¿Tienes un deseo incumplido? ¡Yo solo deseo vivir y ser amada como tu hija! | Topía

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¿Tienes un deseo incumplido? ¡Yo solo deseo vivir y ser amada como tu hija!

 
El relato de una vida donde la lealtad al progenitor va marcada paradójicamente entre amor y odio.

La narración, en efecto, duplica su drama a partir de los comentarios, sin los cuales, ninguna puesta en escena sería posible.

Lacan

 

Las historias de las personas van marcadas de hechos y sucesos que dotan de una característica particular en cada una de ellas, hablar acerca de una vida requiere mucho tiempo para luego plasmarla en letras y narrar los momentos que se dan al filo de la conversación con el protagonista de tan singular crónica.

Las personas heredan no solo la vida, sino la imposición de cómo enfrentar la vida, donde la directriz de la palabra es una orden inquebrantable, mas no solo la palabra es un decreto que hay que cumplir, sino algo más que está ahí y que a pesar de seguir fielmente las indicaciones del como conducirse para sobresalir y emancipar el linaje de la familia, algo dentro del sujeto falta que no se le ha dicho.

No solo las palabras van cargadas de simbolismos y significados, la caja resonante que es el cuerpo humano vibra al tono que se le marque; algo falta, algo fue dicho que no se comprendió en concepto pero se sintió y ese algo crecerá en el nuevo ser resintiendo una mala nota, desafinada o faltante, la armonía no se dará hasta que alguien reescriba la melodía donde los acordes sean colocados marcando el compás de la diferencia.

Este escrito, es para usted lector, compartirle mi experiencia  personal y la manera de ver un mundo diferente desde la perspectiva científica y analítica, pues en esta labor psicológica implica simplemente estar ahí presente para comprender el mundo particular de cada sujeto que se presenta con una situación que amerita un minucioso trabajo de atención y análisis.

No se trata de una explicación profunda y erudita de la teoría psicoanalítica, tan solo es compartir, exponer el relato de la intervención que quizá como muchos en el mundo incursionamos en este quehacer analítico; aunque es y sé que esta aportación sea breve y ligera en contenido, la comparto con una extensa satisfacción personal y gratitud a los lectores. 

Con el paso del tiempo se logra comprender que nada esta exime de ser tomado en cuenta, cada situación, cada instante, cada elemento cuenta, quizá al avocarnos en una labor de investigación pensemos en acotar lo que al final cuenta como objetivo esto es la Pars Pro Toto “Tomar una parte por el todo” de un extenso mundo de vivencias que un sujeto enfrenta en el trascurrir de su vida.

Por ello la capacidad de analizar, de filosofar lleva a formular preguntas quizá muy simples o posiblemente que nada tengan que ver con el objetivo de la investigación, sin embargo a través del cuestionamiento de las cosas se podrá dar un significado y sentido que conlleven a resignificar lo que de manera abstracta no tenía definición alguna.

Vera usted también conforme se adentre en la lectura, que significativamente el mundo se ve inmerso en las aguas del vacío existencial dadas las condiciones modernistas que demandan mayor rapidez y ajetreo dejando de lado el freno de la conciencia para preguntarse ¿Quién soy? ¿Qué hago? ¿A dónde voy? ¿Qué me falta?

En diversas ocasiones se niega que algo no esté funcionando correctamente en nuestra vida, simplemente de manera automática vamos viviendo y conviviendo, alimentándonos no solo de comida chatarra sino también se sociabiliza y creando relaciones superfluas que dejan insatisfecha las almas de las personas, ¿En qué momento se deja de ver, de sentir? ¿De valorar?

Las personas van caminando por inercia sin rumbo, sin sentido, sin objetivo, solo se vive por vivir, y llegado el momento donde todo parece estar sin sabor y que algo no marcha correctamente, se recurre a buscar ayuda, una ayuda que en muchas ocasiones en realidad da miedo pues implica reconocer y comprender que algo hay que modificar y si va a doler las personas prefieren claudicar.

No se está acostumbrado a conocer las emociones y darles un sentido diferente, y sin embargo se va por la vida neuróticamente renegando y preguntando constantemente ¿Qué pasa? ¿Qué sucede? ¿Qué perdí? Despersonalizando las preguntas dejando de lado al Yo, pues eso no me pasa a mí, pero ¡Es algo que está pasando…me a mí!

Y finalmente se decide el sujeto a solicitar apoyo; en alguna ocasión hace tiempo leí en un texto que decía – ¡Yo no creo en la psicología! – en efecto la psicología no es una religión para creer, la psicología es una ciencia donde se investiga y se profundiza. Una ciencia en la cual tiene diversas vertientes que se ajustan a las necesidades que cada persona tiene, pues hay quienes comprenden de manera auditiva, otros visuales u otros kinestésicos, todos tienen una peculiar característica que los hace seres únicos.

Por lo tanto, comprendemos que cada sujeto tiene historias por contar cargadas de dolor y alegrías, de vacíos y plenitudes, multiplicidad de contrastes que dan color y belleza humana con un sello digital que dotan de una particular personalidad.

 

Cuando el ser amado se mueve lo bastante lejos en la traición a sí mismo y persevera en su engaño de sí mismo, el amor deja de seguirlo.

Lacan.

 

En el mundo existen diversos enfoques de la psicología, puntos de vista, técnicas, métodos, instituciones que ofrecen formaciones en el ámbito para la comprensión de la psique y conducta humana.

A este respecto se aborda desde el punto de vista y experiencia personal el relato de una intervención terapéutica analítica; en esta referencia hago hincapié que ya hace tiempo atrás he venido dando firmemente mis primeros pasos en este mundo tan extenso y variado del psicoanálisis que, aunque con sus variadas aportaciones y cambios, el psicoanálisis sigue en boga y más en este momento donde el mundo gira vertiginosamente en la superficialidad material y que el ser humano requiere indudablemente profundizar en sus expectativas de vida, en sus deseos reprimidos.

