Los Desorientados Sin Porvenir: Aproximación desde Karl Marx y Antonio Gramsci | Topía

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Los Desorientados Sin Porvenir: Aproximación desde Karl Marx y Antonio Gramsci

 

 

  1. Introducción.

La totalidad de la naturaleza puede ser inferida de muchas maneras, por más riguroso que sea el razonamiento; en el campo social, al contrario, la totalidad siempre está dada de modo inmediato

Lukács, 2011, p. 304[1].

 

Desde temprana data encontramos presencia de modificaciones e incluso transformaciones teóricas producto de la influencia del paso del tiempo y de los Acontecimientos[2] que fueron marcando periodos históricos determinados. Bordeando los años cincuenta del siglo XX un gran número de pensadores regresaron a las tesis postuladas por Karl Marx (1818- 1883) intentando encontrar las herramientas que les permitirían generar una solución a las fisuras que en su época comenzaban a emerger. En este sentido, se podría afirmar sin correr riesgos, que es en este periodo y no otro, donde se produce un vuelco importante, época en la que comienzan a fomentarse y diversificarse las producciones teóricas fuertemente cargadas de crítica, reformulación, e incluso el intentar eliminar la imagen de Dios de un autor y promover el evitar seguir a un intelectual como dueño de una verdad irrefutable, la figura de maestro como una especie de imagen que hay que erradicar para el progreso y el avance de la teoría (Sánchez, 2013).

Al igual que Karl Marx, Antonio Gramsci participa como un teórico que indiscutiblemente significó un aporte invaluable al campo teórico, conceptual, practico de los mundos de las Ciencias Sociales y Humanidades, extrapolándose sus prismas teóricos y sus hipotesis en diferentes terrenos.

El marxismo ortodoxo o dogmático, como tal, no quedó alejado de críticas, encontramos por un lado a Schmidt (1976) quién afirmó que “la ortodoxia está ligada a lo vulgarmente naturalista, a lo socialdemócrata y a la tendencia ruso-soviética porque tienen una lectura más ontológica de Marx[3], y por otro a Lukács (2009) quien manifestó: “Esa ortodoxia es la convicción científica de que en el marxismo dialéctico se ha descubierto el método de investigación correcto, que ese método no puede continuarse, ampliarse ni profundizarse más que en el sentido de sus fundadores. Y que, en cambio, todos los intentos de “superarlo” o “corregirlo” han conducido y conducen necesariamente a su deformación superficial, a la trivialidad, al eclecticismo” (p.89-90). Rápidamente podemos identificar cómo la crítica es la vía que permite perspectivas más integrales y adaptadas a los diferentes escenarios que en las sociedades o en las esferas que componen las sociedades se van generando.

Ocurre lo mismo con Antonio Gramsci (1891-1937) quién tuvo una vida marcada por la represión, siendo encarcelado y produciendo una de sus obras más importantes desde la prisión, Cuadernos de la cárcel[4], respecto de esta obra Manuel Almeida (2007) manifestó lo siguiente, cito en extenso:

Desde la publicación en su formato temático original a partir de 1948, los Cuadernos de la cárcel han sido objeto reiterado de intensos debates políticos, interpretativos, así como de influencia variada no sólo en Italia. Por no hablar de la increíble influencia en las instituciones e instancias intelectuales y académicas; la influencia gramsciana en el ámbito de la política, lo ideológico y lo cultural, con sus aciertos y desaciertos, se refleja en el rol importante y determinante de su obra en numerosos proyectos políticos y culturales a través del mundo (p.84)

Al igual que Karl Marx, Antonio Gramsci participa como un teórico que indiscutiblemente significó un aporte invaluable al campo teórico, conceptual, practico de los mundos de las Ciencias Sociales y Humanidades, extrapolándose sus prismas teóricos y sus hipotesis en diferentes terrenos. Este impacto, o influencia no queda alejado de nuestra época, veremos pues, que en pleno año 2020, sus análisis nos permiten comprender un fenómeno que logró poner en jaque a la humanidad, al mundo globalizado, y todo lo que se conocía por cotidianos llegó a ser impactado y trastocado por un enemigo invisible reconocido como Covid-19. El objeto de este trabajo, consiste en poder exhibir como postulados, en cierto sentido catalogados como “clásicos”, nos ayudan a poder interpretar el escenario mundial que emerge desde la pandemia, en este sentido, el devenir de la pandemia impacta y modifica el porvenir y estos dos pensadores, Marx y Gramsci, son un salvavidas idóneo a la hora de encontrar huellas para aproximarnos a lo que hoy nos rodea y lo que puede venir.

