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Los congéneres trans

 

Contemplad, qué activo sigue siendo,qué bien se conservaen nuestro siglo el odiocon qué ligereza afronta grandes obstáculos.Qué fácil para él saltar, atrapar.El  mismo crea razones Que lo despiertan a la vida.Dicen que es ciego, ¿Ciego?Tiene el ojo certero del francotiradorY él sólo él, mira el futuroConfiado .(10)

El Colectivo Ovejas Negras (reúne al Colectivo  LGTB) se pregunta: “¿Es que una persona trans ‘no califica’ en Uruguay como ser humano?   En lo que va de este año, hay cinco personas trans asesinadas, todas con violencia, pero la última con extremo sadismo y violencia. Parecería que fue como un fusilamiento, luego quema del cuerpo y el esparcimiento de cenizas y huesos en el terreno, como dejando una marca. ¿Una marca de qué? Como dice Alfredo Grande, de ¿la cultura represora?’ “Se condena la sexualidad a los diferentes equipamientos disciplinadores que la cultura represora construye con prisa y sin pausa”  (Grande, 2008).

L*s trans  reúnen dos condiciones que las hace un blanco preferido por los atacantes: tienen dinero obtenido por la prostitución y es sabido que en las comisarías no las van a atender con seriedad, son  condiciones de  máxima vulnerabilidad. 

¿Es natural el orden de la cultura? L*s  pacientes trans al transgredir el orden de la cultura, interrogan su ‘naturaleza’. ¿La diversidad sexual  es una patología,  una elección de vida, o una variante de la sexualidad humana? ¿El travestismo  cómo lo definiremos?

¿Por perversión qué entenderemos? Quizás sea más apropiado pensar que la perversión es: el abuso sexual, la violación y la prostitución de menores.

Trans es la expresión de una identidad paradójica, para la cual la categoría de género resulta insuficiente. J.Butler (1) plantea que l*s trans cuestionan los modos de clasificación. Intentan separar el orden biológico del orden de la cultura. ¿Podría pensarse en un tercer género?  Deconstruyen la categoría de género. Para esta pensadora  el género es un factor no adscripto directamente a un sexo. Esto hace que surja la interrogación en la hipótesis de un sistema binario de géneros. A partir de separar sexo y género: hombre y masculino puede significar tanto un cuerpo de mujer como de hombre, y mujer y femenino puede ser tanto hombre como mujer.

La realidad cotidiana de l*s trans es muy difícil y penosa.

Pueden sufrir:   -            la expulsión de la familia de origen.

  •     la mayoría tiene bajos niveles de instrucción
  •     Más del 90% ejerce la prostitución como salida laboral

          Excluyente.

L*s trans es un colectivo que no tiene relato social.

En la calle son las que quieren ser.  Lo que significa que nuestra sociedad no ofrece un lugar para ellas.  En la calle se producen, organizan un espectáculo, y dicen, “es como un sueño”, “somos histriónicas”.

La vida de relación es muy reducida. Desde temprana edad sufren por no sentirse a gusto con el cuerpo que habitan. Razón por la que se repliegan en un mundo íntimo. No suelen disfrutar de su sexualidad. Cabe la pregunta, ¿cuál?

El  discutido DSM4, habla de ‘disforia de género’ y/o ‘malestar de género’, discutido como ‘norma clasificatoria’ de las enfermedades mentales.

En Suecia, donde las estadísticas son muy serias, se registra: que cada 30.000 adultos, hay un caso de  cirugía de varón a mujer, y y un caso cada 100.000, de  mujer a varón.

Esta forma de pensar hace caer la idea de que la anatomía es destino. .

Esther Newton escribe: “En su forma más compleja  (la trasvestida) presenta una doble inversión que afirma “Las apariencias engañan”. La trasvestida afirma “Mi apariencia ‘exterior’ es femenina, pero mi esencia interior (del cuerpo) es masculina.” Al mismo tiempo se representa la inversión opuesta: “Mi apariencia exterior (mi cuerpo, mi género es masculino, pero mi esencia ‘interior’ (yo) es femenina”. 