Quizá cada día la necesidad de detenerse, observar que estamos haciendo de nuestra vida y qué heredamos a las generaciones venideras, vamos constantemente sustituyendo y huyendo de una realidad cada vez más pesada y dolorosa, pues al mismo tiempo que hemos sufrido abandonos o quizá abusos, injusticias que denigran la dignidad humana por parte de quienes nos inculcaron como debíamos enfrentar esta vida, llámense familiares, vecinos amigos o conocidos. 

A través del tiempo la humanidad ha sido testigo de los cambios que se han dado en el desarrollo psíquico de los seres humanos, su diversas manifestaciones para comunicarse, las diferencias ideológicas y los significantes que dan a las cosas en cada familia y de las cuales se van influenciando las personas desde muy temprana edad o bien ya desde antes de su misma concepción.

En concreto, haciendo énfasis en la necesidad de profundizar en el sentido y significado que damos a la vida se expone el caso de un sujeto femenino quien a lo largo de su vida cargó la paradoja intrínseca de un deseo reprimido causa de la voluntad propia de un ser que atento contra la manifestación natural de la vida, a una persona que merecía la dicha y la dignidad de nacer y vivir.

Diversos autores defensores de la vida humana manifiestan que toda persona desde su concepción tiene derecho a la vida y que nadie puede atentar contra su existencia misma, sin embargo, hay en el mundo multiplicidad de situaciones que impiden llevar a cabo el desarrollo de la vida. Mutilando las entrañas corpóreas, muchas mujeres que en su momento quizá consciente o inconscientemente desearon ser madres culminaron en un aborto concientizado o premeditado por miedo, por incapacidad o por coraje contra quien las engendra.

Sin embargo, aun cuando un acto impulsivo, psicótico arremete contra el cuerpo y el deseo mismo de evitar que llegue a término el embarazo, el producto o en este caso como lo nombra Francoise Dolto, destacada psicoanalista el infans desea también vivir y manifiesta su lucha resistiendo todo embate del mundo externo que se manifiesta hostil.

Adentrándonos en el tema, observaremos y comprenderemos que los estudios que realizó F. Dolto invitan a filosofar intrínsecamente desde la manifestación del deseo, donde el infans toma fuerza para consolidarse ante el mundo que lo espera en su nacimiento y vista desde la historia que se abordará.

Francoise Dolto connotable psicoanalista versa sobre esta peculiar visión que ella misma afirma y enuncia en el libro de Jean Claude Liaudet “Dolto para padres” que concebir es un encuentro de tres sujetos, el padre, la madre y el bebe y no únicamente de dos, “el niño también tiene el deseo de vivir”. Si la madre permite que el proceso de gestación se desarrolle de manera natural el embrión por su parte concebirá a su vez que es un deseo compartido.

En el momento en que pasan los minutos dentro del vientre materno el producto ya se puede concebir como un ser humano potencialmente con derechos y el cual “el cuerpo de la madre funge como un cuerpo para dos, Joyce Mc Dougall”; siendo así que, lo que en esta caja visceral suceda, marcará su vida psíquica y emocional, desde este momento se presume que ya existe un lenguaje, que aunque sin articulación de palabras es un lenguaje.

En este lenguaje, percibe a su modo una simbolización que puede escuchar, comprender y sentir a través del cuerpo que lo acoge y da sentido para el mismo.

A este respecto, en aquellos años F. Dolto, descubre y aporta lo que ahora científicamente mediante un ultrasonido de última generación se puede ver como el bebe en su medio ambiente percibe y responde a estímulos externos concibiendo así sus primeros acercamientos con el mundo que lo espera.

En la actualidad sabemos que una persona como el infans puede ser estructurado de mil formas e influenciado por diversas manifestaciones del medio ambiente donde se desarrolla y crece; su condición socio cultural, económico, religiosos, va dando una identidad a este sujeto propenso a victimización e imposición de un sistema de creencias por parte de sus principales cuidadores sean estos sus padres biológicos o no.

Un deseo de vida que ya desde antes de saber su género, se piensa en el nombre, si será varón o niña, en los estudios que habrá de realizar, se decreta una historia con muchas vertientes por la misma ilusión que lleva este deseo.

Pero la creciente sobrepoblación y las demandas en la calidad de vida de las personas van cada día en aumento, la influencia de los medios de comunicación dejan mucho que decir, su injerencia dota de basura a los humanos quienes avanzan hacia una falta de criterio, actuando como seres pensados.

Hemos sido participes de diversas manifestaciones a nivel mundial por cualquier medio de comunicación respecto a temas como sobrepoblación, divorcios, matrimonios al vapor y embarazos a edades cada vez más tempranas en jóvenes adolescentes, casi niños.

Esto lleva a reflexionar si los padres que heredan la vida a las nuevas generaciones dotan de los conocimientos necesarios para preparar a los hijos ante las adversidades que hay que enfrentar, y ¿si los abandonan? ¿Si se mueren? ¿Si cambian de pareja y tienen nuevas familias? Los casos son muchos y simplemente la pregunta es ¿Y la necesidad del nuevo ser y su deseo de existir y realizarse?

¿Que ha llevado a estos temas a ser foco de alerta en el mundo? Es probable que la falta de interés en la vida de calidad y los valores sociales que permitan una convivencia más plena, el respeto a creencias e ideologías y sobre todo la tolerancia influyeran en otros intereses de índole económico y de esparcimiento ante una vida llena de materialismo y vacío existencial de los seres humanos.

Cada persona en el mundo crece buscando su superación personal, dejando entrever en la selva de concreto el vacío psíquico que marca una notable y severa falta de actividad psíquica, respecto a la ingesta de distractores que alimenten y desarrollen el juicio crítico y filosófico del fin último del antropos, vivir en un sentido de paz y armonía con el entorno.

Hoy día, el postmodernismo marca una significativa imposición sobre los valores humanos, dejando entrever la supremacía del materialismo sobre la existencia humana; por ello cada día quizá, desde la industrialización y revolución tecnológica desplazaron al hombre, quien buscó adaptarse a los cambios veloces de la civilización modernista.

