PSICOLOGÍA DE LAS MASAS E IDOLATRÍA: El analizador Maradona | Topía

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PSICOLOGÍA DE LAS MASAS E IDOLATRÍA: El analizador Maradona

 

Dedicado a mi amigo Alfredo Grande.

NO LO SOÑÉ...

Febrero de 1981, Hotel Iruña. Se alojaban muchos conocidos, y la mayoría de los equipos de fútbol que venían a jugar la Copa de Verano a Mar del Plata. Habían pasado Independiente, Gremio de Porto Alegre, River, la selección de Hungría. Y llegó el plantel de Argentinos Jrs, aún con Diego Maradona a sus servicios.
Hacía días había jugado para nuestra selección mayor en Uruguay. Ya era mundialmente conocido, desde el juvenil Japón 79’ (donde junto a sus compañeros, obtuvo con brillantez el primer puesto). Con veinte años, parecía ser uno más dentro de ese simpático grupo: el “Pinza” Vidal, “Tabita” García, el arquero Seria (que siempre nos desanudaba la corbata), Carabelli, Ereros, Olarán, Pasculli, Domenech.
Lo recuerdo diciéndome: “Te presento a mi ahijado!!! ”, mientras le pellizcaba las mejillas al bebé que tenía en sus brazos (el hijo de Domenech). Lo recuerdo diciéndonos, con absoluta complicidad, de “lo fuerte” que estaba cierta pasajera (unos cuantos años mayor que él y nosotros). Una muy apetecible mujer casada y con hijos, que seguramente nunca imaginó, quien estaba más que interesado en saber cual era su habitación. Recuerdo a Maradona tan resignado como nosotros, a no poder-tener-jamás- “algo”- con  semejante mujer.
En ese verano, lo conocí. Durante algo más de una semana, se hospedó en el hotel donde estaba teniendo mi primer trabajo. Me gustaba el fútbol, pero nunca fui obsecuente con nadie. Para un pibe de quince años, era una alegría estar viviendo esto. Igual, ni remotamente, se me ocurrió en esos días, pedirle una foto o un autógrafo. La gran sencillez de aquel incomparable futbolista, no daba lugar a que uno pasara a manejarse con él de esa manera. Por un lado, porque uno estaba trabajando. Pero más que nada, porque resultaba obvio que no correspondía molestarlo.
Hasta que las cosas dejaron de ser así.....
Por esa fecha, se estaba definiendo su pase a Boca, que finalmente se concretó por una cifra récord en la historia del fútbol argentino. Y fue en esos días que Argentinos Jrs paraba en el Iruña. Quiero contar especialmente, como me tocó vivir una tarde en que el hotel vió colmado su hall de entrada con periodistas de medios gráficos, radiales y televisivos de todo el país.
Por los tres ascensores, íban bajando los jugadores que salían rumbo al estadio mundialista. El micro los esperaba en la puerta. Cada ascensor era abierto por uno de los cadetes. Pasaban los jugadores, y esquivaban, sin dificultades, a las más de doscientas personas que repentinamente se congregaron allí, para fotografiar y entrevistar a la flamante adquisición del equipo que luego sería campeón.
El ascensor en que bajaba Maradona, me tocó justo abrirlo a mí. Nunca pude olvidar ese momento, porque no me había comportado así con él en los días previos. Abro la puerta -fueron unos pocos segundos, pero los sigo recordando en cámara lenta-. Sale, me agradece y pasa mi lado -cientos de flashes se comenzaron a disparar, cámaras de fotos y de televisión por doquier, gritos, exclamaciones, aplausos, evidentemente el hotel no estaba preparado para tanto, ni yo tampoco; hasta tal punto fue el impacto de ser, en ese momento, la única persona que estaba, exactamente, en el lugar intermedio entre un ídolo y la multitud, que sufrí una transformación... dejé de ser yo mismo, me transformé en “otro”... dejé de ser ese cadete respetuoso, ubicado y distante, y sin pensar, pasé a ser un fanático-. Me dirijo a Maradona y le digo: “Diego, sos un grande en serio...dejame darte la mano!!! ”. Me mira sorprendido, me da su mano derecha, y con fuerza, sostiene la mía con la izquierda (fueron décimas de segundo). Y avanzó como pudo -junto a tres compañeros y otros integrantes del cuerpo técnico que lo cubrían- abriéndose camino entre esa masa de seres humanos, que transmitía cada uno de sus pasos... para que los vea  todo el mundo.

