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Los nuevos modos del fascismo en las democracias occidentales

Editorial Revista Topía Abril/2019

Debemos reconocer que el fascismo está de regreso. Con esta afirmación consideramos los modos del fascismo en las democracias occidentales que en la actualidad no reproducen aquél que existió luego de la primera guerra mundial. Designamos con el término “modos del fascismo” al ascenso de las derechas radicales en diferentes partes de Europa y América. Un rasgo común, desde los movimientos neonazis a los diferentes partidos de la derecha, es la xenofobia y la defensa de formas autoritarias. Creemos que no es posible asimilar las características disímiles de todos estos grupos con una palabra como “posfascismo” o “neofascismo” ya que su particularidad es responder desde el fascismo de las diferencias a la crisis que genera el capitalismo tardío; pero no para superarlo, como en los fascismos clásicos, sino para afirmar las mismas condiciones de sometimiento.1

La ética son los otros humanos. Esto es lo que formuló Spinoza en el siglo XVI. El otro humano necesariamente molesta; sino está esa molestia, ese malestar como diría Freud, no hay ética

Fascismos ¿eran los de antes?

Dícese “facho” -apócope de “fascista”-, entre nosotros, de alguien que es declaradamente reaccionario, racista, anticomunista, misógino, homofóbico, etcétera, ostente uno, varios o todos esos rasgos (que, por otra parte, suelen asociarse en diversas proporciones). Si es una mujer, correspondería “facha”, aunque ello resultaría confuso para un español, que llama facha a todo/a fascista, sea del sexo / género que sea. En cambio “facha”, entre nosotros, se usa de otro modo (derivado del italiano faccia, “cara”), en coloquialismos ajenos a la política: “Qué linda facha”, “Qué facha de culo”, y así.

Las democracias occidentales demostraron su completa inoperancia -combinada con impotencia ideológica- para contener la descomposición, hasta el grado de abyección, de lo que suele llamarse el “lazo social”

El dispositivo antisemita

Helmut Dahmer es un sociólogo alemán. Estudió con Adorno y Horkheimer. Se doctoró en 1973 y desde 1974 profesor de sociología en la Universidad de Darmstadt. Fue coeditor de la revista Pshyché. A principios de los 80 denunció la política colaboracionista de las instituciones psicoanalíticas durante el nazismo. Las polémicas hicieron que perdiera su puesto en dicha revista. Fue cofundador del Hamburgian Institute for Social Research en 1984 y del Centro Psicoanálisis y Sociedad en Lima.

Tiene una importante producción escrita. Entre sus libros traducidos al castellano encontramos Libido y Sociedad. Estudios sobre Freud y la izquierda Freudiana (1983), La sociología después de un siglo de barbarie (2005). Es también el editor de las obras anotadas de León Trotski en alemán. Se han publicado ya siete volúmenes y hay otros en preparación.

El texto original de este artículo fue publicado en la revista electrónica Constelaciones. Revista de Teoría Crítica. Para este dossier el autor escribió especialmente un apartado final.

En el fondo de cualquier locura se esconde “algo de verdad histórica”

Un hereje del psicoanálisis: Wilhelm Reich

W.R. escribe en Alemania, 1932, Psicología de las masas del fascismo y en Maine, 1942, publica una nueva edición corregida con un prefacio donde dice que en Rusia se instauró el capitalismo de estado. Lo que hoy en día puede ser moneda corriente, en esos tiempos era una herejía. Su voz no tuvo lugar ni para las democracias ni para la URSS. Muertos León Trotski, Walter Benjamin y Antonio Gramsci, así como Sigmund Freud, Sandor Ferenczi y Sabina Spielrein ¿Qué oídos había en el mundo para escucharlo? Realiza una crítica de la investigación académica reaccionaria y, se puede decir sin desviarse de su razonamiento, que toda investigación académica es reaccionaria ya que separa “lo que es” de lo que “debe ser”, el conocimiento de la acción y contra ésta. Es que la academia se opone tanto al marxismo que intenta transformar y no explicar el mundo, como al psicoanálisis que es una experiencia y no una concepción del mundo.