La familia en este punto empieza a resquebrajarse por las preocupaciones que la tecnología demanda en actualizaciones y destreza para estar insertos en las demandas laborales; de hace tiempo atrás en muchas familias los dos pilares fundamentales, padre-madre salen en búsqueda de la economía que sustente y fortalezca su estructura y sin embargo en cada momento va debilitándose por falta de atención en los valores de la comunicación asertiva y necesidades afectivas.

Es probable que el siguiente caso sea un reflejo de las condiciones de vida carente y demandante de reconocimiento, de afecto, mismos que se venían fomentando dentro de la estructura familiar de la paciente que nos atañe en este trabajo de análisis.

                                              En otras palabras, el hombre que tiene que enfrentarse con los asuntos de un nacimiento,                                                    debe involucrarse en la dinámica del lenguaje que le es dado.                        Incluso antes del nacimiento ya estaba siendo incluido dentro de él.

Lacan

 

En el ejercicio analítico se requiere de tiempo y una escucha atenta, férrea, que permita adentrarse en el sentido transferencial que la persona da a sus palabras y conceptos, pues en su vivir los sujetos no solo estamos inmersos en una identidad familiar con nombre y apellido, sino conceptualizaciones y significados que adopta como propios y que a través de sus palabras también va implícita lalengua que es trasmitida de manera inconsciente y esencialmente por la madre del infans.

Lalengua es un concepto de Jacques Lacan, la cual justamente expresa como se estructura el lenguaje a nivel inconsciente entre la madre y el niño, manteniendo conexión directa dando sentido a lo que corporalmente se le trasmite por parte de su madre, relativa al contexto y respecto a lo que ella vive.

El nombre del padre propiamente fortalecido por el simple hecho de ser nombrado por la madre da también al infans una estructura de ley para frenar algunos impulsos que se observaran y manifestaran en el desarrollo del niño(a), así como también un freno a la madre quien en muchas instancias puede presumir que su hijo(a) es solo de ella.

Sin embargo he manifestado anteriormente que F. Dolto hablaba de un deseo de pulsión de vida manifestado por el padre, por la madre y el nuevo miembro de la familia para gestarse en el vientre materno y nacer a la luz de un mundo externo que lo acoja y lo acepte.

En este deseo tripartita, es posible que en algún momento alguno de los progenitores o el mismo infans en desarrollo cambie el deseo de vida y manifieste un sentido contrario a su normal desarrollo, esto no solo causado por lo anterior sino influenciado por una manifestación externa que atente contra la vida en gestación, quizá ¿Un accidente? ¿Un atentado? ¿Un deseo reprimido?

En la labor de investigación en la historia del paciente, surgen preguntas de todo tipo para adentrarse en su mundo e ir comprendiendo como fue la psicodinámica familiar además de observar cuales son las represiones que el paciente manifiesta y que dejan varado su deseo intrínseco de vivir plenamente.

¡Y el verbo se hizo carne!

Sin ahondar en las implicaciones sobre cómo nace o porque nace un bebe, solo se observará el desarrollo de una pareja heterosexual que se relacionan en  convivencia donde se conjugan intereses familiares, afectivos y en el que se establece el compromiso de una relación matrimonial.

Una pareja comprometida en la que la intensión misma sea formar una familia y que de esa relación pueda ser manifestada por una fuerza psíquica tan fuerte que inconscientemente lleva implícito el deseo de un tercer deseo que se conjuga para dar paso a la gestación de un nuevo ser humano.

La procreación en muchas parejas es el resultado comúnmente esperado, pues al unirse se emancipa y consolida la unión en uno o varios más integrantes que vienen a ser los herederos de esta conjugación de dos historias extrañamente afines en una misma visión de convertirse en padres, expandiendo así naturalmente la manifestación de la vida.

¿Por qué extrañamente afines?

Cada ser humano trae consigo mismo a su espalda una historia de costumbres y creencias que son precisamente dotadas de la unión de sus padres herencia de abuelos y sucesivamente heredados a través del tiempo, esta herencia no solo habla de usos y costumbres, habla también de vacíos afectivos tales como abandonos, traiciones, muerte, divorcios, entre otras cosas más.

Al haber estas afectaciones en la vida emocional de un sujeto, guarda para sí mismo de manera inconsciente la necesitad o demanda de amor y, justamente en cada proceso terapéutico la principal demanda es amor en un sujeto.

La transferencia misma expuesta en todo proceso psicológico, los sujetos en sus palabras manifiestan emociones de vacíos, de añoranza, de algo que impide la completud de un humano que en su momento rompió con el derecho a constituirse en una persona feliz y realizada.

¡Eres tú quien me hacía falta!

Las relaciones sociales que se dan cotidianamente, van marcadas de demandas de amor, una demanda donde vamos colgando proyecciones narcisistas que se amolden a un yo escindido; tales demandas van despersonalizando al sujeto sin reconocer la fuente de origen y que de manera inconsciente va viendo quien puede ser malo o bueno para su propio crecimiento.

Al encontrar un sujeto que cree que el otro podrá satisfacer sus necesidades de amor, se da una relación deshonesta para consigo mismo pues, en la realidad nade ha sido entrenado o educado para entender de donde surgen estas manifestaciones afectivas y que por miedo coraje simplemente se van cambiando, negando, sublimando o reprimiendo y buscando quien pueda solventar dichas demandas.

Emociones arcaicas… ¡no sé por qué siento lo mismo siempre, pero tú eres culpable!

Una persona a muy temprana edad que posiblemente no logre conceptualizar verbalmente que sucede en su mundo, simplemente lo expresa por medio de un llanto, una actitud rebelde o bien en un retraimiento en donde en todo caso simplemente no sabe cómo defenderse y siente que puede llegar a ser destruido.

Esta característica emocional, lleva a una angustia existencial, donde es imposible defenderse de una manera adecuada y de la cual solo resta adaptarse ante la agresiva figura enorme del progenitor que cuidara de él y supondrá que sabrá cuidar de su impotente persona.

