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Hacia el rescate de una cartografía pendiente

 

A partir de la última reforma curricular realizada en la Universidad Atlántida Argentina (UAA), y ante el ofrecimiento que me hiciera el Decano, Lic. Javier Vicente Manavella, se conforma desde 2017 la Cátedra de Psicoterapias. Acepté el desafío desde una actividad clínica ininterrumpida de veinte años, a la que se suma la experiencia docente que venía haciendo en otras dos cátedras en esta misma unidad académica, que tiene su sede central en la ciudad de Mar de Ajó, además de otras dos sedes que también funcionan en Mar del Plata y en Dolores.

No se enferma ni se sana por igual en los distintos sectores o clases sociales

El propósito inicial fue diseñar el programa, convocar al equipo docente,1 e ir confeccionando un encuadre de trabajo apto para una materia cuatrimestral, ubicada en el cuarto año de la carrera de Psicología, basado en cuatro ejes centrales: 1) Brindar un enfoque psicodinámico, básicamente integracional, abierto al encuentro con la llamada Epistemología del Pensamiento Crítico. 2) Establecer una metodología teórico-práctica, desde un sólido cimiento conceptual para presentar las temáticas correspondientes, pero incluyendo la presentación de casos clínicos, analizarlos conjuntamente según dinámicas grupales, recurriendo al empleo del rol playing y demás recursos psicodramáticos, 3) Basarnos en recurrir, fundamentalmente, al aporte de autores que han trabajado, producido teoría, y aportado a la técnica, desde nuestro país, 4) Entrecruzar los contenidos con la realidad histórico-social que nos toca vivir en la actualidad, donde se registra una particular combinatoria del Fundamentalismo de Mercado, pero ahora acompañado de una marcadísima multiplicación del Neofascismo, que curiosamente o no, ha proliferado en la última década.

En cuanto a los contenidos, se pensó en un recorrido alrededor de seis módulos que abarquen:

  • La definición de psicoterapia como dispositivo y una revisión global de los aspectos teóricos, epistemológicos e históricos.
  • Trazar una delimitación técnica de las psicoterapias de orientación psicoanalítica, acentuando en la técnica de focalización.
  • Internarnos propiamente en la situación psicoterapéutica desde el micro-universo de la entrevista, punto de partida e instrumento indispensable de ese viaje de auto-conocimiento que es una psicoterapia.
  • Proseguir con todos los detalles de dicha aventura hacia “el vientre de la ballena” del proceso terapéutico, y el ineludible trabajo de elaboración.
  • Reconocer las líneas generales que la investigación en psicoterapias nos ha suministrado para pensar la intervención con las diferentes estructuras de personalidad.
  • Identificar las pautas más fundamentales para considerar plausible el cierre de una psicoterapia breve, estudiando los dinamismos y niveles de cambio esperables, conectando cuestiones éticas básicas que orienten nuestras prácticas (en un contexto social de evidente ruptura de los encuadres más elementales para dignificar el derecho a la vida).