VEINTICINCO AÑOS DESPUÉS...
“He escalado las más altas montañas,  he andado a través de los campos...solo para estar contigo...// He corrido, me he arrastrado, he trepado paredes...solo para estar contigo// Pero todavía no encontré lo que estoy buscando...”
(Todavía no encontré lo que estoy buscando, Bono Vox, 1987).

Durante años he contado esta anécdota. Antes, durante y después de estudiar Psicología. Tanto a docentes y amigos, como a otros compañeros de trabajo, colegas, alumnos, y hasta a algunos pacientes. Más allá del orgullo de haber vivido esto -que trato liberar de la transmisión oral- siempre me he preguntado que fue lo que ocurrió realmente, al sufrir la transformación recién descripta. Porque juro y aseguro, que a pesar de tener por entonces solo quince años, sigo sorprendido por el abrupto cambio de conducta que tuve en ese momento, en que me ví en el medio de un incipiente ídolo popular y una masa espontánea que lo rodeaba.
Lo que sigue, intenta una suerte de análisis e interpretación de aquello que tuve la oportunidad de experimentar, a la luz de los diversos estudios que se han realizado acerca de los ídolos, el fenómeno del fútbol y la psicología de las masas. Sin dejar de lado, el interés por la figura de Maradona, y de la particular sensibilidad con que seguí desde mi actual profesión, los diversos avatares con que la vida lo fue cruzando en estos últimos veinticinco años.

ACERCA DE LOS ÍDOLOS.

El Dr. Enrique Pichon Riviére, planteaba que el ídolo es un personaje necesario a nivel psicológico, en especial durante el proceso de desarrollo . En la medida en que permite proyectar deseos y aspiraciones del sujeto, cumpliendo una función de protectora frente al acecho de los miedos básicos.
La identificación con el ídolo brinda sentido de pertenencia a un grupo determinado. Y la adolescencia se desarrolla a través de un incesante intercambio de ellos, debido al contexto de crisis que todo adolescente vive, con la des-idealización de los padres.
El ídolo es algo más que un personaje determinado: es un rol social, cuya función consiste en asumir y gratificar aspiraciones colectivas. Cuanto mayor es la coincidencia entre estas aspiraciones y el sujeto-ídolo, más intensa es la adhesión que despierta. Si se llega a producir el más mínimo desajuste entre el rol adjudicado y el asumido, la idolatría muestra su reverso en una tremenda hostilidad.
Según Pichon, el adolescente no está capacitado para seleccionar los modelos que los mass media le aportan. No obstante, va adquiriendo un lenguaje propio para expresar su rebelión. A veces, por medio de sus ídolos, portavoces del orden distinto al que aspira.
En síntesis, los modelos de identificación se van desplazando gradualmente del ámbito de las familias, recayendo sobre los héroes de la cultura de masas, llamados a cumplir este rol de objeto idealizado. Así es que emergen figuras sustitutivas, que mediante mecanismos inconcientes se erigen en personajes míticos, tanto en el ámbito del arte, la política, la ciencia, o el deporte

EL FENÓMENO DEL FÚTBOL.

