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METODO Y PSICOANALISIS


Una aproximación a su problemática

Por Violeta Guyot y Teresa Dolores Dueñas - Publicado en Septiembre 2009

El presente trabajo es una producción del P.I. "Tendencias Epistemológicas y Teorías de la Subjetividad. Su impacto en las Ciencias Humanas", Línea A: "Teoría y Prácticas en Psicología", SECYT, UNSL, San Luis Argentina

 

El problema del método en relación a la teoría psicoanalítica ha constituído un aspecto crítico en su consideración epistemológica. Numerosos estudiosos, psicoanalistas o teóricos de otras disciplinas, lo han planteado desde diversas perspectivas, apoyándose a menudo, en los textos de Freud, proporcionando, la mayoría de las veces, respuestas que no siempre han conducido a un acuerdo ni a un esclarecimiento consensuado. Es probable que ello se deba a otra cuestión planteada polémicamente, acerca del estatuto científico del psicoanálisis, y que remite en forma directa al carácter del método.(1)

A menudo ello responde a posiciones epistemológicas subyacentes y a concepciones del psicoanálisis divergentes en varios aspectos, que constituyen dispositivos de lectura e interpretación de los textos, cuyo posicionamiento no siempre aparece explicitado. A pesar del interés que reviste esta problemática, en este trabajo, no nos detendremos en su elucidación, sino más bien intentaremos analizar cómo Freud fue adoptando diversos procedimientos metodológicos que le permitieron, demarcar los problemas e ir configurando el objeto del psicoanálisis y el método que le permitiría abordar lo inconciente. En este sentido los textos freudianos ofrecen un inestimable material para el análisis epistemológico.

Freud, parece ser muy explícito cuando en Esquemas del Psicoanálisis (l910) y en su Autobiografía (l924), narra la génesis de la teoría psicoanalítica, atribuyéndole al método un papel fundamental en su desarrollo y en las modificaciones introducidas en la misma, así como sus consecuencias en las prácticas investigativas y terapéuticas. No solamente en estos textos se plantea esta cuestión; a lo largo de su extensa producción retorna permanentemente a ella reestructurando el sistema de articulaciones entre los aspectos que distingue en el psicoanálisis.

A este propósito, es interesante recordar que: "Psicoanálisis es el nombre: 1°. De un método para la investigación de procesos anímicos incapaces de ser accesibles de otro modo. 2°. De un método terapéutico de perturbaciones neuróticas basado en tal investigación; y 3°. de una serie de conocimientos psicológicos así adquiridos que van constituyendo paulatinamente una nueva disciplina científica".(2)

Ahora bien, a pesar de estas diferenciaciones introducidas por Freud, está claro que no surge de ellas por sí mismas la significación del psicoanálisis y las formas de su construcción. Para un entendimiento de la novedad que él plantea, se vió obligado a transmitir la experiencia de producción de conocimientos, descubrimientos y modos de abordar los problemas relativos al funcionamiento del aparato psíquico en situaciones patológicas que, por la época de los primeros intereses investigativos del entonces joven médico, constituían un núcleo persistente de problemas planteados a la medicina, a la psiquiatría, a la neurofisiología y a la psicología.

Así., los intereses primerizos del psicoanálisis se entroncan con dificultades epistemológicas que afectan al campo de los conocimientos de la época, no sólo en aquellas disciplinas a las que nos hemos referido, sino también a las crisis de crecimiento que se producían en las ciencias de la naturaleza: la física, la biología, la química. También la novedad introducida por la lógica matemática, las geometrías no euclideanas, el análisis lógico del lenguaje, la antropología como ciencia positiva, la incipiente psicología experimental, el desarrollo de la sociología a partir del instrumento estadístico, instalaban condiciones de posibilidad inéditas, relativas a instrumentos teóricos y metodológicos novedosísimos, así como un entusiasmo generalizado por los resultados logrados por una ciencia siempre en progreso.

Estos son algunos elementos de la situación histórica centrada en el territorio de las ciencias, que proporcionaban excepcional riqueza al espíritu científico de la época, pero que al mismo tiempo abrían enormes brechas a problemas generados a partir de su propia expansión. Este importantísimo aspecto, es desarrollado por Paul-Laurent Assoun en su trabajo Introducción a la epistemología freudiana (3) quien plantea las condiciones de posibilidad del surgimiento de los nuevos problemas que irían conformando la problemática del psicoanálisis en sus posteriores desarrollos, así como la importancia de conceptos y categorías provenientes de otros campos teóricos que constituyeron el horizonte desde donde Freud pudo, reformulándolos, integrarlos en un nuevo marco teórico.