El proceso de contención va desde la atención que el bebe demanda mediante el llanto, los diferentes tonos y formas que se dan; la madre para el bebe es la principal figura en quien confiar, si hay malestar, hambre, sueño o inseguridad es justo a ella a quien llamar. Estar contenido es una manera adecuada para tener un vínculo y apego que dan seguridad, estabilidad y lealtad, una identificación total con su origen.

Aquí justamente viene el desarrollo de la lealtad y gratitud, donde se va guardando e introyectando las enseñanzas que se trasmiten incisivamente en la psique del infans, ante este referente el sujeto va creciendo y sociabilizando respecto a sus herencias emocionales, enojado, contento, a su entender va edificando su criterio para resolver sus problemas y situaciones que enfrentara a lo largo de su vida.

Caso contrario si no hubo una adecuada contención, el bebe crecerá y en cada etapa de su vida presentara las mismas manifestaciones arcaicas de emociones cargadas de inseguridad, falta de atención, apego y vacío. En este trecho de vida proyectará sus necesidades buscando satisfacer sus vacuidades.

Llegado el momento y después de que haya experimentado diversas relaciones de pareja, es probable que encuentre con quien establecer un vínculo afectivo en el que quizá sea la persona indicada que inconscientemente pagará por las ausencias y vacíos que afectaron a muy temprana edad su percepción de lo que considero como su mundo real.

Al tener una pareja con quien manifestar toda carga pulsional, donde consolidar toda solución a sus demandas, el sujeto creerá verse bendecido y enamorado, una persona completa; sin embargo aún no llegan las primeras manifestaciones de que el otro también cuenta con una historia y una necesidad afectiva además de miedos, incertidumbre y por qué no, ilusiones.

Lamentablemente la manifestación narcisista de ese yo ideal, reflejado en otro que es igual a mí, resultó que no tiene rasgos a mí y eso a mí Yo… lo decepciona, “tú no eres como yo, tu eres como el otro”  ese otro que fantasmalmente me viene acosando y contra el cual arremeto y ahora lo veo en ti y tu serás quien se responsabilice de mis heridas que aún están a flor de piel.

¡El fantasma del otro, el olvidado, el intocable, el odiado!… ¡simplemente ¡el amado!

En la vida del sujeto en cuestión, el otro se refiere a ese personaje con características semejantes a quien le debemos la vida y que a su vez no podemos desaparecer o atentar contra su misma esencia, pues es más grande y poderoso, sin embargo, por su ley, aun sin comprenderlo renegamos y dado el momento nos sumimos en la figura infantil inconsciente de un ¿por qué yo? ¿Por qué me has abandonado? O quizá un gratificante  ¡Gracias padre/madre!

Un berrinche infantil que se guardó en nuestro cuerpo desarrollado de adulto acorazado, pero resquebrajado, debilitado y que ahora implora una respuesta ante algo que afecta y que no comprende su origen y del cual solo justifica en señalamientos acusatorios de envidia, paranoia o neurosis obsesiva.

Melanie Klein establece la teoría de la ansiedad persecutoria y en la que explica grosso modo que, bajo la identificación proyectiva, del propio self se introducen mentalmente en el objeto, donde se queda atrapado y en el cual está lleno de peligros y amenazas y al mismo tiempo cree que el objeto por su parte tratará de introducirse dentro dañando su self.

A este respecto, surge el goce, un goce latente que hiere y mantiene en un estado de tensión la incertidumbre que se adentra inconscientemente y se manifiesta en las relaciones neuróticas que desestabilizan la armonía de consolidarse plenamente, hay algo que es pero no es, está pero no está, esto es desestructurante, pero al fin de alguna manera hay que soportar para medio vivir.

En el goce, las tensiones  que se manifiestan corporalmente van aflorando en neurosis de histeria u obsesivas, quizá a veces arremetiendo en actos maniacos para defenderse de sumirse en una tristeza que lleve a una reflexión de ¿Que me está pasando? ¿Por qué siempre obtengo lo mismo? Quizá reiteradamente en las relaciones sociales se busca un partenaire que cargue y solucione las demanda y en la soledad del andar, se enclaustra el significante que pesa y dota de agobio, pues un significante solo es significante para otro significante y esto solo quien lo padece lo puede comprender.

Jaques Lacan establece que el objeto a se usa para designar algo que falta, la letra a ¿Es otro? ¿Un semejante a mí? Simplemente la letra a ocupa el lugar de una no respuesta, y ahí es donde empieza la labor de investigación ante la ausencia de respuesta que se encuentra latente por sobre la diversidad de preguntas que le significan solo al sujeto que las formula.

¿Qué es lo que un sujeto pierde o quizá excluye, tratando de arrancar ese fantasma que lo persigue como una sombra?

De manera inconsciente los sujetos buscan donde proyectar sus demandas y necesidades de reconocimiento, demandas de amor y por ello las relaciones en muchos casos son tormentosos, pues a los ojos físicos, la atracción es mutua y sublime y sin embargo más allá de la apariencia hay algo que se esconde y que solo en el tétrico mundo del inconsciente se establecen los diálogos fantasmales, quizá de un reconocimiento de sentido de pertenencia deseado y que al mismo tiempo reprocha tratando de castigar por su falta de presencia o reconocimiento o de algo más profundo y secreto.

Variedad de situaciones hay muchas y solo con tiempo y prestos a escuchar se comprenderá que al fallar la palabra aparecerá el goce y con este repetidamente en diversas manifestaciones simbólicas del lenguaje inconsciente lleno de significantes que se prolongan y se escapan, quizá inalcanzables para quien lo padece.

El psicoanálisis no solo se da en el interior de un consultorio, también es posible llevarlo a cabo en cualquier lugar donde se preste a manifestarse por medio del lenguaje, las palabras que dan sentido al inconsciente y al goce.

Por ello la transferencia es la vía de comunicación entre el analizado y el analizante, en la transferencia el sujeto vuelca en sus palabras la fuerza de su dolor y queja, las cuales simbólicamente también se manifiestan no solo en imágenes, sueños, sino también en una parte definida del cuerpo gozante; el fantasma se encuentra recubierto por frases en torno a un verbo y que este es el mediador que unifica o separa entre el sujeto y el objeto.

