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Terror y subjetividad


A propósito de “La cosa y la cruz (cristianismo y capitalismo , en torno a “Las confesiones” de San Agustin)” de León Rozichtner

Por Gabriel Erdmann - Publicado en Noviembre 2006

 
…“la familia , se asienta en la mujer cuyo  paradigma es la Virgen María …”
(Jordan B. Genta)
…” te  amé tarde…”( de San Agustín a Cristo)
 
Entre las ausencias a que nos tienen acostumbrados el ensayo filosófico  y la historiografía local, hay una que me llama poderosamente la atención: falta una “historia del deseo”.Especificamente una historia discursiva  y social, de la circulación de algunas áreas del deseo como subjetividades encarnadas  en el “acto” del hacer y el pensar colectivos.
Ahondemos un poco más en el ejemplo y detengámonos  en un terreno que a su vez es el eje vertebral  de varios campos: “nuestra Santa Madre Iglesia”. Entonces me pregunto ¿Qué genera en mi subjetividad la lectura de un texto clave en lengua castellana, como La cosa y la cruz, de León Rozichtner, para intentar llenar esa ausencia  de la que señalaba al principio? ¿Qué sucede en mi cuerpo? ¿Qué nos permite pensar este gran ensayo?: en principio engarzar catolicismo y subjetividad  en la historia politico-social argentina, como historia de un “deseo” que devino “masacre”, y en ese sentido no hace falta ubicar nuestra mirada dieciseís siglos atrás, en la ciudad de  Hipona, donde moría el verdadero (después de Pablo) creador de un discurso inmanente en el terreno del catolicismo, que allanó el camino para el despliegue del capitalismo perverso. De la plusvalía-subjetiva–libidinal  a la económica-social-política, como base de todo dominio y terror .
En verdad en gran parte de eso se trata, el libro (aunque no solo de eso también es poesía) y en ese aspecto, si me “apuran”, les digo que se defiende solo. Por eso digo que se trata, de no poner solamente el acento en el aspecto universal de la cosa, sino en aquello que debemos redefinir como  “lo nacional”, concepto que debe ser desmitificado: digo, es aquello que atañe a nuestros cuerpos soberanos, nuestras materialidades, nuestras subjetividades colectivas, existencias que se relacionan  con nuestra historia en todas sus facetas. Y además porque vivimos acá, donde tenemos nuestros  amigos, afectos, ansias, sueños y frustraciones, entonces partimos desde lo local, lo que nos toca, como historia espúrea, no pura, de masacre, la cosa y la cruz entre nosotros, esa es la cuestión .
Y yo me refería a la Iglesia Católica, la nuestra claro, que como las demás, tiene como base de sustentación “la represión de la subjetividad sexual” , encarnada en la figura de la Virgen , Santa Madre, no carnal, madre abstracta, que se instala en los corazones circuncidados, en alianza con su Dios (que en verdad es su Padre) con el cual copula  y tiene a su hijo, quien crucificado y muerto vuelve al seno materno no carnal, para que se cierre el verdadero pacto: la Santísima Trinidad. Es el Cristo crucificado, torturado, la muerte que triunfa sobre la vida, eso es la “resurrección”, expropiar la vida terrenal, en aras de una futura vida  celestial. El goce está en el sufrimiento, tanto en los mártires del circo romano, como en el torturador que en su vil acto “humano”, picanea con crucifijo, pulsión de muerte, imagen del cordero, del sacrificio, hedor de asesinatos, no solo corporales, sino de los otros los que mas duelen: los subjetivos. Morir un poco nosotros mismos, no enfrentar al poder, pactar con el, callarnos ante el o mandar a nuestros hijos al matadero del proceso: como hicimos en Malvinas. No fue suficiente 30.000 desaparecidos. Salvo Rozichtner, silencio de los intelectuales, se olvidaron de Echeverría  o algo peor, de ellos mismos. Silencio sobre el fondo de  otro mas doloroso: el de la sociedad en su conjunto. Recuerdo a mi padre, viejo militante del socialismo argentino y sus lágrimas ante la TV, cuando Galtieri llenó  la plaza (hacia 7 años que no se llenaba ). Y cuando el Papa Juan Pablo II nos bendijo y la Gracia cayó sobre nosotros, menos para aquellos 600 pibes  muertos en sus verdaderos cuerpos soberanos, aquellos cuerpos que la sociedad no se atrevió a defender  y mucho menos, nuestra Santa Madre Santa. Porque las masas cedieron ante lo materno arcaico –fantaseado-, olvidando los orígenes  del otro recorrido histórico materno, que nos liga  a la tierra y a la vida, antes que la sociedad sea dominada por el patriarcado. Pero este “sustrato”, nunca se pierde del todo y es como dice Spinoza  las masas en su rebeldía siempre son maternas. Por eso existen  Madres de Plaza de Mayo y no padres, la mayoría de estos últimos están muertos no pudieron resistir.
