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La respuesta de Heráclito Gomes

 

Antecedentes
Un tiempo atrás Topía me pidió que escribiera una historia -- ¿un cuento? – sobre El psicoanalista del año 2050. Está publicado. La idea me gustó y escribí otro cuento, esta vez El psicoanalista del año 2100, para darme más tiempo para fantasear. Este trabajo fue presentado en un congreso, titulado Brave New World. Un amigo, que estaba preparando otro Congreso, me pidió que escribiera la respuesta del analista del futuro. Y así lo hice. La respuesta comienza así:

 

Querido Heráclito Gómez:
¡Fantástico!
Felicitaciones: lo consiguieron, remontaron el río del tiempo. Ustedes son los ciberargonautas, entraron en el túnel de la historia. Ya en mis días se especulaba que era posible comunicarse con el pasado. Tanto es así que escribí un cuento sobre un viaje a los tiempos de Jesucristo. Pero no sabía que eso se alcanzaría tan pronto. Al fin y al cabo, solo un mero siglo nos separa. No sabía tampoco que yo sería uno de los corresponsales del pasado y que “mi Freud” estaría en la biblioteca de Salamanca. Estoy orgulloso, muy orgulloso.

 

Y termina así:

“También existe un asunto más metafísico: Creo que mi generación “morirá en la playa”, como dicen los bahianos. “Morir en la playa”, significa llegar casi, como un tango de mi juventud en que el potrillo, por media cabeza, afloja al final. El tema fue tratado por varios futurólogos. Arthur Clarke vaticina que el hombre va a ser inmortal antes del año 3000. Clark probablemente exagera, pero me corro una fija que el hombre va a ser inmortal antes del año 5000, lo que es un suspiro en tiempos cósmicos, si se piensa que el hombre vivió 5 millones de años. Mil años no es nada en tiempo cósmico. Moriremos entonces en el umbral del nuevo Edén. Pero dime una cosa, Heráclito, ¿ustedes ya son casi inmortales? Te confieso que me muero de envidia. ¿Sos Dios, viejo?

 

LA RESPUESTA DE HERACLITO:

Querido Emilio, querido abuelito:
Gracias por tu sesuda carta, mis amigos comentaron que se trata de una carta irónica, y, en el fondo, optimista para un psicoanalista del Siglo XX.
Más antes que nada, quiero aclarar el asunto de la inmortalidad que mencionas en tu carta. Quedate tranquilo, nono, no soy Dios ni siquiera creo que lo quiero ser. La expectativa de vida es de 160 años, siguiendo la curva ascendente de los últimos dos siglos, lo que no está mal, pero queda lejos de la inmortalidad. Luego veras que las cosas no son tan color de rosa en La actualidad.
Voy a intentar responder a tus preguntas y de presentarte el cuadro general contemporáneo, tomando el bies histórico. A dicho fin comienzo con un contemporáneo tuyo, el historiador británico Arnold Toynbee cuyo monumental Study of history describe la ascensión y caída de cada civilización como resultado de respuestas creativas a los desafíos ambientales y sociales. Según Toynbee cada emergente social nace en La periferia de la civilización dominante. Roma y los bárbaros serían el ejemplo clásico. Toynbee clasificó las civilizaciones siguiendo una secuencia epigenética en la siguiente orden: La civilización Egipcia, la Helénica (que incluye la Romana), la Hindú y la China, seguida por la Árabe y las civilizaciones Occidentales Cristianas.
En 2015 Thiam Fu, en La conferencia conmemorando el centenario del nacimiento de Toynbee, presentó su teoría Cíclica Recursiva de la Historia, enunciando que los ciclos recurren. Thiam Fu, llamó al período que va hasta los años sesenta, la Era Asiática. Curiosamente, pocos cambios acontecieron en los primeros 30 años, ya que el explosivo crecimiento de la China era más que previsible. La India y Tailandia florecieron. Concomitantemente, la caída del imperio americano también era previsible. La prensa habló de La Maldición de George W Bush.
Un gran atentado terrorista aconteció en 2019, nuevamente con aviones como el de las Torres Gemelas, destruyendo la casa matriz del Opus Dei en Murray Hill, Manhattan. A partir de ese momento la figura de Bin Laden pasó a ser más popular que la del Che Guevara en las camisetas.
Luego, Emilio, tenemos la Internet. Me Preguntas sobre Google. En efecto, ese site, idealizado a fines del siglo XX, se catapultó en el siglo XXI, con innumeras consecuencias. Solo te diré que muchas ONG’s psicoanalíticas usan Google como centrales de psicoterapia. Puede decirse que La Google acabó con las bibliotecas públicas.
En 2040 comenzó una tragedia viral donde 35% de la población mundial quedó estéril por un ironía epidemiológica, una séquela del HIV. EL HIV fue erradicado gracias a una vacuna en 2037, pero esa adeno-vacuna, como efecto colateral causó los estragos del período viral. El mundo lo consideró un castigo de Dios. Esa fue la primera gran virada religiosa del siglo XXI. Sodoma, Gomorra y el Ángel Exterminador se tornaron emblemas de nuestros pecados.
Mas el Dios masculino había dado todo lo que Él podía dar. Ahora fue una cosa más junguiana, ligada a la Madre Naturaleza. El culto de lo sagrado femenino vino con la descubierta, en la ciudad de Fallujah, de documentos prebíblicos, revelando que Havah, o sea, la Eva original, derrumbando el mito de la manzana. Según estos textos, Eva no nació de la costilla de Adán; se puede decir que Adán nació de la costilla de Eva. Toda una generación de mujeres se llamó Havah. También Maria Magdalena, identificada como la mujer de Jesús, pasó a ser una estrella de primera magnitud. En el psicoanálisis hubo un retorno a Melanie Klein, Luce Irigaray y la divina Lou Andréas-Salomé. En lingüística se recuperó el dialecto Nushu de la China, La única lengua solo hablada por mujeres, donde Xi Nam Poi fue la gran poetiza. La simbología cambió, y el paraguas no es más el símbolo del pene. El Falo cayó en descrédito. La envidia del pene dejó de ser la envidia del pene. La protesta femenina pega pesado.
Hubo también una revisión ginecofilica de los textos sagrados: la Biblia, el Corán, la Torá fueron revisados en la procura del sagrado femenino. La Virgen Maria, por extraño que parezca, también entró en descrédito, todo el mundo dudó de su virginidad.
