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Cuerpos que juegan

 
Equipo docente de Centro de Formación e Investigación en Ludopedagogía La Mancha (Montevideo/Uruguay) www.mancha.org.uy

Cuerpos que juegan, se tejen buscando otras formas
Cuerpos recuperados, des cubiertos, des nudos, des atados
Cuerpos que se dan permisos de ser a través de otros cuerpos
Cuerpos colectivos, cuerpos singulares
Cuerpos que se detienen a escucharse

 

Nos proponemos compartir a través de este texto pensamientos, reflexiones, sentires construidos en diálogo con la ruta transitada por el equipo de La Mancha en diferentes contextos donde la Ludopedagogía fue puesta en juego.

Hacemos foco en una de las dimensiones que, definitivamente, se empodera cuando jugamos: el cuerpo.

En el recorrido de la lectura, presentamos nuestra propuesta metodológica, compartiendo algo de su historia, cuál es el concepto de juego en el cual nos apoyamos, y nuestra mirada, parcial, subjetiva y contaminada, de ese retazo que se puede contar de lo que pasa con el cuerpo cuando juega con otros cuerpos.

Por suerte, hay mucho de lo que pasa cuando jugamos, que aún se escapa a las palabras.

La Ludopedagogía: trama en construcción

La Ludopedagogía (Lp) es el nombre que elegimos para identificar una forma de operar en grupos centrada en el juego, entendiéndolo como un espacio privilegiado para la permanente significación de la realidad que habitamos.

El juego es una oportunidad para mirar otras versiones de la realidad

Nace y se desarrolla desde el año 1989 en Uruguay y otros rincones de Gaia.1

Reconocemos como dos de sus bases conceptuales y operativas, a la Educación Popular de la mano de Paulo Freire y la Psicología Social del Río de la Plata, con la maravilla del pensamiento de Pichon-Rivière, entre otros aportes e inspiraciones.

Se nutre en diferentes contextos y a través de acciones concretas, visibiliza su alcance en múltiples situaciones y dimensiones pedagógicas, de desarrollo comunitario y de empoderamiento colectivo.

Es una propuesta en permanente construcción, que se propone abordar procesos colectivos, atravesados por la experiencia de jugar juntas/os. Buscamos un hacer transformador que nos permita ensayar otras formas de vincularnos con las otras, con nosotras, con la realidad de la que somos parte.

Desde un espacio laboratorio (“realidad lúdica”), donde el juego y el conocimiento se encuentran, nos implicamos y comprometemos con la oportunidad de investigar otras formas de mirar la realidad.

Ensayamos otras resoluciones de pensar, hacer y ser con otros/as, a partir de las cuales es posible visualizar semillas de otros mundos posibles, en la búsqueda de un buen vivir para todas y todos los que habitamos esta tierra.

El cuerpo es una posibilidad libertaria, de emancipación, si lo entendemos como territorio de resistencia, de memoria, de creatividad, de libertad, de cuidado

Un buen vivir que nos implique como subjetividades en tramas compartidas, de cuidado y respeto, disfrute de la diversidad, amorosas y libertarias.

Como propuesta metodológica esencialmente vivencial, privilegia el juego como un espacio tiempo de ensayo, como un laboratorio donde podemos manipular la realidad, des armarla, interpelarla, re significarla. Cuestionar lo obvio, arriesgar lo cierto, interpelar lo establecido.

El juego es una oportunidad para mirar otras versiones de la realidad, podemos comprenderla utilizando todas nuestras dimensiones, integrando la razón, el cuerpo, la emoción; construyendo un saber “sentiludicopensante”,2 afinando nuestra mirada lúcida, encontrando nuevas preguntas a viejas respuestas.

