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UN ABORDAJE RELACIONAL EN UN ÁMBITO INSTITUCIONAL

 
GRUPOS PSICOTERAPÉUTICOS PARALELOS DE PADRES E HIJOS

Resumen

Consideramos  que un  aporte esencial de nuestra investigación en grupos paralelos de padres e hijos, consiste en intervenir precozmente en la sintomatología del niño y el grupo familiar, a través del desarrollo de modalidades diagnósticas específicas, abreviando la duración del tratamiento psicoanalítico a un año de duración. Abordaje que disminuye la deserción de los tratamientos psicológicos que acontecen en un marco institucional de la práctica psicoterapéutica.
Se parte de considerar  la importancia de poder desarrollar la investigación básica en psicoterapia psicoanalítica de grupo mediante el estudio clínico y empírico de  proceso y resultados, a los efectos de  establecer bases sólidas en nuestra propia disciplina -validando nuestras hipótesis clínicas- que nos permita intercambios con otros campos necesarios como por ejemplo los agentes que determinan las políticas de salud. Se propone  un diseño preventivo y psicoterapéutico acorde a las difíciles situaciones familiares y sociales de la época.

 

A-MARCO TEÓRICO  Y DISEÑO TERAPÉUTICO

 

El presente trabajo tiene el propósito de dar cuenta de una metodología psicoterapéutica  de grupos paralelos padres e hijos; de un año de duración, en un marco teórico psicoanalítico que venimos estudiando clínica y empíricamente desde el año 2000. Esta investigación intenta achicar  la deuda que existe en estudios cualitativos y empíricos en el área  de los procesos y  eficacia de los recursos psicoterapéuticos de grupo de corte dinámico, implementados a los efectos de su indicación precisa y de esa manera ahorrar  tiempo y recursos humanos si escasearan, o bien en desarrollar otras áreas de intereses
Presentaremos el diseño, la metodología de trabajo, el análisis del proceso diagnóstico y terapéutico de ambos grupos; en el caso del grupo de púberes la variación  sintomática mediante tes-retest y la evaluación clínica del grupo de padres.
Este marco teórico toma como referencia las teorías que plantean la estructuración del psiquismo desde la relación interpersonal (Klein, 1952; Fairbairn, 1966; Winnicott; 1972; Bleichmar, H. 1997, entre otros). A partir de los cambios introducidos por Klein, desde un modelo monádico a un modelo diádico relacional, con el vuelco que implica introducir las relaciones objetales en un nuevo modelo de la mente y su funcionamiento y por ende su influencia en la técnica. Kächele H y otros (2001) señalan que el concepto de interjuego diádico reemplaza el modelo pulsión –conflicto, se trata una psicología dinámica y  orientada a los conflictos, que describe los procesos psíquicos tal como la conocemos, que ha sido ampliada ahora por conceptos más actuales del desarrollo, vínculo y apego.
En la consulta psicológica por niños y púberes, el abordaje psicoterapéutico psicoanalítico de grupos paralelos de padres y  de hijos desarrollado por Torras de Beà (1996),  recreado en su encuadre de trabajo en ambos grupos por Taborda y Toranzo (2002, 2004, 2005) posibilita trabajar más a fondo las fantasías inconscientes instaladas en la dinámica relacional intersubjetiva, estructurantes del psiquismo. Específicamente en relación a los grupos paralelos de hijos y de padres,  implican trabajar con dos grupos  que funcionan simultáneamente, en la misma institución, cada uno con sus propios coordinadores. Es condición necesaria la concurrencia regular –no obstante-de uno de los padres al grupo terapéutico asignado.
A partir de este encuadre de trabajo buscamos situarnos  en el centro mismo del desarrollo y abarcar la asistencia en términos de: focalizar el tratamiento en el rol de padres, analizando y conteniendo las vivencias tanto como los funcionamientos psíquicos que surgen frente a la parentalidad. Así, abrir un espacio en el que puedan  elaborarse los conflictos que emergen en la relación con sus hijos como producto de  las carencias vividas por  los padres en su infancia, en busca de promover una transmisión generacional menos traumática. Simultáneamente abocarnos a la atención de la conflictiva que presenta el niño, desentrañando cómo se fueron estructurando los síntomas por los que se consulta en la relación intersubjetiva con sus padres y figuras significativas
En otras palabras, los grupos paralelos de hijos y de padres,  funcionan como soportes mutuos, dado que cada miembro de la relación (padre-hijo) establece una situación de complementariedad: si uno se modifica, influye en el otro a partir del interjuego de las identificaciones e identificaciones proyectivas, y por lo tanto,  se amplifican los efectos terapéuticos. Además, el trabajo con grupos paralelos permite trascender la estructura individual y/o familiar cerrada en sí misma al brindar un modelo exogámico donde cada integrante del grupo puede dar nuevos aportes, visiones, modelos vinculares que transforman las estructuras individuales.
El diseño terapéutico que proponemos, se instrumenta frente a la consulta surgida a partir de las derivaciones de instituciones educativas y se brinda en un Centro Interdisciplinario de Servicios (CIS)  perteneciente a la UNSL donde el único requisito para ser atendidos es no poseer recursos económicos y  no estar mutualizado. El proyecto de investigación se articula con  un Programa de Extensión a la comunidad que reúne a la asistencia grupal psicoanalítica, el cual permite además la formación de recursos humanos que trabajan en instituciones de nuestro medio y que mediante una pasantía realizan un entrenamiento en la coordinación  de grupos, desgrabación de sesiones, supervisión etc. Las características del ejercicio laboral en el ámbito público que nos enfrenta a un importante caudal de consultas a las que tiene que dar respuesta un equipo de trabajo con restringidos recursos humanos y/o económicos. Lo descripto conduce a  profesionales noveles a brindar asistencia psicológica,  aún cuando no cuentan con la suficiente formación y experiencia profesional. Con el objeto de impedir prácticas iatrogénicas es imprescindible realizar un minucioso trabajo de supervisión y acompañamiento, en la tarea asistencial, de investigación y en la formación teórica. Los comienzos profesionales son siempre difíciles, más aún cuando se procura trabajar con grupos psicoterapéuticos, dado que los múltiples y simultáneos  procesos transferenciales que en ellos se desarrollan tienen un gran impacto en los terapeutas.
Brevemente señalaremos que el desarrollo de nuestro estudio empírico se encuentra en la fase media de su proceso. El mismo se realiza a través del método de Ciclos Terapéuticos de Mergenthaler, (1996,1998) y consiste en el análisis de texto, por lo cual  se han realizado las transcripciones de las sesiones seleccionadas, de acuerdo a reglas previstas. A sí mismo, se han ampliado los diccionarios mediante el cual es posible leer el material, del inglés a la lengua española. El estudio se lleva a cabo con  soporte  computarizado, el cual mediante gráficas permite ver si se da el Ciclo Terapéutico y que características tiene el mismo, para  esta parte de la investigación, contamos con el asesoramiento de Fontao de la Universidad de ULM (Alemania) .Estos primeros pasos en la investigación en el proceso y resultados en  psicoterapia, implica según Grill(2001) la consideración de distintos ejes: la estructura o características del tratamiento llevado a cabo, el procesos que se pone en juego entre terapeuta y paciente ,y los resultado que se obtienen, a lo que agregaríamos entre los pacientes mismos, por tratarse en este caso, de una psicoterapia de grupo.