A partir de 2050, marcando el medio siglo, se inaugura una fenomenal virada tecnológica, denominada el Crick Twist, con radicales y portentosas consecuencias. Se consiguió implantar nanochips en el ADN, abriendo dos puertas. La primera, muy explotada por la prensa, fue que finalmente se logró la clonación casi perfecta del hombre. Casi, solo casi perfecta, porque todavía existen fallas. La clonación no cambió la faz de la Tierra, tal vez por la arraigada resistencia básica del Hombre, así como por las enmarañadas ramificaciones éticas y las paradojas resultantes. Eso me lleva al trabajo psicoanalítico clásico de Hans Sachs sobre el Retraso del maquinismo. Sachs, en 1918, menciona que en el tiempo de los romanos, existía una tecnología que permitía adelantos maquínicos que no fueron explorados. Ejemplo, La pólvora ya era conocida pero solo fue empleada para fuegos de artificio. Una resistencia también formulada por Victor Tausk, con su metáfora del “aparato de influencia”. Debemos recordar que Freud y Lacan no estaban a gusto con los gadgets. En cuanto a las paradojas, digamos al pasar que la bioética actual pasó a ser un poderoso instrumento político.
La otra puerta, no sé por qué motivo, se denominó el Control Ecológico. Resumiendo, gracias a la inmensa red de computadores, y a los chips de Crick, se puede controlar en buena medida las acciones de los humanos y la de los no humanos. Los primeros experimentos ser realizaron en el Zoológico de Berlín, donde los animales pasaron a pastorear sin barreras. Incidentalmente, la veterinaria se volvió una profesión lucrativa cuando los tigres de Bengala pasaron a ser mascotas. Retomaré este punto crucial más adelante por que este tema me permite responder algunas de tus preguntas. Emilio me preguntaste se “todavía existen colegios, prisiones, fábricas y escuelas”. Buena pregunta tuya: no existen más, los chips de Crick permiten que la escuela, la custodia y el trabajo se realicen en locales no confinados. Mas el Controle Ecológico fue una faca de dos filos y sus detractores underground hablan de un cepo electrónico. Estudios realizados por la neurociencia comprobaron una caída significativa de más de 20 % del IQ global. Peor todavía, el cepo electrónico cercena la mente humana, danificando su creatividad. Este punto, Emilio, es fundamental para nosotros analistas.
Con la caída de la Era Asiática y el Crick Twist entramos en un nuevo período que, sin duda, caro abuelito, te va a sorprender, se llama el Período Patagónico, con vigencia actual. En el año 2045 la humanidad sufrió la mayor catástrofe de todos los tiempos. El cineasta Emmerich en su film The day after tomorrow profetizó la llegada de una nueva Edad Glacial debido a la inversión de la corriente caliente del Gulf Stream, provocando el congelamiento del Hemisferio Norte. Y así fue. Todo los Estados Unidos, de Texas para arriba se congeló y el éxodo masivo de los norte-americanos rumbo a Latinoamérica fue una avalancha. ¿Será coincidencia que ese fue el centenario de la bomba atómica en Nagasaki?
Los pueblos al sur del Ecuador se comportaron espléndidamente bien, acogiendo a los emigrantes de la Diáspora Polar. Mas la macro economía del mundo, como no podía dejar de ser, mudó. Wall Street ahora está en Montevideo, la Suiza del Nuevo Mundo. Momento que nos acompaña. Los países del Primer Mundo pasaron automáticamente a ser del Tercer Mundo, mas nosotros fuimos bien más generosos que el G8.
La Ciudad Luz ahora es Salvador, Bahía. Esa fue otra razón por la cual te elegimos. Ya sé que sos argentino, pero la gente te recuerda como bahiano. Bahía pasó a ser un lugar perfecto, fresco de noche y tibio de día, con su famoso cielo violeta. La gente viene de lejos para degustar los requintados acarajés de Cira y sambar en el Pelourinho. Ellos también concurren cada dos años, a los Congresos Internacionales de Psicoanálisis. Cuenta la leyenda que fundaste la CLAPP, donde todo comenzó. ¿Es cierto? No sos el tipo de fundar cosas.
