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Artículos Recientes

Hablando de frente

(Una modesta polémica con Jorge Alemán)

Conozco un poco a Jorge Alemán, y le tengo genuino aprecio personal. Además, hace ya varios años, cuando él era agregado cultural de la embajada argentina en España, tuvo la gran gentileza de invitarme, junto a otros intelectuales (Horacio González, Germán García y los recordados Nicolás Casullo y Josefina Ludmer), a una discusión con filósofos españoles en Madrid. Fue una experiencia bien interesante, por la cual le estaré siempre agradecido.

Me resulta importante empezar por aclarar lo anterior, porque me propongo debatir con cierta firmeza con su artículo publicado hace no mucho en Página 12 (“El momento político del ¿Qué hacer?”, 12/01/17). Estoy seguro de que comprenderá que se trata de una discusión política, siempre bienvenida y necesaria entre quienes grosso modo estamos del mismo lado, y mucho más necesaria en estos momentos catastróficos que vive nuestro país y el mundo en general.

El impacto del avance de la ciencia en los tratamientos de fertilizacion asistida

En el siguiente trabajo se apuntará a una articulación teórica de cuestiones pertenecientes al avance de la ciencia para los tratamientos de fertilizacion asistida y los efectos que lo mismo genera en las subjetividades y, como consecuencia, el deseo que tendrá el sujeto que será traído al mundo -en relación a la propia subjetividad-, abriendo la puerta a muchos más cuestionamientos referidos a lo mencionado, bajo la luz de las nuevas tecnologías reproductivas, y acerca de cómo se desarrollarán, a partir de ahora, los procesos subjetivantes en ese niño/a. Es decir, cómo el impacto del avance de la ciencia, generará grandes y profundas consecuencias y efectos, en los futuros padres, en el futuro niñx y en la futura familia como institución variable a lo largo del tiempo y según el contexto. Pues es la institución social en donde el ser nacido se irá constituyendo humano y en cuyo seno tendrán lugar los procesos identificatorios, por lo que, considerando la posibilidad del sujeto que se quiere traer al mundo, atraviese cierto aplastamiento de la subjetividad ya que, en la viñeta de la entrevista, se observan claramente fines materiales para lo solicitado -y “no deseado”-, a partir de lo cual, el bebé será alojado. (La autora es estudiante de la carrera de Psicología de la Universidad de Buenos Aires)

La Segunda Muerte de Dios

Dios ha muerto pero él no lo sabe. (Lacan 23 de marzo de 1960.)

Muerte y agonía están presentes, tiempos actuales sin precedentes, en la actualidad, discursos hacen latentes la finitud de nuestra existencia, sin decoro ni ambivalencia, las obras de la humanidad son presa ya de lo finito: la muerte de Dios, la muerte de la filosofía, fin de la historia,fin de la modernidad, muerte presente también, en la sociedad contemporánea, agonía de las víctimas, la corrupción pulula en toda institución. 

Preferiría no

Hoy escribo para vivificar algo de esta fuga todavía muy enmarañada que fue Trieste; que trae afectaciones, sensiblerías a las que siempre con vergüenza intento dar lugar; porque la fuga es también en relación a la Academia y su Saber; a aquello que nobleza obliga escribir. Un palabreo entonces. De Trieste, de vidas y vidas ahí, que se habían dejado seducir y transformar en lo privado y en lo público, ante todo por una nueva relación a la locura. Escribe Cooper (1974) que en realidad el campo de la definición de la salud y la locura es tan confuso que quienes se aventuran a descubrirlo son uniformemente horrorizados. Ahora quizás sea cierto que nadie puede empezar a pensar, a sentir, a actuar, si no es partiendo del punto inicial de su propia alienación (Laing, 1967). Así que aquí vamos, desde la propia.

Subjetividad postmoderna y patologias del consumo

Reflexionar, sobre los signos de la época y las problemáticas del consumo,  nos exige sin dudas, admitir que la constitución del Sujeto, descansa  en el a priori histórico que lo condiciona. La época imprime sus  marcas en el devenir de una cultura, una sociedad y por lo tanto en la constitución subjetiva del individuo.

No son tiempos fáciles, el mundo capitalista junto a la revolución tecnológica de los últimos años  han producido un cambio estructural. Vivimos casi a merced de nuestros nuevos amo: la ciencia y la tecnología.  El mundo cibernético-virtual está entre nosotros. Bienvenidos al mercado.

Las patologías del consumo no han quedado exentas de estas transformaciones, hoy visualizmos las marcas de la época en el campo de las adicciones y esto genera una revisión profunda de nuestra práctica y de nuestro encuentro con el Otro. En la clínica diaria es inevitable considerar a fondo las contingencias histórico-culturales.