 

B-METODOLOGÍA

1-Criterios de indicación, registro de sesiones  y coordinación
Se tomó como criterio de no indicación de este abordaje, como primera y/o única intervención psicológica, a pacientes psicóticos, con tendencias suicidas importantes, o que en algún sentido fueran únicos en el grupo (único varón, adoptado, extranjero, etc.), que no existiera una diferencia de edad de más de un año diez meses entre los niños y que no pesaran en ellos secretos familiares vigentes o recientemente revelados.
Se estableció como condición necesaria para el tratamiento del niño que al menos uno de los  padres asistiera al grupo paralelo a cargo de otros terapeutas y se consignó un  rango de edad entre 9 y 11 años para conformar el grupo de niños
Las 50 sesiones de grupo de púberes -de una hora y media de duración -se registraron con video grabaciones en Cámara Gesell, se supervisaron semanalmente y con una frecuencia mensual se realizaron supervisiones de  las supervisiones. Se seleccionó el primer semestre para su degrabación, evaluación clínica y retest. .El grupo de púberes estaba conformado por dos varones y dos niñas entre10 a 12 años.
El mismo número de sesiones del grupo de padres, debido a que la institución cuenta con solo una Cámara Gesell se registró en cassettes. Se seleccionaron la 1º y última de cada mes para su desgrabación y -para este trabajo - la evaluación clínica correspondiente al año de tratamiento. Se consideró –para este grupo de cuatro madres – que dos de ellas fueran derivadas a tratamiento individual, con otro terapeuta,  no solo por las particularidades de la consulta, sino también atendiendo especialmente a la conducción del grupo, siempre partiendo de la base que se trata de un grupo terapéutico con objetivos limitados a la relación padre e hijos.
 En relación a los terapeutas  podemos decir que ambas contaban con experiencias  de asistencia individual, psicodiagnóstico de padres y niños  previos a la conformación de grupos, y observadores no participantes  de los mismos. Además formó parte de la preparación, la lectura de sesiones de grupo y su análisis como otro modo de acercarse al tema .Así mismo la desgrabación  y supervisión de cada sesión, son esenciales para el entrenamiento en la tarea .En dichas supervisiones se le da un lugar de mucha importancia a los avatares de la relación y modalidad personal de ambos conductores del grupo, a lo que se agrega la experiencia de la propia psicoterapia individual.
Esta modalidad de investigación implica modificaciones en la técnica de supervisión, el análisis continuo del material, el trabajo con las filmaciones de las sesiones y la supervisión de supervisiones, influye en el proceso de formación y en los resultados alcanzados.Cabe acotar que ambos grupos funcionan simultáneamente, pero manteniendo cada uno su encuadre tal como hace al método psicoanalítico, solo si es necesario para una mejor  evolución del niño pueden comunicarse los terapeutas entre sí, durante el proceso.  

