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Ante la desterritorialización feroz, la reterritorialización estratégica

 

1 - Lo único que se reproduce es el capital.

Las identidades son formas de detener la desterritorialización feroz que propone el capital. El capital no para de desterritorializar-se. En cada instante en que se reterritorializa, se producen nuevas subjetividades que escapan a la normativa.

Uranistas que devienen gays. Consumidores que devienen adictos. Cuerpos que devienen trans. Gays que devienen marikas. Personas que devienen locos. Es en el mismo proceso de descodificación-recodificación donde las subjetividades se producen incesantemente en tanto situaciones.

La reivindicación de las identidades abyectas como acto político. Decirse “puto, torta, trava… adicto”. Un acto de resistencia ante los dispositivos de poder (Foucault)

La reivindicación de las identidades abyectas como acto político. Decirse “puto, torta, trava… adicto”. Un acto de resistencia ante los dispositivos de poder (Foucault) -aunque luego sean recapturados por el capital and so on, and so on…- Recodificación-Descodificación.

Aclaración: pensamos análogamente, a fines prácticos y no tan pedagógicos, las nociones de identidades, subjetividades y territorios. Sabemos que son conceptos distintos y cada uno tiene su especificidad, pero los ponemos en tensión.

Continuando, esos territorios marginados son posibles en tanto producto de la sombra de los dispositivos que operan y forman subjetividades. Líneas de fuga que tienden a salirse de la “personalidad oficial instituida” (Lewkowicz). Lo interesante es pensar qué tipos de subjetividades se forman “a los márgenes” de los dispositivos oficiales. Que estén a los márgenes, no refiere a que estén fuera. Como enseña Preciado, solo las prácticas, algunas prácticas, pueden escapar solo por un instante al poder. Las identidades se construyen en el centro del ejercicio del poder por el poder. No obstante, poder ubicar esas identidades, nos permiten, no solo nombrarlas y, por consiguiente, marcar su potencial político, sino también, poderlas ubicar que lugares ocupan en la trama de intercambios La consideración de lo diverso, por lo menos desde la visión clásica, construye opuestos, antagonismos; son funcionales, uno no se define si no es por oposición al otro: bueno-malo, blanco-negro, heterosexual-homosexual, normal-anormal…

Al decir de Perlongher, se puede articular un movimiento en dos direcciones, no contrapuestas, aunque en un primer momento puedan parecer: “por un lado, una proliferación de significantes que capturan el movimiento pulsional, bajo una multiplicidad de perspectivas, sofisticando las codificaciones (…). Simultáneamente, la proliferación en el nivel de los códigos posibilita, en su indecible superposición, la emergencia de múltiples puntos de fuga libidinales (…). Digamos que el sujeto, en el pasaje -difuso y esfumado- de un criterio de clasificación (…) a otro, en la transición de un aparato de captura más “tradicional” hacia otro más moderno, podría “huir” con más facilidad que si estuviese sometido al imperio de un único sistema significante despótico”. (Perlongher, 2017: 90).

2 - Schreber denuncia las “operaciones de urgencia” que se les realizan a niñes intersex.

No debemos confundir prácticas con identidades. Son cosas distintas. Las identidades pueden construirse en relación a las prácticas, y las prácticas verse modificadas por las identidades, verse resignificadas a razón de la identidad.

Dice D´emilio (1983): “Solo cuando los individuos empezaron a ganarse la vida a través del trabajo asalariado, en vez de en función de una unidad familiar interdependiente, fue posible que el deseo homosexual cuajara en una identidad personal—una identidad basada en la capacidad de permanecer fuera de la familia heterosexual— y construir una vida personal basada en la atracción hacia el propio sexo”

Agregamos a Lewkowicz (1999): “Las prácticas de producción de subjetividad determinan un rasgo como esencial”. El adicto: consume. ¿Es posible articular subjetividades que no tengan un rasgo como esencial, sino múltiples?

Deleuze propone devenir adicto sin la experiencia de la abstinencia. Embriagarse con agua. Homosexualidad sin la fecalidad. ¿Es posible devenir homosexual sin la experiencia del closet? ¿Qué caracteriza una identidad? ¿Salir del closet para reproducir patriarcado?

Foucault (2018) nos da una pista: es “el sexo” en tanto punto fijado por el dispositivo de la sexualidad por lo que cada quien debe pasar para “acceder a su propia inteligibilidad (…), a la totalidad de su cuerpo (…), a su identidad (puesto que une a la fuerza de una pulsión la singularidad de una historia)” (p. 148). Dice Rozichtner (2013): “cada sujeto es también núcleo de verdad histórica”. Fuga: socializar la historia, compartirla, articularla con otras historias, crear redes. En cada quién se juega la historia universal. Cada salida del closet puede devenir 17 de octubre. Cada sobredosis puede devenir Stonewall. A partir de allí, pura potencia. Potencia de vida, o potencia de muerte. Potencia al fin. Crear uno, dos, tres, mil big bangs. ¿Y luego qué?

3 - El jardín de las identidades que se bifurcan

Aquí no importan las individualidades, lo que cada quien haga con lo que hicieron de elle, sino se trata de “figuras emblemáticas establecidas” (Lewkowicz). Conocemos esas figuras, las vemos, las discriminamos, las deseamos, las matamos, nos vinculamos, las corporizamos, las amamos, las incluimos, las miramos, las tocamos, las individualizamos, las patologizamos. Devenimos de izquierda, de derecha, fascistas, revolucionarias, despolitizadas.