Pero, antes de que entrara en esta vía de desarrollo investigativo, la inquietud por una definición en sus elecciones, lo llevó a transitar una búsqueda que lo condujo a diversos centros de investigación y a realizar diversos estudios, como por ejemplo, sobre las glándulas sexuales de las anguilas, trabajos de anatomía sobre el sistema nervioso central, investigaciones neurológicas en el laboratorio de Brucke, sobre psiquiatría en los cursos de Meynert.

Después de una breve experiencia clínica en la que utiliza ocasionalmente la hipnosis, obtiene una beca para realizar estudios en la Salpêtrière, bajo la dirección de Charcot, quien ejerce gran influencia en el medio científico por sus investigaciones sobre la histeria y los efectos logrados por el hipnotismo y la sugestión. De regreso a Alemania se interesa por la neuropatología infantil. Sin embargo, el impacto producido por Charcot, lo lleva a realizar algún intento de difusión de sus experiencias y a la traducción de las Lecciones sobre las enfermedades del sistema nervioso, escrito por el admirado maestro. El conocimiento de las actividades de la escuela de Nancy, lo familiarizan con las posiciones de Liébault. Igualmente impresionado por las enseñanzas de Berheim acerca de la sugestión y sus aplicaciones terapéuticas, traduce sus estudios y aplica por primera vez el método hipnótico. Posteriormente publica un libro sobre las parálisis cerebrales infantiles y otro estudio crítico especulativo sobre la afasia, cuestionando la teoría de las localizaciones.

Hasta que la amistad trabada años antes con Breuer, los lleva a colaborar en la escritura de un texto sobre el tratamiento hipnótico y le abre la posibilidad de retomar, conjuntamente con su amigo, el resultado de investigaciones terapéuticas que aquel había realizado poco antes y que había abandonado, desconociendo que su elaboración conduciría a un descubrimiento fundamental. Este sólo sería comunicado años después en unas publicaciones que aparecieron con el título Sobre el mecanismo psíquico de los fenómenos histéricos (1893) y Estudios sobre la histeria (l895) (4).

En este momento, su búsqueda encuentra una roca en la cual edificar un proyecto de investigación. Ahora las actividades clínicas que le permitían subsistir profesionalmente, también le brindaron el espacio para realizar interesantes observaciones, a partir de aquellas primeras elaboraciones y resultados obtenidos por el trabajo conjunto con Breuer.

Esta apretada síntesis de las experiencias proporcionadas por las búsquedas del joven Freud, han dejado fuera, por cierto, muchos aspectos significativos de su biografía, de su condición de alemán y judío en la Europa de fines de siglo y que sin duda configuraron el horizonte de las condiciones de posibilidad de su producción teórica.(5)

Retomando la reconstrucción retrospectiva que Freud realiza en sus textos, sería posible plantear el problema de la constitución del método, las elecciones investigativas, la producción de conceptos, el ensayo de nuevas prácticas terapéuticas, pues consideramos que constituye una fuente indiscutiblemente legítima para la investigación epistemológica.

Freud ha valorizado el papel de la historia de la ciencia en general y la del psicoanálisis en particular con intereses claramente epistemológicos y también para producir efectos pedagógicos, en relación al surgimiento, actualidad y porvenir del psicoanálisis. Ejemplo de ello, los textos Esquemas del Psicoanálisis (1910), El porvenir de la terapia psicoanalítica ( l910), Historia del Movimiento Psicoanalítico (1914), Introducción al Psicoanálisis (l915/17), Una dificultad del psicoanálisis (l917), Las resistencias contra el psicoanálisis (1924), Nuevas aportaciones al Psicoanálisis (l932) Los orígenes del Psicoanálisis (Cartas a Fliess) (1950), entre otros de no menor importancia.

Nos proponemos reconstruir brevemente, la historia de la construcción de los diversos procedimientos metodológicos que fueron acompañando las formulaciones de las primeras hipótesis y la postulación de lo inconciente como objeto del Psicoanálisis.

