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El derecho a la salud

Tapa Revista Topía #87 (Noviembre/2019). El derecho a la salud.

Artículos en esta edición

Nota de editores: El Moyano es un manicomio

Revista Topía #87 - Noviembre/2019

Las autoridades del Hospital Braulio Moyano no permiten usar la palabra “manicomio” dentro del Hospital. Los trabajadores pueden tener represalias por su uso. Es más. Dicen que nunca fue un manicomio. Y que los manicomios no existen.

La suposición de que prohibiendo la palabra se pueden transformar los hechos está destinada al fracaso. El problema es más profundo y tiene varias aristas. El Moyano es un manicomio. No sólo por su historia, sino por su presente. Las prácticas manicomiales se basan en la incentivación de procesos de desubjetivación de pacientes y trabajadores de esta institución total. Que es un lugar de represión y no de cuidado fue demostrado durante el siglo pasado. La persistencia de estos lugares en distintos lugares del mundo es un anacronismo. Pacientes y trabajadores lo padecen.

El Derecho a la Salud tiene un límite en la desigualdad social

Editorial Revista Topía #87 noviembre/2019

A mediados del siglo pasado la Organización Mundial de la Salud (OMS) estableció los criterios de lo que entendía como Derecho a la Salud: “El goce del grado máximo de salud que se puede lograr es uno de los derechos fundamentales de todo ser humano sin distinción de raza, religión, ideología política o condición económica o social.” Este derecho -que también se encuentra en nuestra Constitución- establece que todos los humanos tienen que tener acceso a los servicios de salud; es decir, nadie debería enfermar o morir por ser pobre. Además, se relaciona con otros derechos humanos como el acceso al agua potable, alimentos, una vivienda digna, educación y condiciones de trabajo seguros. Es evidente que este Derecho a la Salud se transforma en una frase llena de buenas intenciones que no existe en la realidad.

Ser pobre significa vivir menos y morir peor; enfermar más, tener peores servicios sanitarios y una menor calidad de vida

Igualdad ante la Ley, desigualdad en la Salud Integral

Una mirada en la población travesti - trans

La Ley N° 26.743 -mejor conocida como la Ley de Identidad de Género- fue sancionada en 2012. Se trata de una ley modelo y una de las más progresivas a nivel internacional, debido a que no patologiza a las identidades. Sin embargo, en materia de salud, la realidad material de las personas travestis y trans en el país dista mucho de ser ideal. Es por ello que en este artículo intento abordar y ejemplificar la desigualdad social que aún tiene esta población.

Es clara la evidencia del grado de falta de políticas públicas cuando se siguen usando censos y encuestas que datan de más de cinco años atrás

¿Salud mental “a la portuguesa”?

El futuro llegó hace rato

Con el panorama político abierto después de las elecciones primarias del 11 de agosto y a la hora de recoger el guante arrojado por el Comité de Redacción de la Revista Topía para escribir un artículo sobre “el futuro de la Salud Mental en nuestro país después del 10 de diciembre”, no quedan muchas más opciones que dar por hecho que a partir de dicha fecha asumirá el gobierno pejota-kirchnerista de Alberto Fernández-Cristina Fernández. A partir de ahí intentaré elaborar una hipótesis sobre el desenvolvimiento en ese campo desde una lectura política general y de conjunto. A lo problemático que siempre resulta cualquier versión contra fáctica, para el caso, se suma que las propuestas de gobierno en el campo de la Salud Mental permanecen bajo un aparente “secreto de -futuro- Estado” en la campaña de los principales candidatos.

Sin embargo, a la hora de un pronóstico futuro de “transición”, cabe hacer un breve balance del gobierno saliente en el área de la Salud Mental, para al menos pensar de dónde va a partir el futuro gobierno entrante.

