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LAS INSTITUCIONES Y LAS VIOLENCIAS

 

Este texto fue publicado en Topía revista N° 26/ agosto de 1999. El mismo es una reelaboración de un trabajo presentado en el Colleque du Collège de Psychanaystes de France, “Violences et Subjetivation” en Octubre de 1992.

INTRODUCCION

Trabajando en instituciones públicas italianas, (sean servicios hospitalarios, o en equipos comunitarios) comenzaron a surgirme algunos interrogantes alrededor de las formas que podría adquirir la violencia y sus significaciones. Esa violencia aparecía como actos o fenómenos violentos más o menos enmascarados, dados como naturales, en los comportamientos institucionales.

Comencé a prestar atención especialmente en los momentos de "impasses", o cuando la fuerza de esos actos era tan grande como para impotentizar los equipos.

El hilo conductor de mi trabajo será partir de los casos concretos de supervisión para pensar las nociones de violencia e institución.

I)Algunos casos de violencia en los equipos de trabajo

Hay una circunstancia que surge con frecuencia en el vínculo del equipo conmigo, cuando se comienzan a esclarecer las condiciones de trabajo. Cómo trabajan ellos con sus pacientes y cómo trabajarán conmigo. Es decir, los diferentes encuadres de trabajo. Allí se suscitan acaloradas discusiones y controversias, entre las cuales transitan los fantasmas de pérdida de libertad y de espontaneidad. Eran los mismos profesionales que me habían demandado una intervención centrada en la reformulación de sus labores cotidianas. En su artículo sobre el encuadre psicoanalítico, J. Bleger ([i]) dice que siempre hay dos encuadres que juegan simultaneamente, el "que propone y mantiene el psicoanalista, aceptado conscientemente por el paciente, y el otro, el de su mundo fantasmático que en el encuadre proyecta el paciente". Aquí la problemática se ubica en un doble plano; el vínculo del equipo conmigo y el de la relación de los pacientes con ellos.

Aunque el equipo reconozca que el instalar un dispositivo que establece las condiciones posibles de su trabajo les proporciona una cierta "tranquilidad", una salida del "caos institucional" (sentirse "menos invadidos", "menos sobrecargados"- todas expresiones de ellos, a los cuales agregaría "sentirse contenidos"-), lo mismo insistían en que había sido violenta con ellos. Al ajustarse a eso que enunciaba, ellos se sentían "obligados" también a "ajustarse" a lo que se comprometían con los pacientes, por ejemplo cumplir las condiciones del contrato terapéutico.

Les señalé en varias ocasiones que lo que se sentía como violencia de mi parte era la toma de conciencia de las diferencias fundamentales entre sus relaciones de familiaridad y sus relaciones institucionales.

Sin poner ahora en discusión la función del setting en la institución y sus múltiples vínculos, por momentos, en las reuniones de equipo, los profesionales trataban de colocarme en una situación contradictoria.

Surge así una dialéctica intertransferencial, entre las transferencias del equipo conmigo y las transferencias de los pacientes con el equipo, lo que va construyendo un escenario imaginario, en el cual por momentos el equipo se comporta como los personajes y los pacientes, autores de un argumento inscripto en varios registros y que dan como resultado esos juegos transferenciales.

Lo enunciado mostraría la complejidad en la cual nos encontramos cuando tratamos de pensar la violencia en la institución, al intentar recortar esos actos o fenómenos violentos cotidianos. Esto conlleva a que no se pueden atribuir las resistencias solamente a individuos aislados, ya que sería el resultado de una red de vínculos, que se oponen al libre tránsito de la palabra.

El primer caso es el que el equipo ha llamado "il violentatore", término que podríamos traducir al castellano como ardiente, apasionado y vehemente a la vez.

Dos terapeutas del equipo materno-infantil de la U.S.S.L. (Unidad Socio-Sanitaria Local), de una región situada al centro de Italia, me presentan el caso de un niño de 8 años, en adopción provisoria, la demanda de "presa incarico" (*) les llega a través de los responsables de dos instituciones. El director de la escuela elemental, en la cual el niño cursa el 2do grado, y el Juez del Tribunal de menores encargado de las adopciones.