En las páginas siguientes, lo que se pretende realizar, es generar un cruce, o una colisión teórica entre estos dos pensadores previamente mencionados, de manera que el objeto de este documento es aproximar al lector a una comprensión Marxista-Gramsciana[5] de los que acontece y deviene como proceso histórico y que está fuertemente impulsado por la pandemia que llegó para atacar a la humanidad. Desde esta unión, se elabora un esbozo del escenario mundial indagando en lo político, económico, social, cultural y que se ve fuertemente modificado, lo que deviene de este hito histórico, es incertidumbre y en esos residuos es donde los individuos deben comenzar a deambular. A partir de esa “realidad” es que e invita a reflexión, y afirmando que en estos tiempos que corren el arma para la construcción de lo que sea que haya que construir debe tener sus bases en la reflexión y el análisis profundo de lo que se está viviendo y lo que se deja atrás.

 

  1. Trascendencia de las obras o construcciones infinitas.

La escritura es la destrucción de toda voz, de todo origen. La escritura es ese lugar neutro, compuesto, oblicuo, al que van a parar nuestro sujeto, el blanco-y-negro en donde acaba por perderse toda identidad

Roland Barthes, 1968.

 

La perdurabilidad de los textos Marxianos y Gramscianos traen un dilema a considerar en estas páginas, el paso del tiempo no ha dejado tapado de polvos sus antiguas producciones, son autores que siguen siendo estudiados, que retornan una y otra vez, no solo se van descifrando nuevos aspectos de sus textos, sino que también son capaces de ir entregando elementos o herramientas importantes a la hora de comprender los fenómenos que van afectado a los tiempos actuales.

Para Rolan Barthes (1994) este aspecto tiene una explicación sencilla, el autor desaparece, constantemente, y en ese desaparecer emerge otra producción, mediante la lectura se deviene escritor, y mediante la escritura se van creando nuevos lectores, esta metáfora un poco ambigua, es capaz de responder a la siguiente inquietud ¿Por qué estos pensadores del ayer siguen siendo foco de los pensadores del hoy? Sencillamente porque en el proceso de leerlos, se construye el nuevo escritor que intentará sortear los dilemas propios de su tiempo. Respecto de esto Ives (2004) afirmaba que el mismo Gramsci proponía al lenguaje como una construcción propia de un tiempo específico, una construcción que no es a-temporal, sino que mientras avanza el tiempo este se va moldeando acorde a la vida social, la cultura, no es un hecho aislado, es una mezcla constante que va generando nuevos resultados. En palabras del mismo Gramsci (1975) encontramos:

Parece que pueda decirse que <<lenguaje>> es esencialmente un nombre colectivo que no presupone una cosa <<única>> ni en el tiempo ni en el espacio. Lenguaje también significa cultura y filosofía (aunque sea del tipo del sentido común) y por lo tanto el hecho <<lingüístico>> es en realidad una multiplicidad de hechos más o menos orgánicamente coherentes y coordenados (p.1330)[6]

La historicidad del lenguaje que postula el autor se manifiesta hoy como tema pertinente de abordar, debido a las coordenadas propias que atraviesan los tiempos actuales, tiempos inminentemente políticos, en los cuales el lenguaje permite trazar la historia actual y la venidera, la política del hoy y la del mañana. La llegada de la pandemia rápidamente fue epicentro de debate, las producciones teóricas de diferentes disciplinas -por no decir todas- se avocaron al estudio del fenómeno que llegaba, por lo cual nuestros tiempos, está impregnado de un tinte nuevo, las escrituras, el lenguaje -con su innegable carga ideológica que lo subyace-, se ve trastocado, estos vuelcos en la historia, no son fáciles de identificar estando inmersos en la lucha por la supervivencia, porque lo cierto es que nuestros tiempos la vida y su fragilidad si bien debieran ser un punto a analizar, persisten como temas dejados para después. Todo lo que se habla hoy, este nuevo nombre que emerge -Covid-19- y que llega a traer una “revolución” teórica, productiva, lingüística, documental, etc., está generando un nuevo porvenir, un futuro que no podemos visualizar con claridad porque estamos inmersos en un presente confuso y cargado de ansiedades.