Al aparecer el fantasma en el sujeto, el contenido que, como ya se expresó anteriormente va implícito en las frases usadas por el sujeto, van cargadas de contenido perverso que el sujeto guarda secretamente, y que probablemente por esta condición sea mayormente prolongado el análisis y la comprensión que permita la resignificación de un hecho ocultamente doloroso.

El relato

Se presenta sujeto femenino de 33 años de edad a consulta, de apariencia seria, aliño visiblemente limpia, abogada litigante de profesión, quien vive una relación heterosexual en unión libre de ya más de 8 años juntos y profesa la religión cristiana.

Se aborda la sesión con interés y premura, pues la paciente aunque visiblemente tranquila, su inquietud se muestra con algunas manifestaciones corporales como sobarse las manos y temblor ligero de sus piernas, algo típico de señas de ansiedad.

En trascurrir de la sesión expresa que viene a consulta porque ya no puede más con la situación que viene arrastrando de meses atrás, situación que ha afectado su relación conyugal y la pérdida de su bebe, que se concibió durante el primer año de la relación el cual fallece a causa de un padecimiento que se desarrolla dentro del embarazo, dicho padecimiento se refiere al síndrome acondroplasia grave, que al momento de su nacimiento los médicos le indican que su bebe, de sexo masculino nació con 18 malformaciones causadas por enanismo tanatofórico grave.

Se le pregunta si duerme, come y hace sus actividades de manera normal y aceptable, para lo que responde que comúnmente se presentan dolores de cabeza, náuseas por la mañana. Continuamente hay desgano y muchas y constantes manifestaciones de malestar emocional y que expresa en cualquier momento del día sin importar, que, cuando, donde o con quien esté, esta alteración emocional, ha afectado considerablemente la relación conyugal.

En el proceso de la entrevista la paciente manifiesta que vive con una pareja con quien tiene una relación de ya más de 8 años, y con quien al salir a divertirse ingieren bebidas alcohólicas siendo esto un detonante para que los dos se expresen en insultos y su conducta se torne violenta;  expresa que anteriormente mantuvo dos relaciones de las cuales con su anterior pareja estuvo casada y su matrimonio duro 4 y 8 meses, anterior a esta solo tuvo un novio durante solo 2 meses.

Considerando algunas manifestaciones en la alteración de su conducta, la paciente argumenta que desde muy pequeña ella controlaba a su papá y siempre mediaba los pleitos de sus progenitores, siendo ella quien “controlaba la situación familiar” esta situación se viene manifestando y agravando desde los casi primeros 5 años de vida de la paciente. Platica que tiene dos hermanas mayores que ella y también refiere que sus hermanas mantienen cierta distancia y respeto hacia ella por el carácter fuerte que posee.

Actualmente con su pareja comparten un espacio en la casa que ella adquirió y que en muchos aspectos es ella quien lleva el control de gastos y quehaceres del hogar, como reparaciones y necesidades que se van presentando de su casa habitación.

Desde un inicio compartieron la visión de convertirse en padres, a lo que al respecto la paciente hace una referencia durante la entrevista, expresa con seguridad que “No soy de niños, desde chica vi que no soy mujer de niños” (sic) y sin embargo los dos decidimos tener un hijo.

Ella expresa que su pareja le tiene miedo, así como en otras relaciones anteriores no podía mantener una distancia cercana con el sexo opuesto debido al temor que ellos sentían a su persona pues cómo expresa su actual pareja “tus palabras hieren más que tus acciones”.

Las historias de las personas van cargadas de un sinfín de situaciones y como ya se mencionó, hereda una lengua cargada de significantes que no son fácil de descubrir en un par de sesiones; escuchar con atención, detectando las expresiones verbales cargadas de emoción son el objetivo de cada uno de los encuentros.

 

 

Es tan irresistible la atracción por la utilidad, que podemos observar personas dispuestas a cualquier cosa por el placer de dar sus comodidades a quienes tienen la idea de que no podrán vivir sin su auxilio.

Lacan

 

Hubo un momento en que se invitó a un par de sesiones a su pareja para conocer de viva voz algunos pensamientos y visiones que el tenia respecto a su relación marital, como se comunicaban o como compartían sus días cotidianamente, una invitación tan solo para escuchar cómo se daba la dinámica entre ellos, y tal parece que su fuerza imponente con un toque de molestia, enojo hacia el le hacían parecer como una niña dolida e insegura.

“Te tengo miedo, discúlpame” el sujeto según le refiere a la paciente; el siempre guarda un silencio casi total ante las demandas que manifiesta ella, el mantiene una distancia prudente ante las discusiones que pudieran presentarse, es difícil contradecirla, el manifiesta temor ante sus arranques.

Esta situación viene presentándose repetidamente por años, dicha convivencia se basa en la fuerza que ella dispone, resolviendo cada problema que se presenta, también durante un tiempo ella solvento gastos económicos que permitieron a su pareja crecer en el ámbito educativo, por su mano logro el obtener el título universitario como abogado.

La paciente expresa que “Él no puede hacer nada bien, no toma el papel masculino en mi vida y veo que es débil frente a mí, a pesar que en su trabajo es duro y estricto” mantiene un silencio que no me gusta y una distancia que me hace sentirme cada día más sola y vacía.

¿Cuál sería realmente el mensaje oculto en el sostén hacia una persona que no logra ser parejo en las decisiones u opiniones, participación que se da al filo de la relación?

¿Sería el quien debía de pagar alguna deuda oculta añeja, donde la paciente no podría descargar por temor a cometer un agravio del cual pudiera arrepentirse?

La paciente comenta que su papá también se queda callado ante sus muestras de enojo y dureza y ella defiende a su madre cuando hay discusiones de índole parental y de pareja, es la mediadora de la familia. No mantiene una relación con muestras de cariño vehemente y afecto a sus padres y menos a su papá, no hay un acercamiento cálido que disipe o minimice la relación áspera y un tanto hostil de su corazón herido.

