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Cultura y locura

 
Acción Cultural y Reforma Psiquiátrica

Este trabajo trata de una experiencia muy exitosa para el movimiento antimanicomial. Con este trabajo queremos demostrar como las manifestaciones culturales asociadas al movimiento antimanicomial son un agente transformador de la actual ideología globalizante y excluyente de nuestra sociedad. El seminario realizado en 5, 6 y 7 de abril del 2005 en el Centro Cultural Banco do Brasil, con curadoría del Dr. y Maestro Paulo Amarante, levantó muchas preguntas, como por ejemplo, ¿La experiencia de la locura puede producir genialidad? ¿Cuál es la relación entre arte y locura? ¿Las obras artísticas producidas por locos son más expresivas que las obras producidas por personas dichas normales? ¿O la locura implicaria mucho más en sufrimiento y dolor para quien ya pasó o pasa por ella?

Este trabajo pretende demostrar como la producción de cultura es fundamental para la Reforma Psiquiátrica que, en nuestro entendimiento, es mucho más amplia que solamente la reorganización de los servicios psiquiátricos (Amarante, 2003).

Para Franco Basaglia “Lo que debe cambiar, para que se puedan transformar en la práctica las instituciones y los servicios psiquiátricos (como también todas las instituciones sociales), es la relación entre el ciudadano y la sociedad, en la cual se insiere la relación entre salud y enfermedad” (Basaglia, 2005, 231). Según este autor, la enfermedad en sí no es la cuestión y sí la persona y su vida en sociedad. A eso Basaglia llama una conciencia política adentro de una acción técnica.

Justamente imbuida de esa conciencia política que surge a fines de los años 70 en Brasil el Movimiento por la Reforma Psiquiátrica. Se vivía una época gris de dictadura militar donde las personas no tenían libertad de ir y venir, ni libertad de expresión. Mucha gente se fue del país, mucha gente fue asesinada,  mucha gente fue torturada, mucha gente estuvo mucho tiempo en prisión. Y mucha gente también se organizó y luchó en contra de la dictadura. En San Pablo un grupo se organizó y creó el Centro Brasileño de Estudios de Salud (CEBES) para organizar el pensamiento y las prácticas de la salud colectiva. Un poco después, en Rio de Janeiro fue creado el Movimiento de los Trabajadores en Salud Mental (MTSM) para denunciar las condiciones inhumanas a que eran sometidos los pacientes psiquiátricos, tales como camas-piso, “picaña eléctrica”, pasar hambre, comer comida podrida, tortura psicológica, violencias físicas, humillaciones. Después de esta denuncia, 260 profesionales de salud mental fueron echados de sus trabajos. Ellos organizaron la primera huelga del sector público en la dictadura militar. A esta huelga se sumaron otras más por todo el país hasta que el gobierno, por el Decreto ley 1632, prohíbe la huelga. Pero el MTSM no se tiró, siguió su lucha, las personas se reunían cada vez más para discutir las prácticas y la teoría psiquiátrica. El Congreso Brasilero de Psiquiatría de 1978, conocido como el “Congreso de la Apertura” fue muy importante para el movimiento de la reforma psiquiátrica porque las discusiones salieron del plano técnico para convertirse en discusiones políticas. Según Paulo Amarante “la locura salía del interior de los muros del hospicio para el dominio público”.[1]

            Por este comienzo, como un movimiento político, es que la Reforma Psiquiátrica brasileña fue distinta de la mayoría de las reformas internacionales anteriores, que se limitaban a discutir las cuestiones técnicas. Así, la Reforma Psiquiátrica Brasileña no es una modernización de las técnicas terapéuticas ni tampoco una humanización del manicomio: “si tanto autores cuanto técnicos consideran lo que se denomina por reforma psiquiátrica como un proceso restricto a la reorganización de los servicios, vinculándola a la pura reestructuración del modelo asistencial psiquiátrico, se puede concluir, en otras palabras, que consideran reforma psiquiatrita sinónima de modernización de técnicas terapéuticas. Es común todavía verla considerada como humanización de las características violentas y perversas de la institución asilar, lo que constituye una lucha y una transformación muy importantes, pero que seguro reduce la amplitud del proceso en cuestión”. (Amarante, 2003, 46).  La  reforma psiquiátrica es un proceso social complejo de varias dimensiones. Esta noción de proceso social complejo viene de Franco Rotelli (1990, 18). “Por proceso se entiende algo que está en constante movimiento, que no tiene un fin determinado, ni un objetivo último u óptimo. Apunta para la constante innovación de actores, conceptos y principios que marcan la evolución de la historia. Un proceso social nos apunta que existen actores sociales envueltos y, por eso, que existenventajas y formulaciones en conflicto, en negociación. Y, en fin, un proceso social complejo se configura en la y por la articulación de varias dimensiones que son simultaneas e inter-relacionadas, que envuelven movimientos, actores, conflictos, y una tal trascendencia del objeto del conocimiento que ningún método cognitivo o teoría pueden captar y comprender en su complejidad y totalidad.” (Amarante, 2003, 49).