 

2-Diagnóstico individual
El proceso psicodiagnóstico individual de los púberes estuvo a cargo de un psicólogo que no participó en el posterior tratamiento. Incluye:
-Motivo de consulta e historia vital  relatada por los padres y motivo de consulta privativo del niño (Aberastury 1969).
-Un Dibujo elaborado según la siguiente consigna: “Contame con un dibujo lo que te preocupa y cómo te gustaría ser ayudado”.
-Tests proyectivos gráficos (CAP, Familia) y psicométrico (test de matrices progresivas de Raven).
-“El Child Behavior Checklist” (CBCL) de Achenbach y Edelbrock (1983). Versión para padres adaptada y estandarizada en Argentina  por Samaniego (1999).
-Entrevistas de devolución a los padres y al niño por separado.

Instrumentos utilizados en los primeros momentos grupales: Dibujo Libre y  CAT-A, modificados en su modalidad de administración y evaluación.

El CBCL permite detectar problemas comportamentales, a través de las puntuaciones obtenidas en las escalas Internalizante,  Externalizante y Global. La primera está constituida por: “Retraimiento”, “Queja somática” y “Ansiedad-depresión”. La segunda por: “Conducta antisocial” y  “Agresividad”. La Escala Global abarca las dos primeras escalas y la evaluación de: “Problemas sociales”, “Problemas de pensamiento”, “Problemas de atención”, “Problemas sexuales” y “Otros problemas”.
Tanto con el CBCL como con el test de Matrices Progresivas de Raven se implementó la técnica de test-retest. Tres de los púberes, a los que llamaremos: Fabián, Patricia y Micaela, al llegar a fin de año, habían cumplimentado los siete primeros meses de tratamiento; Gabriel, sólo había concurrido tres meses. Slapak y otros (2004) consideran conveniente que el primer retest se realice luego de seis meses de tratamiento dado que, en ese momento, se va configurando la situación conceptualizada por Meltzer (1973) como “recolección transferencial”.
Para interpretar las puntuaciones obtenidas por los púberes en el test y retest del CBCL se tuvo en cuenta las Medias (M)  para poblaciones normales de varones (Mpnv) y de mujeres (Mpnm) y las M para poblaciones clínicas para ambos sexos (Mpcv; Mpcm).Samaniego, asesoró parte de este trabajo y autorizó consignar los parámetros estadísticos aquí utilizados.
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El proceso psicodiagnóstico individual  a los padres incluye: 
a)Entrevista inicial.
En la misma se explora el motivo de consulta, se diagnostica presuntivamente la situación de cada miembro, en relación a los criterios tradicionales en la conformación de grupos: patologías graves (psicosis, borderline) muy actuadores y situaciones de duelo o divorcio recientes no elaborados.
b)Administración de la Entrevista para Padres, construida por Toranzo (2001).
Este instrumento fue elaborado a propósito de esta propuesta terapéutica; focalizada en el rol paterno/ materno, para describir y evaluar cualitativamente las relaciones tempranas de los padres. La Entrevista para Padres consta de 20 preguntas semiabiertas, en donde lo esencial es la actitud clínica y empática que ayuden a la alianza de trabajo. Se  implementa con el propósito:
a)  arribar a la conformación de los grupos paralelos de padres y de hijos
b)  brindar un espacio donde se inicie el establecimiento de la alianza terapéutica
c)  delinear los elementos esenciales de la conflictiva padres e hijos que serán trabajados en los    diferentes niveles de intervención que este diseño permite
d)  de caldeamiento para la tarea grupal
Intervenimos clínicamente profundizando en el pasaje del diagnóstico individual al momento grupal, -pasaje que hemos desarrollado en varios trabajos  (Taborda ,Toranzo 2001)- y en las posibilidades de contacto emocional con su hijo, focalizando la  exploración de la relación de estos padres con sus propios padres y en los conflictos que surgen frente a la parentalidad.,como trataremos de mostrar a continuación.

