El actual gobierno presentó en abril el proyecto de modificación de la Ley de Salud Mental. Sus ejes son introducir cambios en la legislación sobre las internaciones involuntarias por “prevención” ante el supuesto “loco peligroso”; dejar de hablar de padecimiento mental para retroceder al paradigma de “trastorno”; activar las instituciones monovalentes, es decir, los manicomios. Su objetivo es abandonar la propuesta de Derechos Humanos, la subjetividad del paciente y el abordaje comunitario para regresar a un modelo de manicomialización. En síntesis, el proyecto encarna una contrarreforma psiquiátrica.
Miguel Benasayag es doctor en psicopatología, filósofo, investigador, psicoanalista y un activo militante político. Nació en Argentina y tuvo que exiliarse en Francia a fines de la década del 70. Reside en París desde entonces, aunque visita nuestro país de manera regular. Es autor de numerosos libros, entre ellos nuestra editorial publicó
El mito del individuo (2013). Desde hace muchos años investiga los efectos de la tecnología y decidimos entrevistarlo para pensar los desafíos de la izquierda en relación con dichas temáticas. Analiza el avance de la inteligencia artificial como culminación de un largo proceso de alienación capitalista y propone una hibridación que preserve la singularidad de lo vivo, los cuerpos y la alteridad.
Lo que está en juego es la colonización algorítmica, o sea la delegación de funciones masivas hacia la IA, o una hibridación que respete la vida, la cultura y la justicia.
La música es una experiencia total. No son sólo sonidos que percibimos con nuestros oídos. Escuchamos con todo nuestro cuerpo y con todos nuestros sentidos. Lo sonoro es la punta del iceberg de aquello que nos hace vibrar hasta los huesos.
Los efectos de la muerte del Indio Solari muestran la dimensión de dicha experiencia total. Los mensajes, las distintas expresiones y las largas filas de hasta 18 horas para despedirse son una muestra de quién tocó la fibra más honda de varias generaciones a través del ritual ricotero.
A las 10:30 hs del 24 de marzo de 1976 asumió el gobierno la Junta militar que inició la mayor represión que conoció nuestro país. Inmediatamente todos los mandatos políticos fueron anulados y se hicieron arrestos masivos de dirigentes políticos, sociales y gremiales. El nuevo régimen recibió apoyos significativos desde diferentes estructuras de poder. Desde Washington se consideró necesaria la dictadura militar para “poner orden y terminar con el colapso económico”. El Fondo Monetario Internacional (FMI) puso a disposición de la Junta Militar los créditos de la institución. Las grandes entidades empresarias y los partidos tradicionales apoyaron abiertamente al gobierno
Una y otra vez, en distintos medios, se intenta explicar la política a partir de la psicopatología. Así, encontramos que Milei es un psicótico, y que en sus seguidores predomina el sadismo y la crueldad. Por otro lado, voceros del gobierno acusan al kirchnerismo de ser una “enfermedad mental”. Aún más, hay pseudoteorías que intentan explicar las ideas del “progresismo” y la izquierda como “parásitos mentales”.
La finalidad es la misma: descalificar con argumentos psicológicos al opositor político.
En el país con mayor cantidad de trabajadores psi de la galaxia, encontrar las motivaciones psicológicas de cualquier realidad es moneda corriente. La psicologización reduce realidades complejas a motivos psicológicos individuales. Y su función: la descalificación del rival con motivos pseudopsicológicos.
