El artículo aborda la traición como categoría compleja que excede su tradicional lectura moral. Plantea que, aunque implica ruptura y dolor, también puede operar como acto de resistencia, discontinuidad e innovación. Desde un enfoque filosófico y psicoanalítico, se analizan sus múltiples dimensiones: efecto vincular, cuestionamiento de pactos instituidos y apertura a lo inédito. Se subraya cómo la traición desestabiliza certezas colectivas y habilita la emergencia de nuevas formas de subjetivación. Así, lejos de constituirse únicamente como falta o engaño, se propone pensarla como potencia creadora y transformadora en contextos sociales.
Las rupturas y discontinuidades son inevitables en todas las lógicas y todos los tiempos. Nuestra hipótesis se nutre del pensar y vivir que acaso la traición, se configura como un modo de resistencia y de no-repetición