Elie Wiesel y los huérfanos de Adán

Fue en el transcurso de una sesión de análisis. Llevado por sus ocurrencias, el paciente había entrado en el difícil tema de la trasgresión y puso como ejemplo paradigmático el atrevimiento de Adán al probar el fruto prohibido. Advertido del modo en que la culpa enredaba su intimidad, intervine para distinguir lo que llamé seudo trasgresión, que aparenta vencer una prohibición pero termina consolidando la posición anterior. En el caso de Adán, el Bien como paraíso perdido y el Mal como pecado y culpa. Fue allí que recordó haber leído un libro escrito por Elie Wiesel, en el que se ocupa de Adán de un modo que ahora le resultaba afín a mi interpretación. “Quién diría –dijo-, resultar hermanado con el primer hombre”. La frase tuvo otras resonancias, que abrieron líneas asociativas, y quedó flotando la referencia al autor mencionado. Cuando a la sesión siguiente me trajo en préstamo su ejemplar de “Mensajeros de Dios”, de Wiesel, yo había hecho mi propia investigación: publicado en 1989 por el Seminario Rabínico Latinoamericano, no se encuentra en librerías, pero en la AMIA conseguí un ejemplar. El primer capítulo es “Adán o el misterio del principio”.

Dispositivos intermedios con orientación comunitaria: Centro Cultural Comunitario Camino Abierto, Bariloche, Río Negro

¿Qué habrá entre el dicho y el hecho? o de como llegue al “Cultural”

Corría octubre del 2011, motivada por la reciente sanción de la Ley Nacional de Salud Mental (nº 26657), lo que por aquí y por allá había leído sobre procesos de desmanicomialización, salud mental comunitaria y acciones en salud en la comunidad, decidí hacer mi experiencia de APS en la provincia de Río Negro, cuna nacional de los proyectos de reforma sanitaria en Salud Mental.  Mientras leía, pensaba ¿Cuánto de todo esto se pondrá en práctica? Una suerte de ¿Qué habrá entre el dicho y el hecho? Ese trecho me llevo 1800 km al sur, al  Hospital Zonal Ramón Carrillo y sus centros de salud.

Tallereando en La Habana

“En el largo camino hacia el cielo, la alegre artista, buscaba el amor”

Reflexiones a partir de un ciclo de talleres de escritura colectiva realizado en El Vedado, La Habana, en el mes de febrero de 2016.

Lo que presentamos a continuación es una reconstrucción –una entre varias posibles- de la experiencia realizada junto a la MSc. Nancy Rial en febrero pasado, en el marco de la Feria Internacional del Libro y con el aval del Centro de Orientación a la Población (COAP) de la Facultad de Psicología de la Universidad de La Habana.

Alegría, valentía, inteligencia

El síndrome de padecimiento.

A partir del título “alegría, valentía, inteligencia”, vamos a referirnos a un concepto desarrollado por Fernando Ulloa: el síndrome de padecimiento.

Partiendo del Malestar en la cultura freudiano, Ulloa se detiene a analizar lo que sucede cuando el malestar deviene cultura, lo que llama “el malestar hecho cultura”.

¿A qué sector del campo literario pertenecen las llamadas “narraciones clínicas”?

Indagar en qué género de la narrativa se deberían ubicar los escritos que los analistas generalmente redactan para ser leídos a sus colegas -en ateneos, seminarios, congresos, etc.-, podría sorprender un poco; sin embargo, lo considero un tema fundamental si es que se desea profundizar de un modo riguroso en la esencia de la práctica psicoanalítica de cada analista.

Lo obsceno como exceso

El miedo de las mellizas Laguardia* Editorial Revista Topía Noviembre/2016

La ciudad, debido a la gran concentración de sus habitantes, muestra espacialmente lo que se inscribe en la subjetividad de quienes la habitan. En la ciudad actual prevalece lo privado sobre lo público y el individualismo utilitario sobre el trato solidario.

Muchas noticias que aparecen en los medios de comunicación muestran el malestar que atraviesa la actualidad de nuestra cultura. Algunas son ejemplos paradigmáticos de una subjetividad construida en el individualismo de una sociedad que ha generado nuevos tabúes. Entre ellos la vejez y la muerte.

Las máquinas son sociales antes de ser técnicas*

Voy a partir de una experiencia personal:

Decido enviar un mensaje. Abro mi computadora y con solo poner la primera letra del destinatario se me aparece el nombre y la dirección completa. ¿Cómo lo supo? ¿Quién está allí espiándome? ¿Cómo sabe mi computadora antes de que yo lo escriba a quién quiero dirigirme? Peor aún: solo puse una letra y aflora la dirección y el nombre de otros a quienes debía escribirle y lo había olvidado. ¡Gracias por recordármelo! Pero…¿A quién debo agradecer? ¿Quién sabe antes de que yo lo escriba a quién iba a dirigirme, y quién sabe lo que yo he olvidado y debería recordar?

