Resulta difícil, incluso peligroso, extrapolar un análisis de psicopatología individual a toda una sociedad. Sin embargo, ayer como hoy, no cabe duda que surgen sociedades locas, y desencadenan el caos. En el mejor de los casos, desaparecen; otras veces sobreviven bajo una mutua complicidad, tácita o explícita, entre los pueblos y sus dirigentes.
Cuál puede ser la génesis de una sociedad loca? La respuesta no puede quedar reducida a la personalidad del líder.