¿Cómo se producen? ¿Cómo se subjetivan? Se fugan y se integran. ¿Qué resto queda una vez recapitalizadas?

El gesto queer de estallar las categorías, que todo se vuelva identidad, no puede más que pensarse como respuesta a las identidades despóticas que propone un modelo de hetero-cis-sexista-patriarco-colonial. Nombrarse en tanto nombrar al Otre (gesto lacaniano). Sigue D´emilio (1983): “Los peligros de ser gay aumentaron aun cuando aumentaban también las posibilidades de ser gay.  La liberación gay fue una respuesta a esta contradicción”. Nos apropiamos deliberadamente de la negación, sin culpa ni inocencia (Haraway).

Es el devenir minoritario (Guattari) un movimiento que trae calma a la existencia. Devenir en tanto formación de redes, no solo identidades. Calma en la tormenta. La identidad como posibilitador de tejido de redes rizomáticas que sean nudos para un mundo post patriarcal. Post-colonial. Post hetero-cis-sexista. Post capacitista. Post humanista. Las identidades en el borde entre lo personal y lo colectivo (gesto cyborg), que permite ensamblar y desensamblar.

Dice Guattari (2020): “las fuerzas de ocupación capitalista (…) se ensañan en reprimir, excluir y neutralizar todas las prácticas deseantes que no tengan por efecto reproducir las formas de dominación”. Sin embargo, tiene en su núcleo un carácter contradictorio: “a pesar de que ha sido el propio capitalismo el que ha destrozado el fundamento material de la vida familiar, las lesbianas, los gays, las feministas heterosexuales se han convertido en el chivo expiatorio de la inestabilidad social del sistema” (D´emilio, 1983). Agregamos: trans, migrantes, adictos.

Las identidades son contradictorias, parciales, estratégicas. Uno estratégico para la conquista de derechos (Matrimonio Igualitario, Ley de Salud Mental, Ley de Identidad de Género, Ley de Interrupción voluntaria del embarazo), para poder vivir dignamente. Pero siempre infinito (Borges), múltiple, “para dejar surcos en el mundo, así como el mundo ha dejado surcos en nosotrxs” (Haraway, 2020: 55).

4 - Consumirse consumiendo

Así como Guattari llama a “destruir la sexualidad”, podemos hacer un llamado a “destruir el consumo”. Destruir el consumo como forma de subjetivación

Así como Guattari llama a “destruir la sexualidad”, podemos hacer un llamado a “destruir el consumo”. Destruir el consumo como forma de subjetivación. Destruir el consumo porque funciona como máquina de exclusión y reproducción de cuerpos consumidores. No se trata de consumir más o menos. Ni de mejor o peor. Ni de ecológico o industrial. Ni de fabril o artesanal. ¿Qué territorios arma el consumo? ¿Cómo los arma? ¿Qué sucede en esos territorios? ¿Qué vínculos arman los flujos del consumo? ¿Qué sucede en las constantes fugas ante la subjetivación del consumo? La subjetivación por parte del consumo se vuelve insoportable, no hay cuerpo que aguante. El estrés de dejar de ser ciudadanos para ser consumidores, el estrés de dejar de estar encerrados para estar endeudados (Deleuze). Cortarle la cabeza a la serpiente que no para de meterse en agujeros; luego, ver cómo nos arreglamos.

Erik Navarro y Lic. Juan Silva

Textos utilizados, referenciados y/o consultados

D´Emilio, J. (1983). “El capitalismo y la identidad Gay”. En Powers of Desire, Ann Snitow y otras (comp.), Nueva York: Monthly Review, 1983

Deleuze, G. Deseo y placer. Archipiélago. Cuadernos de crítica de la cultura. Barcelona, nº 23, 1995

Deleuze, G. (1990). “Post-scriptum sobre las sociedades de control”. En: Deleuze, G. Conversaciones. Madrid: Editora Nacional de Madrid, 2002.

Foucault, M. (2002). Historia de la sexualidad I. La voluntad de saber. Buenos Aires: Siglo XXI.

Guattari, F (2020). Para acabar con la masacre del cuerpo. Disponible en: http://lobosuelto.com/para-acabar-con-la-masacre-del-cuerpo/

Haraway, D. Manifiesto cyborg. Buenos Aires: Mansalva.

Lewkowicz, I. (1999). “Subjetividad adictiva: un tipo psicosocial instituido. Condiciones históricas de posibilidad”. En: Dobon, Juan y Hurtado, Gustavo (compiladores) Las drogas en el siglo... ¿qué viene? Buenos Aires. Ediciones FAC, 1999.

Perlongher, N. (2016) Los devenires minoritarios. Barcelona: Ed. Diaclasa.

Perlongher, N. (2017) La prostitución masculina. Buenos Aires: Madreselva

Preciado, P. B. (2020). Manifiesto contrasexual. Barcelona: Anagrama Ed.

Rozitchner, L. (2013). Freud y los límites del individualismo burgués. Buenos Aires: Biblioteca Nacional.

 

 

 
Articulo publicado en
Octubre / 2021

Boletín Topía