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Identidades invisibles en Argentina

 
Los afroargentinos, su renegación-desmentida

Argumentos acerca de la presencia de los africanos en Argentina:

“En Argentina dada menor presencia de esclavos africanos y descendientes, comparado con Brasil, el Caribe y Perú y agregado a esto su mínima visibilidad actual, suele escucharse: “aquí no hay negros”. Debido a esto se cree que influyeron poco en nuestra identidad. Pero lo cierto es que llegaron más de lo que se piensa e influyeron en diversos ámbitos de la historia de un modo más significativo de lo que se percibe o se quiere reconocer”.(1)

La negritud es una identidad genuina segregada que se ha vuelto invisible a través del alienado desarrollo histórico argentino.

Quedan sus voces ocultas en el Río de la Plata que se han pretendido ocultar más allá de las historias oficiales. Ese reverso en las modalidades escritas de la elite oligárquica, va a establecer el principio hegemónico de la identidad argentina en función de la distorsión de lo afroargentino.

Comienzo cronológico

En 1534 se otorga el primer permiso especial para importar esclavos. Se suma a esto el contrabando con lo que es difícil establecer el número de esclavos entrantes. Llegaron de Angola, Congo, Africa Occidental, Brasil y fueron parte de ellos trasladados a Chile, Perú, Paraguay y a provincias argentinas.

Esta importación es producto del descubrimiento de América que no es más que un

“encubrimiento” de su propósito de autocentralización de Europa y perificación

del resto del planeta. Lo que se acompaña con la consecuente apropiación ilegítima de territorios, de riquezas, explotación esclavista y su violencia inherente: genocidio de Amerindia, sustitución de memorias locales y colonización de lo imaginario.

 

Se constituye de esta manera un Modelo de esclavización:

Consiste en la apropiación de cuerpos humanos no europeos por parte de intereses

imperiales. Las normativas escritas de “leyes de Indias”, escriben sobre los cuerpos de los “otros” negros e indios marcas de propiedad; como latigazos o mutilaciones o como inscripción de esclavitud en una corporalidad diferente racializada. La estructura social es alcanzada a través del dominio, subalternización y violencia.

Ya los estudios africanos habían sufrido distorsión en sus concepciones descalificadas por los europeos:

- “Las sociedades africanas son estáticas y bárbaras”
- “Los negros son inferiores a los blancos porque no poseen arte ciencia e historia”
- No se valoriza su transmisión oral esencial para la reconstrucción de su historia
- dando continuidad entre pasado, presente y futuro.
 

Para restablecer esas voces tapadas en Argentina, es importante ver distintas

representaciones de los afroargentinos desde la Colonia hasta fines del siglo XIX, ya que los negros resultan invisibles en el siglo XX.

Se argumenta por ejemplo que “murieron en las guerras” o por la “fiebre amarilla”.

Argumentos que junto con otros como baja de natalidad y disminución por interrupción del tráfico de esclavos, que si bien son válidos, no explican el fenómeno de invisibilidad.

En realidad, ésta es pauta racista interiorizada en la perceptividad nacional y ejecutada hasta la ilegalidad por espacios institucionales (caso María Lamadrid).(2)

Esto hace pensar en un conjunto de operaciones simbólicas que se aplicaron

para“formatear” la perceptividad de los afroargentinos y provocar la ceguera de la negritud.

en la era contemporánea. Luego la historia de la negritud, es historia de la blanquedad. No se trata de reinvindicar las contribuciones de las raices africanas en la configuración de lo popular, sino de analizar la forma en cómo esos materiales son obturados o reconfigurados en la construcción de un imaginario nacional.

Historia de los afroargentinos

En el siglo XIX existía un 30% de afroargentinos hasta el año 1870. Se distribuyeron en distintos lugares:

- Periferia de la ciudad de Buenos Aires.
- Norte y Noroeste de Argentina: Salta, Tucumán, Santiago del Estero.
- Litoral: Goya(Corrientes), Santa Fe, Rosario.

