En el presente escrito realizo elaboraciones de la experiencia que tuve como residente de la Residencia Interdisciplinaria en Salud Mental Comunitaria (RISAMC), la cual se desarrolló en centros de salud (CdS) y en el Hospital Central de Reconquista (HCR). En mi tercer y último año tuve además la oportunidad de realizar una rotación en la localidad de Granadero Baigorria (GB), donde se encuentra el Hospital Escuela Eva Perón (HEEP), la misma tuvo una duración de tres meses (marzo, abril y mayo del año 2025) en dicho lugar pude integrarme al Dispositivo de Urgencias a cargo de residentes RISaM, atendiendo personas en situación de urgencia subjetiva.
Los consumos problemáticos, adicciones, son compulsiones, representan una problemática social, la cual incide en la subjetividad, por lo tanto, una problemática del yo
La experiencia de la residencia con el pasaje como trabajador de la Salud Pública, es algo que va a atravesar mis trabajos posteriores como profesional de psicología.
Mis paradigmas de referencia los extraigo del psicoanálisis, teniendo presentes los postulados clínicos principalmente de Sigmund Freud y Silvia Bleichmar (Psicoanalista argentina).
Quisiera con ello dar cuenta de lo realizado en mayor medida respecto a los hospitales donde estuve, analizando aspectos que refieren en principio a lo institucional – asistencial.
Considero también que las elaboraciones presentes puedan servir a la organización del servicio de la institución donde actualmente me encuentro (HCR) teniendo en cuenta que cada institución tiene sus particularidades.
Reflexionando sobre las experiencias vividas, estas me han permitido conectarme más de cerca con distintos aspectos del acontecer institucional – asistencial, procesar de otra manera lo vivido, movilizando comprensiones y afectos. En este sentido es que realizo la elaboración del presente trabajo.
El Hospital Escuela Eva Perón (HEEP) de la ciudad de Granadero Baigorria, se encuentra ubicado al sur de la provincia de Santa Fe. Se caracteriza por tener una de las residencias más antiguas, con más historia, emplazada ahí a partir de principios de los 90´. Si bien fue cambiando en su dinámica se sostuvo hasta la actualidad con el nombre de Residencia Interdisciplinaria en Salud Mental (RISaM).
Respecto a la rotación que realicé en dicho hospital (HEEP) la idea es describir mis observaciones en cuanto a su funcionamiento en el área de Salud Mental y plantear algunos interrogantes en relación al servicio que brinda, teniendo en cuenta: el funcionamiento en cuanto al área específica (Salud Mental), disposición espacial, lugar de internación, duración de las mismas, dispositivos de cuidado.
En la residencia del hospital gran parte de la carga horaria está ocupada por el dispositivo de Urgencias Subjetivas, el cual queda a cargo totalmente de residentes RISaM de todos los años. Esto es con un sistema de guardias de 12hs. todos los días, inclusive feriados.
Los equipos se constituyen por distintas disciplinas en grupos de 3 o 4 profesionales siendo 20 residentes, no siempre todos activos por distintos motivos como vacaciones o rotaciones. Las guardias se organizan a partir de cronogramas que los arma la jefa de Residentes (JP), los cuales conforman el equipo que tal día va a estar a cargo de la atención por guardia.
De martes a viernes las situaciones que llegan y el seguimiento posterior queda a cargo del equipo interdisciplinario que recibe la consulta. Las situaciones que llegan los fines de semana quedan a cargo del equipo del lunes, quienes son los que van a continuar la situación, pero es quien recibe también a los ingresos de Guardia Externa (GE) de ese mismo día.
Ahora si llega un paciente por un reingreso, cualquiera sea el día de la semana, este tendrá previamente ya un equipo de referencia asignado, quien va a continuar el proceso.
Sabemos que son importantes los vínculos que se generan con los pacientes para abordar las situaciones, teniendo en cuenta el contexto en el que emerge la problemática.