Ahora elegí la Iglesia  como discurso de poder y terror  subjetivo, porque el recorrido de su “deseo”, puede trazarse claramente en los últimos treinta o cuarenta años, en forma muy adecuada, de Bonamin (1976) a Baseotto (2005), hay una cadena de coincidencias básicas, aquellos que unifican en un cauce de terror subjetivo dos corporaciones claves de esta genealogía del deseo:  la Iglesia y el ejército, no otro es el papel de los vicarios castrenses. Por eso si hay algo (aun hoy) que nunca se discutió en el siglo XX en la Argentina: es la  separación de Iglesia y Estado. Porque ¿en que aguas discursivas (luego “Jordan de sangre” según un agudo vicario)  se formaron los cuadros militares de la represion?  Pero el problema es mucho mas complejo, pues la sociedad misma en algún punto se bañó en esas aguas, y más de una vez: “el terror subjetivo” caló en lo mas profundo de nuestros huesos  y desparramó sus desperdicios  en lo mas hondo de nuestra mismidad. Y otra  vez la Santa Madre, negadora del cuerpo  y de la vida en boca  `por ejemplo del obispo Maresma  (sep de 1976) ….” El enemigo vive en nuestro interior  y lo que es mas grave esta alojada en el interior de muchos  argentinos .Por eso nuestro trabajo debe ser total : debe abarcar el cuerpo y el espíritu…” , se ve claro , la operación de raíz es inmanente  y apunta a perforar nuestra subjetividad en cuerpo y alma, limpiarnos, Agustín agradecido. Se conmemoraba el 65 aniversario de la coronación de la Virgen del Carmen, en la ciudad de Cuyo. Y otra vez la Virgen , con su carga psíquica, en el imaginario social in toto, como hoy. Cuando monseñor Bonamin en 1977 pedía protección divina “en esta guerra sucia en la que estamos empeñados “muchos ¿no pensaban eso o hacían la vista gorda? Tanto a nivel de la sociedad, como en las altas esferas  de los gobiernos de los últimos veintitrés años? porque uno se puede preguntar visto y considerando, este recorrido ¿Cómo se crea la estructura psíquica de un genocida?, pero también ¿cómo se vertebra el artefacto subjetivo del menenismo?, en su devenir una cosa está vinculada a la otra. Menen estaba incluido en Videla: “el huevo en la serpiente, pero con consenso electoral “ ¿Cómo soportar esto?¿como enfrentarlo?.
Por todo esto, Leon, porque rasca el caracú de nuestras miserias ¿Quién dijo que filosofar en fácil? .De ahí el largo y escabroso camino  que nos invita a recorre : el terror y la gracia, Malvinas, la moral burguesa, el ser judío (desde esa dimensión escribe La cosa y la cruz), la izquierda sin sujeto, y la cuestión del peronismo, siempre el peronismo. Terror, dependencia subjetiva, sujeción, meloneo y “ los hechos malditos del país, a secas”.