Contrariamente a lo que podría suponerse desde una posición ingenua, los métodos no se heredan como una tradición irrevocable que el científico está condenado a repetir, ni la invención de los métodos de investigación surge acabadamente como una especulación previa al desarrollo de la actividad cognoscitiva misma; tampoco son el resultado indubitable de las costumbres legitimadas en una larga experiencia científica. La presa que persigue un escorzo metodológico es una nueva producción de conocimiento. Esta no es una empresa asegurada de antemano por el éxito y la certeza, sino que pone por delante el riesgo, la incertidumbre y la duda de los resultados. Al decir de Bachelard, "parece que por una paradoja insigne, el espíritu científico viva en la extraña esperanza de que el propio método fracase totalmente. Ya que el fracaso, es el hecho nuevo, la idea nueva, es la traviesa función matemática que se sale del corsé de las derivadas, conservándose honestamente continua.... El método sólo podría ser una rutina y, utilizando todavía una frase de Goethe: 'cualquiera que persevere en una investigación, se ve obligado, tarde o temprano a cambiar de método' ".(6)

Tal vez, estas expresiones puedan no ser generalizables, pero sin duda alcanzan a la extraordinaria experiencia freudiana, a su dramática búsqueda teórica y al trabajo de investigación realizado durante más de cincuenta años en la clínica con sus pacientes. Tal vez, esa sea la razón más profunda que lo llevó a retomar la vía de la investigación, cuando exigencias económicas y familiares lo habían conducido a una práctica médico-profesional, que sin embargo no lograba acallar la frustración de no contar con métodos terapéuticos satisfactorios, ni con explicaciones teóricas que le permitieran intentar otros descubrimientos.(7)

Freud nos transmite la experiencia de la construcción del psicoanálisis desde sus primeras preocupaciones, y lo hace dramáticamente fundiéndola con la historia de su propia existencia: "Mi vida sólo tiene interés en su relación con el psicoanálisis".

¿Cuál era el problema que desde el comienzo de su itinerante búsqueda, inquietaba a Freud? Como a muchos otros científicos y médicos de su época, la irrupción de una serie de cuadros sintomáticos, llenaba de interrogantes acerca de su etiología y su tratamiento. Parálisis motoras, inhibiciones, trastornos de la conciencia, estados de perturbación psíquica, depresiones, abulias, manías sexuales, presentaban un fresco de características alarmantes, sobre todo asociado a sus protagonistas: pobres mujeres que fueron diagnosticadas como histéricas. Esta enfermedad, reconocida como uno de los males de la época, se investigaba en los lugares más prestigiosos de la medicina. Por ejemplo, en la Salpêtrière bajo la dirección de Charcot, se montaba, al decir de Foucault, "un inmenso aparato de observación, con sus exámenes, sus interrogatorios, sus experiencias, pero también era una maquinaria de incitación, con sus presentaciones públicas, su teatro de las crisis rituales, cuidadosamente preparadas con éter o nitrito de amilo, su juego de diálogos, de palpaciones, de imposición de manos, de posturas que los médicos, mediante un gesto o una palabra, suscitan o borran, con la jerarquía del personal que espía, organiza, provoca, anota, informa, y que acumula una inmensa pirámide de observaciones y expedientes. Ahora bien, sobre el fondo de esta incitación permanente al discurso y a la verdad, jugaban los mecanismos propios del desconocimiento: tal era el gesto de Charcot interrumpiendo una consulta pública en la que demasiado manifiestamente comenzaba a tratarse de "eso"; así también, con mayor frecuencia, el desvanecimiento progresivo en los expedientes de lo que, en materia de sexo, había sido dicho y mostrado por los enfermos, pero visto, solicitado por los médicos mismos, y que las observaciones publicadas, eliden casi por completo." (8)

Ese fue el escenario que frecuentó Freud, deslumbrado por la tarea de su maestro. Sin embargo algo de "eso" que se ocultaba, mostraba los signos de una verdad que debía ser descubierta. Este fue el propósito de Freud y su valentía, cuando logró formular la hipótesis de la relación entre la histeria y la sexualidad y los procedimientos tentativos para eliminar los síntomas de las enfermas.

Para ello debió vencer los obstáculos epistemológicos, que representaban en el momento que comienza su actividad como médico, la concepción imperante de las enfermedades nerviosa, la autoridad de sus maestros y sobre todo la terapéutica recomendada por Erb en su difundido texto sobre la electroterapia. El abandono de otros métodos psicoterapéuticos "más casuales y menos sistemáticos" (9), le permitió realizar una primera ruptura, relacionando la hipnosis y la sugestión.