C- EL PROCESO PSICOTERAPÉUTICO GRUPAL  DE PÚBERES Y DE  PADRES
El grupo de púberes
      Partimos de preguntarnos si es factible registrar variaciones en los perfiles sintomáticos de púberes a partir del abordaje psicoterapéutico de  grupo, coordinado por terapeutas noveles. Consideramos -como se verá en este trabajo- que hemos dado respuesta al primer término de la pregunta;  aún nos falta señalar aspectos de la coordinación que a nuestro criterio han promovido el cambio.  Si bien los estudios de proceso terapéutico se encuentran en elaboración, hasta el momento, a partir del análisis y observación de los videos y de la técnica de supervisión de las supervisones, podemos señalar que los terapeutas:
a) entablaron una relación simétrica y de apoyo mutuo genuina entre ellos, que daba coherencia a las intervenciones verbales y no verbales de ambos
b) Captaron la fantasía inconciente que sostenía a los diferentes momentos grupales dentro de una misma sesión y en el proceso global. A pesar de esto  en reiteradas ocasiones les resultó difícil traducirlo a interpretaciones verbales. En el proceso terapéutico acaecieron cuatro momentos claramente diferenciales: 1) de inicio caracterizado por fuertes fantasías persecutorias  y un clima de tristeza, inhibiciones lúdicas, tensión corporal; la comunicación era radial y fundamentalmente verbal que denotaba grandes temores para vincularse con los otros, miedo a la muerte y a la locura.  Los terapeutas escucharon,  contuvieron el dolor psíquico y ayudaron a descubrir que podían compartirlo con sus compañeros. Además, la utilización de Tests proyectivos, a modo de técnicas auxiliares, facilitó la externalización de los conflictos intrapsiquicos que emergieron y fueron proyectados en los momentos iniciales de la instancia grupal,  esto permitió la recolección transferencial y trabajar en el “aquí y ahora” los primeros movimientos transferenciales-contratansferenciales, configurándose como una herramienta diagnóstica y terapéutica. 2) paulatinamente las inhibiciones disminuyeron, la transferencia comenzó a circular entre todos (pacientes y terapéutas) y cada uno de los integrantes del grupo. Casi a modo de ritual al iniciar una sesión entre todos jugaban al chancho; cada uno tomaba del otro lo que necesitaba para luego armar parejas en lucha (varones por un lado, mujeres por otro) lo que permitía trabajar la configuración de la identidad. Luego en el interior de la pareja masculina se suscitaba la lucha por el liderazgo y antes de terminar la sesión los púberes volvían a intentar reunirse en un juego compartido. 3) La lucha por el liderazgo llevó al grupo a la expresión de la agresión. Las actividades lúdicas eran intercaladas con acting-out, estas últimas eran interrumpidas con firmeza por los terapeutas, dando lugar a pensar en alternativas. Así, el sostener la norma básica “no dañarse ni dañar a otros” permitió la expresión de sentimientos depresivos. 4) el momento de despedida por vacaciones, movilizó aún más el recordar la historia de abandonos. Los cuatro púberes fueron criados por sus madres, estando los padres ausentes desde que ellos eran muy pequeños. La angustia de separación en este grupo se presentó con fuerza.
    c) En más de una oportunidad pudieron ayudar a transformar la agresión en intercambios lúdicos. A modo de ejemplo citaremos cómo en una sesión los varones luchan arrojándose almohadones y luego tratan de alcanzar a las niñas con ellos; los terapeutas dicen “recuerden que no pueden hacerse daño.... por qué no le ponemos mensajitos a estos almohadones para saber que quieren decir”, Patricia dice: “este es el almohadón de las preguntas y Fabián este es el de las respuestas”. Las que se formularon los púberes eran: “¿por qué venís acá?, ¿por qué no te cortas el pelo?, ¿por qué te dejas pegar?”....Este acting y posterior pasaje a lo lúdico tomó diversas formas
d) En los diferentes momentos grupales establecieron una relación empática con los niños que les permitió desarrollar sentimientos contratransferenciales diferentes a los referidos por sus progenitores, en el momento de la consulta. Consideramos importante detenernos aquí. Por ejemplo: en la entrevista de admisión la mamá de Patricia con preocupación y dolor habló del rechazo que sentía por la búsqueda constante de contacto físico de su hija. En el primer tiempo de tratamiento la niña buscó activamente repetir  esta relación con la terapeuta mujer quien genuinamente permitió su acercamiento con ternura. Después de cierto período era Patricia con sus cosquillas la que ayudaba a Micaela a dejar su silla y comenzar a reírse, a jugar, a dibujar, a compartir con el grupo. Posteriormente ya no fueron necesarias las cosquillas, sólo con hablar alcanzaba.  
e) La diferencia de sexo de los terapeutas facilitó observar y trabajar las proyecciones paternas-maternas, posibilitando la experiencia transferencial de una pareja parental en armonía, distinguiendo los aspectos  masculino-femenino.
Las dificultades de la pareja de coordinadores se presentaron en relación a desarrollar interpretaciones verbales grupales que dieran cuenta de la dinámica del grupo como un todo y en transformar los señalamientos en interpretaciones verbales

Para concluir, si analizamos los puntajes totales de los púberes que constituyeron el grupo, podemos registrar una disminución de los síntomas que se habían observado en el momento de la consulta más allá de los problemas de aprendizaje. Las modificaciones a partir del tratamiento psicoterapéutico de grupo  guardan estrecha relación con la severidad de la patología inicial que pudo ser descripta a través del CBCL.
Cabe mencionar que los puntajes generales denotan cambios a partir de leves variaciones en las escalas. Por lo que podemos señalar que las variaciones en el perfil sintomatológico de los púberes estudiados se da a partir de una evolución paulatina y aún sin consolidar en distintos aspectos que explora el CBCL. Por tal motivo consideramos pertinente la indicación de continuar con tratamiento psicoterapéutico. Resulta llamativo que el cambio más notable se suscite  alrededor de “Problemas de atención”. Por el contrario la evolución en “problemas Ansiosos-depresivos”, “retraimiento”, “agresión” y “comportamiento antisocial” son más paulatinos. Las importantes modificaciones  que se observan en “problemas de atención” nos permiten reafirmar trabajos anteriores Taborda y Díaz (2003, 2004, 2005) donde señalamos que frente al sufrimiento psíquico la atención es una de las primeras funciones que se alteran y frecuentemente revelan dificultades que no son de orden neurológicos.

