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Del Programa de integración comunitaria de sujetos con padecimiento psíquico a procesos autogestivos de hábitat

 

Este Programa se desarrolla en el seno del MOI (Movimiento de Ocupantes e Inquilinos), organización social de vivienda y hábitat que promueve el cooperativismo por autogestión y ayuda mutua en la población en situación crítica de hábitat de la Ciudad de Buenos Aires (ocupantes de edificios, inquilinos de hoteles pensión, familias subsidiadas por el G.C.B.A., y trabajadores de bajos ingresos, sindicalizados o vecinos del barrio que han visto sus condiciones de vida deterioradas en las últimas décadas) para acceder a la ciudad y a la vivienda.
La cooperativa es tomada como una herramienta básica para la organización, desde donde las familias pueden abordar distintas necesidades, comenzando por la habitacional, como reivindicación de sus derechos ciudadanos.
El MOI cuenta con Programas de Vivienda Transitoria (PVTs), que constituyen uno de los instrumentos fundamentales de la implementación de la Política de Vivienda Autogestionaria, en tanto garantizan la estabilidad habitacional de las familias involucradas en procesos cooperativos, posibilitan la canalización de los recursos hacia la concreción de las viviendas definitivas y generan un ámbito de capacitación y fortalecimiento del proceso colectivo.
El Programa apunta a resolver, desde la perspectiva de un movimiento social, la problemática habitacional y laboral de personas con padecimiento psíquico, en una experiencia de integración a procesos de autogestión del hábitat.
Este Programa que lleva más de tres años desde sus inicios, se creó a partir de la iniciativa de personas internadas en el hospital Borda, trabajadores de la salud mental insertos en diferentes dispositivos de salud comunitaria que funcionan dentro y fuera del hospital, en articulación con el MOI, como contexto organizativo colectivo de inserción comunitaria.
El mismo se inscribe en el marco de un trabajo de articulación de organizaciones sociales entre sí y con el Estado a fin de garantizar herramientas comunitarias necesarias para la integración social de personas con sufrimiento psíquico, para quienes la internación en instituciones totales se ha convertido en el único medio de vida.

 

Antecedentes

Esta experiencia se orienta en un perfil de práctica comunitaria que se cristaliza en la puesta en marcha de un Programa Piloto de Externaciones que comenzó a desarrollarse a partir del año 2002.
Un primer acercamiento se produce a raíz del encuentro entre trabajadores de varios dispositivos de inserción socio-comunitaria que funcionaban en el Hospital Borda que, en conjunto con el MOI, generaron un ámbito común de trabajo.
En el proceso de conformación del Programa podemos distinguir diversas etapas:
- Una primera etapa se caracterizó por la necesidad de los integrantes de las organizaciones antes mencionadas de apostar a la construcción de programas de integración comunitaria en el campo de la salud mental, superadores de las prácticas manicomiales habituales en los hospitales psiquiátricos.
Es así que, en el inicio de la experiencia se puso énfasis en el conocimiento e intercambio de las distintas prácticas específicas que en cada ámbito se llevaban a cabo. El equipo profesional que se fue conformando contó con la participación de trabajadores pertenecientes a la Red de Salud Mental de la Ciudad.
Es de destacar que, al mismo tiempo, un grupo de usuarios del programa de emprendimientos sociales, acompañados por técnicas de este dispositivo, comenzaron a hacer el recorrido por las instancias de ingreso a la Organización.
- Una segunda etapa se orientó a profundizar las líneas de trabajo que comenzaron a visualizarse en el periodo anterior: criterios de admisión para los usuarios que quisieran formar parte de la experiencia; dinámica de funcionamiento; integración de coordinadoras cooperativistas de la organización MOI en el acompañamiento, sostén y seguimiento de los usuarios del Programa; búsqueda, reconocimiento y articulación con actores de la comunidad, que pudieran realizar aportes al desarrollo del Programa; afianzamiento de un equipo profesional; comienzo de la gestión del Programa con ámbitos del gobierno de la Ciudad a fin de formalizar la experiencia (Ministerio de Salud y Dirección de Salud Mental).
- La actual etapa se identifica con el desafío que significa generar herramientas de contención para enfrentar los momentos de crisis que atraviesan los usuarios, potenciando los ámbitos colectivos que funcionan como grupos de referencia y que permiten apelar al recurso de la internación desde otra perspectiva, como instrumento terapéutico de última instancia.
Esto se traduce en internaciones en las que las personas en cuestión pueden recuperarse en un tiempo breve sin perder los lazos sociales que ya han construido durante el desarrollo de la experiencia, reintegrándose rápidamente al proceso cotidiano cooperativo del cual ya forman parte.
Actualmente se continúa trabajando para concretar la formalización y reconocimiento efectivo del Programa ante el Ministerio de Salud y demás organismos de gobierno pertinentes, a fin de poder replicar la experiencia con un mayor número de usuarios.