1934 es un año clave para Europa. Se había consolidado el fascismo italiano, ya gobernaba Hitler en Alemania y en la URSS se desintegraba la revolución sexual, se restituía la familia, se consolidaba el estado, la iglesia recuperaba a las masas y se había prohibido el psicoanálisis, en consecuencia, se había instalado y consolidado el capitalismo de estado bajo el nombre personalista de Stalinismo. Si bien la propiedad dejó de ser individual, no pasó a ser común. En Asia se daba la expansión del imperialismo japonés. La voz de Reich estaba prohibida en el mundo.

El motor para que la sociedad suprima y el individuo reprima las pulsiones sexuales es la instancia del patriarcado

Miguel: la masculinidad normativa como imposición traumática

De Miguel tengo presente el modo decidido de entrar al consultorio, el paso largo y elegante con el que trasponía el umbral. Cuando inició su análisis en 1987, Miguel tenía 36 años y yo 45.

El motivo de la consulta estaba referido al conflicto con las mujeres. No podría decir que Miguel amaba a su ex pareja, más bien, estaba obsesionado con ella. No tenía la menor intención de reconciliarse, pero no toleraba que ella pudiera acercarse a otro hombre. Además, estaba convencido de que las mujeres no lo deseaban.

Inevitable conclusión: deporte de riesgo, desafío al peligro, rivalidad y competencia entre varones, inmolación por la “causa”, toda una lista de estereotipos que convalidan una virilidad tradicional.

Miguel se casó en 1977 con Valeria, cuando ella tenía 31 años y él 26. En 1978 nació Marina. Antes de que Marina cumpliera los 4 años Miguel se separó de Valeria, pero no se divorció. Desde entonces, comenzó a hacer vida de soltero: muy dedicado al trabajo, amigos fiesteros, turismo aventura, mucho deporte de riesgo -“el año pasado tuve un accidente esquiando”-, encuentros amorosos fugaces, escasos, a decir verdad, e intrascendentes. Miguel presidía una empresa metalúrgica y era parte de los negocios familiares: campos, inversiones financieras, hoteles, compañías navieras. Su madre dirigía con mano férrea esos negocios y Valeria era su colaboradora y aliada incondicional. El padre de Miguel, mucho mayor que la madre, había fallecido cuando él tenía 25 años. Hombre de poco carácter y mucho apellido, había dejado una herencia cuantiosa para Miguel -único hijo- y su esposa.

Masculinidad gay

Desde el establecimiento de la homosexualidad como una categoría psiquiátrica en la segunda mitad del siglo XIX, fue considerada como el par antitético de la masculinidad y la “hombría”, y por ese motivo demonizada, rechazada y patologizada. Lynne Segal -psicóloga, especialista en estudios de género y masculinidad- afirma: “Durante más de cien años, las creencias científicas y populares han sostenido que la homosexualidad masculina deriva de -y al mismo tiempo expresa- algo “femenino” en el hombre -la ausencia de los niveles apropiados de masculinidad.”1 Deseos y/o prácticas homosexuales comenzaron entonces a definir a un tipo específico de hombre, el “invertido sexual”. Con este movimiento se expulsó lo homoerótico de lo masculino y se lo patologizó y asimiló simbólicamente a lo femenino y a la monstruosidad (o incluso lo abyecto en términos de Julia Kristeva). La asociación feminidad-pasividad y homoerotismo es un fenómeno de los dos últimos siglos, ya que no había sido así en otros momentos socio-históricos.2 La heterosexualidad se convirtió en requisito de virilidad y hombría.

La asociación feminidad-pasividad y homoerotismo es un fenómeno de los dos últimos siglos, ya que no había sido así en otros momentos socio-históricos

Violencia, sufrimiento y coraje en varones y mujeres

Fragmento del libro "La banalización de la injusticia social (2da edición)" (Ed. Topía 2013)

El siguiente texto es un fragmento del capítulo IX, "Recalificar el sufrimiento", del libro "La banalización de la injusticia social (2da edición) de Christophe Dejours (Topía Editorial, 2013).

La filosofía moral opone la razón al miedo. En nombre de la razón, el sujeto virtuoso debe vencer el miedo, incluyendo el miedo de morir a consecuencia de la violencia. Esta virtud es el coraje.