La materia consta de algunos importantes textos freudianos como “Nuevos caminos de la terapia psicoanalítica” y “Análisis terminable e interminable”, escritos que marcan una tendencia a proyectarnos con Freud hacia el futuro. Pero, principalmente, hay material de autores que siguieron tras las huellas de experiencias como las de Enrique Pichon-Rivière en el Hospicio de las Mercedes, o de Mauricio Goldenberg en el Policlínico de Lanús. Fue de estas experiencias que muchos psiquiatras, psicoanalistas, y luego psicólogos argentinos, fueron desarrollando una mirada socio-antropológica para entender los procesos de producción de enfermedad y salud mental, como así el empleo de una multiplicidad de recursos técnicos multidimensionales, un enfoque interdisciplinario -luego devenido transdisciplinario- como soporte para asentar las investigaciones, y una clara tendencia hacia perspectivas donde la concepción de la salud como derecho social, el empleo de recursos creativo-expresivos, los dispositivos grupales y el rol activo del terapeuta en tanto sujeto atravesado por la historia, capaz de no tomar al psicoanálisis como un fin en sí mismo, sino como un medio para producir salud mental; se han ido volviendo líneas directrices que han caracterizado una manera propia, local, de trabajar desde el psicoanálisis, que más allá de tomar referencias de la escuela clásica, ha conformado una manera propia de pensar y trabajar los abordajes respectivos en psicoterapias. Desde la apertura de estos caminos fundados por Freud, y continuados en nuestro país por Pichon y sus seguidores, se fueron articulando una serie de desarrollos capaces no sólo de adecuar la herramienta a la persona y al contexto, sino también de poder entrar en diálogo con otras escuelas (sistémicas, humanístico-existenciales, gestálticas, cognitivo-conductuales). Todo este movimiento ha influido sobre algunos de nosotros, psicoterapeutas de orientación psicoanalítica, argentinos, sudamericanos, trabajando a destajo en estos inicios del siglo XXI, ante una realidad abrumadoramente cambiante, a partir de la implacable alteración espacio-temporal que las tecnologías digitales han impuesto sobre la subjetividad, lo cual nos lleva a coincidir con Enrique Carpintero cuando refiere a la necesidad de pensar un giro hacia la invención de nuevos dispositivos psicoanalíticos,2 no sólo en función de estos cambios impulsados por la irrupción del “falso Aleph” que trajo internet, sino también por el surgimiento de las neo-sexualidades, y las inusitadas formas que van tomando la familia, la pareja, los vínculos.

La realidad social, histórica, política y económica incide de manera categórica sobre los sistemas de creencias que regulan no solo nuestra subjetividad, sino también el lente (ECRO) que incorporamos para decodificar el mundo

En simultáneo al imperio de la post- verdad, y los brutales ajustes implementados en el país, con la multiplicación de la desocupación, la inflación, el aparato represivo y la estrepitosa entrega del patrimonio nacional, estrategias que desde el poder económico-político han sumergido a la gran mayoría de la población en un lastimoso estado de shock, que a la vez nos atraviesa por ser parte del mismo mundo que nuestros pacientes; en medio de tamaño panorama, es que desde el equipo docente, nos aventuramos a cartografiar esta experiencia en principio utópica, pero que va consolidando un lugar, una región, una topía, que a la vez cobra cuerpo, sentido y existencia desde una lógica aún deseante a pesar del mundo. Reparador encuentro de afectaciones, sobrevivientes al diluvio tanático-neoliberal, empeñadas por poner en valor el rescate de aportes argentinos en una Argentina al borde de volverse recuerdo.

Más allá de estas dificultades, hemos tenido un inicio promisorio, donde los primeros estudiantes han respondido con vivo entusiasmo a la propuesta. Compartimos algunas de esas devoluciones en el cierre de las cursadas: “Esta materia me ha permitido unir todo lo que en el resto de la carrera veía de manera separada”, “ Me aclaró muchísimo esto de poder dejar de considerar el corte tan tajante entre el psicoanálisis y las psicoterapias”, “Me sentí más cerca que nunca del rol, al poder conectar lo teórico y lo práctico, poder aprender a intervenir, a la vez que hacer un decantado de todo el conocimiento adquirido desde el pensamiento integrativo”, “Me quedé con ganas de más, aparte me parece importantísimo la valoración de autores argentinos, me sorprendieron los aportes de Pichon y Liberman”, “Estoy agradecida, la cursada fue en sí misma un dispositivo solidario para futuros colegas”. Una estudiante española en intercambio entre UAA y otra Universidad de Barcelona planteó: “Me llama la atención la manera en que se mostraron los matices de la obra de Freud, nunca nos fue mostrada así en España, y es más, no solo la entendí, me voy a volver a mi país re-pensando sobre esto”. Por su parte, otra estudiante de la UAA que había pasado por Barcelona, llegó a expresar: “Esta materia, con el uso de recursos grupales lúdico-expresivos, me recordó algo que había visto en Barcelona, nunca pensé que la UAA me diera la oportunidad de ver algo que había visto solo allí.”

