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¿Qué nos está dejando la pandemia?

Artículos en esta edición

Nota de los editores: Pandemia: la derecha mata

Por un acceso universal y gratuito a las vacunas. Revista Topía #91 - Abril/2021

El legado de esta pandemia 2020-2021 es aún incierto. Algunas cuestiones son claras, otras todavía imprevisibles. Atravesamos un acrecentamiento del “sálvese quien pueda” en todos los órdenes de la vida. En un nivel, una guerra de vacunas fruto de la “libre competencia” que también reina en el campo de Salud. Esto lleva a que los países más ricos sean los beneficiarios de las pocas dosis que se pueden producir de acuerdo a las leyes del mercado que no contemplan el conjunto de la comunidad.

Ponerle luces a la oscuridad

Editorial Revista Topía #91 abril/2021

En junio de 2020 los criaderos de visones en Dinamarca comenzaron a generar casos de covid-19 entre los animales. Originalmente el virus había pasado de los animales a los humanos y ahora había mutado y vuelto a trasladarse a los animales, particularmente aquellos vulnerables a las enfermedades respiratorias, como los visones. Los criaderos donde estos animales viven hacinados para su mayor explotación son un escenario propicio para el contagio. En diciembre las autoridades danesas tomaron la decisión de sacrificar más de 15 millones de animales que fueron enterrados en fosas preparadas especialmente. El problema que surgió fue que, luego de varias semanas, debido a la gran cantidad de animales muertos emergieron gases de los cadáveres en descomposición y los animales sacrificados salieron nuevamente a la superficie revelando el uso y abuso que hacemos de nuestro planeta.

La pandemia puso en evidencia la necesidad de pensar cómo construimos un sistema social y ecológico que deje de considerar a los seres humanos y a la naturaleza como mercancía

Pandemia, trabajo y psicoanálisis. Entrevista con Lise Gaignard

Lise Gaignard es psicóloga laboral y psicoanalista francesa. A través de sus crónicas en “Alternativa Libertaria” (una organización federativa, constituida por varios grupos anarquistas, surgida en Francia en 1991), lidia desde hace muchos años con las tendencias a la psicologización despolitizante del sufrimiento laboral. Gaignard ha trabajado en hospitales, cárceles, clínicas de psicoterapia institucional y en el campo de la investigación en ciencias sociales. Trata de articular y de transmitir la consustancialidad del trabajo y la vida psíquica tanto en el ámbito profesional como en el familiar.

Trabajamos con otros, para otros, bajo las órdenes de otros, con un sueldo o no pero nunca trabajamos solos. Aunque movilicemos al trabajar toda nuestra singularidad, el trabajo no es nunca un asunto personal

La imposición de la felicidad o la rebeldía

Los caminos del cyborg

Este es un artículo que fue escrito bajo la frase influencia de A. Gramsci: “con el pesimismo de la razón y el optimismo de la voluntad”, es un intento de respuesta al mayor proyecto de obsolescencia programada que impone el capitalismo: ni más, ni menos, que la continua trasformación del ser humano en un cyborg adaptado a los ideales del consumismo. Un hedonismo complaciente al poder. Está en línea con lo que Enrique Carpintero más de una vez se preguntó en sus escritos: ¿cómo inventamos lo que nos mantiene unidos?

La historia nos demuestra, una y otra vez, que los vengadores solitarios aumentan la represión hacia la sociedad, como sabemos el miedo paraliza e invita al sometimiento al poder

¿Quieres ser Elon Musk?

Cuando un modelo de desarrollo tecnológico (o esa especie de entelequia que llamamos “la tecnología”) se presenta como meta o destino de la humanidad, el aura de la racionalidad tecnocientífica se desvanece y deja al desnudo lo más primitivo e inconsciente de las relaciones de dominación.

A mediados de febrero Elon Musk dejó de ser el hombre más rico del mundo. El multimillonario nacido en Sudáfrica en 1971, dueño entre otras empresas de la fábrica de autos eléctricos Tesla, la compañía aeroespacial SpaceX y la vanguardista Neuralink, que en agosto pasado le alegró el encierro al mundo presentando su novedoso prototipo de implante cerebral -con el cual se monitoreó en vivo la actividad neuronal de una cerdita llamada Gertrude-, fue superado en fortuna una vez más por Jeff Bezos, el Señor Amazon, emperador del comercio electrónico.

Los grandes procesos de acumulación primaria en la historia del capitalismo se han basado, en definitiva, en la concesión de un dominio virgen de toda legalidad, de donde poder obtener recursos a destajo, indiscriminadamente

2020: El estallido del principio de realidad

Por los días en que este texto se va cerrando, ya hay más de 2 millones de muertos, y algo más de 106 millones de infectados de coronavirus en el mundo. En Argentina, la cifra asciende a 50.000 muertos y 2 millones de infectados. Más allá de las discusiones acerca de si se están magnificando los números, o de si hay tantos muertos como por otros virus menos difundidos; en primera instancia diremos que no es posible determinar con exactitud qué nos va dejando la pandemia Covid-19.

