"Juventud, divino tesoro" (Rubén Darío, 1905) parece una buena expresión para denotar la añoranza nostálgica de aquello que ya perdimos, de la búsqueda del tesoro que representa para el adulto pretender recuperar lo perdido adolescentizándose o bien del modo en que los sectores medios atesoran su progenie en cajitas de cristal intentando construirles vidas sin riesgos de vida para preservarlos en un mundo que, en su reverso, deviene cada vez más inhabitable.
Para otros sectores sociales las juventudes no tuvieron la deriva del atesoramiento, sino más bien la del estigma y la criminalización. Son los sectores que provienen de los grandes genocidios de nuestro país: hijos de las poblaciones africanas esclavizadas, de los pueblos originarios, de los trabajadores con ideologías opuestas al capitalismo y de los desclasados en general. Negro, indio, cabecita negra, salvaje, delincuente, menor y, más recientemente, consumidor problemático, son algunos de los nombres de la violencia que recayó sobre ellos. Incluso se inventó un dispositivo de disciplinamiento y control social como fue el Patronato de menores abandonados y delincuentes, el análogo de los manicomios para los estigmatizados como "locos".
El desamparo social se transforma en desamparo psíquico cuando una generación no puede alojar a la siguiente porque ella misma no encuentra su propio lugar, en un ciclo de interdeterminación entre desamparo social y su singularización como desamparo psíquico, que se transmite transgeneracionalmente como dolores impensables. Desde luego, la problemática central es la del alojamiento. Que es primero que nada el alojamiento de la persona y luego el alojamiento del desamparo de aquella.
El trabajo con juventudes que han sufrido desamparo supondrá entonces una clínica específica a emplazar en la teoría y práctica del Psicoanálisis y de la Salud Mental. Fetiches como el "caso social" y el "consumo problemático", operan desubjetivando nuestras prácticas e invisibilizando esta clínica particular.
Alojar es filiar, y esta tiene tiempos y espacios específicos. No es tan simple como un acto bonachón. Además, el desamparo muestra los dientes y se revuelve paradójicamente contra la misma instancia de la cual espera el alojamiento. El sentido común no nos guía acá sino la ética, las teorías sobre la práctica y la receptividad de las interpelaciones que desde esta última nos lleva a relanzar la reflexión. Las crisis son parte de este proceso y, nuevamente, contradicen nuestra expectativa: cuando todo va bien es cuando eclosionan. Las crisis de desamparo son crisis de integración de aspectos disociados o escindidos en el psiquismo de los jóvenes que han sufrido desamparo. Y sólo cuando podemos acompañar la elaboración de tales heridas es que adviene un alivio del sufrimiento, una detención de la impulsión, el corte respecto del circuito infernal de la compulsión, y la posibilidad de comenzar a construir un suelo desde donde existir significativamente.
Aportes al marco conceptual y subjetivo profesional relativo a las juventudes
Es preciso pensar que un espacio de transmisión de categorías conceptuales relativas a las juventudes y sus padecimientos, involucra contenidos teóricos específicos pero también formas subjetivantes de situarnos ante la práctica, particularmente en un tipo de trabajo donde el posicionamiento en el lazo con el otro es lo fundamental, de modo que si no hay un trabajo de construcción de confianza, no hay mucho que trabajar junto a aquellos. Disponer de categorías diversas y específicas que partan de la práctica con jóvenes, nos permite: por un lado, ampliar la complejidad de la mirada sobre los fenómenos que suelen presentarnos, muchas veces no con palabras sino como emergentes en acto; y, por otro lado, cuestionar y poner en pausa la eficacia de las concepciones que nos habitan como personas antes que como profesionales, particularmente cuando se orientan hacia ciertas formas de criminalización y estigmatización de las juventudes.
Clases y tópicos
La condena de ser joven y pobre
- Breve genealogía de las juventudes violentadas en Argentina
- Juventudes en la escena de la Salud Mental
- Fetichismo y paradoja de los consumos problemáticos
- Problemáticas de la desolación y el desamparo
Juventudes no adolescentes
- Construcción moderna de la adolescencia
- Pubertad, adolescencia y juventud
- Juventudes no adolescentes
- Patologización de la adolescencia, adolescentización de lo psicopatológico
Dos grandes problemáticas: desamparo y autonomización
- Desamparo psíquico y social
- El dolor: sus inscripciones y derivas
- La autonomización, antípoda de la autonomía
- Desde la autonomización hacia el trauma y luego hacia el desamparo
Tratamiento del dolor y la indolencia.
- Facilitar la dependencia
- Construcción de confianza
- Los acting out que ponen a prueba al ambiente
- Las crisis de desamparo y las crisis por desborde
- La paradoja del alojamiento del desamparo
Sobre el docente
Luciano Rodríguez Costa. Psicólogo (UNR). Prof. en Psicología (UNR). Mg. en Psicopatología y Salud Mental (UNR). Practicante del psicoanálisis. Egresado de la Residencia Interdisciplinaria en Salud Mental (RISaM, HEEP, Gdero. Baigorria). Psicólogo en Ministerio de Igualdad y Desarrollo Humano. Miembro del Colegio de Psicoanalistas. Autor de La violencia en los márgenes del psicoanálisis (Lugar, 2021), Los procesos de subjetivación en psicoanálisis (Topia, 2023) y Juventudes no adolescentes (Topia, 2025).