La paciente hace una analogía con algunos pretendientes que ha habido en su vida y de los cuales sin mediar palabra alguna, se retiran de ella para no confrontar en explicaciones del por qué de su alejamiento y fin de la relación sostenida o pretensión manifestada a su persona.  

Quizá las relaciones con otros hombres en su vida, representan esa parte masculina rechazada frenando la confianza y la natural proximidad en el cortejo, una fuerza psíquica que antepone intrínsecamente el recuerdo de algo que da miedo y se vuelca en agresión defensiva evitando nuevamente sentir el dolor de un ataque añejo.

Al paso de las sesiones en los meses siguientes, poco a poco se prestó atención a las palabras y frases que se exponían cargadas de vacío, soledad y enojo. En un principio la paciente necesitaba entender que sucedía con su relación, pues el se mostraba callado y condescendiente con ella, simplemente para evitar que se molestara.

Es un  caso peculiar del complejo de Edipo, en el cual el deseo intrínseco de la paciente se volcara a una figura fantasmal que era inalcanzable para ella en ese momento y en el cual hasta ese punto de su relación no había podido ser llenado.

 

Echar mano del uso de lo simbólico es el único camino que tiene

el proceso analítico para penetrar el plano de la identificación.

Lacan

 

En un determinado momento, se le pidió que reflexionara respecto a su relación con el padre que le hereda la vida y con el cual rivalizaba según lo referido anteriormente; la paciente no alcanzaba a ver que su postura de hijo parental le llenaba de soberbia y mucho enojo, sin embargo recapacitaba en ella según su proceder con las relaciones sociales, conyugales o familiares.

En otro momento, se añade a las sesiones la muerte de su bebe, que para ella durante todos estos años fue el suceso principal, símbolo de su aparente falta de disfrute de la vida, pues la pérdida de su bebe significaba mucho y difícil de superar.

¿Es probable que el bebe en cuestión por su fallecimiento y del cual ellos tenían el conocimiento de que el venía con problemas en su desarrollo gestacional, haya sido foco de atención y desvío de algo más profundo y secretamente guardado para evitar a la luz el dolor que se venía manifestando en malestar y desanimo?

¿Sería posible que continuar con su embarazo de riesgo, le serviría para significar algo que ya inconscientemente se podría manifestar en cualquier momento?

Tanto la insatisfactoria relación conyugal así como el duelo aun no resuelto de su bebe serian temas recurrentes en las sesiones posteriores; en algunos momentos se sugirieron algunas prácticas que le permitieran mejorar su relación matrimonial y el sentido de vida que ella venia gozando a la luz del sinsabor perceptual y sin embargo simbolizado en alteraciones corporales como dolores de cabeza y falta de sueño y desgano físico.

Con el paso de los días y el recurrente síntoma de desgano y falta de interés por la vida misma, la paciente continúa viviendo la desesperanza de que algún día cambien las cosas, pues no encuentra el motivo que le hunde en su melancolía y tristeza.

Al hablar de melancolía tristeza, me viene al pensamiento que un sujeto puede padecer por periodos largos esta sensación en su ser, como si hubiera perdido algo y ya no nunca más podrá tenerlo nuevamente, como si fuera muy complicado recuperar esa parte tan amada que en algún momento fue elemental.

En el mundo cotidianamente los sujetos viven añorando cosas, personas, situaciones, que representaron la fascinación de la alegría y el respiro de la omnipotencia que les permite creer que todo está resuelto y, sin embargo, los fenómenos que resaltan en la vida de cada individuo los llevan a desear más y más quizá sustituyendo, sublimando, reprimiendo, o negando que todo es cambiante y algún día sin mediar aviso, se acaba.

Nuevamente surgen algunos contratiempos que evitan el curso normal del proceso terapéutico, por lo que nos vemos en la necesidad de aplazar las sesiones algunas veces, y mientras tanto, ¿Qué elemento estará faltando expresar en las sesiones?

De alguna manera el complejo de Edipo no resuelto, invitan a hurgar en su desarrollo pues algo incompleto de esa relación con su padre aun no logra aclarar algunos detalles importantes que la misma paciente quizá aún guarda secretamente, con la posibilidad de que para ella conscientemente no le sean tan significativos, pero muy importantes.

Esta relación parental, se desplaza claramente con su pareja conyugal, al manifestarse la figura masculina débilmente y sin ánimos de mediar las acciones que cada uno compete para convivir equilibradamente, pues las exigencias y demandas en  la comunicación van pletóricas de reproches.

Durante estos meses, la paciente, convive comúnmente con sus parientes en reuniones o fiestas donde en la mayoría de las veces se manifiestan descargas pulsionales con cierto grado de violencia, agrediendo a parientes y personas ajenas a su círculo social que asisten a divertirse.

¡La vida continúa… y da sorpresas!

Al cabo de un par de semanas se reanudan las sesiones, las cuales se darán en tiempos más prolongados entre sesión y sesión, dadas las responsabilidades laborales de la paciente.

Y de repente sale a la luz de la consciencia lo oscuro, lo negado, lo innombrable; justo en cierto día como cualquier otro, sin tener agendado un día próximo para una sesión más, la paciente realiza una llamada para acordar la próxima sesión y continuar con la búsqueda de ese elemento faltante.

La paciente, vía telefónica expresa que la noche anterior había asistido a una reunión a divertirse como alguna de otras tantas anteriores, sin embargo en esta ocasión sucede algo que estaba por manifestarse y que quizá conforme al trabajo que se vino realizando, faltaba solo que ella decidiera permitirse enfrentar de una u otra manera a su secreto.

Finalmente el relato se da con la manifestación de un accidente que según ella misma expresa, al terminar el festejo, ella se encontraba en un estado muy inconveniente para conducir su vehículo y regresar a su casa, siendo así que ella bajo los influjos del alcohol arremete violentamente contra tíos y madre por la decisión de ella para manejar.

Ella cuenta que ¿Cómo es posible que no pudieran someterla y evitar a toda costa que ella manejara? ¿Cómo es posible que todos no midieran la gravedad de su estado y lo delicado que implicaba que ella manejara?