  • 3 dimensiones contingentes:
  • El sexo anatómico
  • La identidad de género                     disonantes entre los 3
  • La actuación de género

La subjetividad se construye en la relación con un otro en el interior de una cultura. De allí que los nuevos paradigmas que atraviesan nuestra actualidad producen efectos en la subjetividad. Este mal-estar se manifiesta  no solo a través de diferentes formaciones sintomáticas donde predomina lo negativo sino con un sujeto cuyo ser-estar plantea la necesidad de reflexionar sobre los instrumentos teóricos y clínicos con los que intentamos trabajar con ell*s. Cómo hacer  para ir del  Anti-eros a Eros en el encuentro del sujeto con su propio deseo.

Se hace necesarias algunas definiciones (aunque sean provisorias)

  • Transformismo: Cuando un sujeto se viste con ropaje femenino en algunas ocasiones aisladas pero sin perder en ningún momento su identidad masculina.
  • Travestismo: Cuando un sujeto se viste con el ropaje de género opuesto, pero sin renunciar a su identidad genital anatómica, lo que resulta por ejemplo en un sujeto con pene, que adopta aptitudes y apariencia femenina, pero que utiliza su pene como órgano activo (penetrar, masturbarse, etc.).
  • Transexualismo: Cuando un sujeto presenta la firme convicción de presentar un error biológico en cuanto a su anatomía y su sentir. Por lo tanto busca la extirpación genital.  

 El cambio en su nominación de hombre a mujer o vicerversa les da identidad. Por lo tanto para los transexuales no es cuestión tanto de sexo como de identidad. No hay significante estructural de la femineidad.

 En Uruguay hay unas 700 travestis (cifra obtenida de un equipo que está haciendo una investigación sobre los trans en Uruguay). La mayoría absoluta, con pocas excepciones trabajan en la prostitución. 

La Declaración de Córdoba sobre la Bioética (2008) señala:

“El acceso al sistema de salud para las personas y los pueblos del mundo es un derecho fundamental y una responsabilidad de todos, que no puede sufrir merma ni fragmentaciones arbitrarias que la subordinen a otros intereses. Asimismo reconocen la vulnerabilidad intrínseca de todo ser humano y la vulnerabilidad específica de algunos individuos y grupos, los cuales deben ser especialmente protegidos”.

Y esta declaración en cuanto a la salud mental, vale para todos los derechos de los seres humanos (vida, vivienda, salud,  trabajo, etc.).

La atención psicoterapéutica de pacientes trans implica de parte del terapeuta una actitud de antropólogo, intentando conocerl*s más como seres humanos y luego interrogarnos a nosotros mismos. Poner en tela de juicio nuestros saberes ‘naturalizados’ sobre los cuerpos y los géneros. .

Es necesario encontrar un camino para colaborar con est*s pacientes a  ganarle a la pulsión de muerte que l*s atraviesa, para que puedan  desarrollar sus aspectos más vitales así como fortalecer su red  vincular. Sostiene A.Grande para “los trans el presente  es una presencia aterradora. El porvenir es en el mejor de los casos, una hipótesis a confirmar.” “Saben que cooperan entre sí o l*s exterminan”. Algo así parece que está ocurriendo en nuestro país.

 Dani

Llega a consulta luego de  luego de ser expulsada de una comunidad terapéutica para el tratamiento de adictos. Estaba internada por consumo de pasta base. Se trata de una travesti de 40 años,  que tiene un aspecto muy discreto y cuidado.  Dani hubiese querido operarse, pero por ser HIV positiva no lo pudo hacer.

A pesar de que no debía pagar para concurrir a la consulta en el lugar donde la atendí, le costó iniciar el tratamiento y no lo pudo sostener por mucho tiempo. Creo que quizás se pueda unir a su ‘expulsión de la comunidad’. ¿Se habrá hecho echar?

Su expulsión fue por no respetar la prohibición de tener vida sexual con internados y en la comunidad.

La que llamó a pedir la consulta fue la hermana,  quien la ayudó a hacer los trámites para poder recibir este tratamiento.  Esta hermana era la que dirigía el grupo familiar. Según la opinión de los operadores de la comunidad donde estuvo internada, la hermana era  muy compleja. La vida de Dani  estaba siendo decidida por esta hermana.

Dani pertenecía a una Iglesia Brasileña de Umbanda.