Pero, a diferencia de lo que ocurría en otros centros de investigación de las enfermedades mentales, que utilizaban la hipnosis, Freud, se sirvió del hipnotismo con otro fin, cuestionando algunos aspectos relacionados con la sugestión. La hipótesis, que entonces orientará su práctica terapéutica, sostendrá que los enfermos durante el trance hipnótico le revelarían la historia de la génesis de sus síntomas, sobre la cual no podían brindar ningún dato en estado normal. "Este procedimiento a más de entrañar una mayor eficacia que los simples mandatos y prohibiciones de la sugestión, satisfacía la curiosidad científica del médico, el cual poseía un indiscutible derecho a averiguar algo del origen del fenómeno, cuya desaparición intentaba lograr por medio del monótono procedimiento de la sugestión." (10)

Freud nos señala el momento epistemológico crucial en que sus prácticas clínicas demandaron al mismo tiempo una práctica de investigación, lo cual lo pondrá en el camino de una nueva producción de conocimientos para montar un aparato no sólo descriptivo, sino fundamentalmente explicativo de los fenómenos psíquicos.

El reencuentro y la colaboración con Breuer, como señalamos más arriba, les permite dar una vuelta de tuerca a la cuestión de la hipnosis, que entonces aparece formulada como un momento del "método catártico" en el tratamiento de la histeria. A pesar de algunos éxitos obtenidos en los tratamientos, Freud, retrospectivamente, observa cómo debieron superar las hipótesis teóricas que habían soportado aquellas prácticas, pues en ellas pesaban fuertemente las teorías de Charcot sobre la histeria traumática, que posteriormente le permitieron a Janet realizar interesantes desarrollos y presentarlos, incluso, antes que Freud y Breuer.

No obstante, los resultados obtenidos por ellos no fueron nada despreciables, pues en la investigación apareció "en primer término, el factor afectivo; los síntomas histéricos deberían su génesis al hecho de que un proceso psíquico cargado de intenso afecto viera impedida en algún modo su descarga por el camino normal conducente a la conciencia y hasta la motilidad, a consecuencia de lo cual el afecto así representado tomaba caminos indebidos y hallaba una derivación en la inervación somática (conversión). A las ocasiones en las que nacían tales representaciones patógenas, le dimos Breuer y yo el nombre de traumas psíquicos, y como pertenecían muchas veces a tiempos muy pretéritos, pudimos decir que los histéricos sufrían predominantemente de reminiscencias." (11)

Si a estos resultados agregamos la afirmación: "La hipótesis de la existencia de procesos psíquicos inconcientes era, como se ve, parte imprescindible de nuestra teoría" (12), percibimos cómo los conceptos van tomando su significación al interior de un territorio que se iba delimitando entre la teoría y la práctica. Esta hipótesis, si bien comienza a presentarse como un concepto fundamental, sólo adquirirá su consistencia teórica en el psicoanálisis, como veremos más adelante, a partir de los desarrollos realizados en La Interpretación de los sueños (13)

Como vemos, el método catártico funcionaba sobre unos bornes teóricos que guiaban las observaciones de la clínica, inaugurando al decir de Freud, una interpretación de la empiria, que epistemológicamente asignaba otro lugar a la experiencia. Así relevamos el origen de una hermenéutica y una analítica de la observación ligada a la representación y a lo simbólico. (14)

Los procedimientos de Freud, incluyeron desde el primer momento la crítica y la rectificación como una exigencia que le permitiera llevar adelante su empresa científica. En esta práctica se inscribe la crítica a los resultados logrados por el método catártico, el abandono de la hipnosis y uno de los puntos oscuros de la ruptura con Breuer.

Un hecho importante del trabajo conjunto fue la publicación de Estudios sobre la Histeria. Freud, más tarde, avanzada su producción psicoanalítica, evaluaría que la teoría expuesta en ellos "era muy incompleta" pues apenas había incursionado en la etiología de la histeria. Además, en las hipótesis trabajadas con Breuer, la sexualidad no desempeñaba un papel importante.

Comenzaron a presentarse algunas diferencias entre ellos a propósito de la interpretación de la etiología de los síntomas, sosteniendo Breuer una hipótesis caracterizable como fisiológica, que consideraba que "las representaciones patógenas ejercían acción traumática porque habían nacido en estados hipnoides, en los cuales la función anímica sucumbe a ciertas restricciones". Freud, en cambio, "establecía la existencia de un juego de fuerzas ... del efecto de intenciones y tendencias análogas a las observables en la vida normal " pues, "una representación se hace patógena cuando su contenido repugna la tendencia dominante de la vida anímica, provocando así la defensa del individuo". (l5)

Desde el punto de vista epistemológico, también surgían algunas confrontaciones: las teorizaciones de Breuer, se orientaban a la búsqueda de leyes generales para dar cuenta del material clínico, mientras que Freud se preocupa por construir modelos que le permitieran, a partir de los datos brindados, explicar dicho material.