Hablemos de sexo que veo que es tu tema favorito. Me preguntas si algunos analistas todavía se acuestan con sus pacientas. Crease o no, la respuesta es un rotundo no. El sexo cambió mucho en las últimas décadas, gracias al bendito sexo por imágenes holográficas perfectas. Trata-se de un sexo seguro con parejas virtuales elegidas. La gama fantasmática de este Jardín de las Delicias haría ruborizar a Jeronimus Bosch. Las mujeres y los hombres del siglo XX son muy apreciados. Entre los top ten está Marlene Dietrich, la divina Sofía Loren y, crease o no, Graciela Borges. Algunos coterráneos más sofisticados, o perversos, procuran “exquisiteces” como Indira Gandhi y Teresa Kerry, la mujer del cuarenta y cuarenta y un presidente americano. Los pedófilos se inclinan por Shirley Temple. Marlon Brando, Tom Cruise y Schwarzenegger son los destaques en la banda masculina. El gran travesti del Siglo XXI fue Samantha Titânicus. ¡Que figura! Una discípula mía quiere acostarse contigo, ¡qué osadía! La gerontofilia está de moda. Un boom para los viejitos, te perdiste esa, nono.
Después tenemos La cuestión de los robots, nuestros amigos metálicos. Ellos siempre fueron objeto de La ambivalencia pigmaliónica de los hombres desde el tiempo de Matrix y de Blade Runner. Hans Sachs nuevamente. El Cuco era la rebelión de los robots una vez que la robótica se súper sofisticó. Hubo casos, pocos pero hubo, de conducta aberrante de las máquinas parlantes, o sea, conductas que van en contra de las tres leyes básicas de Asimov, dictaminando aquello que los robots no pueden hacer. Aquí nuevamente se implantó el cepo electrónico, limitando la potencia neuronal de los robots, estipulando que tenían que tener un IQ inferior a los130. Eso tranquilizó a los hombres, pero limitó mucho su sapiencia, ya que ahora solo pueden llegar a ser asistentes sociales. En cambio, los robots son unos cracks en epidemiologia y bioestatística.
Como tú sabes, Freud vaticinó una revolución psicofarmacológica y estaba cierto. La esquizofrenia está casi controlada y se erradicó la neurosis obsesiva, mal dominante a mediados del Siglo XX. La histeria sigue siendo la histeria. Una enfermedad nueva, producto de la clonación, fue la fobia del hombre duplicado.
Hablemos un poco más del psicoanálisis. Los hijos de Freud tuvimos un devenir accidentado, con altos y bajos. La antorcha analítica casi fue extinta durante el Período Viral, después del ataque al Opus Dei. Los analistas fueron perseguidos y tirados a los leones. Eso me recuerda lo que decís en tu biografía de Freud, en relación a Adler. Grandes analistas fueron olvidados. Te cito: “Adler con su red de clínicas en Viena, en los años 20, era casi tan conocido como Freud. Hoy en día, que yo sepa, solo existen dos analistas adlerianos en Tel Aviv.” Las cosas cambiaron dramáticamente con el inicio de la Era Patagónica. Interesante desenlace: durante la persecución, solo quedaron algunos reductos en Bolivia, Uruguay, Argentina y Brasil. Al promediar la Era Asiática surgió un revival socio-cultural en el Mercosur, una especie de tremenda revolución, inesperada y fortuita. Se puede decir que Freud salvó a la humanidad.
Me preguntaras como fue que Freud salvó la humanidad. Mas eso precisa una digresión. Freud, en su Análisis terminable e interminable avanza la idea de que el psicoanálisis crea condiciones inéditas y que puede surgir una nueva forma de pensar, aunque no esclarezca en que consiste esa novedad. Esa novedad fue el surgimiento del Hombre Metonímico. La mutación quedó encubierta durante todo el Siglo XX. Se trata de un cambio estructural del aparato psíquico por lo que ahora popularmente se denomina la “mutación de la asociación libre”. Gracias a esta gimnástica mental el Hombre Metonímico escapa del cepo electrónico y el analizado recupera la plenitud de su elasticidad mental. La zafra de “analistas patagónicos” como somos llamados – yo soy uno de ellos – fuimos pioneros en este verdadero Renacimiento cultural, devolviendo al hombre sus divinas proporciones. Esa salida metonímica se llamó la Reacción Terapéutica Positiva, RTP.
Otro avance importante, híbrido del psicoanálisis y las neurociencias, fueron descubrimientos en el dominio de los sueños. Se trata de la “oniroquinesis”. Los sueños pueden ser manipulados. Se descubrió que existen sueños ajenos. También se comprobó científicamente la existencia del mal de ojo.