Wilhelm Reich fue un psicoanalista que se formó en la década del ‘20 del siglo pasado. Junto con Otto Fenichel lideraron el grupo izquierda freudiana, en el cual psicoanalistas marxistas comenzaron a teorizar sobre la marca de lo social en la subjetividad desde una perspectiva de izquierda.1 Además fueron figuras centrales en la organización de la atención en los llamados “policlínicos psicoanalíticos”, el Ambulatorium de Viena y el Poliklinik de Berlín durante esos años. Instauraron experiencias con dispositivos psicoanalíticos novedosos. Entre ellas se destacan las primeras supervisiones grupales de casos clínicos y dispositivos de trabajos comunitarios llevados adelante por la Sex-Pol (Asociación para una política sexual proletaria) que dirigía Reich. Consecuentemente, son autores de los primeros y fundamentales libros sobre la práctica psicoanalítica después de los Escritos técnicos de Freud: Análisis del carácter de Reich y Problemas de técnica psicoanalítica de Fenichel.
No es casualidad que los actuales neofascismos retomen a un enemigo de los viejos fascismos: la izquierda, los socialistas revolucionarios.
Desde hace ya casi dos años hemos caracterizado estos tiempos como neofascistas.
Los neofascismos intentan dar respuesta a la actual crisis del capitalismo y necesitan generar un “orden nuevo” tal como se lo propone el neoliberalismo, dando cuenta de las necesidades propias de cada país. La libertad ha sido jibarizada a una mera libertad de mercado, que encubre el negocio de los poderosos. El espejismo es que cada cual queda librado a su “suerte” individual de supuesto emprendedor. Esos son los “espejitos de colores” de estos tiempos. Si fracasa es porque no hizo bien su proyecto. El enemigo es por un lado interno: su falta de capacidad. Por otro, externo: los enemigos son todos aquellos que limitan su libertad de hacer lo que crea conveniente: desde el Estado hasta los extranjeros pasando por quienes viven en la calle.
Durante 3 días de intenso trabajo nos encontramos representantes de distintos grupos y revistas psi para discutir temáticas, intercambiar experiencias y proyectos en San José, Costa Rica. Las instituciones organizadoras fueron ASPAS (Asociación de Psicoanálisis Crítico Social), el CEP (Centro de Estudios Psicoanalíticos) de ASPAS y la Fundación Úrsula Hauser. Allí estuvimos representantes del grupo Marxismo y Psicoanálisis de Guadalajara (México), la revista Gradiva de Chile, la revista Giros de ASPAS de Costa Rica y de Topía de Argentina.
Esta definición es central para poder intervenir en la realidad. Un diagnóstico es un elemento fundamental para operar sobre la realidad. Si carecemos de un diagnóstico, o bien tenemos uno equivocado, difícilmente lleguemos a buen puerto en nuestras acciones.
Vivimos tiempos de oscuridad. Tiempos donde el capitalismo neoliberal ha poblado el mundo de guerras, violencias, miedos y pobreza. Las riquezas, cada vez mayores, están en menos manos y las desigualdades han crecido como nunca en la historia. Ante estas situaciones, las respuestas posfascistas y neofascistas se multiplican en distintos lugares del mundo. Y, entre distintas cuestiones, promueven una contraofensiva machista exaltando las masculinidades patriarcales.
Este libro brinda herramientas para entender los malestares que los varones producimos y padecemos. Para ello avanzamos sobre dos cuestiones centrales complementarias:
1- Cómo se construye la masculinidad en los varones a lo largo de la historia y en la actualidad de occidente. A partir de allí vemos que no hay varones ni masculinidades “naturales”, sino que la masculinidad es una producción sociohistórica. Y que, en el marco del patriarcado, los varones (siempre algunos) proyectamos hacia otrxs el malestar.
Vivimos tiempos de cólera. El neofascismo ha generado políticas de ruptura del lazo social por varios caminos. Por un lado, mediante un individualismo recargado donde se nos propone la ilusión de ser “emprendedores” de nuestra propia vida. El resultado está a la vista: no nos hacemos solos, sino que nos “deshacemos” entre cada vez mayor aislamiento y desolación. Por otro lado, a través de la proliferación de odio contra todos los diferentes a los que se acusa del malestar vivido. Los pobres, los migrantes… los diferentes son los acusados por el deterioro de nuestra existencia.