¿Cómo armarse del coraje y la fuerza necesarios para neutralizar el propio miedo y estar en condiciones de ir al combate, a la guerra y a la muerte? Mediante el aprendizaje del dolor físico, cuyo modelo es, en cierta medida, la educación espartana. Aprendiendo a resistir al sufrimiento del cuerpo se podría esperar el desarrollo de ese coraje del alma. El comportamiento del alma también estaría dirigido por el comportamiento del cuerpo, y esto supone una cierta concepción de las relaciones entre cuerpo y alma, que voy a dejar de lado aquí, pues es algo marginal en relación con mi propósito.

Trabajo y emancipación

Fragmento del libro "Trabajo Vivo (Tomo II). Trabajo y emancipación"

El siguiente texto es un fragmento del capítulo VII, "El espacio de deliberación en el trabajo", del libro "Trabajo Vivo (Tomo II). Trabajo y emancipación" de Christophe Dejours (Topía Editorial, 2012).

Permitámonos pues las siguientes propuestas. No tratar ya al trabajo con condescendencia y dejar de considerarlo antes que nada como el atributo típico de la servidumbre. Reconocerle al trabajo libre, por el contrario, la posibilidad de mostrarse como una prueba de uno mismo gracias a la cual la subjetividad se revela a sí misma.

Reconocerle también el poder de generar lazos de cooperación, de producir convivencia o mejor aún, artes de vivir.

Admitir la pertinencia de esas proposiciones significa afirmar que la política debería concederle una atención específica al “trabajar”, ya que al analizar el trabajo concreto se puede identificar in statu nascendi cómo se crean y se destruyen las condiciones de la convivencia que son el objeto mismo de la política.

Real del mundo y real del inconsciente. Cuestiones de género en el trabajo

Fragmento del libro "Trabajo Vivo (Tomo I). Sexualidad y trabajo"

El siguiente texto es un fragmento del capítulo VIII, "Del trabajo a la subjetividadad", del libro "Trabajo Vivo (Tomo I). Sexualidad y trabajo" de Christophe Dejours (Topía Editorial, 2012).

En otras palabras, cuando trabajamos tenemos que enfrentar no solamente una resistencia que llega del exterior, sino también a veces una aún más inesperada, que viene del interior de uno mismo.

Si la prueba del trabajo es una magnífica ocasión de transformarse a sí mismo, también lo es de dar batalla contra la propia resistencia a transformarse y evolucionar. La subjetividad, quiérase o no, no es sólo la experiencia del regocijo al sentirse evolucionar, a veces también es la de la incapacidad de operar sobre uno mismo.

-“La memoria es necesaria no para mitificar el pasado sino para recordarlo y a partir de ahí entender el presente y poder pensar un futuro diferente”

Entrevista a Enrique Carpintero

Entrevista realizada por Mario Hernández en noviembre de 2018 para la radio FM 90.1 a Enrique Carpintero, director de la revista y editorial Topía. Actualmente acaba de publicar junto a Alejandro Vainer los dos tomos de la segunda edición corregida y ampliada de las Huellas de la memoria. Psicoanálisis y Salud Metal en la Argentina de los ´60 y ´70. 

 

“La cultura actual nos genera una incertidumbre, la angustia de vivir en un mundo que es un permanente presente, donde no existe un pasado, pero tampoco un futuro…

Reflexiones psicoanalíticas en torno a un Programa ambulatorio de SENAME

Se discuten algunos aportes de los desarrollos tempranos de la teoría psicoanalítica de Jacques Lacan, en relación con un Programa de Reparación al Maltrato [PRM] y la función del terapeuta. Se destaca lo que la escucha analítica puede facilitar en el cruce de las demandas institucionales y familiares con los usuarios que allí se atienden desde una vertiente imaginario-simbólica.

Pensando con Silvia Bleichmar la relación entre subjetividad, poder, psicoanálisis y género

PSICOANÁLISIS, MEMORIA Y CONSTRUCCIÓN POLÍTICA

En la misma tradición inaugurada por Freud de necesitar, y autorizarse, a publicar tanto trabajos clínicos, como teóricos y lo que conocemos como sus escritos sociales[2];  podemos identificar como una línea de continuidad el hecho que Silvia Bleichmar haya escrito sobre clínica y teoría psicoanalítica  y también se haya autorizado a publicar sus escritos políticos entre los cuales claramente ubicamos sus libros: “Dolor País” (2002) y “No me hubiera gustado morir en los 90”(2006).