Los servicios actuales que se encuentran en el hospital se constituyen de diferentes formas: - un sector que es el de Cuidados Progresivos donde espacialmente se encuentra el área de Clínica Médica (CM), aquí se desempeñan profesionales de medicina donde trabajan conjuntamente con el Servicio de Enfermería; - un sector con el servicio de Maternidad y en otro lugar, Pediatría quienes también tienen un staff de Enfermeros y Médicos especializados. - En cuanto al sector de Salud Mental si bien existen especializaciones, no se dispone de un área específica en el hospital para internar pacientes con problemas de Salud Mental, los mismos en caso de necesidad de internación se los ubica en sala general.
Cabe agregar que es de mi conocimiento que, en provincias del interior, por ejemplo, en Formosa, existe un hospital que tiene un ala específica de Salud Mental donde se realizan internaciones.
El HEEP cuenta también con un Chalet de Salud Mental lugar donde se emplaza el servicio que está ubicado separadamente de la infraestructura mayor, lo mismo sucede con el Vacunatorio. En dicho Chalet de Salud Mental funciona el servicio de Atención Ambulatoria y dispositivos grupales como Taller de Radio, Espacio de Arte, Escucha Colectiva.
Los residentes RISaM están dentro de hospital. Su “salita” linda con aulas donde estudiantes de medicina suelen tener clases, a las que se incorporó este año los estudiantes de Psicología también para clases y exámenes.
El sector de la Guardia Externa cuenta con un Área Dedicada donde se toman otras medidas distintas a la sala y en la cual suelen ser alojados por breves períodos pacientes en observación transitoria.
En otros casos, siempre siguiendo el criterio del equipo interdisciplinario puede que dichos pacientes sean alojados en el sector Cuidados Progresivos (sala general) evaluando la posibilidad de que compartan habitación con otros pacientes. Siguiendo el criterio de que las internaciones no se cronifiquen, en consonancia con la Ley de Salud Mental 26.657, cap. 7 art. 15.
Actualmente en el HEEP y el HCR son atendidas también las adicciones abordadas como parte integrante de las políticas de Salud Mental. Se cuenta con el apoyo de la Agencia de Prevención de Consumo de Drogas y tratamiento integral de las adicciones (APRECOD).
Cuando el paciente se presenta en el hospital el esquema operativo es el siguiente:
Abordaje ambulatorio (entrevista, atención momentánea, atención primaria);
en caso que el equipo tratante considere una atención especializada (internación, atención ambulatoria continua) se realiza el inicio del proceso de admisión vía APRECOD;
una vez aceptado el paciente en la institución específica y avisada la concreción del ingreso, y cuando se da el egreso del paciente,
se puede continuar en un ingreso al hospital general para deshabituación.
Lo que se está planteando es un esquema de criterios generales no desconociendo las contingencias. Los consumos problemáticos que pueden estar dados por una ingesta masiva constituyen una urgencia que debe ser abordada interdisciplinariamente; en tanto que las deshabituaciones no constituyen una Urgencia en Salud Mental, como lo serían otros problemas asociados al consumo.
Se suelen dar situaciones en que el paciente se presenta espontáneamente solicitando una deshabituación. Las mismas pueden realizarse mediante internaciones programadas en un hospital general (el HEEP realiza este trabajo).
El fundamento de la internación es por el hecho de que el paciente pueda desarrollar un síndrome de abstinencia ante la interrupción repentina del consumo.
El acto voluntario o involuntario del paciente con consumo problemático con respecto a la internación, plantea otra contingencia que hay que abordar teniendo en cuenta la singularidad del sujeto intentando en la medida de lo posible ir ordenando el proceso de atención en función de las variables intervinientes.
Aquí se abre la posibilidad de repensar la estructura psicopatológica del paciente con consumo problemático.
Los consumos problemáticos, adicciones, son compulsiones, representan una problemática social, la cual incide en la subjetividad, por lo tanto, una problemática del yo.
Desde una mirada multicausal: situaciones o acontecimientos traumáticos en la historia del sujeto (cuestiones sociales, vivencias individuales), pueden causar una desestabilización que incrementa tensión y sufrimiento dejando al sujeto indemne con riesgo para sí mismo o para terceros. Se producen en su aparato psíquico desestructuraciones que afectan las defensas perdiendo el sujeto la capacidad de controlar sus acciones o sea posibilidad inhibitoria. Hay una exacerbación de las intensidades energéticas que no logran decurso anímico mediante lo simbólico por un desmantelamiento yoico que impide la posibilidad del funcionamiento defensivo.