Seminario organizado por Enrique Carpintero y Alejandro Vainer en el VI Congreso Internacional de Salud Mental y Derechos Humanos en la Casa de las Madres de Plaza de Mayo el 16 de noviembre de 2007. En esta clase contamos con la presencia de León Rozitchner. Reproducimos este texto inédito en homenaje a los 100 años del nacimiento de Rozitchner.
Las máscaras del terror también existen en el campo psicoanalítico, esas teorías que ustedes estudian. También ahí tienen algo que ver las madres, y algo que ver también los hombres que hacen las teorías sobre las madres
Tiempos de quiebres. Nuestras subjetividades están amenazadas. El neofascismo genera políticas de ruptura del lazo social, aumentando los efectos de la pulsión de muerte: la violencia destructiva y autodestructiva, la sensación de vacío, la nada. El sujeto se constituye en la relación con el otro en la alteridad, sino no hay sujeto posible. Sus efectos los vivimos en la calle, en los grupos, en los vínculos, en la clínica.
Esta entrevista fue realizada para la investigación del libro Las huellas de la memoria. Psicoanálisis y Salud Mental en la Argentina de los´60 y´70 (Editorial Topía, segunda edición, 2018). La versión completa había permanecido inédita y formará parte de un libro de próxima aparición que incluirá las entrevistas allí realizadas. Aquí Rozitchner (1924-2011) rememora algunos de los momentos de su vida, entre los pioneros del psicoanálisis. Su relación con la tumultuosa vida política de esa época en la que fue construyendo una consistente teoría contra el poder desde la filosofía y el psicoanálisis; tanto, que Juan Carlos Volnovich suele definirlo como el mayor filósofo que ha dado nuestro país, si no el único. Por ello en los innumerables cruces entre Marx y Freud, que allá por los años ’60 se proyectaron mucho más allá de la mera teoría, Rozitchner supo ser la referencia obligada. Y su obra lo sigue siendo.
“Cuando volvés a encontrar todo tu pasado, toda la historia, es cuando volvés a encontrarte con la muerte”
El traumatismo colectivo nos atraviesa hasta las entrañas. En los cuerpos, en las guardias, en las internaciones, en las calles, en los consultorios, en los diferentes espacios.
En este texto buscaré herramientas en algunos momentos de la historia, precisaré algunos conceptos, para poder llegar a la propuesta de cómo tener dispositivos clínicos a la altura de este traumatismo “generalizado” (tal como lo define Enrique Carpintero) que vivimos.
Nos enfrentamos con procesos de desubjetivación que nos exigen, como entonces, la inteligencia y la imaginación colectiva para enfrentar este “traumatismo generalizado”
Llegamos al número 100 de Topía en tiempos difíciles. Nunca fueron fáciles, pero desde 1991 este es uno de los momentos más crudos por varios motivos. El ascenso de la tentación fascista como solución a los problemas de amplios sectores de la comunidad. La estrepitosa caída de las ilusiones “progresistas”, que mostraron sus amplias limitaciones para poder modificar la vida de la mayoría de la población. Propuestas que mutaron en palabras huecas. Como está sucediendo en el resto del mundo, la suma de estos factores asfaltó el terreno para la llegada de las olas neofascistas.
El espejo es el paradigma de esta época. Tomó la escena del mundo en el que vivimos. La multiplicación exponencial de narcisismos espejados atraviesa nuestros días y nuestras noches. Las pantallas, esos pequeños espejitos de colores donde miramos y nos miramos, nos consumen horas y horas. Las imágenes evanescentes fluyen en un río olvidable. El mandato es tener que testimoniar la propia vida, donde no alcanza con vivir, sino que tenemos que mostrar aquello que vivimos.
A mayor cantidad de tiempo en las pantallas, mayor desvalimiento. Mientras miramos solos estos espejos oscuros, no hay otros
La libertad retrocede. Escuchamos y leemos panegíricos sobre la libertad en los últimos tiempos en la Argentina. Hay quienes descalifican a los que nos oponemos “a los (supuestos) principios de la libertad”, utilizando el argumento que tenemos “miedo a la libertad” en un guiño tramposo al título de un clásico libro.