Algunos datos: los padres adoptivos (que tenían ya dos hijos: un varón de 12 años y una niña de 7) habían hecho un pedido de adopción al tribunal, siguiendo la praxis normal. Este pedido incluía la elección del país de origen del niño. Después de 6 meses reciben una respuesta afirmativa. Ambos parten y regresan a Italia con el niño. Tiene la misma edad de su hija menor. Los padres se apresuran a inscribirlo en la escuela, y entra en la misma clase de su hija, cuando faltaban 3 meses para finalizar el año escolar.

El niño es inteligente y vivaz, rápidamente habla bien la nueva lengua y va aprendiendo a leer y escribir. Después de las vacaciones, cuando el niño regresa a la escuela, se muestra muy inquieto y agitado, no soporta quedarse en su clase. Su actitud era "transgresora", no aceptaba las condiciones normativas de la escuela. Salía de su clase, que está bajo la responsabilidad de una maestra, para ir a la de un maestro. Este le permite quedarse para hacer su trabajo. El niño visiblemente se calma. Paralelamente su hermana adoptiva, que está también en su misma clase, dice que siente nostalgia y quiere ir a buscarlo, lo que realiza en varias ocasiones.

Esto provoca una inquietud en los otros niños; una mezcla a la vez de curiosidad y preocupación. La directora primero, y el terapeuta después, le preguntan por las razones del cambio de clase. El niño dice que se siente mal, porque su madre "habla mucho y fuerte", y que él quiere volver a su país de origen.

Durante la reunión habitual de los maestros, la maestra del niño expresa su descontento, en tanto que el maestro dice que dejen al niño en paz.

A causa de su molesto comportamiento, los padres de los alumnos piden que se haga una reunión con la directora y los maestros. La directora decide consultar al juez encargado de la adopción. Este convoca a una reunión con uno de los profesionales del equipo encargado del caso de adopción, con los padres adoptivos y con el niño. Este expresa su deseo de volver a su país para ir a buscar al hermano gemelo. Esto conmueve y confunde a los presentes. Comienzan a discutir sobre si es o no necesario ir a buscar al "gemelo".

Los terapeutas cuentan que reciben llamadas de los padres de los alumnos y de otras personas de la comunidad que no conocen al niño. Aún de antiguos pacientes del servicio. Todos preguntan por él.

Los padres adoptivos vienen muy angustiados al servicio. Cuentan que quieren expulsar al niño de la escuela. Parece que los padres de sus compañeras expresan temor por sus hijas. Insinúan sobre  posibles "intenciones" del niño. Suponen que podriamos encontrarnos frente a un "violentatore", y que ellas estarían en peligro "sexual". Recordemos que no tiene más de 8 años. También la familia adoptante realiza aisladamente comportamientos extraños.

Cuando los terapeutas relatan el caso, hay en el equipo un clima de ansiedad y de confusión. Miradas de sospecha y críticas sobre lo que deberían haber hecho los terapeutas encargados del caso. Ellos también tomaban partido por unos u otros, en un clima de violencia regresiva. El espacio de la supervisión se había convertido a su vez en un "campo de batalla", donde me pedían perentoriamente que resolviera la situación.

Se encontraban no solamente amenazados e "invadidos" por esos "otros", sino que dentro del grupo se sentían en peligro, violentados.

Desplazamientos, vínculos fragmentados, representaciones desdibujadas, sin contornos, normas no respetadas, angustias, desconciertos, falta de referencias: todo había atravesado la puerta del servicio, paralizando al equipo e inhibiendo su capacidad de reflexión.

En este encadenamiento de atravesamientos institucionales y pasajes al acto, las respuestas que podamos dar dependerán de la interpretación de la situación. De tener en cuenta los diversos elementos que constituyen una trama de relaciones de una gran complejidad.

En este caso la línea de interpretación elegida trataba de reestablecer las separciones necesarias que permitieran salir del caos y de la indiscriminación en la que se encontraba el equipo. Los dos elementos que se habían anudado eran lo institucional y la violencia. Esos comportamientos violentos provenientes de lo social son también engendrados por la misma institución. Institución y violencia son nociones inevitablemente entrelazadas, una toma sentido por la otra y viceversa. ¿Qué significa esta puesta en juego reciproca?

