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Salud mental precarizada, la mires por donde la mires

 
Columna

Los/as trabajadores/as de la salud mental, al igual que otros/as trabajadores/as, en especial los nóveles, comenzamos el 2016 con la intensificación de grandes problemas en relación a nuestros trabajos.

En el caso de los estatales, nos encontramos desempeñando tareas vinculadas con el cuidado de la salud y protección de derechos de grupos poblacionales en situaciones de franca vulneración. Esto lo hacemos en un contexto en el que la mayoría de las veces, ante la escasez de políticas públicas adecuadas, nuestros esfuerzos no alcanzan para hacer frente a condiciones de vida verdaderamente complejas en cuanto a vivienda, salud, educación, trabajo, transporte.

¿Y cómo lo hacemos? Hoy y desde hace más de 12 años, las modalidades de contratación expresan en gran medida la incertidumbre y la violencia que vivimos diariamente: somos monotributistas, tenemos contratos anuales (que en este momento llegan a ser mensuales), somos pasantes, somos concurrentes, somos becarios, somos voluntarios, y muchas otras figuras de precarización laboral que se han ido naturalizando con los años.

Después de 12 años de retórica de recuperación de derechos donde estuvimos precarizados, los/as trabajadores/as de Salud Mental nos encontramos con el siguiente cuadro: nuestra estabilidad laboral depende de las decisiones del actual gobierno nacional del PRO-Cambiemos, que propone una reducción de la planta de trabajadores/as estatales.

Esta situación se repite en diversos sectores como salud, educación, desarrollo social; así como en distintas jurisdicciones: Nación, CABA y municipios del Conurbano Bonaerense. También sabemos que ocurren situaciones similares en Santa Fe, Córdoba y Río Negro.

Pero la precarización no termina ahí.

En la universidad pública, muchos de nosotros también somos trabajadores/as ad honorem. Algunos, los “afortunados”, hemos tenido rentas esporádicamente. Otros ni siquiera tenemos nombramiento ad honorem, simplemente vamos a dar clase, corregimos, evaluamos sin contar con el reconocimiento institucional del cargo que desempeñamos. Demás está decir que ninguno de los que se encuentran en esta situación cuenta con una obra social, vacaciones, ni aportes jubilatorios.

Dentro del sector de las obras sociales, que nuclea a una gran cantidad de profesionales de la salud mental, nuestro trabajo se terceriza, llegando incluso a abonarnos la irrisoria suma de 5 pesos por cada prestación, mientras las múltiples contratadoras se van comiendo distintas tajadas de nuestro salario.

Ante esta situación, tal como se hizo en el conflicto de residencias de la CABA en 2015, DESTACAMOS LA NECESIDAD DE COORDINAR LAS LUCHAS por el derecho a la salud (mental) y por los derechos de sus trabajadores/as.

POR ESO ASUMIMOS LA TAREA DE LA REFUNDACIÓN DE LA COORDINADORA DE TRABAJADORES DE SALUD MENTAL.

A quienes se sientan convocados por esta propuesta y perspectiva, los/as invitamos a comunicarse al siguiente correo electrónico: coordtsm [at] gmail.com a fin de encontrarnos, articular, pensar juntos.

 

Colectivo de Psicólogos por la Refundación de la Coordinadora de Trabajadores de la Salud Mental

Temas: 
 
Articulo publicado en
Abril / 2016

Boletín Topía

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