La transformación planteada en el campo de la Salud Mental cada vez más se presenta como indivorciable de una perspectiva de transformación revolucionaria de la sociedad

Controlar la inflación diagnóstica

El autor fue el presidente del grupo de trabajo del DSM IV y parte del equipo directivo del DSM III. En la actualidad es catedrático emérito del departamento de Psiquiatría y Ciencias del comportamiento de la Universidad de Durham, Carolina del Norte. Es también un conferencista habitual y asiduo colaborador de las publicaciones más prestigiosas de EEUU. A continuación, publicamos un fragmento correspondiente al capítulo 7 del libro ¿Somos todos enfermos mentales? Manifiesto contra los abusos de la psiquiatría, editorial Paidós, Buenos Aires, 2014. Agradecemos a la editorial Planeta la autorización de su publicación.

La inflación diagnóstica tiene muchas causas complejas interrelacionadas, y para solucionarla se necesitan muchos remedios complejos e interrelacionados; y el resultado es más que dudoso. Lo que se tiene que hacer es completamente evidente, pero ser lo bastante inteligentes para saber qué hay que hacer no sirve de nada si no se tiene la fuerza para hacerlo. La mayor parte de la fuerza política y financiera promueve la anormalidad, mientras que las fuerzas en sentido contrario que promueven la normalidad no pueden contrarrestarla, ni siquiera remotamente, y no son lo suficientemente poderosas. Sin embargo, la esperanza a veces se cumple. De vez en cuando, los mansos heredan la tierra, especialmente si la razón está de su parte. Pueden ocurrir milagros inesperados cuando nadie podía siquiera imaginar que fueran posibles. Contra todo pronóstico, hemos elegido a un presidente negro, hemos aprobado leyes que legalizan el matrimonio homosexual y hemos hecho que fumar pase de ser una muestra de sofisticación seductora a ser un hábito asqueroso. Así que, ¿quién dice que no podemos también domar la bestia de la inflación diagnóstica y salvar al mundo de la devastadora epidemia de enfermedades psiquiátricas? Así es como hay que hacerlo…

Si disponemos de la tecnología para evitar una estafa de cien dólares, resulta tonto no aplicarla para evitar las muertes por sobredosis de fármacos

Un documental que cuestiona la organización de la Salud Mental en la Argentina

El vecino del PH. Del barrio al manicomio

(Lumière versus Méliès): la historia del cine, ese gran creador de los mitos del siglo XX, nació como una curiosidad científica, pero no como un invento, sino como un proceso. Niepce (en 1824 logró fijar la reproducción de un objeto por medios químicos, después de una exposición de doce horas), Daguerre (y la prehistoria de la fotografía), Reynaud (creador del teatro óptico), Plateau (inventor del fenaquistiscopio: un disco de figuras pintadas que producía la ilusión de movimiento continuo), Greene (en 1888 logró la proyección de imágenes en laboratorio), Edison (que en 1889 creó el kinetoscopio: una caja de madera vertical para visión individual). Incluso, la historia podría reducirse a un enfrentamiento: el de los hermanos Lumière (creadores del cinematógrafo) y el “mago” Méliès (inventor de los primeros trucos o “efectos especiales”, como se los llama hoy). Los primeros creían en el potencial del cine para dar a conocer mejor, y explicar lo real. El segundo se servía de las imágenes en movimiento para crear “otros mundos”. Los Lumière registraron (“documentaron”) para siempre, y proyectaron el 28 de diciembre de 1895 al fondo del Gran Café del boulevard de Capuchinos: La salida de los obreros de la fábrica, La llegada del tren a la estación de la Ciotat, La demolición de un muro, El estanque de las Tullerías. Lo propio de su cine fue, en definitiva, valorizar y celebrar lo real. Hacer con su apellido, luz en las sombras. Pero enseguida llegó “la magia”: Méliès; y lo fantástico. O lo que en 1902 era fantástico. Méliès no documentó lo real, en cambio adaptó las novelas de Julio Verne: Viaje a la luna, y en 1907, 20.000 leguas de viaje submarino. Estos son los dos puntos de partida: el documental y la ficción. Incluso, son los dos grandes géneros cinematográficos iniciales. Aunque como hemos “visto” antes, el origen del cine es esencialmente documentalista. Y el hecho de que Méliès haya tenido muchos más seguidores que Lumière no es obstáculo para que la corriente documentalista inaugurada por estos últimos tenga también una larga historia marcada con grandes nombres. Sin embargo, y si bien los primeros registros del cine fueron documentales, aún se estaba lejos de elaborarse el concepto de documental. Esto recién ocurrió en la segunda década del siglo XX, como consecuencia del descubrimiento del primer plano, atribuido a Griffith, y al desarrollo del montaje que llevaron a cabo los cineastas rusos. Podríamos decir que el documental empieza con el documento y termina con el argumento. Un documento no es aún el documental, y la ficción de un argumento comienza a curvar la insobornable veracidad hacia los laberintos de lo fantástico. De ahí, que los límites del documental sean difusos, problemáticos y discutibles. Pero sin “veracidad no hay documental”, como “no hay ficción sin verosimilitud”. Luego vendrá Flaherty, quizás uno de los nombres más importantes en la historia del documental.

