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El Abuso Sexual en la infancia y la intervención institucional en la época actual

Al abordar el abuso sexual en la infancia en la institución pública se hace necesario poner de manifiesto las características de la época actual como contexto que atraviesa las diferentes instituciones. ¿Cuáles son las características de las instituciones actuales?; ¿qué implicancias tiene la época en el ámbito privado de lo familiar en su paso hacia la instancia pública?; ¿qué efectos de lo legal-institucional en el sujeto?; ¿cómo situar al niño abusado sexualmente en el contexto de la institución?; ¿qué lugar para el psicoanálisis aquí?

El presente trabajo tiene por objetivo reflexionar sobre estos interrogantes a partir de la experiencia obtenida en la labor que desde el año 2009 desempeñamos en una institución pública de nuestro país, dedicada específicamente a la atención de niñas/os, adolescentes y mujeres víctimas de abuso sexual.

La modernidad líquida es la época de la instantaneidad y la individualización ya que todo aquello es consumido individualmente.

Gramaxiomáticas del Capital: subjetivaciones, sujeciones, clínicas.

Las hablas del Capital, son actos de habla. Se propone pensar puestas en habla y en acto de eso que se llama Capital. Pensar el neologismo gramaxiomáticas, intenta poner en palabras la gramática y la axiomática de la maquinaria mundial de producción de sujeciones que es el capitalismo (escrito así, con “c” minúscula, para poner en evidencia, también, lo micro, lo cotidiano, lo adormecido de sus funcionamientos, pero de una materialidad que no genera consecuencias menores en la vida en común).

El lugar de los Procesos Judiciales en víctimas de Abuso Sexual, a la luz de la teoría Winnicottiana

Me propongo analizar los procesos jurídicos empleados en Chile en NNA[1]que han sufrido ASI[2] a partir de la teoría psicoanalítica desde Winnicott (individuo sano, dependencia, continuidad existencial, ambiente) y Ferenczi (Confusión de lenguas), destacando la importancia que otorgan a la escucha y validación del analista respecto a personas gravemente traumatizadas.

Puesto que el ASI es un delito, estos procedimientos se enmarcan en lo jurídico, cuyo objetivo es su investigación y persecución penal, así como proteger a los NNA. Me parece interesante el cuestionamiento respecto al rol de la institución jurídica, como receptor de una denuncia en la que se depositan esperanzas de credibilidad y justicia, como potencial espacio de retraumatización, o bien, como lugar que pudiese acoger y facilitar la superación del trauma.

Creo que los procedimientos judiciales desconocen el estatus de lo traumático en el delito de ASI, sometiendo a las víctimas a procedimientos que no están preparados para enfrentar, tanto por los efectos del trauma, como por su madurez.

Narcisismo, redes sociales y resistencias a un análisis posible

Hace poco tiempo, realicé con un compañero un artículo acerca de las redes sociales, que fue publicado en esta revista1. En el mismo, intenté elaborar un análisis acerca de los modos de vínculo que se dan en las redes sociales hoy en día, particularmente, en aquellas con pregnancia de la imagen, la cual se vuelve un objeto de la mirada de múltiples otros, y por qué no, sede de un intercambio numérico, con esto podemos aspirar a decir, simbólico, pero no singular ya que se trata de algo genérico, muchas veces, numérico, y con efecto de sanción de un Otro generalizado, con sus más severos efectos en el narcisismo y en la emergencia de la angustia, tal como Freud la describe en Introducción al narcisismo2.

Es necesario que reflexionemos acerca de qué relación con el narcisismo tienen las redes sociales y qué función cumple el “perfil”, esa “carta de presentación”, ese modo de “mostrarnos al mundo” que cada quien elige.

La otra cara del concepto de resiliencia

De un tiempo a esta parte, se utiliza en trabajo social y en otras ciencias sociales el concepto de resiliencia con bastante amplitud y aceptación. Liliana Calvo (2005) describe y explica el origen del término:

 

"Werner, una estudiosa de la epidemiología social, observó durante alrededor de treinta años cómo se desarrollaba la vida de una Comunidad en Hawai, donde muchos de los integrantes sufrían diversas situaciones de riesgo.

El sujeto no es el simple producto o consecuencia de lo que lo rodea, puede lograr superarse y sobreponerse a situaciones difíciles.

De la interpretación a la vivencia.