El grupo de padres
Analizaremos clínicamente desde una perspectiva psicoanalítica el funcionamiento de un grupo de psicoterapéutico de padres desde sus momentos iniciales, que fue coordinado  por dos terapeutas noveles. Trataremos de mostrar los momentos por los que atraviesa el grupo en su evolución, especialmente los primeros momentos, veremos como se va dando la relación entre el motivo de consulta, la historia de los padres y el conflicto de relación padres-hijos.
En relación a la coordinación , pudo verse de que modo se complementaban los terapeutas en la tarea de percibir los fenómenos  grupales; una, con una mayor conexión con los aspectos emocionales del mismo y otra atendiendo a la participación y relación de los miembros entre sí. De esta manera se apoyaban mutuamente para hacer frente a la transferencia que denominamos” monstruosa” que genera poderosos sentimientos primitivos, como ser comidos o devorados por el grupo hasta que los terapeutas se van  familiarizando con estos fenómenos.
La tarea terapéutica se desarrolla desde  la Entrevista para Padres, cuya modalidad no impide que el paciente  se explaye en sus respuestas – por lo que podían realizarse dos o tres encuentros- ya que aquí aparecen los primeros indicadores de la situación conflictiva con el hijo por el cual consultan, que podrán ser trabajados a lo largo del proceso grupal.( Toranzo y Taborda 2006).De esta manera, cada una de las terapeutas fue formando un vínculo con cada una de las madres entrevistadas, conocimiento que después fue compartido y tenido en cuenta para comprender y evaluar la situación de cada paciente, su historia y la posibilidad de la derivación a un tratamiento individual.
Si bien no podemos extendernos aquí en el material surgido en las Entrevistas para Padres debido a que no es el único objetivo de este trabajo, encontramos historias de gran sufrimiento como en Griselda  quien fue abusada por su padre, situación que sin duda trajo como consecuencia su desconexión emocional, la dificultad para establecer relaciones profundas y estables con los hombres y de allí su incapacidad para ponerse en contacto con los sentimientos de su hijo. Refiere ”estoy sola para criar mi hijo Fabián, mi última pareja era violento, he tenido tres parejas”. Marta quien había tenido una madre adolescente y un padre muy mayor; y por ser la más grande de las mujeres debió cuidar a sus hermanos menores. Refiere que su primer hija padecía de anorexia y había estado en peligro de muerte, también había perdido un hijo. Estas situaciones influyeron  para consultar por Micaela, a la que no dejaba siquiera que  se cepillara sola los dientes; en el motivo de consulta dice”no me puedo separar de mi hija, a todos los tengo pegados”. Moria quien compartió el lecho matrimonial de sus padre aún cuando era púber, cuando se enojaba se subía por horas a un árbol, siempre le gustó estar sola, si hubiera sido por ella no se casaba. Su madre era distante y su padre autoritario y chinchudo, al cual cree que se parece. Siempre se sentía muy sola pero además quería estarlo. Moria,  madre de Patricia expresa con mucho enojo ” no soporto mi hija ,mi relación con ella es muy difícil, como anda mal en la escuela yo me pongo nerviosa; no la puedo sentir respirar cerca  mío” Clara manifiesta “ no recuerdo mucho de mi infancia, vivíamos en muchos lugares, yo me crié con otra familia hasta 7 u 8 años porque mis padres estaban trabajando ,los veía los fines de semana ,era un martirio cuando tenía que separarme” .No se lleva muy bien con su marido, siente que no puede responder por su hijo; en el motivo de consulta Clara- madre de Gabriel - refiere “no se como manejar este niño, antes andaba bien en la escuela ahora le va mal y se porta mal; el padre nunca está
En cuanto a la dinámica del proceso de grupo, los primeros momentos  fueron vividos por los terapeutas, como  querer “tomar el timón de un barquito en medio del mar”, con una actitud de convicción en su constitución, siendo este sentimiento muy diferente  en el grupo paralelo .Si bien hemos visto- como ya ha sido relatado en otros trabajos (Taborda y Toranzo,2003,2004)-que la alianza terapéutica prosperaría en la medida en que el niño también estuviese en tratamiento generando una transferencia que podríamos denominar de grupo paralelo; pensamos que esta convicción  también se apoyaba en la transferencia positiva  recogida en el período previo al grupo, durante las Entrevistas para Padres. En las mismas,  lo vital es  comprender la situación peculiar de cada una de las pacientes y poder sintonizar con sus sentimientos y preocupaciones actuales, además de recoger la historia pasada de la relación con sus propios padres. Hemos destacado la importancia del pasaje de lo individual a lo grupal y los aspectos terapéuticos de la fase diagnóstica en el sentido de deslindar cuidadosamente aquello que no podrá ser tratado en el grupo para padres. El material recogido en este período previo es luego trabajado para que no constituya una resistencia, sin embargo esto sólo se logra si el grupo ha sorteado los obstáculos iniciales.
En las primeras etapas del proceso terapéutico de  grupo, podía observarse una modalidad de ataque- fuga, que hacía difícil establecer la unidad grupal  basada en la confianza necesaria para poder contar y trabajar sus conflictos, materializado en la conducta de  los miembros de venir a una sesión y faltar en la siguiente como conductas fóbicas de acercamiento y alejamiento. Como éstas madres que conformaban el grupo tenían como particularidad historias de vida muy duras, con situaciones muy traumáticas, la sensación que provocaban era como sí vinieran a tirar una “ bomba” e irse, expresadas de la siguiente manera “ se me murió un hijo” “ tengo una hija anoréxica” “ no queremos a nuestros hijos”, como poniendo a prueba  sí el grupo las iba a poder  soportar. Esta modalidad de ataque- fuga  fue neutralizada por la actitud de los terapeutas de  “reunir”, “abrazar”,cuya intervención  apuntaba  a contener y hacer menos duro el dolor que a ponerse a pensar, con la clara intención de ayudar a establecer el grupo. En estos momentos iniciales podemos pensar también que la ausencia de los miembros podía entenderse como una forma de defenderse de la fusión, ya que lo que provoca más miedo es perderse a sí mismo. Según  Bion, todas las estrategias de ataque y fuga son una lucha contra esta situación. Por otra parte “el grupo también está luchando para ver si puede depender del grupo”,  están probando si pueden depender de los coordinadores, poniendo a prueba su autoridad, condición sin la cual no puede darse  el proceso de conformación del grupo ya que si no está la confianza en el terapeuta no hay con qué empezar.
