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La autogestión piquetera en la promoción de la salud mental

 

1. En El Malestar en la Cultura, escrito en el año 1930, Sigmund Freud afirma que no es posible vivir sin calmantes. La vida, tal como nos es impuesta, es harto gravosa. Para sobrellevarla hay varias formas: poderosas distracciones, que nos hagan valuar en poco nuestra miseria, satisfacciones sustitutivas, que nos permitan olvidarla, así como sustancias embriagadoras, que nos hagan insensibles a ella. "Hay, sin embargo, otro camino: como miembros de la comunidad, y con la ayuda de la técnica guiada por la ciencia, trabajar entre todos para la dicha de todos". El planteo puede quizá ayudarnos a entender cuál ha sido el impacto, en la salud mental de la población, del surgimiento de las organizaciones piqueteras, y en particular de los Movimientos de Trabajadores Desocupados (MTD) a los cuales pertenecían Darío Santillán y Maximiliano Kosteki, los jóvenes asesinados en Avellaneda durante la masacre del 26 de junio. Por razones metodológicas (pluralidad de las fuentes, acceso a testimonios de primera mano, material de trabajo de campo) hemos privilegiado el análisis del MTD de Almirante Brown, sin perjuicio de la referencia a los otros MTD que conforman la Coordinadora Aníbal Verón.
A los fines de este trabajo, podemos definir la salud como la "capacidad de una comunidad para gestionar mejoras en sus condiciones de vida a través de estrategias plenamente participativas y democráticas". Vale decir: la salud no es un estado del individuo ni un subproducto del accionar técnico, sino una elaboración colectiva, de carácter dinámico, que debe ser construida y sostenida con el concurso de todos.
La inclusión de "lo mental" en este planteo parece ofrecer ciertas dificultades. Recordemos que el concepto de mental se encuentra ya en la Escuela Inglesa de Psicoanálisis, pero fue profundamente resignificado por los desarrollos de la Ego-psychology, y más tarde por el cognitivismo y el auge de los modelos computacionales. "Mente" pasó a figurar una suerte de ordenador más o menos complejo, cuyo hardware, asentado en el cerebro, le confería un carácter biotrónico digno del mejor animé japonés.
Está claro que esta vertiente conceptual no es útil para dar cuenta de la experiencia que pretendemos problematizar. Recurrir a Freud sería oportuno, anque deshonesto, cuanto que Freud nunca utiliza el término en el texto.
Lacan, en cambio, sí explora y desarrolla el concepto de "mentalidad", en articulación con una definición original de la "debilidad mental". En el Seminario 24, Lacan plantea la "mentalidad" como aquello que nos da la consistencia para vivir en el mundo, para soportar nuestra condición de seres parlantes: es el discurso, lo que equivale, en suma, al lazo social. Así estamos de vuelta en el punto de partida: la mentalidad es la consistencia del lazo social. Sin embargo, hemos ganado algo: el concepto de lazo social. La salud mental es entonces otro aspecto de la salud, un sesgo específico, y puede definirse a partir de la capacidad de una comunidad dada para producir lazo social, a través de estrategias colectivas y democráticas concernidas en el mejoramiento de las condiciones de vida de la población.
Sin embargo, toda comunidad, en tanto que creación humana, tiene su punto de falla: no hay la comunidad perfecta, de indescriptible belleza y existencia imposible, que soñaron Platón y Th. More. Hay las comunidades concretas, las que habitamos, y es en ellas que tenemos que lidiar.