Los núcleos confusionales abren paso en muchos casos a ansiedades catastróficas, y pacientes que habitualmente trabajan analíticamente comienzan a requerir dispositivos de mayor contención y/o interconsulta psiquiátrica

Coger sin forro. Riesgo y clínica psicoanalítica

El Sistema Nacional de Vigilancia de la Salud de Argentina (SNVS) registra una tendencia general de un sostenido crecimiento de las infecciones de transmisión sexual en consonancia con los datos de la Organización Mundial de la Salud. Por tomar un ejemplo, las tasas de sífilis en toda la población argentina han aumentado en forma sostenida durante los últimos cinco años, alcanzando una tasa de 56,1 casos cada 100.000 habitantes en todo el país en 2019. Este valor es dos veces y media mayor al registrado en 2015. Adolescentes y jóvenes son quienes presentan las tasas más altas en ambos géneros. La incidencia en el grupo de 15 a 24 años es casi el triple de la tasa en la población general: 153,57 casos cada 100.000 habitantes.

Si bien hemos escuchado eslóganes y latiguillos como “el deseo no se previene” para desacreditar toda práctica preventiva, muchxs analistas intervenimos cuando percibimos un “plus” de riesgo

Efectos de la pandemia en un manicomio: el sujeto del protocolo

Hay situaciones que conmueven poblaciones enteras y podrían ser calificadas como “traumáticas”, en tanto que implican la irrupción de algo inesperado que no puede tramitar una sociedad. En general, durante el transcurso de dichos eventos no suele ser posible la reflexión, porque hay que ocuparse de lo urgente. Recién una vez transcurrida la situación de urgencia, se puede tomar algún tipo de distancia que nos permita teorizar algo sobre lo acontecido. La pandemia del coronavirus es una situación de este tipo.

Una de las primeras lecciones que me dio el manicomio es que cuando parece que nada podría ser peor, las cosas empeoran todavía más

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Inesperados visitantes durante la cuarentena

La llamada de la vida animal

En 2020, más exactamente durante los meses que duró la cuarentena, que simultáneamente se presentó en gran parte del mundo, se produjo un hecho inédito: mientras los seres humanos estábamos confinados y las ciudades se desocupaban porque dejaron de transitar personas, de circular automóviles y se restringió cualquier actividad comercial, deportiva o recreativa, esas ciudades eran visitadas por animales silvestres, poco o nunca vistos en vivo y en directo.

El capitaloceno que surgió hace unos cinco siglos también es un tanatoceno (era de la muerte y la matanza) no solo de seres humanos sino de animales

Pandemia: efectos en las familias

Algunas observaciones desde el Psicoanálisis

¿Qué nos está dejando la pandemia en la familia? La pregunta es de una amplitud inabarcable para la observación del fenómeno y para examinar sus consecuencias. La dificultad proviene de -por lo menos- tres condiciones.

La primera es que el psicoanálisis, que trabaja con conceptos teóricos que pretenden ser generales, se encuentra con singularidades a las que estos conceptos no se pueden aplicar en forma directa. Esto ocurre con varias de las expresiones que se han producido y se siguen produciendo a raíz de la pandemia. Al mismo tiempo, carecemos del lapso de observación escrupulosa y detallada necesaria para identificar las manifestaciones que ha generado en la vida de la familia para comprobar si nuestras teorías amplían y enriquecen nuestra comprensión de este momento histórico.

El mar desde las casas

(Miradas a través del Cine)

A propósito de estas “accidentadas vacaciones”, por causa del tan comentado coronavirus y su posterior contagio y transmisión, que obligó a una cuarentena (la más larga del mundo), la mayoría no pudo o no quiso (por cuestiones preventivas y económicas) viajar a la costa, y a sus respectivos centros turísticos. Nos conformamos con mirar el mar a la distancia, por televisión desde nuestras casas. Donde “cuánto más nos acercábamos al mar, éste más se alejaba”. Y donde cada día nos levantamos, no de una pesadilla, sino a la pesadilla como en los textos de Kafka, en especial la novela El Proceso, llevada al cine por Orson Welles.

El mar sugiere el infinito, y cuando esta embravecido, causante de tragedias, naufragios y tsunamis. El mar como metáfora también de las pasiones humanas que sobrepasan, como pensaban los románticos, la capacidad racional

Cuerpos en pandemia, apuntes de una vigilia

Los cuerpos bajo la acechanza de la peste, muchos confinados durante larguísimas semanas, durante algunos meses, muchos expuestos a lidiar de cerca con lo temido. ¿Qué marcas deja esta convivencia en el territorio corporal?

Ya sabemos: cuesta pensar a tiempo real. No hablamos de una experiencia pasada, hablamos imbuidos del movimiento de este desastre al que llamamos pandemia. Pensar en movimiento ha sido siempre un enorme desafío. Como en un vehículo veloz vemos pasar imágenes informes más cercanas a las sensaciones que a las representaciones.