Se le recordó que justamente así a ella desde temprana edad le fue conferida una responsabilidad y cargo moral que nunca debió haber sido dado y que ahora se manifestaban las consecuencias de esos actos por parte de sus padres.

En el relato aparece un accidente, en el cual participan ella y su madre, quien a velocidad alta golpea con la llanta delantera el cordón de la banqueta siendo esto la causa de que estallara el neumático y quedaran varadas sobre el camellón de la avenida.

Por fortuna no hubo pérdidas que lamentar y siendo solo el vehículo el afectado, pasado el accidente llegan a su casa, pero la paciente expresa que nunca se acordó ni siquiera desde que se subió al carro.

¡Si le hubiera pasado algo a mi madre no me lo perdonaría jamás!  Me siento muy apenada y triste por esa situación y no sé cómo remediarlo y tampoco tengo cara para ver a mi madre por la vergüenza que siento.

 

La vida posee un sólo sentido, poder jugársela

 y jugarse la vida tiene algo de apuesta.

Lacan.

 

Al día siguiente, tal como habíamos acordado, nos dimos cita para la sesión que teníamos pendiente, y se le preguntó al respecto si este accidente aun a pesar de la condición por la que pasaba no le significaba algo importante, pues había elementos interesantes que se conjugaban en ese momento.

La alegría del momento, los vapores del alcohol, la permisibilidad de dejar que alguien inconsciente de lo que sucedía tuviera las riendas y la responsabilidad de dirigir la vida propia manejando un vehículo y estar acompañada por un ser importante en su vida; la incapacidad de adultos que se prestan a continuar con el juego del riesgo de simplemente dejar que la niña se imponga ante la autoridad… irresponsable.

Ante lo sucedido, no parecía significarle nada al momento, y solo veía de manera inmediata la gravedad de la situación al exponer a su madre en las condiciones que ya se mencionaron; pero algo estaba por nacer y salir a la luz de los golpes duros que da la vida mediante sus enigmas.

Durante la plática surge una simple pregunta que ella al escucharla se sorprende, mirando fijamente piensa en responder; la pregunta es ¿Sabes si fuiste una hija deseada?

Bajo esta pregunta surge el fantasma que guarda el deseo, un deseo donde la palabra viene a expresar el verbo que sentencia el futuro desarrollo de una vida en gestación y quizá tal como se mencionó anteriormente y que F. Dolto plasma en sus investigaciones, “El deseo es de tres”.

Con tranquilidad ella responde y comenta que en cierto momento de su vida le confesaron sus padres, que ella a los cuatro meses de gestación iba a ser abortada, que sus progenitores mantenían una relación muy dura, muy difícil, que su padre no quería que se llevara a término el embarazo y que pidiera a su madre que abortara.

Con lo que no contaban es que la vida se manifiesta con o sin y a pesar de lo que sea, que el deseo mismo de continuar y luchar por un espacio en el mundo la vida de la paciente estaba sumida ya en una mediación por lograr que su dignidad y derecho se impusieran, siendo así la primera manifestación de rivalidad para con su padre.

Esta revelación es análoga a muchas situaciones que justamente hablan de la pulsión de muerte en su persona, pues la negación a vivir, la falta de interés y la manifestación de que algo divino es quien desea que viva y que si por ella fuera ya no estaría conviviendo en este mundo con nosotros.

¿Será que el deseo del padre, estuvo latente toda la vida de la paciente hasta la actualidad y que el vivir por vivir era simplemente una condición con la que ella no podría atentar pues su creencia religiosa, su moral, impedían atentar contra una manifestación divina, es decir quitarse la vida?

Vivir por vivir es muy cansado y más aún con el desgano y el desinterés a la espalda, ya no era solo ese proceso de duelo por la pérdida de su propio hijo, sino un duelo de ella misma como hija, pues acaso el atreverse a vivir y disfrutar de todas las oportunidades que en ella se ofrecen, ¿representaría esto una traición a su padre?

En el trascurrir de la plática ella comprende cómo simbólicamente el accidente representa el momento en que en un estado embarazoso donde la consciencia no manifiesta con claridad lo que está sucediendo y que el golpe propinado a su burbuja de protección también hablan de un golpe de la vida que trató de impedir la oportunidad de disfrutarla sin riesgos y sin atentar contra ella.

Su madre esta con ella muy cercanamente, compartiendo los golpes que sufren en el accidente, juntas, solas.

En su plática, ella expresa que su padre era un personaje que, aunque muy inteligente, pues en su haber académico posee cuatro licenciaturas y sin embargo también descubre que el, su padre, procede de una madre que lo abandona, de una madrastra que lo maltrata y una abuela que también no da mucho que desear.

Al casarse con su madre, la paciente expresa que todo marchaba muy bien, pues la primogénita era adoración de su padre, sin embargo al llegar la segunda hija, fue rechazada por el y la trataba muy mal, y así, finalmente llega un tercer embarazo el cual es probable que antes de que supiera que genero seria al momento de nacer, éste trata de impedir su natural y normal desarrollo.

El padre de la protagonista, padeció los dolores del abandono, la necesidad narcisista de verse ante la sociedad, de merecer un reconocimiento un valor que le diera una identidad para mantener su figura por ya demás despedazada, y conforme pasa el tiempo el adopta un hobbie o una forma de ganarse la vida independientemente de su trabajo cotidiano como catedrático.

El señor, hábilmente se posiciona en el mundo de la música, amenizando fiestas y reuniones, en los que logró un reconocimiento a niveles altos por la sociedad; sin embargo esto también le llevo a beber y a descontrolar sus emociones y acciones.

Retomando el tema, la paciente probablemente guardó y mantuvo una relación muy estrecha con su padre en la que mutuamente se vinculaban por medio de la rivalidad y el derecho a imponer su figura como parte elemental en la vida de cada uno. 

Es posible que un doble vínculo se manifestara desde los primeros meses de vida  donde la pulsión de vida y amor y la pulsión de muerte y odio estructuraran la futura relación padre e hija. ¿Estaría entregando a él, el mensaje de no vivo porque te traiciono, porque tu deseo es tan importante para mí y de esa manera te demuestro cuanto te amo, aunque yo me sacrifique?