La compulsión es por definición acto, es acción en el mundo, el pasaje al acto está motivado por un incremento de la excitabilidad generando tensión intrapsíquica, deja inerme los diques que podrían llevar a la defensa. Hay una pasivización del sujeto frente al embate de su estado tensional (pulsional) que rompe la pregnancia de la vida cotidiana del mismo.
A partir de las observaciones y reflexiones precedentes se impone la siguiente pregunta, ¿cuál es la lógica con respecto a los cuidados referentes a las personas que tienen un padecimiento de Salud Mental que llegan al hospital realizando una consulta? Los pacientes que llegan a una guardia presentan en general una situación de Urgencia o Emergencia frente a una determinada situación lo que hace necesario que se pueda brindar la atención requerida y especializada en el momento adecuado. La misma puede revertir el carácter de transitoria con la necesidad de derivación a un centro más específico.
La institución de referencia tiene su método de organización de la demanda que implica un triaje en primera instancia. La primera consulta la realizan residentes de la RISaM, acá no interviene el Servicio de Salud Mental a menos que se lo convoque. Ésta primera consulta es una “puerta de entrada” para la atención y los cuidados. Los residentes evaluarán el criterio de internación en caso de que sea necesario o si será evaluado posteriormente sin necesidad de que quede en el hospital en observación.
Las lógicas de cuidados tienen como sustento un trabajo interdisciplinario, muchas de las problemáticas que llegan al hospital son de alta complejidad por la involucración que tiene el aspecto social lo que implica la necesidad de la interdisciplina con Trabajadores Sociales.
En cuanto al tema de la internación en caso de que sea necesario en el hospital se plantea la pregunta: ¿cómo se constituye la internación que brinda la RISaM?
Para pensar en la existencia de un área específica de Salud Mental debemos tener en cuenta: el aspecto legal, los recursos económicos, el régimen o estatuto del hospital.
La RISaM del HEEP es también un servicio de internación, pero no está constituido como los demás, y no cuenta con una guardia permanente.
Las internaciones no se realizan en un espacio que implique intimidad, privacidad, contención específica, si bien son de índole temporal a los fines de que no se cronifique, Ley de Salud Mental n° 26.657, cap. 7, art. 15.
La idea no es que el hospital tenga una sala de internación para crónicos, sino que ante la Urgencia por ejemplo ciertas compulsiones que tienen tendencia al acto, adicciones, intentos de suicidio, delirios, donde es necesario mantenerlos en observación y atención más específica se requiere un espacio habilitado para esta situación.
Se pensó lo espacial como lugar de brindar una atención y contención y no como un espacio de segregación y discriminación y también pensar la posibilidad de que manera incide en la subjetividad del paciente. Considero que son temas importantes y necesarios retrabajar desde lo psicológico, no obstante, implican una serie de requerimientos necesarios a trabajar con los sectores participantes.
Un aspecto a pensar es tener en cuenta los determinantes sociales que intervienen en la salud, los cuales son multidimensionales y su abordaje deben darse no solo entre varias disciplinas sino también con distintos sectores del gobierno (interdisciplinario e intersectorial). Desde la política económico-social no podemos (y hablo en plural) desestimar las medidas del Gobierno Nacional ya que nos atraviesa a todos: institución, profesionales y pacientes.
El campo de la salud se configura sobre un entramado de relaciones y fuerzas en torno al objeto salud-enfermedad-atención-cuidado. En este ámbito los actores expresan sus intereses, generan disputas por la distribución de recursos, se juegan ideologías, posiciones éticas y morales, al tiempo que se estigmatiza, se deja por fuera y desestima el rol profesional.