Ser psicólogo clínico de orientación psicoanalítica en un país de tercer mundo presenta características peculiares, en tanto la realidad cotidiana, la cultura, la subjetividad

Si desde esta Cátedra nos permitimos esbozar la posibilidad de pensar una suerte de Escuela Argentina de Psicoterapias Psicoanalíticas, entendemos necesario establecer algunas precisiones mínimas. Nos basamos en el notable desarrollo que el psicoanálisis ha tenido en nuestro país,3 desde que se fundara la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA) en 1942, y a partir de ahí, la aparición de autores fundamentales, algunos de renombre internacional. Hablamos de teorías del inconsciente, tendientes a tomar aspectos del legado freudiano, pero intentando trascender el criterio, muchas veces dogmático, de algunas instituciones acaso más freudianas que Freud. No apuntamos a negar el inmenso aporte de las escuelas clásicas, inglesas, francesas o norteamericanas, pero sí poder instrumentarlas en función de nuestra propia realidad sudamericana. Ser psicólogo clínico de orientación psicoanalítica en un país de tercer mundo presenta características peculiares, en tanto la realidad cotidiana, la cultura, la subjetividad, los espacios, los tiempos, las costumbres, la posibilidad o no de acceder al universo deseante, nuestra idiosincrasia y sentido de identidad, son sumamente distintos. Estamos hablando de un marco muy diferente a como se vive y se piensa en Austria o Alemania, cuna del psicoanálisis. O de ser también muy diferentes a como se vive y se piensa -ya sea hoy o ayer- en Inglaterra, Francia o EEUU, países donde el psicoanálisis ha tenido un apreciable desarrollo. Partimos de una base que, lejos de caer en una postura chauvinista, pretende contextuar los textos desde los cuales pensar y mejorar nuestras prácticas, y para ello, estimamos que esto no será posible desde el hecho de importar acríticamente líneas de pensamiento o actualizaciones ajenas a nuestra realidad, o pensadas para otro tipo de sujetos. Otro factor fundamental es que no se enferma ni se sana por igual en los distintos sectores o clases sociales. Y siendo notoria y más que particular la estratificación y desarrollo de subculturas en pueblos oprimidos, donde se ha rendido casi un culto al hecho de mirar y admirar el espejo de los pueblos opresores dominantes, negando lo propiamente autóctono; es que nos animamos a mirar, a pensar y a operar sobre la conducta humana, con nuestros propios ojos, ideas y herramientas.

He aquí un pequeño inventario de los autores con los que vamos a encontrarnos en este recorrido: Héctor Fiorini, Enrique Carpintero, Horacio Etchegoyen, Hernán Kesselman, David Liberman, José Bleger, Fernando Ulloa, Rafael Paz, Juan Carlos Volnovich, también destacadísimas autoras como Diana Kordon, Lucila Edelman, Silvia Bleichmar o Lía Ricon. Se suman aportes de Alfredo Moffat, Eduardo Pavlovsky o Fidel Moccio. Dejamos para el final a un autor omnipresente en toda esta aventura de conocimiento: Enrique Pichon-Rivière, psiquiatra y psicoanalista nacido en Suiza, pero radicado desde muy niño en Argentina. Este autor fue fundador de la APA, creador de una perspectiva integradora sin precedentes en nuestro país: la teoría del vínculo. Este enfoque, que luego derivaría en una psicología social, vincular y operativa, fue proseguido, profundizado y desarrollado por muchos de sus principales discípulos, que como ya hemos mencionado son -directa o indirectamente- muchos de los referidos más arriba.