En un trabajo anterior , analizamos que es lo que subyace, más allá de la pasión de multitudes, generada alrededor del fútbol. Se mostró la función del juego en la constitución y sostenimiento del psiquismo, y en particular la atracción ancestral que el ser humano ha tenido, desde  todos los tiempos, por jugar con figuras esféricas. Analizamos a la esfera como símbolo histórico de la búsqueda de la perfección, e hicimos referencia a algunos autores que reflexionaron sobre esto, puntualizando en la singularidad del fútbol.
Se planteó la hipótesis, que acaso un elemento más que pueda contribuir al intento de explicar-sin dejar de lado el papel de los mass media- porqué el fútbol se ha vuelto “la” pasión de multitudes; quizá tenga que ver con la fantasía de “bajar” lo perfecto-esférico a la tierra. Y el heroísmo de esto, radicaría en poder ejercer momentáneamente el dominio de esta esfera, que formaría parte de lo divino, con la parte del cuerpo tal vez más inhábil para el ser humano: los pies. Que paradójicamente, son los que nos conectan con el mundo terreno (en oposición a la mano, que según diversos estudios antropológicos, es la parte del cuerpo que a partir de su habilidad, permitió nuestra elevación por sobre el resto de los seres vivos).
La posibilidad de pilotear “lo divino” en y desde tierra firme, nuestro propio mundo humano, tendría algo que ver con lo que el misterioso magnetismo del  fútbol,  despierta a nivel inconsciente sobre la gran mayoría de las seres humanos. Independientemente de naciones, razas, credos, edades o condición social.
Como si algunos hombres pudiéramos encontrarnos con la divinidad, traerla a la tierra, jugar y relacionarnos con ella, pero compartiéndola con el compañero. Confrontando con quienes nos la quieren sacar. Porque todos nos queremos superar, y por lo general olvidamos...que difícilmente lo podamos hacer individualmente, y jugando “sucio”.
Algo de todo esto debe tener que ver con lo que genera el fútbol. Y  que en un país con una subjetividad tan cargada de exitismo, que en una villa miseria, en plena dictadura militar; el hecho concreto de que surja un futbolista tan fantástico como Diego Maradona, da lugar a deducir el posible destino de este muchacho. Porque se reunían todas  las condiciones, para que con el correr de los años, se lo llegara a ubicar en el lugar imposible que se le asignó: el lugar de la función Dios . Quién otro pudo bajar lo divino a nuestra tierra, de la forma en que él (inconcientemente) lo pudo hacer ... ???