El Gobierno Nacional ha establecido que las RISaM no serán financiadas por el mismo, quienes empiezan a formarse con este sistema de residencias no serán más residentes del RISaM, sino que éstas se caracterizan por ser lineales para cada especialidad. La propuesta del Gobierno Nacional de cambios ha producido expectativas inquietantes que abre todo un colectivo de luchas (que me atraviesa). Pero la problemática es más amplia y tiene que ver con el vaciamiento de los hospitales públicos de nuestro país que afecta también a los residentes. Una serie de modificaciones de la normativa y de recortes en los cargos que repercute no solo en quienes trabajamos en Salud Pública sino también en usuarios de los servicios y las posibilidades de acceso.
La Ley de Salud Mental n° 26.657 promulgada en el año 2010 establece en el capítulo 11, art. 41, la cooperación técnica, económica y financiera por parte del gobierno nacional destinando un 10% del presupuesto a la Salud Mental. En el año 2024 la inversión fue del 1,82% y sigue bajando.
Se hace necesario entonces replantear cuestiones que nos atraviesan, no obstante, los tiempos de crisis, la responsabilidad, solidaridad y compromiso hacen que se pueda seguir retrabajando interdisciplinariamente situaciones de abordaje de asistencia con una perspectiva clínica. Es decir, posicionados como profesionales abocados y comprometidos y desde el deseo humano de brindar acciones de cuidado hacia quienes se encuentran en situaciones de vulnerabilidad subjetiva. Nos referimos a un accionar profesional ético y humano hacia aquellos pacientes con dichos padecimientos. Parafraseando a Silvia Bleichmar (2014), sabemos la dimensión de sufrimiento que tienen estas problemáticas, de otro modo no nos convocarían de tal manera.
En los tres lugares que trabajé y que mencioné en la introducción, mi rol disciplinar como Psicólogo ha sido poder escuchar, contener y sostener atendiendo al punto de Urgencia Subjetiva (angustias, miedos, pasajes al acto, ignorancia, indolencia, desconexión, desafecto, falta de empatía, abusos, suicidios), atendiendo la edad del paciente y las distintas formas de visibilizar de parte del mismo su problemática: negarlo, no reconocerla, registro de la gravedad, riesgo de la misma.
Desde una postura de escucha y comprensión psicoanalítica estar atento a las vulnerabilidades tanto psicológicas como sociales. La perspectiva es no perder de vista dos premisas que están en el centro del Psicoanálisis (que se olvida con bastante frecuencia) en primer lugar mantener la “acogida benevolente” que implica no enjuiciamiento ni culpabilización; y de no precipitar conductas que lo subordinarían a una pasividad traumatizante.
Esta estrategia de atención primaria de la salud, garantiza las puertas de ingreso al sistema de salud en un primer nivel y la posibilidad de confiar en un segundo y tercer nivel
ada la situación de emergencia angustiante del paciente se tiene en cuenta que su yo no dispone de redes simbólicas (y que tal vez fallidas desde antes) lo precipitaría a un anudamiento patológico.
La técnica no es analítica en sentido estricto, pero sin embargo el modo de posicionarme ante el sujeto pertenece al método analítico cuyo objetivo es además permitir la instalación de una transferencia positiva.
“La ciencia moderna no ha producido aún un medicamento tan tranquilizador, tan eficaz, como lo son unas pocas palabras bondadosas” (Sigmund Freud).
En este primer nivel de atención, la demanda de la misma se lleva a cabo con la presencia del médico residente, del servicio o profesional autorizado (TS, Enf., etc.) en relación con la problemática del paciente, quienes apoyarán en la resolución de los problemas de mayor complejidad. Esto permitirá evaluar conjuntamente tanto la sintomatología, la posible estructura subyacente y la orientación terapéutica.
Si la problemática es aguda y puede resolverse en algún nivel de atención, o varios, en pocos encuentros es decir que será transitoria y ambulatoria, necesidad de medicación, de internación transitorias (para observar evolución), y posterior alta, la necesidad de controles periódicos o posteriores a los fines de evaluar la evolución del paciente sin necesidad de internación y/o posibilidad de abrir un espacio terapéutico psicológico.
