, dificulta sostener condiciones viables. Freud alertaba contra el “furor curandis”. Este es hoy un mandato social: devolver el sufrimiento a una conformidad, -que hoy tiene nombre nuevo: “resiliencia”- , con condiciones de vida a menudo aberrantes, por no decir imposibles, tomadas como realidad de hecho (¿de facto?). Acosados por la necesidad de “hacer rápido”, la tendencia es a medicar apresuradamente, dejando de lado la atención al sufrimiento del sujeto.
Alarmante retorno al organicismo: los laboratorios, aliados con las empresas médicas y apoyados en un neo-cientificismo que se da por avanzada, amenaza con des-humanizar, con de-subjetivar el campo “psi” objetalizándolo. La ética del saber ha desplazado la ética de la verdad.
Quebrados los lazos sociales a favor del éxito como medida de valor , el sujeto -paciente o terapeuta- carece de soporte narcisístico constituyente, que permitiría mitigar la agresión o la auto agresión. S in lugar en el otro no es sencillo inscribirse en el tejido social de otra manera que la del enfrentamiento o del conformismo complaciente o aplastante.
El orden social impuesto por la dictadura se prolonga hoy, encubierto. Más necesario que nunca es rescatar la noción de verdad como búsqueda -no como verdad ya ahí-, impulsando a las transformaciones que harían “ otro mundo posible”.
Como decían los autores citando a W. Benjamin: el historiador es aquel que “sólo tiene derecho a encender en el pasado, la chispa de la esperanza ”, y este libro lo pone en acto en su empresa ética: recordar es un deber y permitirá, recién entonces, el derecho a olvidar.
Gilou García Reinoso
Agosto 2005
[i] García Reinoso, Gilou, “Acerca de ‘Fractura y apertura' de Diego García Reinoso”, en revista Diarios Clínicos , N°2, Bs. As., 1990.
[ii] García Reinoso, Gilou, “A la memoria de Arminda Aberastury. Contribución a la construcción de la historia del psicoanálisis en la Argentina”, en revista Diarios Clínicos , N°1, Bs. As., 1990.

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