La casa de Asterión o el egoísmo como salida

El título del cuento refiere a la casa de Asterión. Líneas más abajo, Borges escribe que en realidad se trata del "mundo" de Asterión. La casa es el mundo de Asterión. Un mundo catorce veces infinito, según el modo en que Borges considera que Asterión entiende el infinito. Un laberinto de infinitos pasadizos y pasillos...

Primeras aproximaciones al concepto de Transferencia en Freud, Klein y Winnicott

El presente trabajo titulado: “Primeras aproximaciones al concepto de Transferencia en Freud, Klein y Winnicott” tiene como objetivo indagar y revisar de manera crítica las nociones fundamentales de cada autor en relación a dicho tema.

Nos centramos en el origen del concepto de transferencia en Freud, para luego intentar adentrarnos en la profundización, consolidación y modificación de dicha noción en la obra de Klein. Si bien trabajamos algunos conceptos de transferencia en Winnicott, queremos dejar en claro de que en el marco de la teoría psicoanalítica no sólo este autor, sino toda una serie de prestigiosos psicoanalistas han enriquecido y ampliado este concepto (Kohut, Kernberg, Fonagy, Green).

Memoria y transmisión

Editorial Revista Topía Noviembre/2018

Acabamos de publicar la segunda edición corregida y aumentada de las Huellas de la memoria. Psicoanálisis y Salud Mental en la Argentina de los ´60 y ´70. Tomo I (1957-1969); Tomo II (1970-1983). Esta circunstancia me lleva a retomar algunas reflexiones en relación a la memoria -realizada en otros artículos editoriales- y la importancia que tiene en la transmisión entre generaciones.1

En la teoría freudiana no existe una conceptualización acerca de una pulsión de transmisión. Sin embargo está presente en las pulsiones de vida, del Eros a partir de la inclusión del sujeto en la cultura

¿Qué futuro nos depara el presente vintage?

Un problema tan antiguo como la filosofía misma es el del cambio y la permanencia, el motor del cambio entendido como devenir con su consiguiente reflexión histórica: si todo se transforma con el paso del tiempo ¿qué es lo que permanece?; a su vez cada época habla a través de sus protagonistas, algunos se interesan por las rupturas otros por las continuidades, ponen el acento en el pasado o en el futuro para definir el presente, lo actual o lo inactual de lo que acontece ahora en el mundo contemporáneo.

Un mundo desencantado sostenido a su vez en una teoría del desencanto: nada nuevo por hacer ya que estamos en el “desván de la historia”

El sueño es al futuro lo que el azogue al espejo

“Fin de la historia”, anunció Fukuyama en los noventa. Fue como declarar el fin de los sueños. Por supuesto que esa frase, junto con la maquinaria neoliberal que renueva su propuesta, no nos los arrebató. Contra todas las políticas que buscan aniquilarlos, o domesticarlos, proponiendo espejismos, los sueños se imponen. El sueño es nuestra reserva humana por excelencia. Guardián del vivir1, propongo en mi libro, contra cualquier sistema de dominación, ya sea que esté anclado en un discurso biologicista, religioso, o neoliberal. Los sueños hacen del abismo medida humana, y del tiempo hacen historia y apertura al acontecimiento. Existe la creación porque existen los sueños y la capacidad de tenerlos. Los sueños son condición de creación (y vaya que lo son: componen la matriz de gran parte de la historia de la literatura, de la filosofía, y por supuesto del psicoanálisis), y son condición de futuro.

Contra todas las políticas que buscan aniquilarlos, o domesticarlos, proponiendo espejismos, los sueños se imponen. El sueño es nuestra reserva humana por excelencia

Futuro on the rocks

Columna

Los sonidos y las palabras son parte indivisible de la experiencia musical. Una amalgama que está en los fundamentos de la música y el lenguaje. Las “letras” de las canciones nos cantan, nos cuentan, nos habitan. Terminan siendo parte de nuestro cuerpo, de nuestra vida. En cada época y lugar tienen la potencia de convertirse en mojones de nuestra existencia.