Y retomando el hilo, por eso yo pensaba que algo tenía que decir, no sobre  La cosa y la cruz como texto, si no lo que el genera, dispara, caja de resonancias y de  herramientas para pensar nuestro proceso social-cultural-político. Nada menos que hablar del terror que se hizo historia argentina. Todos fuimos atravesados por la experiencia del terror  y cuando el mismo marca  por ejemplo  a nuestros seres mas cercanos, duele mucho porque lacera afectos muy queridos, es ahí cuando  los síntomas hablan de otras cosas, que van más allá de la razón, son rajaduras psíquicas, cuyo origen es un camino cruzado por varias vertientes, y que actualizan el terror, por ejemplo el pánico  social ¿de que da cuenta el pánico león? tan lastimosamente actual, como La cosa y la cruz……
Y para ir cerrando, me voy  a dar un gusto personal y parcial, como todo gusto.
Una vez le dije a León que si tenía una humilde oportunidad en público, para sostener, que él, conjuntamente con Ezequiel Martinez Estrada y Carlos Astrada  conformaban la trilogía mas importante del pensamiento en la argentina del siglo XX , lo iba a decir sin tapujos, porque además es lo que pienso y lo digo sin rodeos, a secas , acá en Lote y me hago cargo. Por ello, de eso se trata querido León, de intentar explicar  que me motivó la lectura de La cosa y la cruz, de ahí los ejemplos personales y sociales. La necesidad de seguir  hablando y pensando ciertas cosas, las discusiones con muchos amigos en común, mis ganas de escucharte, de leer “ideas que resuciten en el papel “como dice Simon Rodríguez, en esa cita que tanto te gusta , y aun sabiendo que todo esto no alcanza, que hay que decir mas cosas, joder mas, molestar mas, porque  como dijiste al pasar en algún matutino porteño: “..cuando la sociedad no sabe que hacer , la filosofia no sabe que pensar…” , y otra vez a empezar de nuevo……
 
 
Apartado :  LEON POR EL MISMO
1)  (…) En su economía libidinal trágica el santo nos proponía, desde muy antiguo la inversión originaria  mas rendidora para acumular capital sagrado : …”mediante el ahorro en carne podreis invertir en espiritu..”El espiritu cristiano y el capital tienen premisas metafisicas  complementarias (…)    (La cosa y la cruz, 1997, pag 13)
2)(…) Pero si la imaginación humana creo la gracia salvadora es porque el terror ya le preexistia .” Se le concede la gracia al condenado a muerte “(…).
Lo divino podia concedernos la gracia de zafar de la muerte  y la tortura : de caer en desgracia .Es lo que todos aun sentimos : haber conservado la vida cuando tantos la perdieron , es casi una gracia inmerecida  que nos concedio el dios de la muerte(…)
(El terror y la gracia, charla ofrecida ante la asoc madres de plaza de mayo , 1999)
3)(…) porque todas las concepciones politicas  que se basaron en la figura de algun lider , dejaron como secuela que se piense que la merza, que el pueblo no tiene que ser modificado  subjetivamente , ya que simplemente se trata de melonearlo , como se decia antes  y hacer que se rinda a un lider  que lo lleve hacia determinados objetivos (….)
(La izquierda en la argentina, conversaciones con Javier Trimboli, 1998, ed Manantial)
4)(…) La izquierda tiene que volver a pensar a partir del fracaso de esas fantasias de triunfo que se basaban en el” meloneo de la gente “.A la gente no se le hace la cabeza (como se decia antes) , a la gente se la puede comenzar a convencer , transformar , a partir de una experiencia en comun , que haga que alcancen a movilizar , aquello que la represion  en cada uno de ellos  o de nosotros inmovilizo (…)  ( idem)
La yapa :   La cosa y la cruz entre nosotros
Una carta  de lectores, diario La prensa , 26 de abril 1982, biblioteca del congreso , hallazgo del articulista , para Lote
Las madres argentinas:
 Una vez mas , se nos pone a prueba , para demostrar hasta que punto puede llegar nuestra fortaleza  y valor cuando la patria lo exige .