En cuanto a intervenciones iniciales de los terapeutas noveles-que podríamos calificar de mesuradas- estaban dirigidas a “organizar   “ sostener “  y “ mantener”  el grupo, de allí por ejemplo, la modalidad de intervención realizando una “síntesis” al finalizar el mismo. Revisando y elaborando el significado de esta” síntesis” , pudimos ver que surgía como un intento de poner orden y forma  al grupo ante la fantasía de caer en el caos, al diluirse esta fantasía, desapareció este modo de intervenir  lo que fue aprovechado para desarrollar la capacidad de “estar”  y  de no quedar abrumado por la intensidad de la transferencia que en él se desarrolla .Se trató de ir logrando una actitud de escucha  y de espera, recolectando material  y “transferencia”, es decir,  tratando de encontrar “un lugar común “ que de la base a  una matriz, desde donde darle significado al material..
En el análisis de ésta primera etapa, también se tuvo en cuenta la influencia del tratamiento individual de los miembros del grupo, en el sentido de que el mismo parecía ponerlas en “ carne viva”es decir muy movilizadas y entonces parecía que venían a que el grupo les pusiera “ paños fríos”,que las calmara o tranquilizara .Haciendo conciente esta y otras posibles implicancias de esta situación en cuanto al desarrollo de resistencias, el grupo tempranamente pudo ir distinguiendo el campo individual del grupal.
Cuando habían transcurrido alrededor de  4 sesiones, el grupo parecía estabilizarse con cuatro miembros y a pesar de las idas y venidas, se mantuvo  firme en los terapeutas  el sentimiento de esperanza en la constitución del mismo .Teniendo en cuenta que estábamos asistiendo a un proceso normal de conformación de un grupo-tal como se fue viendo en las supervisiones- se fueron elaborando las ansiedades de descubrimiento propias de esta nueva experiencia. Para este momento el sentimiento de los coordinadores era  que ya iba siendo hora de la estabilidad y de que “el barco navegara aguas calmas”.
Sin embargo, como se puede ver en la práctica clínica, el inicio de un grupo psicoterapéutico no es sencillo; sintetizaremos  en  dos situaciones de amenaza a la compleja integración del grupo: a- la actitud de una madre- Marina-quien sale intempestivamente del mismo, producto de una fuerte identificación con otra madre, quien de un modo intenso y angustiante relata “los problemas con mi marido afectan la relación con mis hijas”. En  nuestro parecer -la nueva integrante, con su participación, puso de manifiesto un problema latente y muy conflictivo en ésta paciente que se fue. Se realizó una entrevista individual con Marina, que confirma esta hipótesis, en la que ella puede pensar en darle  prioridad al conflicto de pareja  frente al de sus hijos. Se la invita a que se despida del grupo pero no lo hace. Significativamente en el motivo de consulta de la hija de Marina, aparecía la dificultad para integrarse al grupo escolar y en su barrio. Esta madre representó de alguna manera, las idas y venidas que le toca transitar a un grupo en su organización, sin embargo el impacto emocional en el grupo y en los terapeutas es de importancia por cuanto la ausencia de un miembro en estos delicados momentos iniciales se vive como un peligro para su constitución.
  b-otra variable importante son los aspectos espaciotemporales del encuadre, ya que donde funciona el centro de asistencia es un institución pública del estado, hubo que tener muy en cuenta aquellos factores como paros, etc, que pueden  llevar a la imposibilidad de trabajar en el lugar de siempre. En este sentido aspecto estas variables  deben ser tenidas en cuenta en el proceso terapéutico, porque las mismas sirven también para “poner afuera”las propias resistencias a ir involucrándose del grupo en su conjunto. Se puedo ver-una vez mas- la importancia y necesidad  de tener en cuenta que la transferencia es “extensa”, se recolecta desde  los momentos individuales previos al grupo, en el grupo, en el equipo de trabajo y en la institución, y debe ser trabajada a lo largo del proceso terapéutico a los efectos de que no quede al servicio de las resistencias por las que atraviesa el mismo.(Taborda Toranzo y otros 1997 ) Podríamos decir que en estos momentos iniciales para ambos, terapeutas y grupo,  tratan de ir conociéndose, aprendiendo códigos, desarrollando la capacidad de observar y pensar grupalmente, intentando  reconocer cómo la conducta de uno influye en el otro mediante la identificación proyectiva, distinguiendo el funcionamiento de los estados mentales primitivos que entorpecen la tarea en un grupo.
Sorteados estos primeros obstáculos se continuó con el trabajo de aquellos elementos del conflicto relacional que aparecieron en el motivo de consulta y en la Entrevista para Padres en la medida que el grupo lo fue permitiendo o lo puede afrontar, según los movimiento progresivos y regresivos que se producen durante la evolución del mismo. El momento crucial en el grupo fue poder tolerar el dolor por hacer concientes los sentimientos de rechazo a los hijos, materializados en Moria, madre de Patricia. Si bien este tema apareció desde el comienzo, en el motivo de consulta, sólo cuando el grupo estuvo más afianzado se pudo profundizar.
Moria, inicia el proceso de elaboración diciendo  “no pensé que una familia marcara tanto / o sea - - - no sabía que podía pasar eso - - lo vengo descubriendo y me sorprende, entonces más creo que tengo que mejorar esta relación con Patricia - - para que le queden / que tenga después ella que sacar / esas marcas de la familia / sean lo más suaves que se pueda, sean marcas buenas ...
.....ella me lo planteó “me quiero ir a vivir con mi abuela” - - “no, no te vas a ir” (baja el tono de voz), pero esa es la relación que yo tengo con mi hija - -- hasta ahí hemos llegado - - - así que si no busco solución nos vamos a matar entre las dos ......
