Hablar de tecnocapitalismo y subjetividad requiere que precisemos dos términos complejos que aparecen relacionados y condensados en un concepto pobremente definido: la así llamada inteligencia artificial (IA). Esa relación cautiva en gran medida porque nos habla del futuro de la humanidad libre de crisis y donde la experiencia como un todo, con sus complejidades y contradicciones, se convierta en una experiencia mental; para luego reducir lo mental a lo neuronal y desde allí convertir lo neuronal en algorítmico. De un presente de múltiples y contradictorias crisis históricas a la solución de todo problema vía modelados matemáticos que vuelvan obsoleta a la historia.
La clase trabajadora no desapareció, está cada vez más extendida pero precarizada.