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Tiempo de Vísperas

 

Tiempo de Vísperas

Oscar Sotolano
LIBRO DIGITAL DE DESCARGA LIBRE
 
 
Incorporamos a nuestra biblioteca de libros digitales libres esta novela de Oscar Sotolano publicada en mayo de 2001. Allí habla de un futuro aparentemente lejano en 2010. Eran tiempos de vísperas, tal como son los actuales. Tiene una electrizante vigencia, no sólo aquello que vaticinaba, sino también de los desafíos pendientes.
 
En el fin de año del bicentenario del nacimiento de Karl Marx compartimos con los lectores esta excelente novela.
 

Dijo Horacio González. Ensayista, narrador, docente. Director de la Biblioteca Nacional de la República Argentina (2005-2015).

“…ésta es efectivamente una novela utópica que está entre Orwell y Oesterheld y es al mismo tiempo algo que se pertenece a sí mismo” (…) “Creo que esta novela, al observar con mucha agudeza, mucha sutileza, la manera en que se relacionan las personas en términos amorosos y políticos, se convierte en una novela que tiene esta carga de reflexión, precisamente sobre la escritura novelística argentina, basada en  un viejo género, que es el género fantástico, y moral también; un género fantástico, utópico, moral. No es habitual una novela así en la Argentina” (26/06/2001)

Dijo, Héctor J. Freire (escritor, poeta y ensayista, premio Nacional de las artes 2002)

“El futuro de la Argentina como una pesadilla de la que hay que despertar, en la que el presente es un espejo del pasado y la historia los sueños; los sueños, la identidad han perdido su centro (…) inteligente , insólita e inaudita novela (…) Tiempo de vísperas no es sólo una novela política, es también una historia de amor y de mutuo aprendizaje entre los personajes que han decidió abandonar la resignación y optar por los desenlaces vertiginosos de la pasión” (mayo 2001)

Dijo Osvaldo Gallone (narrador, ensayista, crítico literario y profesor universitario en la carrera de letras de la U.B.A.)

“ … a mí siempre me ha parecido que respecto al crítico hay un fuerte problema de identidad. Uno quisiera ser el autor. En este sentido, yo quisiera, (…), haber escrito un texto como Tiempo de vísperas”… “ Como escribió Borges con un concepto que terminó por hacerse célebre, yo creo que el gran problema de un escritor es que mientras la realidad es simultánea, el lenguaje es fatalmente sucesivo, el lenguaje no puede dar cuenta de la simultaneidad de lo real y aquí es donde comienza la desesperación de cualquier escritor cabal, y es lo que hace Sotolano, durante toda la novela y´muy especialmente cuando se acerca al desenlace” (26/06/ 2001)

Dijo Manuel Callau (actor) en Radio del Plata 2003 y en la revista Radar de Página 12 en el 2004.

Recomiendo Tiempo de vísperas. Es una novela atrapante que apasiona desde el comienzo hasta el final.

Dijo en 2018 Noé Jitrik, novelista, poeta, ensayista, profesor universitario y multipremiada personalidad de las letras en Argentina e Hispanoamérica.