Estas diferencias no constituyeron el trasfondo fundamental de la ruptura entre ambos, pues tal como lo recuerda Freud más tarde, a propósito de la reconsideración del caso de Ana O, tratado por Breuer e interpretado por ambos, lo que se sustraía en ese trabajo, era precisamente el descubrimiento inesperado de la relación entre la histeria y la sexualidad. Freud señala este punto de ruptura de la colaboración conjunta y reivindica la formulación explícita de la hipótesis como propia, aunque reconoce que en algunos de los discursos de los maestros que había frecuentado, incluido Breuer, durante los años de su formación, se encontraba sugerida al mismo tiempo que encubierta. "Posteriormente hube de comprobar cada vez con mayor evidencia que detrás de las manifestaciones de la neurosis no actuaban excitaciones afectivas de naturaleza indistinta, sino precisamente, de naturaleza sexual, siendo siempre conflictos sexuales actuales o repercusiones de sucesos sexuales pasados"... (16)

El distanciamiento con Breuer tuvo importantes consecuencias: el abandono de la hipnosis y el método catártico, por un nuevo procedimiento terapéutico (asociación libre) y la delimitación del campo de investigación de la neurosis con la aparición de nuevos conceptos fundamentales (represión, resistencia y transferencia).

En este sentido, la crítica y el abandono del hipnotismo implica una ruptura y una rectificación epistemológica, debido a tres graves insuficiencias: primero, por su ineficacia terapéutica, evidenciada en el retorno de los síntomas una vez rota la vinculación sugestiva del paciente con el médico; segundo, por la imposibilidad de generalizar el procedimiento hipnótico a los todos los enfermos, pues muchos de ellos no lograban ser hipnotizados; tercero porque tenía "el inconveniente de ocultarnos el funcionamiento de las fuerzas psíquicas" cerrando el acceso a la posibilidad de su conocimiento y de sus efectos terapéuticos .

Freud analizó profundamente este hecho en varios trabajos, realizados en distintas épocas y a la luz de los últimos resultados teóricos que iba logrando, poniendo siempre de relieve su significación para nuevos desarrollos. No obstante su rechazo, la hipnosis permitió constatar la ampliación de la capacidad asociativa de los sujetos para hallar un camino desde el síntoma hasta las ideas y reminiscencias con él enlazadas. "...observé que no era preciso ejercer gran presión en el sujeto y que en el paciente emergían casi siempre numerosas asociaciones; lo que sucedía era que tales asociaciones eran desviadas de la comunicación, e incluso de la conciencia, por ciertas objeciones que el paciente se hacía"... De este descubrimiento "resultó la técnica consistente en mover al paciente a renunciar a toda actitud crítica y utilizar el material de asociaciones, así extraído a la luz para el descubrimiento de las conexiones buscadas". (17)

Así, la asociación libre se convirtió en el procedimiento fundamental de la labor psicoanalítica, posibilitando al sujeto ponerse en la situación de "un observador atento y desapasionado" de sí mismo, invitándolo a comunicar todas las ocurrencias sin rechazar aún las más absurdas o vergonzosas .

Esto produjo un fuerte impacto de orden metodológico: "La nueva técnica transformó hasta tal punto la impresión del tratamiento, creaba tan nuevas relaciones entre el enfermo y el médico y procuraba tantos resultados sorprendentes, que pareció justificado diferenciar de la catarsis, con una distinta denominación, el nuevo método así constituido. En consecuencia escogí para aquel procedimiento terapéutico que podía ser extendido a otras muchas formas de las neurosis, el nombre de psicoanálisis. Este psicoanálisis era, en primer término, un arte de interpretación ... "(18)

El estatuto epistemológico de la interpretación ha sido ampliamente debatido dentro y fuera de las filas psicoanalíticas. Incluso su creador se preocupó desde el primer momento de garantizar la validez de este procedimiento analizando las posiciones del paciente y del médico, a la luz del concepto de lo inconciente: "La experiencia mostró enseguida que lo mejor y más adecuado que el médico analizador podía hacer era abandonarse a su propia actividad mental inconciente, conservándose en un estado de atención constante; evitar en lo posible toda reflexión y toda producción de hipótesis concientes; no querer fijar especialmente en su memoria nada de lo oído, y aprehender de este modo, con su propio inconciente lo inconciente del analizado". (19 )