Otra vez debemos entregar la ofrenda mas valiosa de nuestra caja de tesoros: el hijo. Ese hijo a quien le dimos el ser , que fue creciendo dia tras dia , que se convirtió en adolescente  y hoy es todo un hombre .
Y este es el hombre que hoy  marcho a defender su suelo lleno de entusiasmo y de fervor patriótico , que agito su brazo en el calido adiós , rumbo a la conquista  de la soberania , que quiso sea su propia conquista, porque para que cada uno de ellos, se convertira en algo tan vital , por lo que tiene que luchar y vencer .
En otras circunstancias  nuestros soldados tambien debieron afrontar su responsabilidad  con decisión firme, para extirpar de nuestro suelo  a los enemigos de la patria, un enemigo que no debia ver su rostro , que sin mostrarse mutilaba y destruia.
Hoy el enemigo cambia , sale a la luz pero también debe ser exterminado ,para que resurja otra argentina, la de la dignidad, el sacrificio, la virtud. Ofrezcamos a nuestros hijos, como lo hacían espontáneamente, las madres, en tiempos de San Martin, para luchar en los campos de batalla. Recordemos que la mano de Dios, dirige los hilos de nuestro destino, pongamos bajo su protección a los que deben llegar al mejor termino esta contienda para que ilumine  sus pasos hacia la paz y la justicia. Encomendemos a nuestros hijos  a la divina providencia  y que la fe jamas nos abandone ,madres valientes para hijos valientes , ellos se sentiran orgullosos.Hebe Susana Solari de Berdina

Numero Edicion Revista: 
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Busqué este artículo esperando encontrar una reflexión falaz (ya que no esperaba otra cosa de León Rozitchner), pero a la vez de cierta profundad, sobre la relación entre capitalismo y cristianismo. No me soprendió que además de falaz, el argumento de Rozitchner es un disparate: la "esclavitud a Dios" del judaísmo es mucho más compatible con el capitalismo, y de hecho así lo fue con las formas primitivas del mismo, sino que además el cristianismo católico y su ascetismo extramundano influenciaron a todas las clases sociales, retrayendo el espíritu protoburgués de la época y abriendo el paso a otra curiosidad occidental: el feudalismo como una de las tantas formas de relación social (manorialismo, aldeas campesinas libres, comunismo rural, etc.) que se volvieron necesarias para el regreso a la vida agraria y el desprecio a la vida cosmopolita.
Pero, tal vez, la peor parte del argumento de León Rozitchner sea la que demuestra su total ignorancia para que con uno de los objetos de estudio: el cristianismo. Jamás el cristianismo plantea la "ausencia de lo carnal fundante" en donde tres componentes de la Trinidad estarían "elevados a la infinitud sin cuerpo". Precisamente es al contrario: Cristo entra encarnado al reino de los Cielos junto con la misma Virgen María. La inmaculada concepción permite a María el goce del cuerpo sin caer en pecado. La resurrección de la carne significa exactamente eso: una eternidad en el mundo, luego de que la naturaleza haya cambiado. Como bien demuestra Le Goff, no hay religión más carnal que la cristiana, y no hubo época más corporal que la Edad Media: http://www.arqueologiamedieval.com/noticias/2342/ Nuestro filósofo nos quiere hacer pasar el cristianismo por un catarismo, con el solo fin de hacer un juicio positivo del cuerpo, pero esto, paradójicamente, no en nombre de un hedonismo dionisíaco y nietzscheano sino en nombre de los valores cristianos que él hace suyos, sin los cuales el socialismo como intento planificado de emancipación de los asalariados ya no podría ser un requerimiento ético.