Dados a vivir los andamios del día, la alteridad del virus desata otras narrativas perseguidor perseguido, denegaciones, espantos

Violencia familiar en pandemia. A la búsqueda de un nosotros

Observo a la familia M. a través de la pantalla. Les ha costado mucho acomodarse espacialmente para la sesión vía zoom. Los hermanos buscan su lugar a codazos (literalmente). Los padres tratan de mediar, pero los tres adolescentes rechazan vivamente cada uno de sus intentos.

Julieta: (madre) Tenemos que hablar del tema de la colaboración. Juan y yo trabajamos desde que empezó la pandemia todo el día en casa y no damos abasto con lo que hay que hacer. Cuando pedimos ayuda, Axel protesta, pero finalmente hace, pero Lola y Mauro se enojan, protestan y todo termina a los gritos.

El sentimiento de desamparo y vulnerabilidad frente a tal pérdida de apuntalamientos desde lo social potenció en muchos vínculos “estados de irritación” esa especie de escozor que nos produce la antipática e insoportable alteridad del otro

El virus y las relaciones de poder

Hay una relación de poder entre el coronavirus y nuestro cuerpo. Cualquier cuerpo puede contagiarse y está desprotegido en cualquier lugar fuera de la casa. Y el precio a pagar para protegerse de él, es renunciar a necesidades básicas, como lo es el contacto físico. Esta misma renuncia se convirtió en la principal causa de miedo, sin dejar de ser -a la vez- una necesidad.

Si bien el aislamiento es la medida más eficaz contra la pandemia, es también portador de vivencias de desamparo y desesperanza

Paradoja de las prácticas “inclusivas” en salud mental

Hospitalocentrismo, cotidianeidad y acompañamiento terapéutico

En el quehacer cotidiano del AT (acompañante terapéutico) se desprende, como efecto de su especificidad en el ámbito de intervención (la cotidianidad del sujeto) y producto del carácter ideológico en que es tomado su trabajo -y como él mismo lo toma- una paradoja particularmente alarmante, aunque poco tenida en cuenta.

En miras a una consolidación disciplinar, la forma actual en que se incorpora a los equipos interdisciplinarios de intervención, quien realiza el trabajo “sucio” (utilizando una palabra vulgar) es el AT

La locura tiene cara de juanete

A los que durante la cuarentena estricta se volvieron expertos en panes de masa madre, bordado japonés sashiko, hicieron crecer una huerta en el balcón de medio metro y se reencontraron con su yo interior y además, lo publicaron en las redes para no angustiarse de que el mundo los había olvidado porque ya que no podían mostrar fotos de sus viajes, les digo: sigan así. Aprovechen ahora que todavía tienen un par de psi más o menos cuerdos que pueden intervenirles con alguna cosilla y fomentarles la productividad.

Organizar la rabia: #NiUnxMenos por violencia

Salió un nuevo informe del Observatorio Nacional de Crímenes de Odio de la Federación Argentina LGTBI en conjunto con la Organización Rosa Naranja de La Plata. Fueron 152 crímenes de odio y 100 muertes de personas travestis y trans las que se cometieron durante 2020. No somos unas estadísticas, el Estado es responsable y por eso hay que salir a las calles.

Dar en el blanco: La obsesión del origen

Después de “Heidegger” ¿se puede escribir “Adorno”? Eduardo Grüner. UBU ediciones, 202 páginas.

El autor es sociólogo, ensayista, profesor universitario y crítico cultural. Representante ineludible de la Teoría Crítica en Argentina, ha escrito innumerables libros, prólogos y ensayos sobre antropología del arte, literatura, cine y teoría política. Es colaborador de nuestra revista y autor, entre otros, de los libros: Un género culpable (1995), Las formas de la espada (1997), El sitio de la mirada (2000), La cosa política (2005) y La oscuridad y las luces (2010).

“Heidegger”: también este nombre hay que escribirlo así, con comillas, para darle su valor emblemático, aunque esta vez en su pleno estatuto de síntoma. Curiosamente -por esas retorsiones de la dialéctica, o de la para-doxa- éste tendría que haber sido el nombre más inasimilable para la sociometabólica “filosófica” del Capital, por una razón muy sencilla: el pensador más influyente, dicen, del siglo XX, resultaba ser aquel que estuvo comprometido -ya discutiremos con qué aporéticos retorcimientos- con lo peor del Capital; supo propinarnos aquello que a toda costa el capital quería olvidar (pero, claro: esto solo podía ser una pretensión “central”: ¿cómo los “periféricos” de Videla y de Pinochet hubiéramos podido olvidar lo peor?). Allí hubiera habido que decir: sí, claro, aceptamos a “Heidegger” no solamente por lo que, a pesar de todo, podamos aprender de él (esto pasa con cualquiera, cuando uno es capaz de adoptar esa deslectura creativa que recomienda Harold Bloom), sino principalmente para no permitir que el Capital “olvidara” que lo más influyente que nos había dado en el plano del pensamiento era también -entre otras cosas, si se quiere, pero de manera decisiva- una contrapartida de lo peor (por lo menos, hasta ahora) de que su sociometabólica material era capaz.

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Revista publicada en
Abril / 2021

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