La relación entre asociación libre e interpretación, como acontecimiento teórico, se constituyó en el pilar que hizo posible sostener el psicoanálisis extendiéndolo más allá de la patología neurótica, incursionar en "la psicopatología de la vida cotidiana", y de este modo poner bajo la observación analítica todo un espectro de fenómenos como el chiste, el lapsus, el olvido, la equivocación y encontrar la "vía regia" representada por la interpretación de los sueños para acceder a lo inconciente, constituido desde entonces en el objeto del psicoanálisis.

Freud, comienza así a hacer uso de un recurso metodológico que le resultaría de gran eficacia en la formulación de los diferentes modelos de que dotaría a su teoría. Se trata de la analogía. Esto aparece claramente formulado en La Interpretación de los sueños (1899), donde define al sueño como un fenómeno patológico normal, o más exactamente, al decir de O. Mannoni, " el fenómeno normal para ayudar a comprender los hechos patológicos".(20)

Para Freud, los sueños tienen una significación cuyo sentido no conciente hay que develar. Por ello "el análisis de los sueños es el mejor medio para llegar al conocimiento de los pensamientos inconcientes de un paciente, es el mejor medio para alcanzar un conocimiento teórico del inconciente; el mejor camino para llevar a los lectores a admitir la existencia del inconciente. Desde luego estos tres sentidos no son más que uno. Pero una cosa es cierta: el psicoanálisis ya no está confinado a la patología".(21)

Ciertos mecanismos de las enfermedades nerviosas se encuentran análogamente presentes en cada uno de los sujetos que sueñan: represión, proyección, censura, resistencias . Pero hay algunos que parecen ser específicos del sueño y que también permiten dar cuenta de los síntomas neuróticos: la realización alucinatoria de deseos, la regresión, la condensación , el desplazamiento, la deformación onírica

Esta analogía es reforzada por una generalización: en una carta a Fliess, (3 de enero de l899), Freud escribe: "La estructura del sueño es universal. Allí reside la clave de la histeria....; si espero un poco más, podré describir el proceso mental del sueño de tal modo que incluya el proceso de formación de los síntomas histéricos." (22)

En otro texto de la Interpretación, destaca que "La absoluta y minuciosa coincidencia de los fenómenos de la censura con los de la deformación onírica nos autoriza atribuir a ambos procesos condiciones análogas de la formación de los sueños, dos poderes psíquicos del individuo, uno de los cuales forma el deseo expresado por el sueño, mientras que el otro ejerce una censura sobre dicho deseo y le obliga de este modo a deformar su exteriorización". (23)

Apoyado en estas hipótesis, Freud deja asociar libremente a sus pacientes a partir del relato de sus sueños, lo que constituye un nuevo y rico material para la interpretación. Antes, había cometido la audacia de detenerse minuciosamente en la experiencia del análisis de sus propios sueños. A partir de ello, toma conciencia del enigma que representa el sueño, e intuye que conecta con lo desconocido de su propio psiquismo. Esto constituye un nuevo paso analógico.

En la Interpretación, a pesar de los logros obtenidos por el análisis de los procesos de la elaboración onírica, y de que dicho texto posee un carácter fundacional en relación a la teoría y a los procedimientos de abordaje del inconciente, Freud considera que le faltan elementos teóricos para construir el modelo del funcionamiento del aparato psíquico. Más tarde, cuando escribe el capítulo VII, encontrará la oportunidad de desarrollar los aspectos metapsicológicos que le permitirán retomar el problema del deseo despegándolo de algunas explicaciones neurologizantes y ajustar teóricamente algunos desarrollos anteriores en torno a los mecanismos inconcientes. Nuevas experiencias de conocimiento lo llevan a afirmar "Si es cierto que existe un sistema inconciente , no puede ser el sueño su única manifestación".(24)

Si el sueño es un modelo, significa que puede ser utilizado como paradigma para la explicación de los síntomas. Así como el sueño es un modelo de la alucinación y del delirio, el duelo es el modelo de la melancolía.