La historia podría reducirse a un enfrentamiento: el de los hermanos Lumière (creadores del cinematógrafo) y el “mago” Méliès (inventor de los primeros trucos o “efectos especiales”)

La noche del demonio

Escritos de guardia

Se jubila la de interconsulta. Hablá con Sonsoles. Es ahora o nunca, una brecha de espacio tiempo que no va a volver a repetirse. No quiere meter a nadie más en ese equipo, andá y peleale el cargo.

 

La que envía el mensaje es Leia, mi amiga de Consultorios Externos. La única capaz de leer la Matrix hospitalaria: si ella lo dice, es información verdadera. No habrá más oportunidades como esta para salir de la guardia. El único problema es que esa salida es Sonsoles, una especie de madre de los demonios que despide azufre en la mirada.

Meses de debate interno y sufrimiento emocional llevaron a decidirme: me voy con todos los costos y peros del mundo. Así que no hay otra que enfrentar a Daemonia. Me meto un crucifijo en el bolsillo de la chaqueta, una foto del papa Francisco en el otro y un par de ajos por si todo lo demás falla.

Joven Quebrado

Pondremos la atención en los jóvenes japoneses que se encierran en su habitación por años. Una historia tan dolorosa como llena de aristas, de la que Michitaro Tada dio los primeros indicios: “La gente joven hoy parece sentirse torpe o incómoda con sus padres (…) ni bien entra el padre el joven inmediatamente se calla o sube a su habitación. A partir de eso, las cosas se ponen cada vez peor y ni siquiera sale del cuarto. Como un inquilino en una pensión, se queda siempre dentro de su espacio individual. Para la cena llama a la casa de ramen (sopa de fideos y caldo que es la comida rápida de Japón) del barrio, y se le entrega la comida ¡directamente a su cuarto!”1. Tada agrega que el samurái tenía su habitación siempre preparada para salir a campo abierto y dar batalla, es decir, que estaba organizada austeramente, un lugar de paso, lo importante pasaba lejos de ella cuando se salía de iza Kamakuna (dar batalla). “No es bueno juntar cosas y abarrotar un lugar: esta es la estética del samurái.”2 Mientras el camino del guerrero, que la sociedad japonesa anterior a la modernidad admiraba como modelo a seguir, se va diluyendo con las nuevas formas culturales, sociales y subjetivas en el Japón moderno, encontramos que la epidemia se expande a gran velocidad.

Los Hikikomori son jóvenes varones, en su mayoría primogénitos, que se encierran en sus habitaciones en la que pasan muchos años sin tomar contacto con nadie, en silencio

La ilusión de la deconstrucción de los varones

Tras las huellas de los que lucharon contra el patriarcado

En los últimos tiempos circula la nominación “varones en deconstrucción”. Una forma de ensalada mixta basada en el concepto de Jacques Derrida con ingredientes de progresismo y corrección política. No es un dato menor que la ahora popular “deconstrucción” es un método que proviene de la lectura de textos, con lo cual nos deja únicamente en la órbita del lenguaje. Los sujetos somos mucho más que lenguaje, y los varones somos sujetos. Por eso, el camino lleva a un sin salida. Se “deconstruye”… ¿y entonces qué hacemos? ¿Rearmamos el ser varón tirando las malas piezas del lego como si fuéramos muñequitos? ¿Podríamos rearmar un nuevo modelo de varón “bueno” con las mismas piezas?