LA PSICOLOGÍA DE LAS MASAS... HOY

Habiendo recorrido algo de lo que tiene que ver con la idolatría. Luego de analizar el fútbol y la pasión generada a su alrededor bajo este contexto, ubicar la llegada de Maradona a “este mundo”, y formular algunas reflexiones acerca de porque le tocó el lugar que le tocó, retomo la pregunta de que fue lo que le ocurrió aquella tarde de Febrero de 1981, a aquel cadete que me tocó ser en ese momento. Pero esta vez iré a consultar lo que Freud nunca dejó de decirnos en su “Psicología de las Masas y Análisis del Yo” (1921). Creo que recién ahora voy comprendiendo lo que descubrí aquel día...sin conocer a Freud aún.
En un magistral debate, el padre del Psicoanálisis coincide con los postulados de Lebon , de que en el seno de una masa, aflora lo inconciente; que sentimientos de invencibilidad y efectos de contagio, dan forma a un marco global donde prevalece la sugestión. Pero agrega, que tal sugestión no viene de la nada...viene del amor.  Amor por el conductor o jefe con quien nos identificamos... a quien admiramos y queremos emular. Ya sea en una masa espontánea o en una masa artificial (como el ejército o la iglesia). Amor por aquel a quien idealizamos, y colocamos en el lugar de modelo. Amor por aquel que, al igual que en una situación de hipnosis, nos hace perder el interés por el mundo exterior.
El ser humano masificado sufriría una suerte de regresión a una actividad psíquica primitiva, donde caen ciertas funciones y emergen otras, más afines a los procesos oníricos. Condensaciones y desplazamientos reemplazan la discriminación por los objetos de la realidad exterior. Comienzan a regir otros niveles lógicos y otra temporalidad. Para pasar a convertirnos en un animal de horda, dependiente de la voluntad y del amor a un jefe todopoderoso, que nos guía, orienta y da sentido a nuestra vida.
En otros tiempos, esta proyección evolucionó sobre la figura  del chamán o líder religioso. En nuestro tiempo, y ante la inmensa crisis de representatividad política, este lugar ha recaído sobre artistas y otros ídolos populares, como por ejemplo los surgidos de una probada pasión de multitudes, como lo sigue siendo el fútbol.
No es Maradona en persona, el líder todopoderoso al que amamos y del que pretendemos ese mismo amor. Pero si fue Maradona, la persona en quien “se depositó” esa función. En parte, porque manejó como pocos “lo divino... con los pies sobre la tierra”, pero sobre todo, porque surgió en un momento especial...  no solo de la historia argentina.
Cuando el capitalismo mundial integrado se comenzó a organizar como una gran masa artificial, pudo hacerlo mediante un muy poderoso instrumento: la televisión satelital. Fue de esa manera que comenzó un proceso de dominio e hipnosis mental de características masivas. La primera emisión fue en  junio de1967 cuando los Beatles grabaron: “All your need is love”. Le siguieron otras, como los ahora dudosos alunizajes. El primer mundial televisado -que consagró al Brasil de Pelé en México 1970- hizo que el fútbol ya no volviera a ser lo que era.
El objetivo lógico era el dominio de las masas, la televisión el instrumento  central, y el fútbol uno de sus medios. Y es en ese contexto, que irrumpe Maradona como figura excluyente.
Curiosamente debuta en primera división en 1976, mientras la dictadura funcional al capitalismo mundial integrado en formación, utilizaba el mundial de fútbol como principal “hipnótico” para ocultar el horror de la desaparición forzada de personas. Se consolida como figura desde adolescente, y nada detiene su marcha colmada de brillo. No llega a jugar en Argentina 78’, pero se consagra campeón mundial juvenil en Japón 79’. En momentos en que “el fútbol se lo comió todo ...”, con total y absoluta inocencia, Diego Maradona persona comienza a perderse en complejos laberintos, donde paradójicamente, irá ganando acceso a la categoría de los mitos.
Su paso de Argentinos a Boca Jrs (del que fui en parte testigo), como la continuación de su carrera en España e Italia, incluída su consagración  en México 86’, que lo convertirán ya definitivamente en ídolo de masas, irán dejando huella en este muchacho que nunca imaginó adonde lo llevarían los misterios de la vida. Todo se conjugó para que tenga que cargar sobre sus espaldas con los sueños, alegrías y frustraciones de todo un país, sin dejar de ser reconocido a nivel mundial, cuando la pasión de multitudes se planetizó.
El nuevo padre de la horda (capitalismo mundial integrado), el “gran hermano” si se quiere , lo colocó - acaso con la complicidad de una masa hipnotizada por visiones teledirigidas desde todos los ángulos- en un lugar ilusorio y homólogo al propio. Un lugar imposible de soportar para un hombre solo (Los Beatles al menos eran un grupo...acaso por ello se pudieron correr de la “beatlemanía”)

MARADONA COMO ANALIZADOR INSTITUCIONAL.

“He hablado con la lengua de los ángeles, tomé la mano del diablo, era la cálida en la noche... yo estaba frío como una roca // Tú rompiste los lazos, tú soltaste las cadenas, tú llevaste la cruz y mi vergüenza... // Tú sabes, yo creo en eso, pero todavía no encontré lo que estoy buscando...todavía no encontré lo que estoy buscando ”
(“Todavía no encontré lo que estoy buscando”, Bono Vox, 1987)