La primer dimensión dice respecto al campo epistemológico o teorico-conceptual: “es el conjunto de cuestiones que están en el campo de la producción de los saberes, que dice respecto a la producción de conocimientos, que dan fundamento y autorizan el saber /hacer médico-psiquiatra” (idem, idem). Trata de los conceptos esenciales de la ciencia hasta los conceptos específicos producidos por la psiquiatria tales como alienación mental, aislamiento terapéutico, tratamiento moral, degeneración, normalidad/anormalidad. “Basaglia propone la desistucionalización como las múltiplas formas de tratar el sujeto en su existencia y en relación con las condiciones concretas de la vida. Así, desinstitucionalización se torna desde entonces una desconstrucción, que significa, en la interpretación de Jacques Derrida, un proceso de deshacer: de hacer el camino a la inversa para entender y capturar la logica con la cual los saberes fueron construídos y así (si es posible), no reproducirlos más. (idem, 49-50).

La segunda dimensión es la técnico-asistencial. El modelo asistencial está apoyado por una teoría que considera la locura como una incapacidad de la Razón y del Juicio. “El manicómio se torna la expresión de este modelo que se basea en la tutela, en la vigilancia panóptica, en el tratamiento moral, en la disciplina, en la imposición del orden, en la punición correctiva, en el trabajo terapéutico, en la custodia y en la interdicción.” (idem, 51-52). Como persona sin razón y sin juicio, la persona loca es incapaz de tomar decisiones, o sea, es incapaz para decidir si quiere ser internada o no, por eso, otras personas, las sanas, son las capaces de decidirlo. Entre las sanas están la familia del loco y el psiquiatra como detentor de todo y cualquier saber a respecto de la locura en general y de cada loco en particular. Es el campo epistemológico el que justifica la tomada de actitud de considerar una persona loca y por eso internarla. Internarla también significa aislarla de las personas de su convivio y de toda la sociedad. Este aislamiento se justifica en nombre de una pesquisa de laboratorio con el intuito de conocer todas las variables de la locura. Además de la pesquisa, el loco está aislado para recibir un tratamiento terapéutico. “El asilo, mientras espacio ordenado en bases científicas, como propusieron Pinel y Esquirol seria, por lo tanto, el lugar ideal para el ejercicio del tratamiento moral, de la reeducación pedagógica, de la vigilancia y de la disciplina”. (idem, 52)

La tercera dimensión de la Reforma Psiquiátrica abarca el campo jurídico-político. De este campo se formularon las nociones de periculosidad, irracionalidad, incapacidad, irresponsabilidad civil. Estas nociones pasaron a ser inerentes de la locura. La importancia de esta dimensión es discutir y redefinir las relaciones sociales y civiles en términos de ciudadanía derechos humanos y sociales.

La cuarta dimensión es la socio-cultural. Muchas personas tienen mucho prejuicio en relación a la locura. Este prejuicio es fruto del imaginario social que nos hace actuar sin pensar. Lo que justamente esta dimensión propone es que pensemos sobre la construcción de este imaginario, como fue creado, porqué, en que bases fue creado, a quien le interesa que esta construcción de pensar y actuar siga funcionando de esta manera. Si nos damos cuenta de que el imaginario social de la locura fue construido de esta forma para beneficiar algunos grupos y  para excluir  muchas personas, podemos desconstruirlo y crear otro imaginario social, un imaginario que no segregue las personas, que las incluya en la sociedad por medio de muchos dispositivos sociales, políticos y culturales. Una persona, para vivir en sociedad, necesita de auto-estima, de confianza, de trabajo, de arte, de un techo, de amor y de respeto. “El principal objetivo de la reforma psiquiátrica es poder transformar las relaciones que la sociedad, los sujetos y las instituciones establecieron con la locura, con el loco y con la enfermedad mental, conduciendo tales relaciones en el sentido de la superación del estigma, de la segregación, de la descalificación de los sujetos o, incluso, en el sentido de establecer con la locura una relación de coexistencia, de cambio, de solidariedad, y de cuidados.”(Amarante, 2004, 127). “Al escuchar, acoger, cuidar, interaccionar e inserir (en el lugar de secuestrar, disciplinar, medicalizar, normalizar) se están construyendo nuevas relaciones entre la sociedad y la cultura” (Amarante, 2003, 62).  Para entender esta cuestión nada mejor que las letras y músicas de un gran artista brasileño, Hamilton Assumpção, músico, compositor y usuario[2]:

“Não me deixe assim tão só

Sou frágil como um cristal

Quebro com barulho normal

Sou lento, como o vento, turbulento, eu sou legal,

Eu e Gal, sou legal, eu e Gal.” [3]

 

La cuarta dimensión es la que denominamos de “sociocultural”, y que expresa el objetivo mayor del proceso de reforma psiquiátrica, o sea, la transformación del lugar social de la locura. De esta forma, el aspecto estratégico de esta dimensión dice respecto al conjunto de acciones que visan transformar la concepción de la locura en el imaginario social, transformando las relaciones entre sociedad y locura.” (Amarante, 2003, 53). El objetivo de realizar el seminario “Cultura y Locura” es justamente su inserción como estrategia de intervención en el campo de la dimensión sociocultural.

El Seminário “Cultura y Locura” fue realizado en 2005 en el “Centro Cultural Banco do Brasil” (CCBB), Rio de Janeiro, Brasil. El CCBB es un centro de referencia nacional e internacional; abarca el cine, el teatro, los seminarios, la música, la danza, la parte educacional. Parte expresiva de la vanguardia de los movimientos estéticos e intelectuales surgen en el CCBB para después difundirse en otros medios culturales. Grandes muestras temáticas abarcando todas las áreas de actuación como Surrealismo, Africa, Por ti América, Cuba. El área de seminarios es muy intensa y variada. Los seminários son sobre literatura, poesía, filosofía, ciencias sociales. En el área de la filosofía se propusieron seminarios tales como Descartes, Deleuze, Nietzsche, Foucault, Los Existencialistas y Einstein dentre otros. El CCBB es el más visitado de Latinoamérica, con una visitación de 1 millon y 800 mil personas por año. La entrada es gratuita, o sea, todos tienen derecho al acceso. Inviste muchísimo en publicidad para que todos sepan lo que está en cartelera y para que todos puedan compartir la cultura existente, poder discutirla y crear más cultura y cada vez más ciudadanía para todos los brasileños. Es un centro formador de opiniones, de saberes, de conocimientos y de lucha.

En 16 años de existencia, nunca hubo en el CCBB un seminario cuyo objeto sea la cuestión cultural de la locura y la locura como punto de partida de la cultura. El seminario tuvo una frecuencia mediana de 450 personas por día, en tres días consecutivos de seminario, totalizando cerca de 1350 personas.

Se entiende que la razón para que haya sido frecuentado por un público diversificado fue su carácter multidisciplinar. Esta multiplicidad de enfoques ayudó a publicitar la cuestión de la locura trayendo para el gran público y tornando oficial para los grandes centros culturales la importancia de la cuestión de la locura par allá del campo psiquiátrico. Lo que importa dejar claro acá es que no hay una contradicción entre la dimensión política de la lucha antimanicomial y la dimensión cultural, ellas se complementan. La dimensión socio-cultural es una de las dimensiones de la reforma psiquiátrica. El éxito de este evento cultural en el CCBB fue una consecuencia de la lucha obstinada e incansable del movimiento antimanicomial y por así decir una consecuencia del movimiento que no se confunde con el propio movimiento y sí una irradiación de él para le campo cultural. Es un éxito creciente en cambiar el imaginario social y las practicas en curso en lo que se refiere a la locura.

Por primera vez se trajo a un gran centro cultural la discusión del movimiento antimanicomial. El seminario fue de enorme importancia porque trajo el discurso antimanicomial del plano político para el plano cultural. Nunca tantos excluidos estuvieron juntos en un gran centro cultural discutiendo sus cuestiones. La platea era formada por usuarios, por familiares de usuarios, por intelectuales, periodistas, filósofos, amas de casa, profesores. Los conferencistas invitados eran filósofos, directores de cine, psiquiatras, directores de teatro, musicos, periodistas y  activistas del movimiento antimanicomial.