Dani tenía un trabajo de administrativa, donde estaba con licencia por enfermedad. En su trabajo, era aceptada en su condición. Aparentemente no deseaba volver a ese trabajo . Su hermana hizo todos los trámites para que la jubilasen por enfermedad, lo que lograron. Ha ejercido la prostitución aquí y en el exterior. 

 

Los aspectos autodestructivos de Dani eran muy fuertes:

  • Consumo de pasta base
  • HIV positiva
  • Expulsada de la comunidad
  • Su no deseo de regresar a su trabajo administrativo.
  • Abandono de los procesos terapéuticos.

El trabajo psicoterapéutico con Dani

Quien decide realizar algún tipo de tarea con ell*s debe tener en cuenta este lugar-no lugar que tienen en la sociedad, en nuestro país.

Para mí como psicoterapeuta fue un desafío encontrarme con ella. No encontraba cuál era la forma con la que me tenía que dirigir a ella. ‘Ella’-‘él?. Lo que creo que es parte de su problemática. Creo que es útil quizás pensar, que no son mujeres ni varones, sino que tienen una identidad diferente: trans. En el caso de Dani,  el camino para ser ‘ella’ quedó trunco: ya que por ser HIV+ no se pudo operar. Y tampoco hizo el trámite de cambio de nombre ante el Registro Civil.

En la psicoterapia, intenté que Dani pudiera re-escribir su historia y convertirla en una fuente de potencialidad, de vida, de eros, ganándole a la pulsión de muerte.

Por momentos, sentía que era una psicoterapia de frontera, de extramuros, buscando que Dani tuviese un lugar de pertenencia, un grupo, alguna forma de trama intersubjetiva que le diera un cobijo.

Así, mi mirada clínica tuvo que ampliarse y al hacerlo, cuestionar los modelos conocidos, andar un camino incierto e inseguro.

Dani me ha interrogado,  ha interrogados las teorías, las ‘verdades establecidas’: sean éstas ideologías, sistemas axiológicos, creencias, juicios sociales, lo producido en lo transcultural.

Tenía deseos de trabajar con ella, pero no me fue fácil encontrar el camino psicoterapéutico. Creo que pocas veces,  llegan a la consulta. D.Sempol me decía est*s pacientes no soportan un proceso muy intenso de terapia.

Salvo cuando intentan operarse en el Hospital Universitario, que deben cumplir con ciertas entrevistas con psicólogos y psiquiatras.

Sostiene A.Grande “otra subjetivad es posible. Es decir, el pasaje de una subjetividad tiranizada por los mandatos, a una subjetividad liberadora de deseos. L*s trans son un colectivo con una afirmación diferente y deseante. El travestismo para este psicoanalista,  es un poderoso analizador de la sexualidad, tanto de la heterosexualidad como de la homosexualidad.  Abre la pregunta por el deseo como organizador del sujeto.”

 

 

Si tu sos de las personas como yo, que en la gente  confía,

Te pido que me leas, que me que escuches y

En la cabeza te tiene que entrar que

yo no le hice nada a nadie

,¿ por qué me tienen que maltratar, matar, quemar?   

 

 

Bibliografía.

  1. Butler, Judith: “El género en disputa. Feminismo y la subversión de la identidad”. Ed Paidos, 2007, España.
  2. Contreras, Mariana: “El último gesto, la muerte de tres mujeres trans” en Brecha del 20/4/12.
  3. Fernandez, Josefina: “Cuerpos desobedientes, Travestismo e identidad de género”.
  4. Grande, Alfredo: “La sexualidad represora”. Ed. Topía, 2008, Bs.As.
  5. Millot, C.: Exsexo.” Ensayo sobre transexualismo”. Ed. Catálogos, 1984.
  6. Raices Montero, Horacio J. : “Un cuerpo, mil sexos. Intersexualidades.” Ed. Topía, 2010, Bs.As.
  7. Reherman, C. “Leerlo no es vivirlo”. Textos escritos por internos de cárceles uruguayas. MEC, 2012.
  8. Sampson, Anthony: Etica, moral y psicoanálisis. Internet.
  9. Stoller, R.: “Dolor y pasión”. Ed. Manantial. 1975, Bs. As.
  10.  Szymborkska, Wilslawa: “El gran número . Fin y principio y otro poemas”. Ed. Hiperión. Madrid. 2010

 

 
Articulo publicado en
Noviembre / 2012

Boletín Topía