 

Entre 1810 y 1869 (en 1861 abolición definitiva de la esclavitud) la elite se esfuerza para lograr mayor control sobre la masa subempleada estableciendo un proletariado organizado en sus talleres, casa de familia, estancias, plantaciones. Los censos válidos son anteriores a 1806 porque los posteriores no consideraban la raza como categoría de información. Los censos de 1836 a 1838 no registraban información válida ya que solo constaban nombre de jefes de hogar. En síntesis, la declinación demográfica de la población negra y mulata fue acelerada artificialmente mediante el uso engañoso de estadísticas oficiales (censos, archivos, historiadores)

La distorsión del componente poblacional es uno de los correlatos del principio
constructivo que ha regido la configuración hegemónica del imaginario de la identidad nacional. Su operativo es el blanqueamiento simbólico, a partir de la civilización europeizante, de un espacio inferior dotado de sujetos degradados, denigrados, oscuros que hay que blanquear, desbarbarizar para luego integrar los elementos tradicionales de este espacio a la civilización superior occidental y europea que caracterizó a la Argentina Pusieron fe en la inmigración europea y en la mezcla racial para eliminar el elemento indeseable y rescatar el país de su enfermedad: las masas.

Los afroargentinos fueron mudados de negros a mulatos y luego a blancos vía la

condición de trigueños; la población negra se hace invisible desapareciendo de esta manera.

Actualmente el término “cabecita negra” se refiere a un grupo socio-racial, no se relaciona con africano ni con indio sino con una autoctonía americana, son americanos de piel oscura.

La blanquedad se recorta sobre lo negro y se impone “el mito de la raza blanca”. Pero los afroargentinos ni desaparecieron, ni murieron Las prácticas y voces de la negritud se enraízan más profundamente en la tierra local que las de las elites que sustentan un modelo ficticio ajeno al territorio. Dichas prácticas aparecen a través del lenguaje, música, literatura, etc.

 

Actualmente se estima una población de aproximadamente 1.000.000 de

afrodescendientes.

Diferencia entre el indio y el negro:

El negro es otredad, otro interno necesariamente incluido dentro del perímetro de la ciudad y desplazado a los bordes: es la “plebe”, base de la pirámide laboral.

El indio posee tierras salvo en La Pampa ,zona desértica; está más allá de la civilización y en guerra contra ella por lo tanto es negado de raíz, es salvaje, no existe.

El negro está subalternizado pero no excluido de la sociedad, resulta representado a través de operaciones simbólicas más complejas y contradictorias de las que se aplican al indio, es clase trabajadora y marginal.

Lo negro es : lo ajeno, lo bárbaro, lo lascivo, lo tribal.

Se refiere también a lo oscuro de la memoria nacional de factores que resultan molestos para el entramado del discurso hegemónico. Es una identidad que se construye como oposición a otro discriminado como inferior.

Se perfila la primera oposición binaria:

Blancos: sinónimo de patria, de logos, de espiritualidad.

Negros: sinónimo de antipatria, de imposibilidad de pensamiento

Se correspondería a Racionalidad versus Explicaciones míticas y a Logos versus caos.

Transculturación

En la transculturación ocurren varios fenómenos:

1)Se mezclan distintas etnias con lenguas, cosmovisiones y habilidades ya existentes que obstaculizan su conciencia comunitaria. La heterogeneidad crea tensiones.

2)No se continúa transmitiendo oralmente la cultura africana.

3)Se pierden vestimentas típicas, adornos, símbolos religiosos. Todo se uniformiza en función de la deculturización.

4)Se suprime la vida de relación. El tiempo libre es menor por razones de seguridad, por temor a rebeliones posibles. Las plantaciones son una empresa económica y por lo tanto el negro por ser más sedentario y más productivo que el indio, pasa a convertirse en productor de plusvalía.

La deculturación es una forma de sujeción y siguió existiendo aún luego de la abolición de la esclavitud.