La degradación de la palabra

Un fenómeno indispensable para repensar la Educación

Introducción

Es necesaria la palabra ya que es el eje de nuestros compromisos afectivos, políticos y sociales.

El pensamiento reflexivo y crítico que sustenta la palabra, ha sufrido cambios desde que la Cultura Clásica fue reemplazada por la Cultura del Simulacro. En la misma existe una tergiversación engañosa de la realidad, de las ideas, del comportamiento perdiéndose el objetivo de arribar a una verdad posible.

Por qué no el electroshock y las terapias convulsivantes

A fines de mayo de este año, se desató una polémica en la provincia de Jujuy cuando se autorizó el uso del electroshock en el Hospital Psiquiátrico de su capital. Esto generó debates públicos entre profesionales, familiares, usuarios y distintas organizaciones. Finalmente se dio marcha atrás. Pero los debates y polémicas marcan un claro retroceso en nuestro campo.
Emiliano Galende aclara la historia y la actualidad del electroshock, recorre fundamentos y toma una posición frente a esta cuestión.

La historia de la psiquiatría no es ajena a la implementación de tratamientos crueles impuestos sobre el cuerpo de los enfermos. Durante el Siglo XIX, desde Esquirol hacia adelante, además de la internación compulsiva y el encierro, dominaron los medios mecánicos de contención y disciplinamiento de la conducta de los pacientes internados: chaleco de fuerza, red de contención, celdas acolchadas, submarino a repetición, camilla giratoria, mandíbula de hierro para los que intentan gritar, y varios otros “tratamientos” no menos violentos...

Residencias Psi S.A.

Un negocio compartido entre los que se fueron y los que vinieron

A pocos días del traspaso de poder realizado sin “ceremoniales”, el saliente Gobierno kirchnerista terminó por reafirmar su vocación privatista en el campo de la salud pública y la educación, a pesar de sus constantes diatribas progresistas, “contrahegemónicas” y anticorporativas.

Ante el ataque a la Ley Nacional de Salud Mental por la política neoliberal y el corporativismo psiquiátrico

Documento Fundacional

EL MOVIMIENTO NACIONAL EN DEFENSA DE LA LEY NACIONAL de SALUD MENTAL Nº 26657 y su Decreto Reglamentario 603/13, surge ante los diversos actos de avasallamiento a la Ley y que tiene como última expresión, la derogación de la Resolución 1484/15 (nuevo régimen de habilitación de instituciones y servicios de salud mental en el marco de la ley). En este accionar transgresor, es claro el intento de modificar la reglamentación de la ley por parte de las autoridades del Ministerio de Salud de la Nación, en connivencia con sectores corporativos médico-psiquiátricos que no representan a todos los médicos y psiquiatras, y que defienden intereses propios y otros vinculados a la industria farmacéutica.

Locos por el neoliberalismo. Capitalismo y subjetividad

Nota de los editores Revista Topía N°77 Agosto/2016

¿El neoliberalismo ha vuelto? El capitalismo nunca se fue y atraviesa nuestros cuerpos. El problema es hasta donde avanzó. “Es más fácil pensar el fin del mundo que el fin del capitalismo” ironiza Fredric Jameson. La profundización de la hegemonía del capitalismo actual cala de distintos modos en la subjetividad de hoy. Ocupa todo nuestro horizonte y parece haberse convertido tanto en una usina de injusticias como en el único mundo posible.

Algunos prefieren llamar este momento “neoliberalismo”, para confrontarlo con otras formas posibles dentro del capitalismo. Hace un tiempo fueron opciones de “capitalismo con rostro humano”, la “tercera vía”. Más cerca, el llamado “progresismo” o “populismo”, que está mostrando su fracaso en distintos lugares del planeta. Por supuesto, desde ese lugar, la culpa la tiene el neoliberalismo y no las propias limitaciones de dichos proyectos.

Patologías del neoliberalismo

Editorial Revista Topía #77 Agosto/2016

Lo que se denomina neoliberalismo define las formas actuales en que el capitalismo ejerce su dominación. Para ello construye una subjetividad sometida al capital donde naturaliza sus características presentando su política económica ajena a intereses particulares, es decir, desvinculándola de cualquier referencia a las relaciones de producción; no hay modo de producción capitalista y su obvio conflicto de clases, género y generación.

Neoliberalismo, la reforma del sector salud y mercantilización

La década del 80 en Latinoamérica es conocida en la literatura especializada como “la década pérdida”, por tratarse de un período marcado por bajo crecimiento económico y diversos problemas estructurales entre los que destaca la elevada inflación.