A treinta años de su debut, y a veinte de su consagración mundial, aquel muchacho nacido en Fiorito ya no es exactamente el mismo. Ya no estaba siendo el mismo cuando me dio la mano y se enfrentó a la multitud que esperaba por él en 1981. Era un muchacho como muchos, pero lo cierto es que ya no lo es. Que no pueda gozar del anonimato en ningún lugar del mundo, de seguro no debe ser algo sencillo de soportar (como soportar tanto amor...!!!). Fue hacia la gloria sin saber bien de que se trataba, la alcanzó, y se volvió “otro tipo”...la droga quizá sea lo de menos.
Que uno de los pocos líderes políticos de masas que quedan como Fidel Castro, o un cantante también masivo, y comprometido con movimientos de derechos humanos, como Bono Vox (U2), le den su respeto y se honren con su amistad, no es de seguro cualquier cosa. Ni que su presencia en la Cumbre de los Pueblos Mar del Plata 2005, haya sido instrumentada políticamente, para que se dividan en dos, las marchas de repudio a Bush y al ALCA, tampoco es cualquier cosa. El muchacho evidentemente, está en otra cosa.....
Haber alcanzado el lugar imposible (lo sabemos), no fue sin ningún tipo de costo.
Quizá le debamos no pocas alegrías, quizá podamos criticar sus equivocaciones. Pero al Maradona-mito lo construimos entre todos, y Maradona somos todos. Por tanto, debiéramos cuidarlo y dejarlo tranquilo... para cuidarnos y estar un poco mejor (o más sinceros) con nosotros mismos.
Pensar en Maradona como analizador de la vigente institución de la idolatría, probablemente nos sirva para aprender un poco más sobre nosotros. Aprender que lo planteado por Freud sigue siendo una asignatura pendiente. Seguimos siendo animales de horda, dependientes de líderes autoritarios y tiranos, que aunque ahora no veamos claramente, porque se esconden detrás de otras figuras sustitutas, o  de la misma televisión, siguen dominándonos, y siguen entre (y dentro) de nosotros. Dictaduras económicas disfrazadas de democracias, guerras sangrientas en nombre de la paz, discursos de izquierda con prácticas de derecha. Los lobos vuelven a disfrazarse de corderos, lo diferente y lo incompatible nuevamente indiscriminado. Aprender de lo ocurrido con Maradona y con el fútbol, bien puede ayudarnos a no caer hipnotizados con los nuevos espejismos que la cultura represora seguirá poniéndonos por delante. Y por sobre todas las cosas, debiera ayudarnos a dudar de las nuevas idolatrías por venir. Tanto por el bien nuestro, como por el de esa persona sobre quien caiga el lugar imposible de la idolatría. Más tarde o más temprano, las masas artificiales tendrán que caerse con sus ídolos, para que, a bordo de colectivos autogestionarios, horizontalistas, auténticamente democráticos, que no busquen el poder como fin en sí mismo, y dotados de liderazgos de circulación rotativa...ascienda el ser humano, únicamente heroico cuando trabaja en grupo , nunca más masificado.

NOTAS Y REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS.

Enrique Pichon Riviére: “Psicología de la vida cotidiana”, Ed. Nueva Visión, Buenos Aires, 1985.

2 Ricardo Silva: “Desandando el fútbol y la pasión de multitudes”, La Avispa Nª 32, Mar del Plata, 2006.

3 Resulta llamativo que su máxima obra maestra, como ser el segundo gol a Inglaterra en el mundial disputado en México (suceso ocurrido el 22 de junio de 1986) no haya podido ser visto por quien acaso más interesado estaba, desde nuestra Argentina, por la conexión entre el infinito y la vida terrena. Alguien que admiraba enormemente la cultura inglesa, que alguna vez denostó el fútbol, como que su admirado pueblo lo haya inventado, y que curiosamente dejó el mundo ocho días antes de esto que estamos mencionando. Jorge Luis Borges falleció el 14 de junio de 1986 en Suiza.

4 Gustav Lebon: “Psicología de las multitudes”, 1912.

5 León Gieco: “La Memoria”, 2001.

6 Obvia alusión a George Orwell y su novela : “!984”

7 Sigmund Freud, “Psicología de las masas y análisis del yo”, Tomo XVIII, Obras Completas, Amorrortu Ed, Buenos Aires, 1979.

8 Héctor Oesterheld: “El Eternauta”, 1957.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Héctor Oesterheld: “El Eternauta”, 1957.

 

 

 

Lic. Ricardo Silva
rfsilva [at] hotmail.com
Psicólogo Clínico, Centro Cooperativo de Salud Mental ALETHIA (Mar del Plata)

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Articulo publicado en
Septiembre / 2009

Boletín Topía