De todos modos la adaptación y el mestizaje del negro con otras culturas dio riquezas en la manifestación de diferentes aspectos:

a) Aportes económicos como base de la pirámide laboral. Capaces de realizar tareas en la ciudad y en el campo.
b) Aportes en la milicia: Llegando al rango de oficiales en algunos batallones.
c) Aportes en el lenguaje: Palabras empleadas en el uso cotidiano (milonga, bochinche
d) mandinga, zamba, maní, batuque, tango, mina, mucama).
e) Aportes en la transmisión oral: Valor de la palabra como transmisión de tradiciones que permiten construir arquetipos y argumentos históricos.
f) Aportes en la literatura oral: Cantos de antiguas comparsas carnavalescas que fueron integradas luego por blancos. Payadas (diálogos cantados en contrapunto, que provienen de cantos de call and response). Mitos (lobizón, negros del agua, negros de la laguna). Pregones (trabajo ensalzado con cantos).
g) Aportes de impronta rítmica: Polirritmia y síncopa en la música (sonido de tambores, que son voces de antepasados) y en la danza (calenda, bambula, chika, candombe y milonga, de donde se deriva el tango) Tanto la música como la danza vinculan al sujeto con la comunidad, en unión con el universo.
h) Aportes del periodismo (funcionamiento de quince periódicos).
i) Aportes de su religión: Deidades paganas
j) Aportes de organizaciones comunitarias (cofradías, naciones, asociaciones de socorros mutuos).

De todos estos aportes el único mayormente reconocido, pero incompleto, es el económico, porque poco se conoce acerca de las tareas de agricultura, como tampoco su inclusión en los altos mandos del ejército.

Proyecto de la Argentina

 

A partir de la Revolución de Mayo, comienza a trazarse un modelo de país distinto al español. Surgen ideales de democracia, unidas al principio de soberanía popular,

provenientes de la Revolución Francesa.

Es la era de la revolución, de las idea de Civilización Europea y de Defensa del Libre

Comercio. En definitiva, política de orientación liberal, donde la organización política, la independencia y las relaciones exteriores estarían a cargo de la elite culta de Buenos Aires, que, por su ubicación estratégica se convierte en un centro desde donde impone, ordena y recauda.

Comienza la hegemonía de la capital, en oposición a las provincias que componen el interior. Queda constituido un país dividido en dos, ambos llenos de suspicacia de uno hacia el otro, pero destinados a compartir el mismo territorio. Son dos Argentinas que son parte de un binomio principal, de carácter político. Unitarios (pertenecientes a Buenos Aires) y Federales (pertenecientes al Interior).

Los Unitarios propugnan el libre comercio y los Federales son proteccionistas de las manufacturas y artesanías locales.

Se forma un espíritu de discordia, fundado en antagonismos de regiones o facciones, que asumen las características más enconadas y que van constituyendo la historia político-social de la Argentina.

Esto lleva a una escisión entre clases: dirigentes y dirigidos, a un predominio de la ciudad frente al campo, o sea predominio de políticos letrados frente a caudillos.

Surgen así los siguientes binomios:

Unitarios Federales
Seres Racionales Seres Volitivos
Civilización Europea Civilización Indígena (barbarie)
Raza blanca Raza oscura
Inteligencia Lo fáctico
Minoría Mayoría
Lo hegemónico Lo subalterno

El odio de los unitarios hacia los federales, cuyos seguidores eran los afroargentinos en su gran mayoría, por haber sido captados por el caudillo Rosas, obstruyó la retórica de la unificación y la inclusión de los liberales que vislumbraron la solución a través de la eliminación de una de las dos partes.

La Argentina es una casa dividida contra si misma y lo ha sido desde que se enfrentaron unitarios y federales, desde que se acentuaron las polaridades de civilización y barbarie. En el siglo XX, liberales y nacionalistas, elitistas y populistas, peronistas y antiperonistas, continuarían el debate usando elementos heredados de esos antagonismos.