II)Repensar las Instituciones hoy.

Estos últimos tiempos la noción de institución ha sido repensada desde perspectivas diferentes, como intentos de esclarecer sus múltiples significaciones, las cuales van ligadas a su función social y a nuestra subjetividad.

La institución puede ser considerada:

1) Como red simbólica.

La dimensión o red simbólica es una estructura socialmente sancionada, como el sistema lingüístico.

En nuestro trabajo es interesante observar el lugar importante ocupado por los rituales. Estos son vividos como naturales y son precisamente engendrados por las circunstacias históricas y sociales de cada cultura. En esta red simbólica se sitúan las prohibiciones y el conjunto de normas que tienen que ver con los comportamientos sociales.

¿Cómo se puede ver en el caso anterior?

Después de las vacaciones, esos "padres activos" que querían una inserción rapida del niño, deciden bautizarlo. Para la ocasión hacen una gran fiesta, e invitan a muchos conocidos y amigos. A lo largo de las supervisiones descubrimos que la sintomatología antes descripta y acentuada al recomenzar la escuela, coincidía también con el ritual religioso. El equipo comienza a reflexionar sobre la función del ritual religioso. Aparece como uno de los puntos culminantes de la violencia de inserción cultural que "despoja" al niño de su primera infancia y de su primitivo lugar de pertenencia. Violentamente se le dice "sos otro". ¿Esto produjo el pedido del "mellizo imaginario" (**) como el otro viviente que estaba allá y que no había venido con él? También podría ser alguien existente en la realidad. Todas estas reuniones de padres, del juez con los otros colegas, etc., hacen que el niño se vaya transformando en un "caso comunitario".

Todo el mundo "para la oreja" y vemos cómo se va organizando, poco a poco, una imagen comunitaria deformada del niño. De lindo, simpático, conversador y activo, se convierte en alguien molesto, perturbador y transgresor. Una pareja, al verlo, exclama: "Ah sos vos?...” Y, acariciándolo, comentan entre ellos: "no es al monstruo que habíamos imaginado".

Podemos pensar que en él se han depositado y concentrado varias violencias sociales. La del país de origen que ha hecho posible su exclusión, produciendo su desafiliación; la de los miembros de la comunidad que recibe -con una mezcla de fascinación y rechazo- a "ése pequeño extranjero", mensajero de novedades, proyectando sobre él sus propios fantasmas originarios, sus propios prejuicios y resquemores.

II) Como lugar visible:

En este sentido se considera la institución como el establecimiento, un lugar en el cual se dan los intercambios y se organizan los comportamientos entre sus miembros, en relación a ciertos objetivos. Es el espacio de la negociación. Es desde donde deben partir las estrategias de trabajo.

El tipo de intercambio entre los sujetos se acompaña de una comunicación pensada en términos de mensajes informativos. Las modificaciones estructurales se realizan teniendo en cuenta el mapa del organigrama.

III) Como dimensión imaginaria:

La institución se ofrece como el teatro donde se jugará la "otra escena". Espacio imaginario donde discutirán, reirán, se enamorarán, se odiarán, los fantasmas de los sujetos que en ellas transitan. Escenas tramadas con lo no dicho, con los olvidos, con los deseos, con aquellas ilusiones que esperan ser confirmadas. Espacios de proyección cuya geometría hace que cada "yo" esté en otro lugar - los espejos se multiplican - y donde se espera reencontrar a aquel que falta en el mundo interno.

Veamos esto con otro caso. Se trata de un niño que llamaré "el esloveno".

Un padre pide una entrevista al servicio materno-infantil de la U.S.S.L. (unidad sanitaria), de una región situada al Noreste de Italia. La misma se realiza dos días después, con el padre, la madre y el niño. Los padres relatan que fueron advertidos por la escuela, porque su hijo mayor, de 6 años de edad, se mostraba revoltoso, irritable y ansioso. Informan que su hijo presenta también enuresis. Se decide hacer una serie de entrevistas familiares incluyendo también al hijo menor (de 2 años y medio).