 

Jugamos y el pensamiento se afecta y el cuerpo se conmueve; cuando jugamos habitamos una realidad donde lo imposible transmuta en posibilidad latente. Proponemos así, una investigación en clave de acciones poético políticas, que nos permitan ensayar, inventar y provocar nuestros cuerpos como afectos en potencia colectiva.3

Cuando hablamos de juego, nos centramos en algunas de sus potencias como fenómeno humano, como ser la libertad de elección, la posibilidad de transgredir normas y problematizar lo obvio, la habilitación de un espacio de permisos, donde las funciones se des dibujan y la realidad deviene en arcilla manipulable, donde crear otras formas de ser siendo.

El juego es una actividad libremente elegida, que otorga el permiso de transgredir normas de vida internas y externas; un satisfactor sinérgico de necesidades humanas, que abarca la dimensión individual y colectiva y tiene incidencia en el ámbito social, cultural y político.4

La Lp es un encuentro de dos territorios: el juego y la construcción de conocimiento.

Jugamos para conocer, para construir un conocimiento que integre todas nuestras dimensiones y que nos implique como sujetos políticos en búsqueda de otros mundos posibles y necesarios.

Jugar nos posibilita apropiarnos de la realidad creativamente, por lo que lo concebimos como un espacio de aprendizaje, donde se involucran todas nuestras dimensiones en sinergia.

El lenguaje del juego es poesía que toma cuerpo en metáforas compartidas, metáforas que descubrimos cuando rompemos el mapa de la realidad5 y pasamos al otro lado del espejo: cuando decidimos íntima y libremente jugar.

Entender el juego como una metáfora de conocimiento, es una apuesta política, por implicarnos como subjetividades colectivas en la construcción vivencial de nuevas epistemologías,6 a través de las cuales conocer la realidad que habitamos, para transformarla transformándonos, en la búsqueda de las semillas de un buen vivir para todas y todas.

Cuerpos jugando: oportunidad y potencia

El cuerpo y su geografía, no escapa de las lógicas de opresión y mandatos que lo comprimen; el cuerpo puede devenir en un espacio colonizado, sujeto, herido, manipulado.

Y todo lo contrario.

El cuerpo es una posibilidad libertaria, de emancipación, si lo entendemos como territorio de resistencia, de memoria, de creatividad, de libertad, de cuidado.

Cuando los cuerpos juegan juntas/os, se desatan algunos nudos, se concretan algunos permisos, logramos “carnalizar” algunas de esas utopías buscadas.

En la trama que se instala cuando jugamos, perdemos nuestras “funciones”, esas que muchas veces nos encorsetan, limitan nuestra posibilidad de movimiento, entendiendo el movimiento como “acción/energía que obra sobre el cuerpo-materia, habitado-motivado por sensaciones, percepciones, emociones, imaginación y conceptos”.7

Dejamos de ser “el deber ser” para habitar un espacio de experimentación, un laboratorio que nos permite descubrir otras formas de conocimiento.

Cuando los cuerpos juegan con otros cuerpos, descubren y crean los espacios que habitamos, mutan en poesía compartida

El cuerpo se transforma en protagonista de los procesos cognitivos, aportando desde una zona que incluye lo afectivo, el placer y lo sensorial, como elementos claves.

“El cuerpo también es el campo de maniobras de los estilos de vida e ideales estéticos de los distintos grupos que integran la sociedad humana. Constituye en sí un mundo, un lenguaje con sus misterios, sus trampas, sus secretos a voces, sus expresiones polisémicas, sus códigos crípticos, sus encantos previstos y sus desencantos frustrantes. Se metamorfosea según las condiciones sociales”.8 Y allí se pierde, sin saber saberse colonizado, afectado, entumecido.

Es así que el juego ofrece al cuerpo una posibilidad liberadora, potencia de descubrirnos desde otras posibilidades del ser.

Cuando los cuerpos juegan, se descubren, se reescriben, vuelven a habitarse.

Es posible transitar por procesos que nos transforman, procesos profundos de aprendizaje, que posibilitan problematizar viejas estructuras, modificarlas, construir nuevas, a través de las cuales se modifica nuestra lectura de ese cuerpo que habito y su vínculo con otros.