Es interesante destacar el uso que Freud hace del procedimiento analógico. Pedro Geltman distingue tres variantes: Analogías entre lo normal y lo patológico (duelo y melancolía); analogía entre lo normal raro y sorprendente y lo normal cotidiano (el sueño como realización de deseos y el fantaseo en estado de vigilia), y analogía entre lo patológico o normal y ciertos fenómenos de la cultura (los mitos como análogos de los sueños, el delirio y la religión). (25)

La analogía ha sido provechosa en la interpretación de la empiria y en la producción teórica. Ha servido como instrumento científico por su importancia heurística, asociada a muchos descubrimientos sorprendentes.

Otro aspecto interesante desde el punto de vista metodológico, y como mediación entre producción de la teoría y de la práctica, se refiere al giro de la asociación libre y de la interpretación a propósito de la teoría de los sueños. Freud introduce un capítulo en La Interpretación de los sueños que titula "Ël método de la interpretación onírica". Allí formula la hipótesis de que "los sueños son interpretables", lo cual implica afirmar que poseen un sentido y que constituyen un acto anímico, "cuyo desarrollo se exterioriza en el aparato anímico por medio de determinados signos". (26)

Allí analiza los "métodos" populares de interpretación de los sueños (profano y descifrador), rechazándolos por haber conseguido instrumentar uno más apropiado por su rigurosidad y su legitimidad científica. La asociación libre alcanzará un nuevo destino al ser aplicado como un momento metodológico importante en la interpretación de los sueños.

De este modo, Freud analizará los sueños desmenuzando los elementos de su contenido, es decir fragmentariamente, para poder ir encontrando en cada uno de ellos, las ideas latentes que pudieron emerger en el sueño en forma disfrazada gracias a la elaboración onírica y sin cuyo análisis hubiese sido imposible su desciframiento por medio de la conciencia.

Con la técnica de la interpretación de los sueños así planteada, Freud se separa definitivamente de la interpretación popular simbólica, y simpatiza con otro de los métodos populares: la "interpretación por clave", que en tanto apunta al "detalle", le permite ir descifrando el "conglomerado de productos psíquicos", que el sueño representa.

Freud instrumenta el análisis de interpretación en sus propios sueños, reconociendo su peculiaridad y las dificultades que puede presentar en relación al estado del sujeto que sueña y su problemática psíquica. Finalmente, la reconstrucción del sueño a través de razonamientos que lo enlazan con sus aspectos inconcientes, le permite afirmar "una vez llevada a cabo la interpretación completa de un sueño, se nos revela éste como una realización de deseos"(27). Sin embargo, constata en cada análisis que ninguna interpretación es definitivamente completa y que siempre se puede volver a retomar por algunos de los hilos que han quedado sueltos.

Así, incribía Freud sus procedimientos en un campo de observaciones científicamente aceptables en el contexto epistemológico de la época, teniendo en cuenta que " el progreso de la labor científica se cumple muy semejantemente a como en el análisis. Emprendemos la labor abrigando determinadas esperanzas, pero tenemos pronto que abandonarlas. La observación nos revela aquí, como allá algo nuevo, sin que de momento nos sea posible reunir tales fragmentos en un todo. Arriesgamos entonces hipótesis y edificamos construcciones auxiliares,que luego, de no confirmarse, retiramos...Sin embargo, en el análisis carecemos del auxilio que procura la investigación por experimentación." (28)

Freud señala: que es posible investigar por otra vía, que denomina indirecta, produciendo dos abordajes diferenciados de la problemática de lo inconciente: "la intepretación de la empiria" y "la teoría especulativa". La primera carece de conceptos claramente definidos pero abre una vía al procediemiento heurístico; la segunda, a una elaboración en la que los conceptos se unen proporcionando explicaciones sistemáticas, de carácter "especulativo", y que Freud denomina "metapsicología" que constituirían los fundamentos firmes teóricos del psicoanálisis. (29)

Hemos intentado presentar una aproximación al problema del método y el psicoanálisis, centrándonos en la génesis de la mutua constitución de los problemas y los procedimientos. Seguimos para ello, el proceso desarrollado desde los primeros contactos con las enfermedades nerviosas hasta la producción del objeto, lo inconciente, en la Interpretación de los sueños. El proceso posterior de la producción freudiana presenta un abundate y rico material para un abordaje epistemológico que permitiría analizar las nuevas producciones conceptuales, los modelos metapsicológicos, y la definición cada vez más clara de los procediemientos que, según Freud pondrían al psicoanálisis en el seguro camino de una ciencia, teniendo en cuenta las peculiaridades de su problemática.