Propuesta de un cambio epistemológico para un cambio psíquico

¿Cuál es la naturaleza del “cambio psíquico” (CP)? ¿Cuál es su sustrato? ¿Qué factores influyen en los mecanismos subyacentes al CP? ¿Qué cualidades hacen del CP una propuesta terapéutica? Responder a estas preguntas entraña una complejidad casi paradójica dada la aparente claridad con la que se conciben los elementos esenciales del cuidado en salud mental: el terapeuta y el paciente interaccionando en un determinado contexto (Peplau, 1952). Asimismo, también resulta casi una obviedad decir que el sentido del trabajo en salud mental lo da precisamente la posibilidad de desencadenar dicho CP, que se espera revierta en disminuir el sufrimiento. No obstante, bajo estas asunciones surgen las dudas y el espacio para la teorización sobre qué conforma el CP, dónde reside su importancia y cuál es su mecanismo subyacente.

Freud comprende el CP como antagonista de la repetición atribuyéndole una naturaleza intelectual que yace en una estancia intrapsíquica.

Un hacha clavada en el mar congelado de la vida

Acerca del libro “Cantos Oscuros, Días Crueles” de Vicente Zito Lema

Cantos oscuros, días crueles de Vicente Zito Lema hiere las conciencias en tiempos de penurias e indiferencias: “Abriendo un tajo de negrura en la ciudad…”.

 

La lectura de este libro, tras cada mordedura, nos vuelve más sensibles: “Esas miradas sin sepulturas…implacables”.

 

Se trata de un texto que muerde y lastima: “Cae una sustancia insípida, inodora, sin enconos ni piedad…”.

El miedo como forma de perpetuar el sometimiento

Editorial Revista Topía #86 Agosto/2019

Como venimos afirmando, los nuevos modos del fascismo en las democracias occidentales llevan a la importancia de una memoria crítica.1 Por ello debemos decir que la memoria y el olvido no representan campos neutrales, por lo contrario, son campos de batalla en los que se modela la identidad colectiva. La cultura hegemónica se apropia de la herencia simbólica del pasado componiendo un claroscuro a partir de las exigencias del presente en las que se silencian algunos hechos y se mitifican otros. De allí la necesidad de rastrear las huellas de una memoria crítica donde vamos a encontrar que, cuando el poder siente que puede estar amenazado, no duda en organizar formas de represión que terminan en masacres. Éstas quedan elididas de la historia oficial generando procesos de subjetivación colectivos donde la represión de lo siniestro genera miedo. Miedo que tiene diferentes características en cada momento histórico. Miedo cuyo objetivo es perpetuar el sometimiento a los valores dominantes.

La memoria y el olvido no representan campos neutrales, por lo contrario, son campos de batalla en los que se modela la identidad colectiva

La infancia como propiedad “Con mis hijos no te metas”

¿Por qué el lugar más peligroso para niños, niñas y adolescentes es la propia casa? Dos de cada tres agresiones sexuales contra ellos son perpetradas por personas del ámbito familiar, de mayor a menor en el porcentaje: padre, padrastro, tío, abuelo.

Esta pregunta nos resuena en particular a quienes trabajamos con adolescentes, etapa en la que se va transfiriendo la confianza adquirida en la propia familia, construida en la infancia, a la confianza en los pares y otros adultos del afuera familiar, lo cual posibilitará un desprendimiento saludable. En la observación clínica, en muchas familias en las que ocurre un abuso sexual intrafamiliar hay una proyección de ese interior peligroso hacia el afuera. Madres y padres no habilitan a que sus hijos e hijas adolescentes exploren el mundo que está afuera de la propia casa. La noción de propiedad de los hijos suele ser uno de los elementos más visibles: la prohibición de salir o tener intimidad con amigas y amigos, de interesarse por otros u otras, de tener novio/a, etc.

Esta idea de que el niño o niña son una propiedad de sus padres y por extensión de los adultos cercanos a ellos, está naturalizada a partir de años y años de una cultura patriarcal en que no eran considerados sujetos

La desobediencia implicada

Una historia personal de las desobediencias en la clínica psicoanalítica con niñxs y adolescentes.