La piel y la marca. Acerca de las autolesiones

El año que viene la Editorial Topía publicará el libro La piel y la marca. Acerca de las autolesiones de David Le Breton. Es conocida la obra de este antropólogo para los lectores de Topía. No sólo ha publicado en nuestra revista. También sus libros Conductas de riesgo (2009) y El cuerpo herido (2017). Ese mismo año estuvo invitado por Topía en nuestro país.
En este nuevo libro propone un recorrido por las distintas instancias en que las personas se autolesionan voluntariamente e indaga en sus significados. De este modo investiga estas prácticas como rituales secretos para poder controlar un sufrimiento existencial que de otro modo sería insoportable. Cambiar el cuerpo cuando no se puede cambiar el mundo. La traducción es de Carlos Trosman, reconocido especialista en la obra de Le Breton. A continuación publicamos un fragmento de la introducción del libro.

Género y Clínica Psicoanalítica: Una relación difícil

¿Cuáles realidades comenzaron a interpelar la práctica psicoanalítica haciendo necesario incluir el concepto de género? Desde la ampliación de este concepto hace unos 30 años, producto de la reflexión del feminismo, nos encontramos con la existencia de un continuum de diversidades sexuales, un fluir de psicosexualidades que sorprenden e intranquilizan, que angustian. Leticia Glocer Fiorini se refiere a este fenómeno como “presentaciones” y “sexualidades nómades” reconocidas en los conceptos de lesbianismo, gays, travestis, bisexuales, transexuales, intersexuales, cisexuales, asexuales, etc. Además, existen inscripciones genéricas no convencionales ya que dentro del género existen hoy n géneros, entre ellos, transgéneros, neutros, bigéneros.

El no poder reconocer el sufrimiento y la necesidad de quien padece las consecuencias del abismo que siente entre su identidad social y la propia, genera exclusión y produce melancolía. Si podemos retener esta perspectiva podremos ayudar a quien nos consulta de una mejor manera

Adolescencia y poder: “escraches” en escuelas secundarias

Hasta hace no mucho tiempo, las escuelas secundarias parecían haberse transformado en instituciones en desuso, devaluadas, y parecía haber pocos adolescentes que les reconocieran algún valor simbólico a lo que allí sucedía y se transmitía. Adolescentes, muchos de ellos, con dificultades para opinar, elegir, decidir, y sobre todo confrontar. Algunos evitaban la escuela, y recurrían a las pantallas como forma alternativa de acceder al conocimiento, encerrados en sus casas.

Lo que sucede en varias escuelas hace eco con un fenómeno que atraviesa a toda la sociedad: rápidamente se tilda de abuso sexual a situaciones que no lo son

Homosexualidad y Revolución

En mayo de este año salió en Argentina Homosexualidad y Revolución, una investigación del historiador británico Dan Healey que fue publicada originalmente por la Editorial de la Universidad Chicago en 2001. Así como el libro compilado por Enrique Carpintero, El psicoanálisis en la revolución de octubre rompe con el mito que sostenía que la revolución rusa rechazó de plano el desarrollo del psicoanálisis en la Rusia de la década de 1920; la relevancia de este libro y que justifica que lo reseñemos y comentemos, es que derriba el mito de una postura monolítica respecto de las prácticas homoeróticas y del disenso sexual y de género en Rusia. Healey sigue las huellas desde la Rusia zarista tardía y luego la Unión Soviética apoyándose en una cantidad de documentos privados (cartas y diarios) y oficiales (informes médicos, forenses, policiales y judiciales). Desde el San Petersburgo del siglo XIX con sus casas de baño y sus lugares para el “ligue” pasando por la despenalización de las prácticas homoeróticas (“sodomía” o “pederastía”1) en la Revolución Rusa (1922-1933) con sus contradicciones, pasando por la criminalización bajo el stalinismo, donde se realizaron persecuciones y purgas antihomosexuales con el pretexto de que éstos constituían “una amenaza para la higiene mental y sexual de los jóvenes inocentes y la revolución.”

La relevancia de este libro y que justifica que lo reseñemos y comentemos, es que derriba el mito de una postura monolítica respecto de las prácticas homoeróticas y del disenso sexual y de género en Rusia