Te diré un poco más sobre la Era Patagónica. Su nombre surgió de un cuento de Borges: “Allá en el Sur”. Borges narra que en el mapa-mundi el sur de nuestro continente se parece a una seta lanzada al espacio, apuntando a la Cruz del Sur, seria nuestro Norte magnético si invertimos el globo terráqueo. EL Parnaso, en este inicio del siglo XXII está en la Tierra del Fuego.
EL tema del genocidio es candente actualmente, un vez que la fiebre religiosa acabó. Genocidio, palabra acuñada por el legista polaco Raphael Lemkim en 1944, en los tempos del Holocausto. Mi mente interpretativa piensa que eso se debe al hecho que el genocidio, en las manos de los hombres, prácticamente acabó en el Siglo XXII, ya que imperó un genocidio de la naturaleza, calcula-se que un billón y 200 mil murieron en la fase aguda de La Era Glacial. No hubo mayores genocidios a partir del mediado del Siglo XXI. Creo que nos sentimos menos culpados. En cambio, tu siglo fue marcado como el Siglo de los Genocidios, triste fama. Debes saber pero te refresco la memoria. Comencemos con La Inquisición, desde el Siglo XII até el Siglo XVII, data en que Giordano Bruno fue quemado en la hoguera, un poco más de 500 mil brujas, herejes, cataros y albingenses murieron chamuscados, aunque el Vaticano insista que eso es un exagero. Con todas esas muertes se espaciaron a lo largo de cinco siglos. Tu generación, nono, mató casi un billón en un siglo, La cifra puede ser mayor si sumamos los genocidios tribales y domésticos en La África y las niñas recién nacidas en la China. Contabilizamos los genocidios de Armenia, de las dos Guerras Mundiales, del Holocausto, de La Siberia stalinista, de La exterminación dos Burundis, en el Congo y en el Sudan, de Camboya, Darfour y los Khmer Rouge, el genocidio en Bosnia y Chechenia, sin olvidarnos de Hiroshima y Nagasaki. En realidad, el Holocausto no fue el mayor genocidio, pierde para Siberia y el Khmer Rouge. Que tire la primera piedra el país que no cometió genocidio. Matamos 350 mil paraguayos en la susodicha guerra. Constato, mas no culpo, mejor dicho, no te culpo.
¿Y Lacan?, me preguntas. Tuvo grande auge en las primeras décadas del siglo XXI, tanto es así que pasó a ser sinécdoque de buen discípulo. Por ejemplo, se suele decir que Platón fue el lacan de Sócrates.
Pasemos al Túnel del Tiempo, el descubrimiento cuántico que permite que nos comuniquemos. El viaje en el tiempo se inició hace poco tiempo y el viaje inicial tuvo tremendas consecuencias. Como estábamos en el auge de la virada religiosa, el primer viaje fue al Gólgota para asistir a la crucifixión de Jesús. La cápsula temporal, comandada por el Patriarca de Jerusalén quedó suspendida encima del Gólgota. El patriarca, rezando, se posicionó encima de la cruz. En ese momento Jesús, en su agonía, levanta la vista y exclama:
__ ¡Padre, por qué me has abandonado!
El Patriarca murió fulminado. Eso, lógico, sacudió al mundo entero. A partir de ese momento el viaje intertemporal fue suspendido y solo la transmisión via e-mail continuó.
Parte de este Renacimiento fue una mudanza radical en la forma de encarar las drogas. En resumo, todas las drogas fueron liberadas. La marihuana, la heroína, la cocaína, los esteroides y anabolizantes, dentro y fuera de las Olimpíadas, todas ellas, hasta los cigarrillos, pasaron a ser liberadas. Fue una peligrosa y arriscada decisión de la UNESCO, patrocinada por la Unión Patagónica. Bolivia y Perú pueden vender libremente su coca; Tailandia, China y Afganistán su opio. Jamás una decisión fue tan polémica. EL tráfico de drogas prácticamente desapareció y Bolivia dejó de ser el patito feo de las Américas. Los atletas alcanzaron marcas nunca antes soñadas. Los cien metros en 8 segundos y medio. Hablando de fútbol, nono, te felicito. ¡¡Argentina y dodecampeón en Copas del Mundo y Brasil, gran rival, solo tiene diez!! ¡Viva Maradona!
Brindemos con una caipirinha.

 

Emilio Rodrigué
Psicoanalista
erodrigue [at] uol.com.br
 

 

Articulo publicado en
Abril / 2005

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