Creemos que ese espacio de investigación donde el cuerpo es un laboratorio, permite, al volver sobre la experiencia y pensarla juntos/as, movimientos transformadores en una ruta de descolonización, sembrando semillas de posibilidad.

El cuerpo es el territorio del ser en relación con otros cuerpos: “el cuerpo extra individual, que desborda las fronteras de la piel y constituye ese espacio-tiempo singular. Siempre único, en el cual y con el cual nos encontramos presentes”.9

Territorio del sujeto de la experiencia. El cuerpo puede estar en movimiento o sujetado a un banco, un power point o ceñido a una figura de espectador. Jugando conocemos el mundo. Una pulsión que se va sujetando por la “seriedad” de la vida adulta. Sin embargo o por eso, apelamos a transgredir este mandato social: volver a vivenciar el juego como adultas y adultos que lo habitamos.

Para llegar al cuerpo, cuerpo potencia, muchas capas son las que hay que develar; cómo está vestido, cómo se muestra, cómo se para. Retirar el maquillaje, sacarnos el color de la piel. Somos más que forma definida por el borde, somos borde mutante, flexible. Somos borde que invita a saltar, a meterse dentro, a meterse afuera.

Cuando los cuerpos juegan con otros cuerpos, descubren y crean los espacios que habitamos, mutan en poesía compartida que deviene en posibilidad colectiva, en búsqueda de otros mundos posibles y necesarios.

El juego es una acción política y poética a la vez, es la trama donde la poesía transmuta en realidad.

En el vínculo que transcurre cuando jugamos, el cuerpo se encuentra siendo con otros.

Cuerpo habitado, memoria, raíces, posibilidad.

Has de tratarle, no como quien vive con él, que es necedad, ni como quien vive para él, que es delito; sino como quien no puede vivir sin él

Francisco de Quevedo

Bibliografía consultada:

Carpintero, Enrique. El Erotismo y su Sombra. El amor como potencia de ser. Topía.2014. Buenos Aires.

Casanova, Graciela; Klein, Marc. El gesto y la huella. Biblos. 2013. Buenos Aires.

Centro La Mancha. “Memorias de la Parca”. Memorias de la I Bienal Internacional del Juego.1994. Montevideo.

de Sousa Santos, Boaventura. Descolonizar el saber, reinventar el poder. Trilce. 2010. Montevideo.

Loy, Anabella; Vidart, Daniel. Cuerpo vestido, cuerpo desvestido. Banda Oriental. 2008. Montevideo.

Pichon-Rivière, Enrique. El proceso grupal. Nueva Visión. 1988. Buenos Aires.

Scheines, Graciela. Juegos inocentes, juegos terribles. Eudeba. 1998. Buenos Aires.

Notas

1. Hemos compartido nuestra propuesta en varios países de Latinoamérica y Europa, con focos de producción intensos en Nicaragua, Argentina e Italia.

2. Parafraseando a Eduardo Galeano, que nos habla de un ser “sentipensante”.

3. Conceptos inspirados en los pensamientos de El amor como potencia de ser escrito por Enrique Carpintero.

4. Centro La Mancha “Memorias de la Parca”, Memorias de la I Bienal Internacional del Juego, 1994, Montevideo.

5. Graciela Scheines. Juegos inocentes, juegos terribles.

6. Boaventura de Sousa Santos. Descolonizar el saber, reinventar el poder. Trilce, 2010, Montevideo.

7. Graciela Casanova y Marc Klein. El gesto y la huella. Biblos, 2013, Buenos Aires.

8. Anabella Loy, Daniel Vidart. Cuerpo vestido, cuerpo desvestido. Banda Oriental, 2008, Montevideo.

9. Graciela Casanova y Marc Klein. El gesto y la huella. Biblos, 2013, Buenos Aires.

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Articulo publicado en
Abril / 2017

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