“La novela de Oscar Sotolano tiene un desencadenante eminentemente político y de actualidad, cruzado por dos líneas: una primera, una cierta nostalgia y escepticismo acerca de la suerte de la izquierda…  algo así como que ya nadie sabe de los textos clásicos del marxismo, nadie sabe lo que son estos movimientos ya clásicos marxistas; la segunda línea que se intersecta con ésta, es lo que está ocurriendo. El interés que tiene esta novela no es que presente estas dos dimensiones crudamente, sino que hace un interesante trabajo (y por eso la leí con mucho gusto) de subjetivación, es decir que estas líneas de fuerza, tienen su manifestación en el orden de subjetividades que empiezan a entremezclarse, que empiezan a interceptarse y que tiene una dramática propia,  inscriptos en esta dos líneas de fuerza política. En ese sentido, se podría decir, novela política (…) pero eso no tiene mayor importancia, porque lo que importa es cómo eso está presentado a través de subjetividades, de personajes; y la construcción de personajes es lo más notorio, lo más específico de lo literario; lo literario que se concentra en las narraciones, se realiza a través de la idea del personaje que carga con todas estas responsabilidades. No sólo la enunciación sino el conflicto que esto produce en la relación con los demás, que hace que se pueda leer la apuesta literaria, que no es fácil resolver de este modo. Eso permite registrar, además, una vibración peculiar, prácticamente de toda literatura en todo momento: la relación con lo exterior, lo no literario que incide en la formulación, en la organicidad de la enunciación que la novela tiene. Y lo exterior que incide ya no es lo político, es lo cinematográfico. Es una novela que puede leerse a la manera en que uno ve una película. Con todos los elementos que confluyen para que la película funcione, es decir, conflicto, resolución de conflicto, dilema; todas estas cosas que van a hacer al atractivo de un objeto que va a ser comunicado y  que va a ser recibido y que va a ser elaborado. Con estos elementos la narración va más allá de lo que podría ser un mensaje político nítido, como si fuera una intención pedagógica (…) Si digo estas cosas es porque hay que responder a lo que es un intento de manejarse, de comprender, una realidad que nos rodea sin atenerse a ella, sin ser dominado por ella. Invadido por ella, la realidad es una catapulta, es una catarata, es un desprendimiento y si uno no toma una distancia respecto de eso y organiza la irrupción, está atrapado, es víctima de lo que otros están resolviendo en alguna otra parte. (…). Tal vez pueda relacionar un enunciado semejante en relación con la historia. Alguien me preguntó qué relación hay entre la historia y la literatura. Yo salí del paso diciendo que la historia es a la literatura lo que la cebolla es a la salsa, es difícil hacer una salsa sin cebolla pero no se tiene que notar. La cebolla desaparece y le entrega su jugo a la salsa. La historia no desaparece y la entrega sus fuerzas a la literatura. Porque si la cebolla está muy presente la salsa no sirve. Si la historia está muy presente en la literatura, ya es otra cosa, no es literatura. Lo mismo puede decirse de la política y literatura, la política está presente pero no se debe notar. El esfuerzo para que no se note en el texto de Oscar Sotolano es eso que yo llamé subjetivación. Y que hace que uno de pronto deje de lado lo dramático del conflicto exterior para radicarse en lo que le pasa a los personajes, y no sólo eso, sino en el lenguaje que se está aplicando, en el ritmo del relato que tiene que ver con el proyecto que es literario. Y hay que insistir en eso, porque si no hablamos de otra cosa”

 

CONTRATAPA

Tiempo de vísperas es una novela sobre la memoria, donde los protagonistas intentan reconstruir un pasado que los vuelva humanos: el conflicto entre los que necesitan recordar y los que prefieren olvidar; la lucha entre los que quieren sentirse vivos y los que viven como si estuviesen muertos. La tensión entre política (historia) y ficción (pesadilla) es una buena entrada al texto que nos propone Sotolano. El futuro de la Argentina como una pesadilla de la que hay que despertar, en la que el presente es un espejo del pasado y la historia, los sueños, la identidad han perdido su centro. Imaginemos entonces, antes de adentrarnos en la intriga de esta inteligente, insólita e inaudita novela, como una especie de "recuerdos del futuro", que contiene el núcleo de situaciones problemáticas que ya hemos vivido. Un Buenos Aires de principio de milenio, familiar y al mismo tiempo desconocido, comienza a ser un espacio de conspiraciones extrañas y resistencias clandestinas, donde el "fantasma del viejo Marx" y su Manifiesto Comunista de 1848, es misteriosamente prohibido y sigue dando miedo. La marca distintiva en la escritura de este autor, es la de correrse del monopolio narrativo ejercido desde el discurso intelectual dominante constituido por una suerte de conformismo general y de sometimiento al peso de lo real. Sotolano recupera un espacio de reflexión diferente que permite desde un "más allá de la ficción", como la confluencia de múltiples recursos y de reflexión teórica más emoción, poner en el centro del debate temas que hoy han sido clausurados, como el de los cambios y la revolución. Pero, Tiempo de Vísperas no es sólo una novela política, es también una historia de amor y de mutuo aprendizaje entre los personajes, que han decidido abandonar la resignación y optar por los desenlaces vetiginosos de la pasión. Héctor J. Freire

Fecha de Edicion: 
Julio / 2001

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