La vaca no habla. Esa era la traducción que hacíamos de chicos del proverbio latino. No está muy lejos de su traducción verdadera: hechos, no palabras.
La vaca no habla. Los hechos si.
Confrontar el relato kirchnerista con sus posiciones legislativas en salud por casi una década es un ejercicio indispensable para entender porque seguimos estancados en índices vergonzosos de salud poblacional.