Todas las demás religiones separan al hombre de su cuerpo, o bien, al ser del individuo (cuerpo incluído), mientras que en la unión substancial cristiana el alma es sólo la forma del cuerpo y lo espiritual es la preservación de la forma para luego ser restituída en un cuerpo mediante la materia. En el cristianismo (al menos el católico) no hay hombre sin cuerpo. Hasta la parusía todos los seres humanos están a la espera. Las demás religiones tampoco asocian tácitamente a Dios con el Bien en todas sus formas: altruísmo, piedad, compasión. Porque la materialidad no es sólo gozosa, sino a la vez trágica y contradictoria, es que el cristianismo resuelve la contradicción mediante la resurrección de la carne. Es su intento de salvar al cuerpo de la muerte lo que lleva a la crítica del goce inmanente del cuerpo corrompible, en función del goce no contradictorio del cuerpo incorrupto. Hay una conciencia casi freudiana de esta unión entre sexo y muerte que la reproducción de la vida imprime sobre los hombres mediante las formas de selección por muerte y depredación de los individuos, de competencia entre especies y dentro de cada especie mediante la reproducción sexual. El cristianismo se dirige, pues, dialécticamente, contra la vida y a favor de la vida (a la manera en que el marxismo se dirige a favor y en contra del trabajo). El mal en el mundo no es, para el cristiano, algo contra lo que no se deba luchar, pero en ningún caso hay esperanzas de que su origen pueda ser resuelto socialmente: el egoísmo, la enfermedad y la muerte son connaturales a "esta" vida. Sólo puede lucharse contra sus fenómenos a escala humana. Por tanto deben ser resueltas biológicamente. Y esta resolución no puede depender de los hombres, de su manipulación de la naturaleza. Y es por esto que el transhumanismo y no el marxismo es el verdadero desafío para el cristiano futuro, que espera en un ente infinito absoluto (Cantor dixit) la perfecta emancipación respecto de una naturaleza caída, y a su vez la única forma del hombre de llegar a la perfección, ya que jamás podrá éste hacerse perfecto a sí mismo (idea que desde el Renacimiento antropocéntrico los pensadores tanto individualistas como colectivistas comparten mutuamente).
La máxima cristiana de obedecer a Dios y no a los hombres convierte a cualquier cristiano que considerara opresión al capitalismo en un opositor al trabajo asalariado, y como cuyo corolario es el desprecio por los bienes materiales cuya búsqueda es necesaria para la autoperpetuación del capitalismo, tal abandono del orden capitalista es parte de la poca aceptación que tiene la cultura católica comunitaria del ocio y la contemplación para con el ascetismo intramundano del protestantismo calvinista que posibilita una ética capitalista de austeridad para con el capital y de sometimiento al trabajo racionalizado en la búsqueda individual del éxito. Sobra decir que recomiendo al lector interesado entre una posible relación entre cristianismo y capitalismo, que tire el libro de Rozitchner y compre uno de valor: "La ética protestante y el espíritu del capitalismo" de Max Weber (de la editorial Alianza o mejor de Fondo de Cultura)
El capitalismo contemporáneo de consumo contra el cual Rozitchner se dirige ya no se parece en nada al capitalismo del siglo XIX: el presente ha regresado al culto pagano al cuerpo (no a su valoración católica) el cual se adapta perfectamente a la asociación entre la negación del ocio en el trabajo y su recuperación mediante un falso ocio a través de la carrera en las diferentes competencias que son parte de la sociedad de mercado. Es al público de esa sociedad al cual Rozitchner se dirige, intentando sin éxito criticar al capitalismo con los valores antropológicos de un socialismo (el marxista) que comparte todas las premisas del homo oeconomicus burgués pero intentando universalizarlas mediante la redistribución de recursos y el traspaso al Estado de la propiedad sobre el capital en vez de a una clase proletaria considerada como incapaz de ejercer ningún tipo de propiedad. Y, paradójicamente, la concepción lineal de la historia que exige el paso por un período burocrático (capitalismo y socialismo) como parte del viaje histórico de los modos de producción occidentales desde el edén del comunismo salvaje hacia el milenarismo del comunismo futuro, es una copia de Marx casi calcada del cristianismo.

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