Erich Fromm publica en 1940 El miedo a la libertad. El avance de los fascismos en el mundo lo decide a publicar anticipadamente parte de sus investigaciones sobre el carácter del “hombre moderno”. Aborda una temática específica: la libertad. Su clásico estudio avanza en entender cómo el miedo a la libertad promueve el sometimiento que llevó al triunfo de los fascismos en dicho mundo. No estaba decidido el resultado de la Segunda Guerra Mundial. Y había muchas posibilidades de que el fascismo triunfe.
La libertad quedó reducida a los mercados. Con la ilusión de una autorregulación divina, que jamás existió en la tierra, donde sobrevivirán solamente los más fuertes. Los grandes capitales que decidan jugar en todos los territorios donde puedan hacer negocios
Hace casi 100 años, el psiquiatra rosarino Gonzalo Bosch publicó un texto denunciando “el pavoroso aspecto de la psiquiatría en la República Argentina”. Bosch era director del Hospicio de las Mercedes, y fue uno de los impulsores del higienismo en la Argentina. También fue el maestro de Mauricio Goldemberg, uno de los reformadores de nuestro campo en el siglo pasado. En su texto criticaba a un Estado que fracasaba, a una crisis de legitimación en la psiquiatría y a sus deudas respecto a la resolución del problema de la psiquiatría en la Argentina.
Este es un adelanto exclusivo de un capítulo del libro La construcción de los varones. Contra el patriarcado y otras desigualdades que será publicado por la Editorial Topía próximamente.
La deconstrucción ha devenido parte del lenguaje cotidiano de las luchas dentro de las cuestiones de género. Alejada de sus orígenes derridianos, es una moneda de corrección política que circula. Se vuelve un mandato superyoico con límites indefinidos. Su proliferación borra la memoria de luchas contra el patriarcado.
La crisis del patriarcado implica una crisis en el aparato cultural, esto derivará necesariamente en una crisis de los varones ya que esto mueve toda la corposubjetividad
EDITORIAL:Recuperar la vergüenza ética como fuerza de lo colectivo. Enrique Carpintero
DOSSIER: AFIANZAR LA ÉTICA DE LA ALTERIDAD Ramiro Gentile / Daniel Waisbrot / Eugenia Aptecar
Primera mención del Octavo Concurso Topía Ensayo Breve 2024/2025
2023. Marcelo Rodríguez
SEPARATA: POR QUÉ LA IZQUIERDA HOY. Entre la colonización algorítmica y una hibridación que respete la vida. Entrevista a Miguel Benasayag Alejandro Vainer
Columna: Lo puto no quita lo facho: cuando el otro deja de importar. Tom Máscolo
ÁREA CORPORAL: Todo dolor es sufrimiento. David Le Breton
Reflexiones sobre la propuesta de modificación de la Ley de Salud Mental ¿Reforma o gatopardismo? María Laura Lopez Rolandi
TOPÍA EN LA CLÍNICA: EL TRABAJO A DISTANCIA HOY Ricardo Carlino / Luciano Rodríguez Costa
DAR EN EL BLANCO: Hoy estoy que ni me entiendo. Relatos de un psicoanalista. Carlos D. Pérez
NOTA DE LOS EDITORES: La contrarreforma psiquiátrica avanza
Y también:Lucas Méndez / Alejandro Vainer / Tom Máscolo
Carla Delladonna (compiladora), Rocío Uceda (compiladora), Paulina Bais, María Sol Berti, Susana Di Pato, Marta Fernández Boccardo, Romina Gangemi, Maiara García Dalurzo, Bárbara Mariscotti, Agustín Micheletti, María Laura Peretti, Malena Robledo, Georgina Ruso Sierra