1- La desobediencia enjaulada

“Venir a parar acá, al loquero... Me estalla la cabeza días en la calle con los pibes me falta la gorra roja creo que se la quedó el Brian no dormí nada estábamos por allá en la plaza y después corrimos íbamos a romper el vidrio de los chetos esos mi vieja cuando se entere me mata cuando le cuenten y encima me falta la gorra tengo frío acá hay morfi por lo menos no me mires la cicatriz esa ¿ves porqué necesito la gorra? me tapa me falta algo cuando no la tengo el forro del Brian cuando lo agarre lo cago a trompadas y ahora acá ¿vos sos psicóloga que es eso? esa vieja de ahí es tremenda forra y ese pibito que llora y el otro que grita me hace acordar a mi hermano más chico ¿sabes que lo agarró el tren? mi mamá me cagó a golpes cuando se enteró que era mi culpa que anda a meterte por ahí vos que sabes que viene el tren y no se ve nada de noche me falta la gorra al Brian le dije que solo un rato soy un boludo yo no me mires ahí te dije deciles que no quiero eso que te clavan y te dejan medio tarado y dormido aunque quizá mejor me duermo todo no puedo dormir yo pienso no me para el bocho por eso me corté por eso para dejar de pensar y que la cabeza me pare o me fumo unos porros al Brian le dije pero corría y corría y acá caí me puse loco cuando me agarraron los quería romper a todos a patadas me vieron los tatuajes muerte de la yuta se la agarraron conmigo yutas de mierda y que me corto todo y ¿a quién le importa?”.

¿Para qué me dan un paciente que el hospital no tiene intención de tomar? Y que yo no iba a tratar a nadie como si fuera una bolsa de papas

Analistas en los bordes

Remedios tiene 43 años. Consulta por ataques de pánico que, desde hace unos seis meses, le impiden cumplir con su trabajo de médica de guardia en dos hospitales del conurbano. Desde siempre vive con su madre, con la cual tiene una relación difícil e intensa, del estilo “no la aguanto más, pero estamos muy unidas”. Del padre dice poco, solo que las había abandonado cuando ella tenía un año de edad.

Los funcionamientos... fronterizos o de borde, se caracterizan por la derivación del conflicto al cuerpo o a la acción a través de descargas que no alcanzan a tramitarse por vía psíquica o representacional

 

El arte del Acompañamiento Terapéutico

El Acompañamiento Terapéutico como práctica

Partimos de reconocer el crecimiento exponencial que ha tenido el acompañamiento terapéutico (AT) en lo que va del siglo XXI. Si bien los inicios de esta práctica pueden rastrearse en varios países alrededor de la década del ’50, es necesario notar que su generalización y creciente institucionalización pertenecen a las últimas dos décadas. Como decíamos, existen antecedentes puntuales en los ’50, experiencias que surgieron de constatar las limitaciones y fracasos de los abordajes tradicionales del padecimiento psíquico grave, encontrando la necesidad de ampliar los encuadres, de ofrecer mayor presencia terapéutica. Y a la vez estas experiencias se alimentaban de corrientes teóricas y políticas que iban conformando el campo de la Salud Mental (oponiéndose a los métodos manicomiales), en una posguerra repleta de sujetos traumatizados y con una nueva conciencia sobre los campos de encierro y concentracionarios.

La idea del agente terapéutico en posición de semejante-acompañante nos habla a veces de la necesidad de restituir a través de una institución secundaria lo que debería estar garantizado desde las instituciones primarias que constituyen el tejido social

Nuestros antepasados los sodomitas

El vocablo “puto” fue una categoría discursiva popular para señalar y perseguir a sujetos varones que tenían sexo con otros varones, por así decir, un antepasado de la categoría psiquiátrica “homosexual” creada en 1869 por el periodista y activista vienés Karl-Maria Kertbeny y adoptada y popularizada por Gustav Jäger, Magnus Hirschfeld y Krafft-Ebing.

Frente a la avanzada de la corporación médico-psiquiátrica contra la Ley Nacional de Salud Mental

En las últimas semanas han aparecido diversas notas periodísticas, radiales y televisivas, en relación a comunicados de asociaciones psiquiátricas, en particular, de la Asociación de Psiquiatras Argentinos - APSA, que intentan falsear la realidad histórica y legal y así confundir a la comunidad, recurriendo a falaces argumentaciones en el marco de su histórica posición de oponerse a los lineamientos expresos en la Ley Nacional de Salud Mental N° 26.657.

