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Curas que matan

 

La Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires aprobó por unanimidad declarar de interés la Campaña Internacional: “Curas que Matan” del Comité IDAHO (International Day Against Homophobia and Transphobia). A través de un manifiesto suma adhesiones en todo el mundo contra las llamadas “terapias reparadoras” que promueven la “curación” de personas gays, lesbianas y trans en abierta violación de los Derechos Humanos y Derechos Civiles. El proyecto de declaración solicitado por la Comunidad Homosexual Argentina (CHA), presentado por la diputada porteña Gabriela Alegre, anuncia y enuncia entre sus fundamentos: repudiar las llamadas terapias curativas o reparadoras que promueven y prometen curar las Orientaciones Sexuales no heteronormativas y las Identidades de Género que se encuentren fuera del binomio varón-mujer, en tanto resultan violatorias de todos los Derechos. También promover junto a organizaciones de toda América Latina y el Caribe, el día 17 de mayo como fecha contra toda discriminación GLTTTBI.

Entre los fundamentos del manifiesto internacional que da inicio y sintetiza el espíritu de la Campaña recalcamos: en todo el mundo y en diferentes contextos sociales y culturales de América Latina y el Caribe, cada año se multiplican los casos de personas internadas en instituciones designadas como “clínicas psiquiátricas” o “grupos de encuentro”, avaladas, administradas y/o mantenidas por instituciones religiosas y públicas. El deseo sexual hacia otras personas del mismo sexo o su percepción de género son considerados por estas instituciones y quienes las avalan, como una “desviación de la personalidad” que se puede llegar a “corregir” a través del perdón y las creencias religiosas, por medio del castigo, la tortura física y psicológica. Al no poder “curar” su deseo, los sentimientos de culpa y baja autoestima, en muchos casos, desencadenan comportamientos autodestructivos, pudiéndose llegar inclusive hasta el suicidio. Jóvenes son las personas más vulnerables. Este tipo de iniciativas, basadas en premisas religiosas, incentivan y propician proyecciones de parte de la sociedad enfatizando la homofobia generalizada y representada en agresiones verbales, físicas y el homicidio en razón de la Orientación sexual o Identidad de género. Todas muertes evitables y consideramos al Estado como partícipe necesario por acción u omisión. La homosexualidad, el lesbianismo y la transexualidad son expresiones de la diversidad humana y están protegidos por los principios de libertad, igualdad y dignidad humana, reconocidas en la Declaración Universal de Derechos Humanos y otros instrumentos internacionales. Pese a esto, el discurso intolerante del fundamentalismo e integrismo, además de ser propagado sistemáticamente en lugares religiosos, viene ocupando cada vez más espacio donde debería actuarse en base al principio de laicidad, es decir en los poderes Legislativo, Ejecutivo y Judicial.

La campaña CURAS QUE MATAN tiene como principal objetivo generar y ampliar la conciencia sobre discursos de grupos dogmáticos conservadores y fundamentalistas. Quienes defienden y promueven el discurso de “curación” tratando a la homosexualidad y la transexualidad como enfermedades, son activistas del denominado movimiento “Ex gay” originarios de los grupos cristianos ultraconservadores de Estados Unidos, con fuerte presencia en grupos evangelistas en la provincia de Córdoba y La Pampa de Argentina.

Una vida sin discriminación no es apetencia, aunque deseo, es un derecho. El 17 de mayo de 1990, la Organización Mundial de la Salud (OMS) excluyó a la homosexualidad de la clasificación estadística internacional de enfermedades y otros problemas de salud (de todas maneras seguimos preguntando cuando y porqué se incluyó). Por este hecho, cada año se celebra en esta fecha el Día Mundial contra la Homofobia, Lesbofobia y Transfobia. A pesar de que la transexualidad aún figura en dicha clasificación como disforia de género, en muchos países el consenso profesional afirma que a las personas Trans se les debe asegurar el tratamiento que adecue su cuerpo a su percepción de género. La OMS y el sistema internacional de Derechos Humanos también desautorizan cualquier tipo de tratamiento que proponga la “cura” de la homosexualidad.

Quienes apoyamos la campaña “CURAS QUE MATAN” nos oponemos a las “terapias de sanación”, enfatizando que su práctica incurre en delito según nuestra Ley Antidiscriminatoria, y a sus autores y autoras inscriptos en la figura de “Apología del Delito”. Reconocemos positivamente la existencia de voces religiosas a favor de la aceptación y el respeto a todas las formas de vivir y hacemos un llamado a los liderazgos religiosos para que sean coherentes con los principios y derechos de respeto a la vida, la igualdad, dignidad y diversidad y se abstengan de promover la lesbofobia, homofobia y transfobia en nombre de sus creencias personales. Exigimos que los gobiernos observen el principio de laicidad de los Estados y tomen medidas concretas para combatir las prácticas “reparativas” de la homosexualidad y transexualidad, incluyéndose la interrupción de cualquier financiamiento público a instituciones o individuos que no estén claramente distanciados de esas prácticas. Demandamos a instituciones de salud, que establezcan y fortalezcan reglamentaciones que retiren de los sistemas de salud pública o privada, las personas que practiquen o promuevan las citadas y nefastas prácticas. Instamos a donantes privados y financieras, incluyan como criterio en la aprobación de solicitudes de apoyo, el rechazo a estas formas de sexualidad represora.

 

 

Para más información sobre los objetivos y para firmar el Manifiesto Internacional de la campaña, ingrese al siguiente link: www.dayagainsthomophobia.org

 

 
Articulo publicado en
Junio / 2013

Boletín Topía