En tanto, cuando la problemática obedece a estructuras psicopatológicas definidas y crónicas surge la necesidad de una continuidad en términos de especialidades y disciplinas involucradas y de una acción longitudinal a lo largo del tiempo.
En cuanto a la orientación terapéutica se considerará no solamente en relación con la sintomatología sino también con la posibilidad de que sea llevada a cabo, por ejemplo, en el caso de las violaciones intrafamiliares quizás vivan cinco personas en una misma habitación. En estos casos una Trabajadora Social podrá recurrir a la Ley y ver por ejemplo en el caso de que sea un niño que persona pueda hacerse cargo del mismo. En muchos de estos casos la madre es cómplice otras veces no. Es algo que podemos llevarlo a un consultorio y en casos de resistencia es necesario intervención de la trabajadora o el profesional de Trabajo Social que permita indagar con qué recursos se cuenta.
Esta estrategia de atención primaria de la salud, garantiza las puertas de ingreso al sistema de salud en un primer nivel y la posibilidad de confiar en un segundo y tercer nivel, ya que la continuidad puede ser para algo puntual o para un tratamiento y seguimiento de enfermedades crónicas que requieren prolongación a lo largo de la vida.
El desafío que me presentó esta experiencia es profundizar en nociones que permitan construir una comprensión multidimensional del objeto salud – enfermedad.
Se hace necesario puntualizar aspectos relevantes: en primer lugar, poder pensar la salud pública inserta en la cultura y no como algo exterior a ella, las maneras en que se viven los síntomas, los signos, las enfermedades, las discapacidades e incluso la muerte varían sustancialmente en cada lugar, contexto y momento histórico. Por lo tanto, difieren las explicaciones, interpretación de las manifestaciones, los tratamientos, el impacto en la vida familiar y comunitaria, los niveles de contención o de rechazo social y la experiencia de las personas afectadas.
Como herencia de las ciencias clásicas y modernas existe una fuerte tentación a la universalidad de los diagnósticos y a poner etiquetas, y esto afecta a las formas en que se construye el conocimiento en el área de la salud y de la enfermedad simplificando la realidad a través de explicaciones reduccionistas (positivista) de los fenómenos en general. La formación académica ha acompañado este proceso sectorizando por áreas o disciplinas la realidad, formando especialistas en una disciplina y desmotivando el análisis complejo e interdisciplinario. En contraste con esto Edgard Morin (2003) creador de la teoría de la complejidad en las últimas décadas del siglo XX, expresa que vivimos bajo el imperio de la disyunción, reducción y abstracción (a esto lo llama paradigma de la simplificación - positivismo). Considera que lo que ha sido separado en partes debe juntarse, ya que los problemas reales son multidimensionales.
El análisis de la complejidad, requiere una serie de principios:
- Dialógico (considerar las contradicciones).
- Ecologizado (poner en situación con el entorno o ecosistema).
- Lógicas holográficas (ver las partes siempre en relación con un todo y viceversa)
- Retroactividad o retroalimentación (el efecto repercute sobre la causa).
Sobre esta base de principios podemos considerar la salud – enfermedad – atención como un proceso que integra la unidad bio-psico-social, considerando la diversidad de particularidades de cada individuo y su entorno (contexto histórico social).
En el campo de la Salud Pública (tema que me compete) la salud – enfermedad es interdependiente de actores, tensiones, fuerzas, instituciones y poder, además de ideología y valores. Es decir, como se piensan y desarrollan prácticas para mejorar la salud de la población sobre la base de este juego de fuerzas interdependientes. Si el apoyo viene solo del sector Salud siempre será incompleto, ya que el proceso salud – enfermedad – atención se encuentra multideterminado por situaciones que exceden a la salud. Los determinantes sociales en salud son multidimensionales, su abordaje debe darse entre varias disciplinas y sectores del gobierno (interdisciplinario e intersectorial).
Intento puntualizar estos dispositivos, los cuales algunos se llevan a cabo (como lo describo en el punto de Observaciones y Reflexiones) y otros son señalados como posibles proyectos a futuro.