Tenemos que “deconstruirnos” porque todos, sin distinción, fuimos igual de “machistas y malos” hasta hoy. No es así. Hay modelos, hay historias, hay luchas. Silenciadas

Gilbert Simondon. El cuerpo como origen de la técnica y el pensamiento

Suele pensarse en las herramientas o utensilios como prolongaciones con las que el cuerpo adquiere dominio del mundo circundante. Con la evolución tecnocientífica, estas “prótesis” ganaron complejidad y poder, hasta el punto en que parecieran volverse contra sus propios creadores. El filme 2001: Odisea del espacio (Stanley Kubrick, 1968) sintetiza cabalmente esta visión, remarcando incluso el carácter fálico de la tecnología en ese misterioso objeto -¿técnico o sagrado?- que parece regir los saltos evolutivos de la especie.

Todo lo que se ve en una pantalla es imagen fabricada, aun cuando represente algo que realmente existe u ocurrió, a diferencia del mundo real que el cuerpo habita

Gimnasia Consciente y arte

Leandro Dibarboure era sociólogo y psicólogo social, además de triatlonista, profesor de natación y entrenador personal. Fue creador, junto a su madre, Irupé Pau, de la Escuela para Docentes de Gimnasia Consciente. También fue miembro del Consejo de Redacción de Topía. 
A continuación transcribimos este epílogo del libro Gimnasia Consciente. Método de Irupé Pau de Aline Dibarboure Pau, publicado hace pocos meses.

Inx Bayerthal, la fundadora de la Gimnasia Consciente, tenía por costumbre no revelar sus fuentes. El trabajo no habría sido posible con una estructura de escuela; ella tenía, por así decirlo, un grupo de iniciados. A partir de fragmentos de la historia que Inx relató a mi madre -la discípula que más tiempo estuvo con ella-, con materiales que recibimos, yo hice una investigación: de dónde salían esos materiales, cómo se unían, cuáles eran las concepciones y dentro de qué contexto se enmarcaban.

Lo que conocemos como educación física surge de la necesidad de enseñarles a los soldados a marchar, a portar, cargar y disparar un fusil

Trastornos de la personalidad. Reflexiones y una viñeta

En la aproximación a los trastornos de personalidad, las perspectivas categoriales conllevan escaso ajuste entre prototipos y pacientes reales, superponen criterios, tienen baja fiabilidad y son poco útiles para diseñar la terapéutica.

Progresivamente se usan más las dimensionales. Permiten definir a un individuo en función de su combinación de rasgos y no de descripciones rígidas, objetivan la continuidad entre trastorno y normalidad, son más acordes a la complejidad clínica y consideran el contexto sociocultural. En esencia, dan cuenta de la realidad con más lógica que las categoriales -que todavía priman- y orientan hacia intervenciones individualizadas con sustento teórico sólido. Coinciden con los postulados de las psicoterapias y flexibilizan el enfoque clínico: importan más la persona y el funcionamiento mental en conjunto -evaluando vulnerabilidades y potencialidades- que el diagnóstico, por contraposición a las clasificaciones rígidas que describen/definen el fenómeno sin profundizar.

Hay cientos de psicoterapias efectivas y se sostiene que lo operativo es el “vínculo”; sin embargo nadie sabe con precisión qué se entiende por tal

Clínica de las perturbaciones del carácter

En la comunidad psicoanalítica tenemos un problema que no ha adquirido todavía suficiente visibilidad. Es una situación paradójica. Por un lado, las perturbaciones del carácter son reconocidas por todos como uno de los problemas que en la clínica nos plantea las mayores dificultades y por otro lado nos encontramos, luego de más de cien años de desarrollo de nuestro campo de conocimientos, con que ellas han sido escasamente estudiadas. Esto lo podemos constatar en el poco espacio que ocupan en la producción bibliográfica y en que no forman parte de los programas de formación. La consecuencia de esta paradoja, para quienes trabajamos en clínica, es que tenemos que enfrentar problemas complejos con recursos insuficientes.