Continúa en otro momento tengo un poco de temor, que pasará si Patricia deja  las pastillas, me parece que las pastillas y su tratamiento de grupo  son importantes para que su mejoría ”hay cosas que debo ver, hay algo que está en el medio y no se que es, y es lo que no me permite disfrutar la relación con ella”mostrando de este modo sus dificultades para profundizar, ya que de por medio había tanto rechazo a su hija; en la que se depositó probablemente, la frustración había comenzado cuando su hijo mayor nació con labio leporino.
Hacia la finalización del tratamiento,  está menos rígida y  menos enojada;  puede empezar a cuestionarse la relación con la niña y la barrera que tiene con ella, y aparece más claro el enojo con su pareja, a quien la niña se parece tanto. Esta vez, pudo no aislarse “subiéndose al árbol”, como modo antiguo de resolver los problemas. Manifiesta el dolor que ocasiona  aceptar la verdad, diciendo”Me quedé en el gabinete psicológico(es donde le dijeron que la niña tenía problemas).....recién ahora puedo caminar al lado de ella”…. “recién ahora estoy en condiciones de aprovechar mas el tratamiento de grupo “expresando de esta manera las bondades que le encontró al mismo.
Marta –madre de Micaela- en los momentos finales del grupo, manifestó “me siento mas madre y no dueña de mis hijos, ahora Micaela se baña sola se lava sus dientes y hasta su ropa interior, también tengo espacios para mí”. Esta paciente hizo una crisis hipertensiva estando en el grupo poniendo de manifiesto la hiperexigencia en cuanto a sí misma en relación al control exagerado de sus hijos. Pudo poner palabras a los enojos y desilusión de que sus hijos no le retribuyeran sus cuidados. Los miedos la llevaron a pegarse a sus hijos creyendo de esta manera cuidarlos, poniendo en juego su propia salud. Marta cuenta que viendo una película,-después de una sesión del grupo- se dio cuenta del modo en que funcionaba con sus hijos. Pensamos que esta paciente muestra de esta manera, como el  grupo es tomado “como una madre que la acompaña” y de este modo pudo ponerse  a pensar y  diferenciar su relación  con cada uno de ellos. Estos fueron los cambio más significativos de Marta, quien ponía en la escuela y los maestros las dificultades de la niña diagnosticada como una crisis fóbica, frente a la separación  de su madre.
Griselda,- madre de Fabián-mostraba intereses intelectuales que generaron muchas expectativas, en realidad siguió manteniendo la disociación como defensa, no pudo involucrarse afectivamente con el grupo. Pudo empezara admitir que los problemas del niño se debían a la ausencia física del padre, además de que eran a consecuencia de la violencia familiar que había cuando este estaba presente tal como parece en el motivo de consulta. De alguna manera  toma “conciencia” en el proceso grupal, ya que en realidad mas bien se trata de un desplazamiento sin elaboración, de una causa a otra. Griselda representó de esta manera la parte de negación maníaca del grupo, se identificaba con las terapeutas e intentaba tomar ese rol, como si a ella no le pasara nada con su hijo. Esta madre es quien había sufrido abuso por parte de su padre, situación que no compartió con el grupo, lo que impidió una mayor elaboración de su disociación en el rol materno. Su historia traumática  es difícil de elaborar y ha dejado serias consecuencias en el desarrollo emocional, al estilo de un falso self,  que afectó la  relación afectiva con  su hijo y también con el grupo. No podía captar la importancia del lugar del padre en la vida de su hijo, el grupo la ayudó de algún modo, a iniciar este camino.
Clara, madre de Gabriel-inició el tratamiento tres meses después que los demás miembros; se quejó por un buen tiempo del abandono de su madre buscando deslindar su lugar de hija del rol de madre, la misma tarea tuvo que hacer en relación al marido. A partir de allí siente que tiene “los pies más en la tierra”. Puede ir aclarando su relación con el padre de sus hijos, y dice”ya no soy la de antes.” Es decir, a medida que se ponía en contacto consigo misma, fue entendiendo  porque su hijo estaba rebelde y con bajo rendimiento escolar. Manifiesta haber podido ponerse más en contacto con cada uno de sus hijos, especialmente con el que trajo a consulta, en quien había desplazado sus conflictos de relación. El niño había empezado a mejorar, “sin tanto esfuerzo”, en el colegio. Cuando se le pide que aclare a que se refiere con esta expresión, la madre explícitamente hace referencia a los beneficios que ambos han  recibido con el tratamiento de grupo.
Tanto Clara como Griselda debieron hacer un trabajo importante para poder centrarse en el vínculo con su hijo en la tarea de grupo; les costó abandonar el lugar de hijas para pasar al rol de madres. Se pudo observar ,que las madres de hijas mujeres fueron más francas en mostrar los conflictos de relación. Paulatinamente, el grupo se encaminó a la renuncia de sentimientos omnipotentes que llevaban a querer ser madres perfectas y únicas dueñas de sus hijos-situación que hemos observado en otros grupos- alejando aún mas la participación de los padres en el cuidado de éstos.
En cuanto al grupo en su conjunto manifestaron también sus sentimientos de esperanza a través del descubrimiento de situaciones compartidas, diciendo: cuando una empieza a trabajar con uno - - esto de aprender a vivir....  en el caso mío... sola con todo - - ¿no? y bueno y acordarme de ellas dos (se refiere a las compañeras de grupo)...es como que dije “ah bueno no estoy sola”..
..... la familia cada uno, cómo marca - - y uno todo el tiempo me parece que muy rara vez se da cuenta de que - - la forma de actuar, la forma de relacionarse o no, viene tan directamente de aquel tiempo ¿no? - son patrones familiares, y uno cree que no, que uno es uno ....
...... cada día uno - - creo que el hecho de estar así de estar buscando en nosotros mismos, ¡qué manera de encontrar cosas! (sonríen todas) / qué manera de encontrar cosas.......
.
Es importante consignar que en el transcurso del tratamiento grupal no se produjeron interrupciones por inasistencias, en ese sentido, hemos observado que la adherencia al tratamiento es mayor en tanto y cuanto el mismo es paralelo al del hijo, sin dejar de tener en cuenta los mútltiples factores concientes e inconcientes  que inciden en la conducta humana. 