El súper Yo severo se manifiesta como un celador, fiscalizando que se apague el derecho de sentir un merecimiento, castigando crudamente su osadía de seguir viva; cuando camina el sol le quema la piel duramente si se expone a periodos largos, manejar a velocidades altas con tráfico de una forma desafiante, beber alterando sus sentidos en demandas coraje y llanto .

Cotidianamente en la búsqueda nostálgica de su verdad camina con su mirada penetrante y sus cejas oblicuas hacen un contraste emocional que deja entrever la molestia y la tristeza de una mujer que aún no encuentra el sosiego a su alma, el reconocimiento del amor ante la vida heredada. 

 

Te amo, pero, inexplicablemente

y debido a que amo algo más,

 entonces te mutilo.

Lacan.

 

El padre al no concretar su deseo de que su pareja abortara, es posible que le asistiera la culpa que hasta la fecha, por medio de sus encierros y la sumisión de complacer en todo a su hija desde muy temprana edad, pesaran en su vida buscando pagar el atentado que en su momento bajo el impulso agresivo fue contra el género femenino.

¿Será entonces que el bebe masculino malformado vino a representar al padre de la paciente, los golpes propinados que el mismo daba a su pareja por no tener un varón heredero o por rencor a las mujeres que no supieron como trasmitirle el amor y valor de hijo?

Con el paso del tiempo la paciente deseó a través de ella engendrar desde su vientre el dolor que sintió, ofrendándolo inconscientemente, aun cuando ya tenía conocimiento de su condición patológica le sirvió para llorar y padecer los sucesos pasados recordándole a ese ser amado que simplemente cómo ella en el bebe proyectó el dolor que sintió homólogamente durante su estancia en el vientre de su madre.

De esta manera ahora ella inconscientemente logra expresar su dolor para que el vea lo que significó en ese momento la similitud de sucesos, pues ella y el bebe son uno mismo, sin embargo en el orden del uno, el uno lo es todo pues lo uno es la ley de lo amado, el encuentro con el objeto a, el otro.

¿Deseabas un hijo? Yo te lo doy como muestra de mi lealtad y amor hacia ti padre, te lo doy tal como tu deseaste que fuera, a tu imagen y semejanza.

Un retroceso en el tiempo donde todo surge y se resume a un deseo narcisitico, algo que faltaba al otro un significante que solo le es significante al otro. 

La fuerza psíquica es indudablemente enigmática, la conexión que existe entre un progenitor y su hijo no se define solo por copiar y seguir las formas de actuar o quizá por una enseñanza de cómo deben ser las cosas para vivir, el concepto de una palabra está limitada por el sentimiento de atracción que hay desde el mismo deseo de tres, un sentimiento que se unifica y se emancipa hasta la muerte.

Actualmente la paciente se encuentra más consciente de los significantes que se presentaron desde el accidente, se apertura la reflexión como medio de comprensión y valoración del porque sucedían las cosas. La vida que llevaba bajo una moral rígida, estricta, le impedía ver con claridad la responsabilidad de su propia vida, permanecía entregada en carácter y pensamiento a su origen, a esa voz que es ley y permaneció como fantasma persecutorio llenándola de incertidumbre  ante el usufructo o padecimiento de la vida.

El psicoanálisis es un método que invita a los sujetos a profundizar de una manera pausada bajo observaciones que se manifiestan en conductas pensamientos y decires que se asocian a las primeras manifestaciones arcaicas donde detonaron y fueron acrecentando sus malestares psíquicos y conductuales, quizá reprimiendo y en su momento negándose a disfrutar una vida donde las pulsiones de vida fueron opacadas por actos psicóticos que le llevaron a rodearse de fantasmas recurrentes de un superyó severo, adquirido por lealtad, coraje e irresponsablemente cedido.

¿Qué es lo que quiere el sujeto?

El psicoanálisis apoya al sujeto en su recreación como individuo que tiene un deseo propio, que le permite desprenderse de los mitos de los significantes que son emanados del otro, donde sufre por complacer este deseo del otro y el significante que para él representa y es.

A través de este camino de exploración el paciente se posibilita soltarse de auto-representaciones de su imaginación de su escindida personalidad, retomando el camino hacia su propia ley, de su propio deseo donde reconstruirá su camino, su historia y su verdad, su destino.

Reconciliar los extremos de dos fuerzas de deseo contrapunteadas, donde la identificación del dolor del otro se vuelve un nosotros que nos une; esta identidad ontológica del fenómeno, es lo que retrocede que lo que falta que no es mío, no es la falta del objeto perdido sino lo que al otro le falta y que la lealtad del amor se traduce en complicidad de odio y amor.

 

Historias  en el mundo van marcadas con la huella de un atentado como lo es el aborto, y se impone en la vida psíquica del sujeto, en la que se va manifestando como ese algo que no encaja y que impide tomar la vida con pasión y ganas, con la referencia de la gratitud sobre entendidamente callada y frenada, y sin embargo presente.

Ante la transgresión de los derechos de manifestación, la vida toma su fuerza acompañando en su desarrollo a estos seres que son dignos de merecer el placer de la vida ponderando su capacidad de existir aunque durante algún tiempo parezca absurdo levantar los brazos para tomar con firmeza y decisión la esencia del universo.

Cuantas historias, anécdotas y silencios, donde los lagrimales delatan el rechazo sufrido por parte de sus creadores y aun así atrevidamente molestos y desolados caminan por las calles viviendo solo porque así “algo o alguien” les hace estar vivos; hace falta consciencia que el egoísmo, el miedo y mucho más aun la experiencia previa a un abandono puede acrecentar el dolor para entregar la vida pues no se cuenta con la fuerza necesaria para darla incondicional y responsablemente, de que nunca fue culpa de la víctima haber padecido el dolor y la falta de amor para convertirse en padre.

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Articulo publicado en
Junio / 2017

Boletín Topía