El lenguaje como tal, desde temprana data para Gramsci (1975) tuvo un fuerte núcleo ideológico, político, involucraba y cargaba consigo a los dirigentes y a los dirigidos, a los gobernantes y a los gobernados, a los dominadores y los dominados ¿Por qué? para este autor, la limitación a la educación formal de la gramática, por ejemplo, traía consigo una barrera para que las clases dominadas puedan acceder al lenguaje culto. Este dilema vuelve con más fuerza que nunca con la llegada de la pandemia, en otro escenario y con otros elementos, pero con un fondo en común, la limitación de la información a las clases bajas.

Mientras las clases altas lograron tener su educación online sin mayor problema e incluso de manera más “cómoda” las clases bajas en sus caminos polvorientos sin accesos a muchos bienes materiales nuevamente fueron enviados a un rincón y limitados de continuar con el avance.

Tan pronto como llegó la pandemia y las instituciones educativas se cerraron, emergió la “educación online”, esto como una forma de continuar con el cumplimiento de los objetivos institucionales, en esta carrera por el continuar con la “normalidad” en medio del caos mundial, muchos estudiantes quedaron totalmente segregados, el simple hecho de no contar con conexión a internet, o tener acceso a un computador en sus viviendas los dejaba automáticamente fuera del sistema educativo. Mientras las clases altas lograron tener su educación online sin mayor problema e incluso de manera más “cómoda” las clases bajas en sus caminos polvorientos sin accesos a muchos bienes materiales nuevamente fueron enviados a un rincón y limitados de continuar con el avance.

Por su parte Marx permanece como un autor que explora una y otra vez y siempre logra dejar retos pendientes o indicios de lo que el tiempo termina confirmado, el análisis de la sociedad que realiza este autor va de lo concreto a lo abstracto, recordemos el extenso pasaje de su Método de la Economía Política (2011) donde escribió:

Si consideramos un país dado desde un punto de vista político-económico, comenzamos con su población, su división en clases, la ciudad, el campo, el mar, las diferentes ramas de producción, la importación y la exportación, la producción y el consumo anuales, los precios de las mercancías, etc.

 

Parece ser correcto empezar por lo real y lo concreto, por el presupuesto efectivo y, por lo tanto, en el caso de la economía, por ejemplo, empezar por la población, que es el fundamento y el sujeto del acto social de producción como un todo. Considerado de manera más rigurosa, sin embargo, esto se muestra falso. La población es una abstracción cuando dejo de fuera, p. por ejemplo, las clases de las cuales está constituida. Estas clases, a su vez, son una palabra vacía si desconozco los elementos en los que se basan. P. ej., Trabajo asalariado, capital, etc. Estos suponen cambio, división del trabajo, precio, etc. El capital, p. por ejemplo, no es nada sin el trabajo asalariado, sin el valor, sin el dinero, sin el precio, etc. Por eso, si yo comenzara por la población, esta sería una representación caótica del todo y, por medio de una determinación más precisa, llegaría analíticamente a conceptos cada vez más simples; del concreto representado [llegaría] a conceptos abstractos [Abstrakta] cada vez más finos, hasta que hubiera llegado a las determinaciones más simples. De ahí tendría que dar comienzo el viaje de regreso hasta que finalmente se llegue de nuevo a la población, pero esta vez no como la representación caótica de un todo, sino como una rica totalidad de múltiples determinaciones y relaciones. La primera vía fue la que tomó históricamente la Economía en su génesis. Los economistas del siglo XVII, p. ej., comienzan siempre con el todo viviente, la población, la nación, el Estado, muchos Estados, etc.; pero siempre terminan con algunas relaciones determinantes, abstractas y generales, tales como división del trabajo, dinero, valor, etc., que descubren por medio del análisis. Tan pronto estos momentos singulares fueron más o menos fijados y abstractos, comenzaron los sistemas económicos, que se elevaron de lo simple, como trabajo, división del trabajo, necesidad, valor de cambio, hasta el Estado, el intercambio entre las naciones y el mercado mundial. El último es manifiestamente el método científicamente correcto. El concreto es concreto porque es la síntesis de múltiples determinaciones, por lo tanto, unidad de la diversidad. Por esta razón, el concreto aparece en el pensamiento como proceso de la síntesis, como resultado, no como punto de partida, no obstante, sea el punto de partida efectivo y, en consecuencia, también el punto de partida de la intuición y de la representación. En la primera vía, la representación plena fue volatilizada en una determinación abstracta; en la segunda, las determinaciones abstractas llevan a la reproducción del concreto por medio del pensamiento (Marx, 2011, p. 54)[7]

