Artículos escritos por Ramiro Gentile | Topía

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Ramiro Gentile

No tan distintos. La alteridad como expresión, siempre y en todo momento, de lo común

En el famoso cuento de Edgar Allan Poe La carta robada, encontramos una enseñanza de excelencia. Dupin, el entrañable detective, es contratado por la reina para realizar cierta tarea específica: recuperar una carta que le ha sido robada por su ministro. Sin embargo, los policías registran constantemente al ladrón, lo requisan una y otra vez en diferentes momentos, y nada encuentran. Incluso su casa es revisada, sus cajones revueltos, pero la carta no aparece. Dupin, en el mismo momento en que escucha el estado de la situación, confía en saber con cierta precisión dónde puede encontrarse dicho objeto. En cierta ocasión, cuando el ministro no se encuentra en su hogar, el detective ingresa a la vivienda y se apodera de la carta que se hallaba, para sorpresa de todos, en una repisa de la chimenea del despacho, arrugada, como un papel sin más, y a la vista de cualquiera. Dupin pudo ver lo que nadie había notado: la mejor forma de esconder algo es dejarlo a la vista. Un especialista, parece decirnos Poe, rara vez va en busca de lo más común.

Frente a la apuesta por lo que nos diferencia contemporáneamente, parece que hemos dejado de lado lo que compartimos por naturaleza.

Sobre el Cuerpo Alien. Spinoza y lo indefinible como posibilidad

Pensar Spinoza. Pensar su obra magna. Una ética demostrada según el orden geométrico. Sólo con tomar su título, esa frase larga que muchos editores decidieron sintetizar en un sólo significante “Ética”, ya podemos hablar, debatir, y soltar ríos de tinta en la problematización de lo que allí parece emerger. Ludwig Wittgenstein dijo una vez, quizá un poco en serio, un poco en broma, a pesar de su carácter hosco, que “si un hombre pudiera escribir un libro de ética que realmente fuera un libro de ética, este libro destruiría, como una explosión, todos los demás libros del mundo.” Pues bien, o Wittgenstein estaba equivocado en su sarcasmo especulativo, o la Ética de Spinoza no es ese libro. O quizá, por qué no, una tercera posibilidad: Wittgenstein tenía razón y no puede existir un libro preciso, exacto y detallado sobre la felicidad, sobre la mejor vida posible en un sentido estricto, a la vez que Spinoza nunca tuvo la intención de escribir un texto objetivo que cumpliera con dicha precisión. Tal posición me parece más concisa.

¿Qué es entonces esto que denomino cuerpo alien? Podría decir que se trata de una subversión, o más bien, de una postura que rompe una lanza en favor de la capacidad de los cuerpos de escapar, desde un punto de vista cualitativo, a aquello que la mente pretende definir de ellos

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