En el curso de estas entrevistas aparecen algunas problemáticas:

El padre proviene de una familia modesta, del sur de Italia, y llegó al norte -según él- "escapando de un desengaño amoroso". La madre proviene de una familia de un nivel medio-alto, es profesora de educación fisica, militante feminista de izquierda, desde el 68 hasta la actualidad. Su marido, más joven que ella, es maestro de niños discapacitados. La madre había decidido enviar a su hijo a una escuela en la que se habla y aprende esloveno. Nadie en su familia conoce ese idioma. Después, los padres se encuentran en la obligación de aprenderlo, con la dificultad fácil de imaginar. El esposo fracasa en su primer intento y debe recomenzar. El más pequeño inicia su jardin de infantes también en ese idioma. Habitan en un lugar de frontera entre Italia y la ex-Yugoeslavia. En 1968, ser esloveno o hijo de esloveno, allí, significaba tener una identidad de izquierda. (Tito, lider en aquellos tiempos, representaba el "padre de la patria").

A partir de las entrevistas y del trabajo de supervisión, surgen una serie de interrogantes.

¿Qué es lo que había llevado a esta señora a trasformarse en la promotora del cambio de la lengua dentro de su grupo familiar? Una primer hipotesis: la guerra de Yugoslavia conmueve la red de "filiaciones ideológicas", que transitaba por una doble via, la de las representaciones sociales y la de las representaciones familiares. Aclaremos que muchos italianos, a los 5 años, se ven confrontados a un pasaje lingüístico del dialecto regional a la lengua italiana. El cual puede ser interpretado como una ampliación de la inserción y una reestructuración de la red de identificaciones (su "identidad"). Extensión de la vida familiar a lo social.

En este caso es llamativo que la madre elija para sus hijos una lengua -idealizada- que no pertenece ni a su contexto social ni a su familia de origen. Tal vez la ilusión de la madre es que sus hijos se comuniquen en el contexto social de sus sueños, el lugar de su utopía. Como si ella transfiriera sobre sus hijos su deseo de una doble salida: de la represión familiar y de la opresión social.

Su "invención" es una salida para salvarse del medio exterior que desajusta y desorienta con sus conflictos. Además es una manera de preservar la continuidad de su propia identidad teniendo una ilusión nostálgica de mantenerse ligada a viejas épocas. A los 20 años esta señora se va de la casa paterna, "dando un portazo", y luego de 20 años hace intentos reales para volver a su familia de origen. ¿Podría ser que la imagen de Tito la acompañara en el recorrido ideológico-político-subjetivo que ella efectuó, tanto en la salida como en la vuelta a la casa familiar y en la elección del idioma para su familia actual?

Este "edipo ampliado" o "doblemente inscripto" adquiere una especie de confirmación en una de las sesiones en que el marido expresa que no asistirá más, porque "finalmente entendió" que en su lugar debía venir su suegra. Una especie de reorganización familiar, de quiénes debían ocupar cada lugar en la terapia. A partir de esto ella pidió comenzar un analisis individual.

El equipo funcionó como familia invertida. A partir de los diferentes roles asumidos e interpretados por los miembros del mismo, se logró que la paciente recapacitara sobre su grupo familiar.

Esta sintomatología aparece en el grupo familiar justo después de iniciada "la guerra interna" en Yugoslavia, que desdibuja la geografía interna, y desencadena en ella fantasmas de aniquilamiento, produciendo su pasaje al acto (cambio de idioma para toda la familia). Pero esos fantasmas se veían reforzados por la muertes reales que se produjeron en esa región de frontera. ¿Colocando a su familia en la sociedad de "sus sueños" podría "salvaguardarlos" en un momento social de terror?

IV) Como proceso histórico:

En esta perspectiva consideramos la institución como un proceso dinámico de interrelación entre factores sociales, económicos, políticos y culturales. Como si la institución fuera seguida por una sombra, los procesos de institucionalización-desinstitucionalización.