 

A partir de este fragmento, encontramos un punto de partida mediante el cual poder generar un análisis, comenzar por lo real, por lo concreto, para comenzar a desmenuzar todo lo demás hasta alcanzar lo abstracto, y desde allí generar un giro al inicio, el foco, entonces, es lo político-económico de un país, en medio de este escenario se mueve el sujeto, conociendo previamente algunas legalidades, “reglas” y estructuras que son propias de la generalización definida como “población”.

Para acercar a Marx a la actualidad hay que también aceptar que es un autor extemporáneo, aquí cabe recordar al sociólogo francés Michel Maffesoli (2001) para quien estamos en una nueva época, desde donde emerge el ser posmoderno, en el debate modernidad/posmodernidad, el teórico alemán queda con mucho orgullo dentro de los autores de la modernidad, respecto de este punto, encontramos a Vélez (2013) quien afirma:

Marx es un teórico de la modernidad y un defensor de sus logros y de sus conquistas. Las loas al prometeísmo de la modernidad en El manifiesto comunista darían apoyo a esta consideración. El canto a la técnica y al desarrollo ingente de las fuerzas de producción, al milagroso emerger de nuevas ciudades y construcciones, al derrumbe de tradiciones inveteradas, a la desacralización del mundo social, todo ello, enunciado y defendido por Marx, lo mostraría como un acérrimo defensor de la modernidad (p.29)

 

  1. Estallidos sociales en tiempos de pandemia:

Los movimientos populares que comenzaron a iniciarse en medio de la crisis mundial de la pandemia, obliga a mirar los viejos textos de Marx

Hannah Arendt en su texto Sobre la revolución toda revolución o intento de revolución pertenece a la esfera público-política, especio en el cual se genera una colisión que impacta todo lo que compone una ubicación determinada, en este sentido podríamos explicar que parte de las insurrecciones populares que comenzaron a brotar por diferentes ubicaciones el país, son el resultado de la insatisfacción de los individuos frente a las decisiones adoptadas en los espacios públicos y políticos.

Los movimientos populares que comenzaron a iniciarse en medio de la crisis mundial de la pandemia, obliga a mirar los viejos textos de Marx (1975) por que la lucha de los individuos, aún en estos tiempos es una lucha en el terreno de  lo espiritual, una lucha que pretende una liberación y el poder expresar o vivir sus potencialidades individuales, en medio de la asfixia, de la colonización de la subjetividad que el capitalismo-neoliberal ha generado, se emprende la lucha por lo individual, que ha sido censurado, en palabras de Berman (2004) encontramos:

“si en algo es fetichista Marx, no es en el trabajo y la producción, sino más bien en el ideal mucho más complejo y amplio del desarrollo: ‘El libre desarrollo de su energía física y espiritual´” (p. 40).

La carrera por una universalidad concreta, una sociedad emancipada, atravesada por la individualidad y su libre deambular, esta carrera del ayer, esta búsqueda del siglo XIX, es la búsqueda que las masas populares intentan alcanzar en el escenario pre-pandemia, en el transcurso de la pandemia y probablemente, en el escenario Postpandemia, cuando la construcción de las nuevas normalidades del porvenir de la humanidad comiencen a levantarse persista.