 

Fundamentación

El quehacer cotidiano se sustenta en una práctica que busca un cambio profundo en la forma tradicional de concebir al trabajo en salud mental. Se trata de un enfoque que considera fundamentales las condiciones sociales, las relaciones interpersonales y los derechos de ciudadanía.
En la Ciudad de Buenos Aires sigue vigente la ley de Salud Mental 448, cuyo espíritu es el derecho de los ciudadanos con sufrimiento psíquico a vivir en comunidad. Sin embargo, el 95 % de la población internada en los hospitales monovalentes carece tanto de vivienda como de inserción laboral.
Hasta la fecha, desde el Ministerio de Salud, no existen programas de externación que permitan ejercer este derecho.
La Ley 448 señala además la necesidad de inclusión de ONGs que participen con el Sistema de Salud Mental complementándose sus prácticas con las del sistema de cuidados formales.
Explícitamente, el artículo 2 dice que la garantía del derecho a la salud mental se sustenta en:
Inciso e) “la articulación operativa con las instituciones, las organizaciones no gubernamentales, la familia y otros recursos existentes en la comunidad, a fin de multiplicar las acciones de salud y facilitar la resolución de los problemas en el ámbito comunitario.”
Se cree conveniente señalar experiencias de salud mental comunitaria que acreditan el desarrollo de esta práctica.
E. Venturini1, Director del Departamento de Salud Mental de Imola, Italia, ha realizado un estudio comparativo entre los programas de externación: “Taps Proyect”, desarrollado en el norte de Londres y el “Proyecto Valerio”, implementado en la ciudad de Imola. Ambos programas tienen varias coincidencias pero los usuarios del proyecto Valerio evidencian indicadores de mayor inserción comunitaria que los ingleses. El autor atribuye esta diferencia al capital social desarrollado por las cooperativas de la ciudad (Imola es una de las ciudades del mundo de mayor concentración en número de cooperativas) y por la inserción real de los usuarios en los procesos cooperativos.
El sostén de nuestro Programa son los procesos colectivos de las diferentes cooperativas de vivienda y de trabajo donde los usuarios construyen su cotidianeidad.
El recorrido cooperativista implica una forma de trabajo donde todas las personas son reconocidas como tales y las opiniones aparecen en el mismo nivel de valoración. Esto promueve la reconstrucción de identidades fragmentadas al otorgar modelos simétricos de identificación, viabilizando la posibilidad de establecer relaciones de igualdad, donde cada sujeto pueda situarse desde su singularidad en una posición activa frente a otros. Por otro lado, este sentimiento de comunidad y de pertenencia a un colectivo social genera un marco de contención donde se restablecen lazos sociales.
Además de contar con un modelo horizontal de trabajo, este tipo de encuadre responde a la intención de recuperar la capacidad de contractualidad como ciudadano, principalmente devastada en las instituciones totales.

 

Objetivos del programa

El objetivo general del Programa está orientado a crear las condiciones adecuadas en los planos de salud, trabajo, vivienda y jurídico para posibilitar la reintegración comunitaria de personas que atraviesan situaciones de vulnerabilidad psicosocial, incrementada por la exclusión que genera una discapacidad mental.
Se trata de usuarios provenientes del Subsector Estatal del Sistema de Salud Mental, en su mayoría de los Hospitales Borda y Moyano; se intentará incluir a familas provenientes del Hospital Tobar García.
En este sentido se apunta a la conformación de redes integradoras que favorezcan la autonomía de cada uno de ellos.
El Programa incluye también la detección de factores de riesgo que podrían ocasionar recaídas en los cuadros psíquicos de base.
El objetivo específico del Programa prioriza la inserción en el proceso colectivo autogestionario de hábitat. Este proceso se realiza mediante la incorporación a los espacios de Guardia de Autogestión (vía de entrada a la Organización), así como en el ingreso a los Programas de Vivienda Transitoria. Aquellos usuarios que no puedan acceder al Programa de Vivienda Transitoria serán sostenidos y acompañados a través de otras modalidades: hoteles, pensiones u otras formas de alojamiento.
Los usuarios ingresan a las cooperativas de la Organización que estén gestionando o hayan gestionado la compra de un inmueble en la Ciudad y participan en la transformación de dicho inmueble en un conjunto habitacional, a través del sistema de ayuda mutua, hasta lograr la solución definitiva de la vivienda.
También es una línea de trabajo importante de este Programa colaborar en la revinculación de los usuarios con sus familias, grupos de referencia anteriores a la internación y con todo grupo social relevante para el mismo.

 

Situación Actual del Programa

La experiencia desarrollada hasta el momento ha involucrado a 10 usuarios provenientes del Subsector Estatal del Sistema de Salud Mental, de los cuales 7 están ya insertos en cooperativas y precooperativas de vivienda, integrando 4 de ellos el Programa de vivienda Transitoria del MOI.
Estos compañeros concretaron su externación resolviendo su déficit habitacional, logrando modificar objetivamente su calidad de vida posibilitando una real inserción comunitaria.
Existe actualmente una gran demanda de usuarios de los servicios de salud mental que están en condiciones de iniciar el recorrido propuesto, demanda que no puede ser respondida debido a los escasos recursos. El equipo profesional es ad honorem y no existe aún desde el Estado una validación que permita un sostenimiento efectivo del Programa.

 

Vanina Polenta - Psicóloga
Andrea Medina - Psicóloga
María Eugenia Frías - Psicóloga
Virginia Reynoldi - Estudiante de Trabajo Social
Marcela Giménez - Terapista Ocupacional
Cra. Nahir Benítez
Cra. Patricia Fernández
Equipo de Salud Mental
marcelgim [at] hotmail.com

Nota
1 Para ampliar información remitirse a Venturini, E., “Rehabilitar la ciudad. La des-institucionalización y el protagonismo e los ciudadanos”, Revista Psiquiatría Pública, Volumen 11, nros. 5 y 6, Septiembre-Diciembre 1999.

 
Articulo publicado en
Julio / 2007

Boletín Topía