2. El MTD de Almirante Brown es una organización popular de hombres y mujeres que han constituido un Movimiento para dar respuesta entre todos a las necesidades básicas de la comunidad, empezando por el trabajo. Se organizan en Asambleas, sin jefes ni dirigentes, y plantean su independencia de los partidos políticos, las centrales sindicales y la Iglesia. Mediante la realización de medidas de lucha como movilizaciones, ollas populares y cortes de ruta, han conseguido la entrega por parte del Gobierno de bolsas de alimentos y planes Trabajar, con los que se han implementado diversos emprendimientos productivos y comunitarios en los cuatro barrios que componen el MTD Brown.
Cada unidad de trabajo, sea esta una huerta, una panadería, o una unidad de prensa, es llevada adelante por los propios trabajadores, quienes diseñan, ejecutan y evalúan las actividades en grupo, distribuyendo las tareas de acuerdo a los intereses y habilidades de cada uno. Sin embargo, la autonomía de las unidades es relativa: por un lado, porque el organismo máximo de decisión es la Asamblea, y aquellas están subordinadas a ésta; por otro lado, porque hay una alta interdependencia entre las unidades de trabajo, y se atraviesan mutuamente: tal es el caso de la panadería y la huerta del Barrio Don Orione, que destinan su producción de alimentos al comedor infantil,, pero la situación es similar con el área de Prensa, que provee boletines informativos a los compañeros; con el área de Formación, que se sirve del boletín como vehículo pero también realiza talleres en las unidades de trabajo; el área de Trámites, que gestiona las planillas de beneficiarios en las oficinas de empleo del Gobierno, y de quienes depende la continuidad de todos los planes Trabajar; o de Finanzas, que lleva adelante la contabilidad de los ingresos y egresos financieros del Movimiento.
Asimismo, en las marchas y cortes de ruta se organizan comisiones de Seguridad, primeros auxilios, actividades temáticas, olla popular, etc., constituidas por los trabajadores de las unidades de trabajo y los desocupados sin plan Trabajar, que conducen y ejecutan horizontalmente y sin jerarquías las tareas que se necesitan.
Lo mismo vale para la organización de un evento festivo o comunitario: sea el Día del Niño, un festival conmemorativo o el aniversario del MTD, los compañeros y compañeras se integran voluntariamente a la gestión de la actividad, se reparten las responsabilidades, y cada uno se arremanga y hace lo mejor que puede, con la ayuda de los demás.
De modo que la autogestión atraviesa transversalmente al MTD, desde la Asamblea al ropero comunitario, expresándose en niveles tan diferentes como la propiedad de las herramientas de trabajo, que es colectiva, hasta el temario de las Mesas Barriales, que convocan a compañeros de cada unidad de trabajo para discutir y resolver los problemas cotidianos de los emprendimientos productivos y comunitarios.
Naturalmente, la organización no es perfecta. Frecuentemente se reproducen vicios y actitudes punteriles, autoritarias, propias de la mentalidad del dirigente y del aparato de partido político. A veces se falsean, olvidan o desprecian las resoluciones de Asamblea: a veces la cháchara reemplaza a la discusión y la participación activa se transforma en el sacrificio de unos pocos. Esto es cierto: no debe ser ignorado o soslayado, y reconoce múltiples causas. En parte es consecuencia de años de asistencialismo y clientelismo, experimentado y practicado con los vecinos en la búsqueda de soluciones a sus problemas básicos. En parte es consecuencia asimismo de la destrucción salvaje de los lazos sociales y las redes de solidaridad comunitaria, perpetrada por la dictadura genocida de 1976-83, y continuada por los gobiernos de todo color que la siguieron. En parte es consecuencia, también, de la formación militante de algunos compañeros, educados políticamente en lógicas hoy caducas, como el par masas-vanguardia, el papel centralizador del Partido, la dinámica de la representación y el planteo de la toma del poder.
Lo cierto sin embargo es que estos espacios, con todas sus falencias, son probablemente los únicos donde los vecinos pueden comenzar a explorar las posibilidades de los colectivos territoriales, a practicar nuevos valores y nuevas formas de sociabilidad, a construir, en fin, un cambio concreto y cotidiano para la vida de todos los días.