Este intenso devenir de luchas política irresueltas, está atravesada por la búsqueda de un eterno aquí y ahora, estrategia que termina por convertir en una suerte de zombie a los individuos, bajo el eslogan del goce, del disfrute, los sujetos están siendo colonizados siendo engañados e impulsados a disfrutar de su presente, aquí lo que se busca no es una liberación genuina o esperar que el potencial se despliegue, sino que se olvide el pasado y se deje de considerar como importante el futuro. La inercia como otro medio de control bajo el cual las masas populares que comenzaron a movilizarse lograron fragmentar ese esquema. Poder o resistencia, eso es lo que se busca esclarecer.

Sin afán de intentar eliminar las diferencias que los procesos de insurrección popular mantienen, el hilo conductor que atraviesa estas luchas o despertar, es el dilema de las libertades individuales. Mediante los procesos de confinamiento obligatorio -entendiendo que la mayoría de los países a nivel mundial incorporó rápidamente esta medida en su intento por erradicar el virus- se olvidó por complejo el dilema de la libertad. Cierre de fronteras, cierre de locales comerciales, ausencia de ciudadanos deambulando por las calles -quienes salían en muchos casos eran sancionados- de manera que la libertad de cada uno quedó reducida a una nada. El encierro obligatorio era la única opción – y también la opción que aseguraba la supervivencia- este abrupto freno en el cotidiano, genero una serie de efectos, en un mundo globalizado, donde las sociedades corrían sin frenos, despertar y verte encerrado en el hogar sin otra opción más que permanecer allí, trajo consigo efectos nocivos para la salud física y mental de las personas. Todo lo que se conocía y hacía, tuvo que comenzar a repensarse.

 

A modo de conclusión.

Pensar en el proceso que toca vivir, cuando los tiempos del hoy son difíciles de describir, es un reto importante. Por otro lado, intentar resumir todo lo que aconteció en un periodo extremadamente breve es una tarea imposible, porque cualquier generalización deja en si aspectos relevantes que debieran ser profundizados. En estas breves páginas, se intentó traer a dos autores de otra época, que logran sin duda acercarnos mediante las herramientas que nos dejaron escondidas en sus textos al escenario en el que nos movemos. Como tema pendiente que la espera, esa espera que el tiempo acompaña, y que el mismo tiempo va significando. Intentar ahora generar análisis integrales de todo queda siempre cojo, por el simple hecho de que los tiempos venideros, y con tiempos venideros podemos referirnos al día de mañana, pueden traernos un vuelco total.

La pandemia nos enseñó eso, o debería habernos dejado esa lección, no importan las certezas que mantengamos, no importan los avances, los progresos, no importa cuando dominio pueda tenerse, basta que la naturaleza reacciones para que la humanidad y la teoría quede siendo material de un pasado que se puede sentir lejano.

 

Nicol A. Barria-Asenjo
nicol.barriaasenjo99 [at] gmail.com

 

Referencias Bibliográficas.

SCHMIDT, A (1976). El concepto de naturaleza en Marx. Trad. Cast., de Julia M. T. Ferrari y Eduardo Prieto, Madrid, Siglo XXI

LUKÁCS, G (2009). Historia y conciencia de clase: estudio de dialéctica marxista Introducción, edición y notas de Eduardo Sartelli, Buenos Aires, CEICS-Ediciones RyR, pp. 89-90

SANCHÉZ, K (2013) El materialismo dialéctico de Alfred Schimdt. Venezuela. Utopía y Praxis latinoamericana, vol. 18, núm. 61, abril-junio, pp. 37-46.

Barthes, R (1994) El Susurro del Lenguaje: Más allá de las Palabras y de la Escritura. Barcelona: Paidós

Almeida Rodríguez, Manuel S. (2007). Los estudios gramscianos hoy: ¿Gramsci Lingüista? Tabula Rasa, (7),81-92. [fecha de Consulta 1 de septiembre de 2020]. ISSN: 1794-2489. Disponible en: https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=396/39600704

Ives, Peter. 2004. Gramsci”s politics of language. Engaging the Bakhtin Circle and the Frankfurt School. Toronto: Toronto University Press.

Duayer, Mario (2019). MARX: EL MÉTODO DE LA ECONOMÍA POLÍTICA COMO CRÍTICA ONTOLÓGICA. Revista Eleuthera, 21( ),91-105.[fecha de Consulta 1 de Septiembre de 2020]. ISSN: 2011-4532. Disponible en: https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=5859/585961633006

Maffesoli, M. (2001). El instante eterno. Barcelona: Paidós.

