Ud. esta enerotismo
erotismo
La sexualidad evanescente
La perversión es el negativo del erotismo*
Por - Publicado en Agosto 2009
La humanidad aparece cuando el sexo se transforma en sexualidad regulado mediante el tabú del incesto y la subjetividad se constituye en el pasaje del instinto a la pulsión y de ésta al deseo. De esta manera la sexualidad esta sometida a la cultura que, en cada período histórico, controla el carácter transgresor del deseo erótico mediante mecanismos de dominación que modulan el deseo y crea subjetividades. Leer más...
¿A quién le gustan los viejos?
Por - Publicado en Octubre 2008
El erotismo en la vejez es una temática poco abordada desde el punto de vista cultural, histórico y político. En un contexto donde diversos grupos sociales han ido conformando una lectura alternativa acerca de la construcción de su diferencia, la forma de hablar de la vejez mantiene un estilo medicalizado o asociado a la salud. Esta reducción en sus abordajes, limita sus perspectivas e impide que se la problematice en términos políticos, es decir, que pueda convertirse en una variable de recambio e innovación cultural. Leer más...
El último amor
Por - Publicado en Agosto 2005
Corría el año 79 el equipo de psicología del CAMI (Consejo Argentino de Mujeres Israelitas) recibió de la comisión directiva de la institución la propuesta de realizar una serie de talleres sobre el amor en el club Edad de Plata -a la sazón el sector de la institución que agrupaba a los adultos de la tercera edad. Las razones: “Hay dificultades con las personas que se ponen en pareja dentro del club. Se dan situaciones de reprobación y censura, los que se animan a esas relaciones suelen sentir sentimientos de culpa y exclusión. Se han constituido dos bandos: los que tienen parejas que se forman dentro del club -son los menos- y los que no. Estas últimas, son viudas que hacen un frente común ante estas parejas”. Leer más...
La lucidez de Eros
(Poesía y erotismo)
Por - Publicado en Noviembre 2004
El gran mitólogo y poeta inglés Robert Graves (el mismo de Yo, Claudio, y Los Mitos Griegos), en un famoso discurso dedicado a los poetas, nos da cuenta de que la poesía al igual que el erotismo, es básicamente un medio para conservar el poder, sobre todo el “mágico” poder del amor frente a la rutina y la muerte. Según Graves hay tres formas de este amor: el amor fraterno, en especial cuando el poeta se siente particularmente vinculado a un lugar, a una profesión o a un arte. Luego hay el amor físico del “noviazgo” poético que lentamente se funde en amor marital. Y finalmente está el amor “poético-erótico”, el cual, aunque se basa en el lenguaje del amor físico, trasciende el eslabón sexual y es utilizado para realizar “milagros”. Leer más...
El eros o el deseo de la voluntad
Editorial
Por - Publicado en Noviembre 2004
Para introducirnos en el tema de este dossier es necesario destacar la condición pulsional del ser humano. Es decir, el interjuego entre las pulsiones de vida (Eros) que tienden a la creatividad y las pulsiones de muerte que llevan la destrucción. Sin embargo, cada una de estas pulsiones son indispensables ya que, como plantea Freud, los fenómenos de la vida son una acción conjugada y contraria entre ambas. Leer más...
Sexualidad y epoca
La condicion fetichista como gozne histórico del erotismo
Por - Publicado en Agosto 2004
Entre sus prodigiosas historias cortas, OHenry publicó sobre el final del siglo XIX uno de los mejores, esenciales y menos conocidos relatos amorosos. Una joven pareja, tan pobre como feliz, según la convención de los cuentos morales, se aproximaba silenciosamente preocupada a la fecha del aniversario de bodas. La vida de sacrificio exaltaba el vínculo, y el anhelo de regalarse sobre el fondo de la pobreza era testimonio del amor. Como emblemas del romance, el admiraba la hermosa cabellera de ella y ella el hermoso reloj sin cadena del esposo. En el intercambio de regalos del gran día, desenvuelven una cadena para el reloj y una redecilla para el pelo, pero advierten dolorosamente que para comprar sus regalos el había vendido el reloj y ella su precioso cabello. La hermosa y patética historia ejemplifica, como ninguna otra, la esencial ausencia de complementariedad del amor, el desencuentro como destino, la central escasez que Jacques Lacan había descripto, casi como lo prefigura este relato, como “dar lo que no se tiene y entregar lo que falta “. Leer más...















