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Caósmosis

 

“Considerar la subjetividad desde el ángulo de su producción no implica ningún retorno a los tradicionales sistemas de determinación binaria, infraestructura material-superestructura ideológica. Los diferentes registros semióticos que concurren a engendrar subjetividad no mantienen relaciones jerárquicas obligadas, establecidas de una vez para siempre. Puede ocurrir, por ejemplo, que la semiotización económica se haga dependiente de factores psicológicos colectivos, según permite constatarlo la sensibilidad de los índices bursátiles a las fluctuaciones de la opinión. De hecho, la subjetividad es plural y polifónica, para retomar una expresión de Mijail Bajtin. No conoce ninguna instancia dominante de determinación que gobierne a las demás instancias como respuesta a una causalidad unívoca.
Por lo menos tres órdenes de problemas nos incitan a extender la definición de la subjetividad, superando la oposición clásica entre sujeto individual y sociedad, y por ello mismo a revisar los modelos de Inconsciente actualmente en curso: la irrupción de los factores subjetivos en el primer plano de la actualidad, el desarrollo masivo de las producciones maquínicas de subjetividad y, en último lugar, la reciente acentuación de aspectos etológicos y ecológicos relativos a la subjetividad humana…
Ante el actual estado de cosas, la sociología, las ciencias económicas, políticas y jurídicas parecen bastante mal pertrechadas para explicar semejante mezcla de arcaizante apego a las tradiciones culturales y, no obstante, de aspiración a la modernidad tecnológica y científica, mezcla que caracteriza al cóctel subjetivo contemporáneo. Por su parte, el psicoanálisis tradicional no está mejor ubicado para poder afrontar estos problemas, a causa de su manera de reducir los hechos sociales a mecanismos psicológicos. En estas condiciones parece oportuno forjar una concepción más transversalista de la subjetividad que permita responder a la vez de sus colisiones territorializadas idiosincrásicas (Territorios existenciales) y de sus apreturas a sistemas de valor (Universos incorporales) con implicaciones sociales y culturales.
¿Deben considerarse las producciones semióticas de los mass media, de la informática, la telemática, la robótica, al margen de la subjetividad psicológica? No lo creo. Así como las máquinas sociales pueden ser ubicadas en el capítulo general de los Equipos colectivos, las máquinas tecnológicas de información y comunicación operan en el corazón de la subjetividad humana, no únicamente en el seno de sus memorias, de su inteligencia, sino también de su sensibilidad, de sus afectos y de sus fantasmas inconscientes. La consideración de estas dimensiones maquínicas de subjetivación nos mueve a insistir, en nuestra tentativa de redefinición, sobre la heterogeneidad de los componentes que agencian la producción de subjetividad.”

Félix Guattari
Caósmosis
 

 
Articulo publicado en
Abril / 2004

Boletín Topía