La pregunta de si esto ha sido logrado por el psicoanálisis se nos plantea como un desafío. Responder a este interogante nos llevaría a otros desarrollos, fundamentalmente ligados a la concepción de ciencia que sostenía Freud, acorde a las exigencias de su época y a las polémicas epistemológicas actuales que ofrecen nuevos instrumentos para analizar su teoría.

Notas y Citas bibliográficas:

(1)Cf. Rapaport, David, La estructura de la teoría psicoanalítica; Freud y otros, Ciencia y teoría en psicoanálisis; Shakow y Rapaport, Psicoanálisis y teoría contemporánea, Klimovsky, Gregorio, "Aspectos epistemológicos de la Teoría Psicoanalítica, en Echegoyen H. Los fundamentos de la técnica psicoanalítica, Klimovsky, G. Las desventuras del conocimiento científico; Ciencia y Anticiencia en Psicología. Vallejo, A. Para una epistemología del psicoanálisis, Dorey, R. y otros, L'Inconscient et la Science

(2) Freud, S. Obras Completas. Vol. II "Ësquema del Psicoanálisis" Editorial Biblioteca Nueva, Madrid l968. pág. 111

(3) Assoun P-L. Introduccción a la epistemología freudiana, Siglo XXI, México l982

(4) Freud, S, Ídem, Vol I, pág. 25

(5) En este sentido confróntese la clásica obra de E. JONES, Vida y Obra de Sigmund Freud, Anagrama, Barcelona, Varias ediciones; P. GAY, FREUD, uma vida para o nosso tempo, Companhia das Letras, Ed. Schwarcz, Sao Pablo,1989; O.MANNONI, El descubrimiento del inconciente, ediciones Nueva Visión, Buenos Aires, l987

(6) Bachelard. G. "La noción de método científico", en Epistemología, Anagrama, Barcelona, l971, págs. 155-156

(7) Cf. Freud, S. Obras Completas. Vol II, "Autobiografía", Pág. 1018

(8) Foucault, M. Historia de la sexualidad, Tomo I "La voluntad de Saber" Ed. Siglo XXI, Buenos Aires, 1990, págs 70-71

(9) y (10) Freud, S, Vol. II, Idem, pág. 1018 ( las negritas son nuestras)

(11) Freud. S., Obras Completas, Vol. II, "Esquema del Psicoanálisis", op, cit. pág. 112

(12) Freud. S. Idem.

(13)Cf. Freud, S. Idem, "Vol. I "La interpretación de los sueños"

(14) Cf. Freud. S. Idem, Vol I "Introduccción del narcisismo"

(15) Freud. S. Idem, "Äutobiografía" pág. 1020

(16) Freud, S.: Idem. pág. 1029

(17) Freud, S.: Idem, "Esquema del Psicoanálisis", pág. 113

(18) Freud, S.: Idem. pág. 113

(19) Freud, S.: Idem. pag. 113

(20) Mannoni O. Freud, el descubrimiento del inconciente. Ediciones Nueva Visión. Buenos Aires. l987, pág. 53

(21) Mannoni O. Idem

(22) Freud, S. Obras Completas.Vol. III "Los orígenes del Psicoanálisis", pág. 777 y siguientes.

(23) Freud, S. Idem, Vol. I "La interpretación de los sueños"pág. 329

(24) Freud, S. Idem, pág 560

(25) Geltman, Pedro, Rigor epistemológico y teoría psicoanalítica, Ed. Almagesto, Buenos Aires, l993, pág. 88

(26) Freud, S.: Idem, pag. 304

(27) Freud,S. Idem, pág 317

(28) Freud, S.Idem , Vol. II, "Nuevas lecciones introductorias al psicoanálisis", pág. 961

(29) Cf. Freud.S, Idem, Vol. I "Introducción del narcisismo”; "Las pulsiones y sus destinos", Vol. II "Nuevas lecciones Introductorias al Psicoanálisis".

 

Violeta Guyot
Docente e investigadora de la UNSL.
Responsable de las asignaturas Introducción a la Filosofía y Epistemología.
Reponsable del Curso de Epistemología para Doctorandos de la UNSL.
Directora del Proyecto de Investigación: "Nuevas tendencias epistemológicas. Su impacto en las Ciencias Humanas"SECYT
Teresa Dolores Dueñas
Doctorando en Psicología UNSL.
Miembro del equipo docente de la asignatura Epistemología
para la carrera Licenciatura en Psicología.
Miembro del Proyecto de Investigación SECYT:
“Nuevas Tendencias Epistemológicas. Su impacto en las Ciencias Humanas”
Universidad Nacional de San Luis

 

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