Estamos acostumbrados. Asociamos automáticamente saberes con academia, con libros e intelectuales. Pero el saber se escabulle. No pertenece solamente ahí. Es mentira. Hay saber en los márgenes, en las periferias, en lo que se vive abajo. El problema es que ese saber, muchas veces, ha sido deslegitimado e invisibilizado.
En este texto se busca entrar en el terreno de los saberes populares, cuestionando las narrativas hegemónicas