El gobierno de Raúl Alfonsín, que representaba el sector más progresista de la Unión Cívica Radical, intentó la reconstrucción del estado en base a la expansión del gasto social en un contexto internacional desfavorable para las economías latinoamericanas. La victoria de Ronald Reagan en Estados Unidos y de Margaret Thatcher en Gran Bretaña inauguró un período de fuerte contracción monetaria en los países centrales, enmarcada en lo que se conoce como la “revolución conservadora”.

Mirar y Comer

El trigo y el arado

El trigo y el arado se mancomunaron para iniciar la revolución de la agricultura que cambió el mundo, una transformación que hizo que la población del planeta aumentara en forma exponencial. A partir de los surcos hechos por el arado y las semillas que allí crecerían, se modificaron radicalmente los hábitos alimentarios, las formas de la sociabilidad, los cuerpos y los gustos. Como consecuencia de estas transformaciones, la alimentación variada y más completa de los cazadores-recolectores se perdió para siempre.1

La dieta se basó en la producción de granos, verduras y hortalizas (cebada, trigo, arroz, espinaca) y en los pocos animales que el mismo agricultor logró domesticar (pollos, porcinos, vacas). Esto obligó a los campesinos a establecer una relación estrecha con la tierra y sus animales de cría, de esta forma nacieron las aldeas. En ellas comenzó una valorización del sedentarismo, necesario para cuidar los cultivos y antagónico al desplazamiento constante de los grupos humanos nómades. La vida se centró en la producción agrícola y en la propiedad privada, en ese mundo más pequeño y parcelado se establecieron las bases de las futuras ciudades.2 Es impactante el crecimiento del sedentarismo sistemático en todo ese proceso.

La insoportable levedad del consumo musical

Los jóvenes de ayer discutíamos algunas cosas que hoy parecen insólitas. Una de ellas era la oposición entre la “música comercial” y la “música no comercial”. Por supuesto, quienes dividíamos de este modo las artes, descalificábamos todo lo que entrara en la primera y estábamos resueltamente a favor de la segunda. En el primer grupo entraba la música hecha con el lucro como principal propósito. Allí entraba desde cierta música “melódica”, la música hecha para bailar (pasaron algunos años hasta conocer los orígenes de la música disco como música de minorías), todo el “pop” diseñado para atraer a todos y todas (aunque entonces no hacíamos dichas distinciones). En fin, todo lo hecho sólo para “vender”. Del otro lado estaba el rock, el jazz, el jazz rock, nuevos aires de tango y folklore. En síntesis, todo lo que fuera búsqueda y experimentación. La discusión terminó en los 80. Algo había cambiado, pero no era la música solamente. Pero me llevó tiempo entenderlo.

No hay músicas por fuera de nuestros tiempos. Una obviedad, pero hay muchos que consideran que la música no sólo es inmaterial, sino atemporal. Las experiencias musicales siempre estuvieron determinadas por los tiempos económicos y políticos, tal como lo demuestra Jacques Attali en su libro de 1977, Ruidos. Ensayo sobre la economía política de la música. En el momento de publicación de dicho texto, se estaba produciendo la transmutación de la economía y la política mundial del capitalismo del llamado Estado de Bienestar al actual capitalismo financiero. Attali intuye los cambios al denunciar la repetición y la mercantilización de la música, pero se ilusionaba con la posibilidad del surgimiento de una sociedad y una música nueva, en lo que designa como “composición”, donde surgiría el acto libre y el “disfrute del ser en lugar del tener”: “la composición libera el tiempo para vivirlo y no ya para almacenarlo. Ella se mide, pues, según la amplitud del tiempo vivido por los hombres, viniendo a sustituir al tiempo almacenado en mercancías.”

Canción Animal (Cuando el cuerpo no espera lo que llaman amor)

Escritos de Guardia

“El ojo de la aguja, la punta de mi lengua, es igual, es igual. En el comienzo fue un big-bang y fue caliente, revolver, revolver...”. Mientras iba entrando a la guardia, el bello Cerati me cantaba una profecía en el auricular. Pero yo no la escuché. Porque sabía que Vizzolini estaba de vacaciones. Sí, la vida era dulce. Hasta que vino Lázaro y su parafimosis.

Entre caníbales...tomate el tiempo para desmenuzarme

Déjenme decirles algo sobre los cirujanos. Son horribles. Es más: se empeñan en serlo y su fama se reinterpreta por gente que lanza máximas del estilo: “Yo defiendo a los cirujanos, porque hay que poder agarrar un bisturí y cortar a una persona. Por eso yo me dediqué a otra rama. Dicen por ahí, que ser cirujano es una sublimación del carnicero”.