He observado la importancia de tener organizados dispositivos de derivación que se constituyan en un equipo de conducción y coordinación y que permitan al paciente el acceso para conseguir la atención que necesita. En rasgos generales:
Centros asistenciales cercanos al domicilio del paciente y que además se da la posibilidad de una comunicación entre profesionales.
Lugares posibles de derivación.
Dentro de los dispositivos se sugiere a modo de expansión para la atención: abrir espacios de interlocución y acompañamiento, es decir, propiciar espacios grupales de conversación, coordinado por especialistas y por psicólogos. La grupalidad, la participación, la interacción, generan otros lazos, tramas de confianza. Encuentros grupales (según la patología dominante) que deberán sostenerse en el tiempo, atento a las ideas y representaciones de cada integrante del grupo, que, de lugar a las dudas, temores y angustias, que generan los temas: adicciones, suicidio, violencia familiar y sexual, obesidad.
Con estos grupos específicos se tendrán en cuenta las edades, las particularidades del contexto y derechos y también poder trabajar la “vuelta a la normalidad”.
Otra propuesta en relación con la anterior es el trabajo conjunto con la familia cuando la situación lo habilita o sea un grupo de adultos o red de adultos que en su actitud y disponibilidad ofrece bordes ante el desborde, palabras, encuentros para estar cerca o juntos.
Poder pensar en conjunto cómo actuar ante una de las reacciones nada infrecuentes sobre todo cuando los adultos a cargo puedan sentirse asustados por la angustia y el desborde. Implica entender los tiempos necesarios para la elaboración de las situaciones a nivel colectivo e individual. Compartir estas cuestiones supone un modo de prepararse y elaborar aspectos de situaciones ya acontecidas y además funcionan como prevención.
Otro dispositivo: asesoramiento legal. Derivar a instituciones que puedan dar información de cómo proceder legalmente ante situaciones específicas.
Otro dispositivo: tener un listado de instituciones, de nombres necesarios en disponibilidad.
Dentro de los dispositivos es importante tener en cuenta los espacios tanto a nivel individual como grupal, estar atento a ciertas actitudes que se naturalizan en centros asistenciales públicos y que se encuadran en lo que llamamos prácticas violentas: tales como falta de espacios específicos para respetar la intimidad del paciente o su privacidad en el momento de la atención y consulta, por ejemplo la presencia de varios profesionales, banalización del sufrimiento, manipulación para pagar prácticas gratuitas en hospitales públicos, relatos de peregrinación para buscar atención, autoritarismo profesional, entre otros.
Dentro de los dispositivos es importante los recursos humanos, con respecto al personal de salud, tanto en cantidad como en calidad lo que implica la formación profesional y a la capacitación permanente.
La educación permanente es una propuesta que permite actuar sobre el trabajo en salud de manera reflexiva con la participación de los trabajadores especialmente sobre el trabajo que día a día desafía con nuevas demandas la atención y cuidado. Esto es lo que hago a medida que transito la experiencia como residente RISaMC.
El gran desafío de los profesionales de la salud es poder incorporar la idea de lo que saben sobre un síntoma o enfermedad no es un saber completo
Lo cual permite una calificación de la fuerza laboral en los servicios de salud basada en la problematización del conocimiento práctico para repensar la propia acción. La reflexión sobre el trabajo realizado abre el camino para el cambio de acciones que permitan encarar el fenómeno observado, para imaginar alternativas para producir cambios y está enfocado en los espacios de trabajo (aquí y ahora) de los profesionales y trabajadores de la salud.
Formación profesional: estudio de grado y posgrado con modelos innovadores en salud. Tanto en la currícula como en la metodología, vinculados a la salud comunitaria.
El gran desafío de los profesionales de la salud es poder incorporar la idea de lo que saben sobre un síntoma o enfermedad no es un saber completo. Es necesario articular con otros saberes para llegar a pensar en términos de totalidad. De esta manera complejizarán el problema (lo contrario es reducirlo a la variable biológica), es así cómo se produce un trabajo interdisciplinario.
“Lo simple no existe, solo existen simplificaciones” (G. Bachelard, 1948).
Patricio Roibón, Psicólogo
roibonpatricio [at] gmail.com
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