Los rasgos patológicos de carácter producen algún tipo de malestar en el entorno. No se trata de conflictos que tiene el sujeto consigo mismo sino con los demás

Hacia el rescate de una cartografía pendiente

A partir de la última reforma curricular realizada en la Universidad Atlántida Argentina (UAA), y ante el ofrecimiento que me hiciera el Decano, Lic. Javier Vicente Manavella, se conforma desde 2017 la Cátedra de Psicoterapias. Acepté el desafío desde una actividad clínica ininterrumpida de veinte años, a la que se suma la experiencia docente que venía haciendo en otras dos cátedras en esta misma unidad académica, que tiene su sede central en la ciudad de Mar de Ajó, además de otras dos sedes que también funcionan en Mar del Plata y en Dolores.

No se enferma ni se sana por igual en los distintos sectores o clases sociales

Psicoanálisis y abordaje de la Homo-Lesbofobia

“Las mujeres que hacen ‘eso’ son degeneradas”

No cabe hacer una división binaria entre lo que se dice y lo que se calla; habría que intentar determinar las diferentes maneras de callar, cómo se distribuyen los que pueden y los que no pueden hablar, qué tipo de discurso está autorizado o cuál forma de discreción es requerida para los unos y los otros.

Michel Foucault, Historia de la sexualidad I

Presentación

Conocí a Laura a sus 40 años. Concurre a una primera entrevista muy desbordada, refiere que le costó muchísimo llegar a la consulta, ya que siempre pensó que se las tenía que arreglar sola. Habla muy rápido y como vomitando las palabras. Varias veces debo pedirle que repita lo relatado, porque no entendía lo que decía dada la verborragia con la que hablaba.

- “Mis amigos me vieron tan mal, que me insistieron y al final acepté porque ya no aguantaba más.” “Siempre tuve con mi mamá una relación de amor-odio. Desde chica yo era la preferida porque era la única hija mujer, pero también me exigía mucho, yo tenía que ser la señorita de la casa, me vestía con vestiditos que para ella eran hermosos y que yo odiaba porque no podía jugar a los juegos que me gustaban. Así que cada vez que podía, me ponía pantalones de gimnasia para poder treparme a un árbol que había en el patio de mi casa y también jugar a la pelota.”

Los valores de una cultura determinada se transmiten de generación en generación a través del superyó de los sujetos que la componen

Experiencias en escuelas secundarias: problemáticas adolescentes, adultos interpelados

Las teorizaciones surgen de las prácticas, en el mejor de los casos. Entonces ¿por qué resulta tan difícil contar las experiencias? Seguramente hay algo ahí que se expone y no es poca cosa: los cuerpos. Pero no se trata solo de la exposición de los cuerpos porque eso es lo que se trabaja en cada intervención, armando dispositivos para que los cuerpos se dispongan para el trabajo, poniendo el cuerpo en la coordinación y en cada actividad. ¿Y el pensamiento? El pensamiento está todo el tiempo ahí. Está para pensar las condiciones para que esos cuerpos se expresen, para cuidarlos, para escucharlos, para potenciarlos. Está para pensar a partir de lo que van produciendo.

Pero también hay otro aspecto importante y es que (quienes apostamos al trabajo colectivo, con grupos, en comunidades, en instituciones) consideramos que para que surjan nuevas significaciones sociales acerca de las distintas problemáticas que abordamos, son necesarias prácticas que promuevan pensar y producir colectivamente.

Dar en el blanco: Cuerpos Internados, Poesía Libre

Darío Cavacini. Editorial El Colectivo, 2019. 128 páginas

Este texto es un trabajo documental, iniciado en 2014, que surge de la pregunta acerca del valor que adquiere la poesía en contextos de encierro tales como los manicomios, donde la creatividad se confronta diariamente con el exceso de psicofármacos y la inspiración parece brotar como respuesta al abandono y la desidia propios de este tipo de lugares.

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Noviembre / 2019

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