La repercusión del “Cultura y Locura” en la midia fue muy grande. Fueron publicados varios reportajes en los diarios de mayor circulación del país. Salieron reportajes de página entera en el periódio O Globo, de circulación nacional, leído por 4 millones de personas, en la Revista O Globo, revista dominical más leída en el país, en la Folha de São Paulo, periódico importantísimo para todo Brasil, todos los intelectuales de todas las partes del país leen diariamente este periódico. En la televisión hubo llamadas en noticiarios y todo un programa dedicado a la lucha antimanicomial: el programa “Almanaque”, de la Globonews(cable de la TV Globo) transmitido para todo país, para algunos países de Latinoamérica, Europa y Norteamérica.

            Concluyendo, lanzamos esta reflexión de la importancia que tiene la intervención cultural en la transformación de las relaciones entre sociedad y locura. Asi como los varios grupos de música, grabaciones de cds, grupos de teatro, películas, exposiciones de pintura y escultura, producción de remeras que hacen que los sujetos piensen sobre los prejuícios en relación a la locura.       Esa producción cultural en el ambito de la Reforma Psiquiátrica tiene un principio de presentar obras e iniciativas no como “patológicas” o “dementes” o “pequeñas”, pero como estrategias, o como obras revolucionarias de la producción cultural.  El seminario se propuso a ser una estrategia de ‘producción de sentidos’[4] positivos, incluyentes y solidarios.

 

 

Bibliografía

AMARANTE, Paulo, 2003, A (clínica) e a reforma Psiquiátrica. In Archivos de Saúde Mental e Atenção Psicossocial, Rio de Janeiro: Nau.

AMARANTE, Paulo, 2004. Locura y Acción Cultural: Sobre los campos de la Reforma Psiquiátrica en el Brasil. In Salud Mental y Derechos Humanos. Buenos Aires: Ediciones Madres de la Plaza de Mayo.

BASAGLIA, Franco, 2005. A utopia da realidade. In Escritos selecionados em Saúde Mental e Reforma Psiquiátrica. Rio de Janeiro: Garamond. (1974).

ROTELLI, Franco, 1990. Desinstitucionalização. Hucitec: São Paulo.

SPINK, Mary Jane, 2000. Práticas Discursivas e Produção de Sentidos no Cotidiano. São Paulo: Editora Cortez, 2ª. Edição.

 

 

Lucrecia Corbella.

Psicóloga, Actriz y Productora Cultural

Especialista en Salud Mental y Atención Psicosocial/ ENSP/ FIOCRUZ

Hace Maestría en Memoria Social/ beca CAPES/ PPGMS/ UNIRIO

E-mail: lucorbella [at] ig.com.br

 

Paulo Amarante
Professor Pesquisador Titular
Laboratório de Estudos e Pesquisas em Saúde Mental - LAPS
Escola Nacional de Saúde Pública Sergio Arouca - ENSP
Fundação Oswaldo Cruz - FIOCRUZ
Tels - 005521-22605999 - Fax 005521-38829107
21040-361 - Av. Brasil, 4036/506 - Manguinhos
Rio de Janeiro (RJ) - Brasil

 

[1] AMARANTE, Paulo, 2004, “Locura y Acción Cultural: Sobre los campos de la Reforma Psiquiátrica en el Brasil, in Salud Mental y Derechos Humanos, Buenos Aires, Ediciones Madres de la Plaza de Mayo”, pág. 196. Este trabajo es bastante util para un mayor conocimiento del proceso histórico de la reforma psiquiátrica brasileña.

 

[2] Usuário es una expressión adoptada desde el adviento del SUS (Sistema Único de Salud), que es la política nacional de salud de Brasil, para referirse a los ciudadanos brasileños que utilizam los servicios públicos de salud y que tienen participación política en la gestión del sistema. Es especialmente adoptada en el ámbito de la Reforma Psiquiátrica por anteporse a la denominación de paciente.

[3] “Cristal”, musica de Hamilton Assunção, del grupo “Harmonia Enlouquece”, do CD Harmonia Enlouquece. Traducción: No me dejes así tan solo, soy frágil como un cristal, me rompo con un ruido normal, soy lento, como el viento, turbulento, yo soy macanudo, yo y Gal -- Hay acá un juego de sonoridad de las palabras “legal” (macanudo) con “eu e Gal “( yo y Gal Costa)--, soy macanudo, yo y Gal. 

 

 

 

[4] En la concepción construcionista propuesta por Mary Jane Spink en “Práticas Discursivas e Produção de Sentidos no Cotidiano”, São Paulo: Editora Cortez, 2000, 2ª. edição.

 

 
Articulo publicado en
Agosto / 2009

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