CONCLUSIONES

En esta breve reseña que hemos presentado se pueden apreciar indicios de los complejos fenómenos que este diseño terapéutico nos ha permitido observar y estudiar en cuanto a que la historia infantil de los padres impregna la modalidad relacional con el hijo por el que consultan, se presenta en el motivo de consulta del niño y  la misma configuración aparece en la relación grupal  en ambos grupos. El tiempo limitado del proceso puede obstaculizar trabajar en profundidad y hasta su completa elaboración, pero su exploración en la situación grupal-mediante señalamientos y confrontaciones basadas en la transferencia- compartida por otros padres y niños, provee de elementos para el análisis de los conflictos y lo que es mas importante alivia la angustia de la soledad frente a los mismos, provocando  mejoras en la comprensión de las dificultades  de relación entre padres e hijos. Durante el proceso  grupal hay un espacio importante para el lugar del padre, al que primero traen como pareja para luego poder ver a éste como padre de sus hijos
Se puede ver aquí como confluyen en el diseño  psicoterapéutico la concepción relacional-grupal del psiquismo, de la transferencia y de la técnica  psicoterapéutica de grupo en la que cobra un papel relevante favorecer la comunicación de sus miembros y desarrollar la capacidad de resonar en una compleja red de relaciones interpersonales. Rojas (2003) quien desde otro marco teórico ha estudiado profundamente los fenómenos de familia y transferencia parental, señala que “si la transferencia fuera patrimonio único de la situación clínica propuesta por el psicoanálisis individual, si el vínculo terapéutico se siguiera postulando como excluyente de toda otra vinculación y presencia más allá del niño designado como paciente, entonces el trabajo con los padres no podría constituir una práctica psicoanalítica.”
En síntesis, consideramos un  aporte esencial de nuestra investigación en grupos paralelo de padres e hijos consiste en intervenir precozmente en la psicopatología del niño y el grupo familiar , abreviando la duración del tratamiento psicoanalítico a un promedio de un año y especialmente reduciendo la deserción a los tratamientos psicológicos que acontecen en un marco institucional de la práctica psicoterapéutica.
*Proyecto de Investigación.”Psicoterapia Psicoanalítica de Grupo: Desarrollo de modalidades diagnósticas específicas y estudio empírico del proceso terapéutico” y pertenece a la Universidad Nacional de San Luis Directora : Dra. Alejandra Taborda

**Este trabajo se llevó a cabo con la colaboración Lic. Fabiana Hernandez, Laura Orozco, Marcela del Río, Fernando Berti coordinadores de grupo . Lic. Sabrina Sosa en la desgrabación de sesiones. Lic. Marcela Finos en el apoyo psicológico individual. Todos pasantes y becarios del Proyecto

 

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Mg.Elena Toranzo y  colaboradores**

 
Articulo publicado en
Agosto / 2008

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