Sobrevivientes al diluvio tanático-neoliberal, empeñados por poner en valor el rescate de aportes argentinos en una Argentina al borde de volverse recuerdo

Estimamos que la realidad social, histórica, política y económica incide de manera categórica sobre los sistemas de creencias que regulan no solo nuestra subjetividad, sino también el lente (ECRO) que incorporamos para decodificar el mundo. Esto ocurre tanto en la manera de pensar que adquirimos en una institución universitaria, como a la hora de elegir los medios de comunicación para leer la realidad de la cual somos producto, pero también productores. Si reconsideramos el concepto de elucidación crítica desde Castoriadis -la capacidad no sólo de pensar lo que hacemos, sino también de saber lo que pensamos- podemos fortalecer esta idea anterior. Y si comprendemos lo que significa elucidar, podemos cuestionar o interrogar lo obvio. Y es desde aquí que nos animamos a trazar un camino de deconstrucción de lo que hemos recepcionado en nuestra formación como psicoterapeutas, según la mirada de quienes nos han venido formando desde cierta lectura de la obra de Freud, pero ajustándolo a nuestros ritmos de vida. Para finalizar, retomamos la visión que Héctor Fiorini pudo plantearse acerca de Freud y su obra.4 Este autor ha definido a Freud como un hombre que logró crearse como sujeto en el proceso de crear un cosmos en el interior del aparente caos de nuestra realidad psíquica. Agrega que esa misma capacidad dio nacimiento a una ciencia viva, sólida y frágil, vasta y limitada, capaz de saber y de ignorar a la vez. Freud es, para este autor, el nombre de una producción colectiva, a través de un diálogo total con su mundo, alguien inmerso en las angustias de su tiempo que es también el nuestro. Refiere asimismo al itinerario de un enorme trabajador que necesita colegas, pares que desde una obra propia dialoguen con la de él. No adoradores, no explotadores de su esfuerzo, no partidistas que lo enarbolen como un mito. Freud es para Fiorini, un clínico que supo escuchar a sus pacientes, con capacidad de asombro y que permitió que sus pacientes le enseñaran. Plantea finalmente, que si es posible seguir estas razones, se entenderá desde donde Freud puede ser maestro y compañero en esta aventura de buscarnos, perdernos, encontrarnos, el paciente, Fiorini, nosotros, la cátedra, los grupos de estudio que podamos conformar, y toda la multiplicidad de realidades que se crucen en nuestro camino.

 

Notas

1. Forman parte del equipo docente las Profesoras Adjuntas, Lics. en Psicología: Cecilia Piriz González (Mar del Plata), María Emilia Miletti (Mar de Ajó), Vanesa Moreno (Dolores), a las que se suman, como Jefes de Trabajos Prácticos, la Lic. Natalia Silván y el Lic. Leonardo Fernández, docentes itinerantes en las diferentes sedes.

2. Carpintero, Enrique, El erotismo y su sombra, Editorial Topía, 2014.

3. Arbiser, Samuel, “Psicoanálisis en Argentina”, Revista Uruguaya de Psicoanálisis Nº 97, 2003.

4. Fiorini, Héctor, “Una visión personal de Freud y su obra” en Estructuras y abordajes en psicoterapias psicoanalíticas, Nueva Visión, Buenos Aires, 1993.

 

* Lic. en Psicología (UNMDP, 1997). Psicólogo Clínico, Coordinador de Grupos, Psicodramatista, Docente de la Universidad Atlántida Argentina, Profesor Adjunto de la Cátedra de Psicología Clínica de la Emergencia, Mar de Ajó-Mar del Plata (2004-2016); Profesor Asociado de la Cátedra de Teoría y Técnica de Grupos, Dolores-Mar del Plata (2008-2019); Profesor Titular de Psicoterapias, Mar de Ajó-Mar del Plata-Dolores (2017 a la fecha).

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Articulo publicado en
Noviembre / 2019

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