Trans-formand-O | Topía

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Trans-formand-O

 

Dijimos que Bion parte del estudio de los hechos para realizar abstracciones. Dicho de otra manera, podríamos decir que parte de una verdad absoluta, desconocida e incognoscible para transformarla en modelos.

Bion llama O a esta verdad última y la define, según el vértice o punto de vista, como Dios, cosa-en-sí o inconsciente.

Esta verdad O es iridiscente, y tal como el sol, resulta imposible de ser mirado de manera directa sin enceguecerse, sin perder la capacidad de ver. Por tal es importante permitir que dimensiones evolucionadas de O puedan ser accesibles a lo tolerable por el ojo mental humano.

Bion propone en los primeros capítulos de su libro Transformaciones (1968), un modelo para poder pensar estos pensamientos.

Un pintor se enfrenta a un campo de amapolas del que no sabe nada, del que nada puede decir en esencia, pero aún así, decide pintarlo. Muñido de un pincel y un lienzo empieza a trazar líneas que le permitan plasmar en otro plano la imagen mental que tiene del campo.

Ese dibujo no es el campo de margaritas (como la paradojal serie de cuadros de Magritte, Ceci n´est pas une...), pero hay algo en él que hace que nos sea posible reconocer que se trata de una imagen correspondiente.

Esta diferencia, Bion la expresa en términos de cambio e invariancia y los define como contenidos dentro del nombre transformación.

La forma en la que se realice la transformación, va a determinar la forma que el cuadro tenga.

Si la transformación es un proceso continuo de cambios caracterizado por la sucesión de estados de integración y desintegración de elementos, la forma dependerá de la manera en la que se conjuguen o no los diversos elementos.

Hay básicamente dos tipos de procesos transformacionales: en pensamiento y en alucinosis. Y un tercer tipo al que Bion llama at-one-ment, que merecería una traducción cercana a “unicidad”, del que nos vamos en encargar en futuras entregas.

Si la transformación es en pensamiento, el contenido del cuadro (ya que el cuadro es, en sí, sólo un instrumento) va a resultar adecuado para reconocer la evolución.

Si la transformación es en alucinosis, la forma no será adecuada al hecho campo-de-amapolas. Posiblemente el resultado sea creativo, pero con la creatividad propia de la psicosis, esa creatividad excesivamente florida.

Estas dimensiones evolucionadas de O mediante procesos transformacionales, hacen que la verdad contenida en los hechos sean asequibles por la mente y se conviertan en elementos con los que se pueda operar (pensar, crear, expulsar, condensar, etc...).

Desde un vértice místico-político, Bion dice que es esta la función del establishment, la de hacer que el brillo, la iridiscencia de la que hablaba al principio de la verdad de ciertas ideas se aminore y pueda ser tolerado por la mente del grupo; caso contrario, el místico o genio no tendría posibilidad de brindar sus pensamientos para que puedan ser pensados.

Bion equipara el rol del místico con el trabajo del analista, que debe brindar interpretaciones que puedan ser comprendidas por el paciente de manera adecuada (ya pensaremos, más adelante, qué quiere decir con manera adecuada).

Es importante volver a remarcar que la verdad O no puede ser conocida de manera directa, sino sólo a través de dimensiones evolucionadas de sí mismo mediante procesos transformacionales.

Así el analista debe captar y comunicar lo que ve. La verdad que ve contenida en los hechos clínicos que el paciente le presenta. Es por esto por lo que debe estar bien atento a los procesos transformacionales que se presentan, de manera de poder inteligir cuál es el O de origen del hecho transformado, y decidir cuál es el proceso transformacional en juego.

Lo que Bion interpreta no son significantes o fantasías inconcientes, sino transformaciones. Procesos transformacionales que pueden bien darse a nivel del significante o a nivel de fantasía inconciente pero, como él bien dice, se necesitan por lo menos dos hechos para poder realizar una interpretación.

Dicho de otra forma, es necesario tener un campo de amapolas, un pintor y un cuadro, para poder hablar de la realización de la obra de arte. Podemos no estar en presencia de alguno de ellos, que será el factor a traer con la interpretación.

Las consecuencias de este descubrimiento son radicales para la metapsicología, la clínica, la práctica y la teoría de la técnica psicoanalítica.

De las implicancias y los procesos matriciales que subyacen a los cambios transformacionales vamos a empezar a hablar en la próxima columna.

 
Articulo publicado en
Abril / 2004

Boletín Topía