Foucault decía "que no hay ‘prácticas’ sin cierto regimen de racionalidad". La institución hace que las ideas se realicen y no queden en la abstracción. Sigue Foucault: "Estas programaciones de conducta, son fragmentos de realidad, que inducen ciertos efectos de escisión entre lo verdadero y lo falso, en la manera en que los hombres se ‘gobiernan’ se ‘conducen’ a sí mismos y a los demás. La cuestión está en captar los efectos bajo la forma de acontecimientos históricos"([ii]).

Pero si las instituciones son esas "prácticas" reproductivas que presuponen las relaciones de poder y nos encontramos aquí con la sobre codificación de los saberes constituidos, ellos entran también a ser cuestionados frente a las viscisitudes político-históricas. Al interrogarnos sobre la dimensión de lo histórico, se entrelazan las historias del sujeto con lo social ([iii]).

En este proceso de subjetivación se inscriben las marcas que enlazan el sujeto a sus instituciones, pero también caídas que los desvinculan de ellas. En la institucionalización-desinstitucionalización las prácticas de filiación son puestas en evidencia al mismo tiempo que los efectos de "desafiliación" ([iv]).

La violencia que recorre la institución e impacta nuestra observación. Se liga a fenómenos no exteriores a los sujetos. Forma parte de las vivencias arcaicas del sujeto.

Es por esto que se hace difícil determinar el punto de partida de la interpretación, si partir del sujeto o del contexto.

CONCLUSIÓN

Las instituciones y las violencias configuran un nudo problemático y complejo que suscita constantes reinterpretaciones. La subjetividad ofrece los puntos de anclaje a la violencia. Los sujetos son portadores de esos actos violentos a causa de sus pertenencias institucionales, comenzando por su grupo familiar, y como ejecutores (no siempre conscientes) del acto o fenómeno violento.

En los dos casos la violencia social se "infiltraba" en los intersticios de la sujetividad. La sintomatología era la "señal de alarma" de la filtración y se apoyaba en sujetos, instituciones y comunidades. Era claro el "portavoz", pero no el paciente o la estructura "patológica". Los profesionales en los equipos deben afinar sus “antenas” en el afán de captar e interpretar los diversos hechos, las distintas determinaciones, siendo cómplices y reveladores al mismo tiempo.

En la supervisiones, los vínculos transfereciales e identificatorios entre los diversos sujetos (miembros de la familia, miembros del equipo etc.) revelaba un diseño en "tela de araña", tejida por estos vínculos que requerían verdaderamente de una cierta "cirugía" -al decir de Freud- diferenciadora.

Los sentidos de cada situación correspondían no sólo al presente sino la historia de los pacientes y a la historia de la institución que los acogía.

Las estructuras que se presentan actualmente en el campo clínico nos obligan a pensar transdisciplinarimente la complejidad de los conflictos y no ecuadrarlos simplemente en una clasificación psiquiátrica.


 

([i])   a)Bleger J.: Simbiosis y ambiguedad. Paidos, 1967.

       b) J. Cassances, "Le cadre et ses origines", n. 44 de Psychanalystes.

(*)    "Presa in carico": hacerse responsable del paciente.

(**)   La gemelaridad forma parte de uno de los temas que se encuentra de manera casi universal en la civilización indo-europea y en sus diversas prácticas culturales (mitos, fantasmas y ritos). Nos remite a los interrogantes sobre el nacimiento, los orígenes. El tema de los orígenes y del doble se encuentran en el centro de la problemática identidad-alteridad. En psicoanálisis se puso de relieve en el fantasma sobre los orígenes y en el tema del "doble" (Freud, Bion etc.). Esta doble articulación individual y social, vincula el sujeto a lo político-cultural.

([ii])     En Debate con los Historiadores. 20 Mayo, 1978. En Espacios Puebla ICUAP n. 1, 1982 México.

([iii])     G. Deleuze, "Foucault", Barcelona, Paidos, 1987.

([iv])           Castel - "Face à l'exclusiòn. Le modéle Français" sous la direcciòn de J. Donzelot. Ed. Esprit,          1991.

 
Articulo publicado en
Agosto / 1999

Boletín Topía