Maffesoli, M (2005). La transfiguración de lo político. Barcelona: Herder.

Maffesoli, M (2009). El reencantamiento del mundo. Buenos Aires: Dedalus.

Berman, M. (2002). Aventuras marxistas. Madrid: Siglo XXI.

Marx, K (1975). La ideología alemana. Medellín: s.e.

Vélez Vélez, M. C. (2013). Marx y Maffesoli en perspectiva posmoderna. Revista Perseitas, 1 (1) pp. 28.

Notas

 

[1] Véase: Lukács, G. (2011). Para una Ontología do Ser Social I. São Paulo, Brasil: Boitempo, citado en: Duayer, Mario (2019). MARX: EL MÉTODO DE LA ECONOMÍA POLÍTICA COMO CRÍTICA ONTOLÓGICA. Revista Eleuthera, 21( ),91-105.[fecha de Consulta 1 de Septiembre de 2020]. ISSN: 2011-4532. Disponible en: https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=5859/585961633006

[2] La definición de “Acontecimiento” la encontramos en Slavoj Žižek (2016) quien lo define como: “algo traumático, perturbador, que parece suceder de repente y que interrumpe el curso normal de las cosas; algo que surge aparentemente de la nada, sin causas discernibles, una apariencia que no tiene como base nada sólido” (p.16)

[3] Schmidt comenta algunas características del marxismo soviético: “El punto de vista de que para el materialismo dialéctico no puede haber ningún principio último del ser, al cual se reduzca todo lo demás, sólo se ha impuesto en Rusia en época muy reciente […] cuán profundamente influida por el concepto espinoziano de sustancia estaba la concepción de la materia de la filosofía soviética a comienzos de la década de 1920, durante la fase de predominio de Deborin y sus alumnos. La fase inmediatamente posestalinista de la filosofía rusa se puede caracterizar como de interpretación realista- ontológica de la dialéctica materialista [...] Se utilizaba incluso en Rusia una expresión que es contradictoria para Marx y en sí misma, “ontología materialista” […]” Cfr. SCHMIDT, A (1976). El concepto de naturaleza en Marx. Trad. Cast., de Julia M. T. Ferrari y Eduardo Prieto, Madrid, Siglo XXI, pp. 62-63. Esto se encuentra en una nota al pie de la página 39, del texto: El materialismo dialéctico de Alfred Schmidt, escrito por Karla Sánchez Félix publicado en el vol. 18, núm. 61, abril-junio, 2013, pp. 37-46 de la revista Utopía y Praxis Latinoamericana,

[4] Original: Gramsci, Antonio. 1975. Quaderni del carcere. Editado por Valentino Gerratana. Turín: Einaudi. Posteriormente se publicó: Gramsci, Antonio, 1966. Lettere del carcere. Editado por Antonio Santucci. Palermo: Sellerio.

[5] Esta unión no es al azar, Gramsci es catalogado como unos de los primeros intelectuales en poder darle una teoría o enfoque político al marxismo.

[6] Gramsci, Antonio. 1975. Quaderni del carcere. Editado por Valentino Gerratana. Turín: Einaudi. Posteriormente se publicó: Gramsci, Antonio, 1966. Lettere del carcere. Editado por Antonio Santucci. Palermo: Sellerio. Citado en: Almeida Rodríguez, Manuel S. (2007). Los estudios gramscianos hoy: ¿Gramsci Lingüista? Tabula Rasa, (7),81-92.[fecha de Consulta 1 de Septiembre de 2020]. ISSN: 1794-2489. Disponible en: https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=396/39600704

 

[7] La referencia se encuentra trabajada en el siguiente artículo: Duayer, Mario (2019). MARX: EL MÉTODO DE LA ECONOMÍA POLÍTICA COMO CRÍTICA ONTOLÓGICA. Revista Eleuthera, 21( ),91-105.[fecha de Consulta 1 de Septiembre de 2020]. ISSN: 2011-4532. Disponible en: https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=5859/585961633006

 

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Articulo publicado en
Enero / 2021

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