En medio de las facciones se logró realizar el proyecto del progreso, la unificación y la modernización hacia 1880, con el aporte de la inmigración europea. Argentina ocupó el primer lugar en América latina y la metrópoli se convirtió en una ciudad parisina, con una elite culta y una inmigración en ascenso social que permitió la formación de una clase media, la inclusión de ideas socialistas y un estado de bonanza hacia 1910, cundo se celebro el primer centenario. Se reivindicaban finalmente los valores de lo blanco, lo económico, lo europeo.

En el marco de las antinomias que comenzaron en el siglo XIX el temor a la negritud por parte de los liberales hegemónicos se debía a que era parte del federalismo, catalogado como una categoría inferior en relación a los valores europeizantes, para los cuales: tierra, tradición española y raza eran vistos como enfermedad incurable, a los fines del progreso.

La generación de los liberales de 1837 pensaban que las ideas no se aprendían sino que se heredaban genéticamente, la instrucción requería la infusión de genes blancos La negritud queda así finalmente relegada y se convierte en invisible, como lo declara un texto de 1895

: “No tardará la población en quedar unificada por completo formando una raza blanca producto del contacto de todas las naciones europeas fecundadas en el suelo americano.”(3)

 

Resultado de las dicotomías, de los antagonismos en la construcción de un

proyecto nacional.

Renegación desmentida:

Desmentir un sector de la realidad a través del mecanismo de la renegación es tratar una parte de la realidad como inescencial, por obra de la resistencia, lo que trae aparejado un grado de fragmentación del yo, o sea una escisión del yo. Esto implica dos actitudes antagónicas: Una se percata de un hecho, la otra no lo reconoce. Ambas subsisten, una junto a la otra, sin influenciarse mutuamente. La percepción no se altera sino el juicio de reconocimiento sobre ella o la creencia que esa percepción provoca.

La desmentida fracasa porque lo renegado no se pierde nunca y pervive en tradiciones que se conservan en el pueblo. Lo que no se dice en la historia, se repite: Lo no-dicho y lo des- dicho vagan por la historia trazando senderos coactivos.

En el camino del develamiento o ocultamiento de la verdad se pone en juego la integración o desintegración del yo, pues el reconocimiento de la verdad involucra un sistema de identificaciones y representaciones. Si esas identificaciones no se cristalizan en un yo integrado, el peligro es caer en una escisión, en los antagonismos que llevan a no poder realizar un proyecto unificador. Para ello es necesario construir una Identidad, que implique una conciencia de continuidad en el tiempo más allá de los cambios y las crisis
.
Recuperar la memoria es recuperar conciencia de sí. Es la reconstrucción actualizada del pasado. Esto permitirá tener un proyecto colectivo producto de la discusión abierta y plural y no caer en un modelo excluyente. Para ello es importante concebir la existencia de un pueblo como continuidad histórica y culturalmente diferenciado.

Sólo haciendo visible los sujetos colectivos con la elaboración correcta de un consenso y la adecuada lectura de la situación del mundo y del lugar que la Argentina ocupa en él, se podrá elaborar un proyecto nacional.

 

 

 

 

 

 

 

 

BIBLIOGRAFIA

 

Colombres, Adolfo. América como civilización emergente.

Colombres, Adolfo. La hora del bárbaro.

Feimann, José Pablo. Filosofía y Nación.

Freud, Sigmund. Escisión del yo en el proceso de defensa

Picotti, Dina. La presencia africana en nuestra identidad

Reid Andrews, George Los afroargentinos de Buenos Aires.

Solomianski, Alejandro. Identidades secretas: la negritud argentina.

Shumway, Nicolás La invención de la Argentina.

Terán, Oscar Ideas en el Siglo. Intelectuales y cultura en el siglo XX
Latinoamericano.

 

 
Articulo publicado en
Enero / 2010

Boletín Topía

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