3. La dimensión "mental" entonces, hemos dicho, está presente en todo proceso de salud, en la medida que toda situación de elaboración colectiva supone un mínimo de producción de lazo social ¿Y cómo se expresa ese lazo social? En nuevas formas de sociabilidad, en nuevas formas de subjetividad, que vemos día a día en los piquetes y en los barrios, y que encuentran quizá un paradigma en el acto de Darío Santillán, de dar la vida por un compañero. Estos lazos son la solidaridad, el compañerismo, los métodos colectivos de trabajo, la participación, ahí donde el capitalismo sólo impone el afán de lucro, la indiferencia y la "salvación" individual.
De modo que hay un aspecto más obvio o evidente del papel que cumple la autogestión del MTD en la promoción de la salud mental: como tal, produce lazo social a través de múltiples actividades, como los roperos comunitarios (donde los vecinos pueden retirar calzado y abrigo en forma gratuita), los comedores y merenderos infantiles, las unidades de trabajo productivas y comunitarias (carpintería, construcción, artesanías), las áreas organizativas (trámites, prensa, alimentos -que administra las bolsas de alimentos que da el gobierno y organiza las compras comunitarias), los talleres de formación popular, las Asambleas mismas, donde se reúnen los vecinos desocupados, etc., etc., y todas las diversas actividades de enlace y articulación: talleres, charlas en las universidades, viajes al interior y al exterior, etc. Todos estos hechos concretos y cotidianos son sin duda la médula de los MTD, y el modo en que se llevan adelante es posiblemente lo que los diferencia de las actividades de otras organizaciones piqueteras. Sin embargo, es posible destacar aun otro aspecto del impacto que esta autogestión cotidiana produce en la comunidad.
Los MTD, y en particular el de Almirante Brown, tienen una importante tasa de rotación de sus miembros, de modo que aunque su cantidad viene aumentando desde sus inicios en enero de 2000, la masa total de personas que han pasado por el Movimiento es varias veces mayor que el número concreto de miembros en un momento dado. Las razones por las que los compañeros dejan el Movimiento, individualmente o en grupo, pueden ser varias: diferencias políticas, personales, desinterés por la causa más allá de la reivindicación parcial, desacuerdo de la familia, etc. Lo cierto es que hacia agosto de 2001, un grupo de compañeros que trabajaban en una panadería popular abandonaron el MTD y procuraron conseguir planes Trabajar por otra vía. Como se les hacía difícil, montaron una pequeña panadería autogestionada. Siendo que algunos de ellos llevaban a sus hijos a la misma guardería pública, presentaron el proyecto de panadería a las autoridades de la guardería, para conseguir por su intermedio planes Trabajar de la municipalidad. El funcionamiento de la panadería se garantizó entonces con los planes Trabajar, y el trabajo continúa hasta el día de hoy.
Esta pequeña viñeta demuestra hasta qué punto los métodos y los modos del MTD comienzan a impregnar los usos y la dinámica de la comunidad, en la medida que resultan viables para resolver problemáticas básicas de una manera satisfactoria y novedosa, independientemente de la pertenencia o no a una estructura orgánica, en este caso el MTD. Los adalides del caudillismo y la vanguardia consciente verían sin duda una derrota en el hecho de que un grupo de compañeros formados y capacitados por el MTD "se salgan de cuadro" y empleen por las suyas lo aprendido y construido entre todos. Otro pensamiento, el nuestro, ve en cambio una constatación de la eficacia del método en la multiplicación de las experiencias.
El MTD, pues, no se agota en el MTD: ahí reside, probablemente, su mejor contribución a la salud mental.

Maximiliano E. Giménez
Licenciado en Psicologia por la Universidad Nacional de La Plata. Auxiliar docente en la Catedra "Corrientes Actuales en Psicologia" de la Facultad de Humanidades (UNLP), y miembro de la Asociacion Civil "Cruzando Puentes" (Colectiv. de Trabaj. Barrial)
maximilianoegimenez [at] hotmail.com

4. Bibliografía.

Freud, S., 1930: El malestar en la cultura, 1992, Amorrortu, Buenos Aires.
Lacan, J., 1977: Seminario 24: L' insu qui sait de l' un bevue s' aile a mourre. Inédito.
Movimiento de Trabajadores Desocupados (MTD) de Almirante Brown:
-A un año del primer piquete, en Acontecimiento Nº 21, 2001, Buenos Aires.
-Boletín del MTD Almirante Brown, Nº 0 al 8, 2002, Almirante Brown
-En el camino, periódico mural del MTD Brown, Nº 1 al 3, 2002, Almirante Brown.

 
Articulo publicado en
Julio / 2003

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