Elementos para reflexionar acerca del trabajo psicoanalítico con familias que “salen del armario”

Nuevas configuraciones familiares ocupan la escena de quienes trabajan con parejas, niños y adolescentes en el mundo occidental contemporáneo. La familia recompuesta a partir de la separación de cada uno de los miembros de la nueva pareja, con los hijos del primer matrimonio de cada uno, tal vez fue la primera de una serie. Tenemos la familia homoparental, familias que apelan a diferentes formas de procreación, proporcionando al niño una madre genética, una madre “de vientre”, un padre “donante” de esperma. Entre tantas otras, podemos ahora introducir una más: la familia en la que uno de los miembros de la pareja es transexual. De hecho, aparentemente, la estructura familiar tradicional no se altera tanto. Tenemos dos adultos y niños. Si los adultos son del mismo género, tendríamos una semejanza con la familia en la que la pareja es homosexual. La diferencia entre esta última y la familia con personas transexuales es que el cambio de género en uno de los miembros genera situaciones inusitadas: por ejemplo, un padre puede quedar embarazado, la madre puede ser un hombre, el padre que antes era hombre ahora se convirtió en mujer. En fin, cambios de género que arrojan nuevos desafíos a nuestra comprensión y a nuestra práctica.

¡ESTE ES EL MOMENTO!

Una oleada de gobiernos con una ideología fascistoide, enancados en un furibundo capitalismo devastador y haciendo gala de su deseo y capacidad para imponer a toda costa su política, hoy se desparrama por muchos lugares del mundo. Pero en América Latina ya está por sentarse en el trono de Brasil un tal Bolsonaro.

Aquí no vamos a sumarnos a la larga lista de adjetivos descalificativos que bien se tiene ganado este siniestro personaje, ni a dirimir la correcta categorización política para ubicarlo: fascismo, neofascismo, nueva derecha, etc. Lo que nos importa es aprovechar esta circunstancia, que parece recién comenzar, para abrir una brecha en el homogéneo horizonte político que la derecha conservadora neoliberal nos ha impuesto para que se consume su triunfo más significativo de los últimos 40 años: haber secuestrado la política, haciéndola desaparecer de la vida colectiva de los pueblos. Así lo entendemos, en la medida que afirmamos que el único pensamiento-acción-organización que merece llamarse política es el que se propone abolir el lazo social hoy dominante y el Estado que lo garantiza. El resto es pura gestión del orden existente o reacción ante cualquier amenaza contra el mismo.

Presentaciones identitarias contemporáneas; una mirada desde la filosofía y el psicoanálisis

Frente al acontecer de lo contemporáneo se hace factible la aceptación y visibilización de lo que muchos consideran “nuevas” o “modernas” presentaciones identitarias. Estas formas de autopercepción nada tienen que ver con lo nuevo o lo moderno, las mismas se dan en el interjuego contextual que va posibilitando que determinados sectores de la sociedad, denominados históricamente como minorías, vayan teniendo un reconocimiento social que se corre del modelo hegemónico heteronormado que ha oprimido todo lo que esté por fuera de la norma de manera sistemática y cultural a través de los tiempos.

Redes sociales: El nuevo lago de Narciso

Narciso en tiempos modernos no mira su reflejo en un lago. El lago se ha tornado en pantalla.  Una realidad desfigurada, ilusoria, una imagen filtrada, de colores bellos y sombras y luces, pero que poco expresa la menos colorida, pero real, realidad.

En este reflejo, Narciso se pierde, se cae en el lago, se ahoga en lo imaginario. Narciso ahora vive el mundo a través de imágenes que se proyectan en una pantalla. Ha muerto su yo real, es ahora una realidad fantaseada, la realidad a través de la imagen, y se observa a partir de fotografías retocadas que muestran la mejor, pero ilusoria, versión de sí.

De la insumisión a la insurrección: el existenciario femenino

El psicoanálisis y los feminismos tienen una larga historia de confrontaciones, lazos, cruces, tensiones.

A la luz de los nuevos maremotos feministas y bajo una época de retorno fascista mundial; me gusta pensar al psicoanálisis y los feminismos no como un simple cruce teórico- epistémico, si no como una verdadera alianza política-clinica. Alianza que produzca insurrección. Armar lazos y conexiones impensadas para producir existencias totalmente inéditas.

Recuperar el juego para posibilitar las infancias

La posibilidad elaborativa a través de la función simbólica

Como la mayoría de nosotros sabemos, por haberlo vivenciado, el juego ocupa un lugar muy importante en la infancia. Muchos psicoanalistas de niños se ocuparon de teorizar sobre el juego y sus funciones.

Sigmund Freud- en su texto Más allá del principio del placer- analiza el juego de los niños dándole un lugar privilegiado para transmitir sus emociones.