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El Acto de Fe: Buscando la Verdad

 
Notas Sobre La Transformación Emocional

.Consideraciones previas

         Los cuestionamientos que el psicoanálisis ha recibido en su primer siglo de vida, tanto internos como externos al movimiento, han sido más producto de desencuentros que de miramientos a su corpus.

         Por tal, resulta fundamental esclarecer el vértice particular con el que se asocia la transformación desde la cual se realiza la formulación.

Esto permite desvelar cuales serán las visibilidades y los conos de sombra que se producen desde el hecho seleccionado específico que sea objeto de discusión.

         Así, este es un trabajo psicoanalítico que desde un vértice kleiniano intentará nominar la transformación emocional que se experimenta al analizar la Ternura en su evolución por la Fe en la existencia de una Verdad capaz de mitigar el dolor mental provocado por la Mentira.

.Ternura: revisión sobre artificios y herencias

         En el marco de las VI Jornadas de Investigación, dijimos que la Ternura [i] en sentido extenso (1999) es la emoción producto de actos reparatorios y gratitud, posibilitadora de la corriente tierna y erótica. Sabemos que es la posibilitadora del surgimiento de la Capacidad de Amor desde la Gratitud y que se presenta en tres voces: activa, pasiva y reflexiva.

         Desde ella pensamos en la posibilidad del desarrollo de una Posición Transicional de Ternura (PTT) sobre la que parece interesante detenerse unos instantes, a efectos de realizar algunas transformaciones a nuestros pensamientos.

         En este momento, si bien no podemos afirmar, tal como lo hiciéramos, que la PTT presenta una vertiente de desarrollo natural en el chico de temprana edad; sí podemos sostener su profundo interés como estado emocional teleológico de un análisis.

Evolutivamente, diremos que no basta para la terminación de un análisis lograr la evolución de O hasta el punto de hacerse sensorialmente aprehensible en K (O -> K) (Bion; Meltzer); sino que será necesario que este K, devenido real mediante la evolución de O, sea contenido en una mente dispuesta en PTT (O -> KPTT).

         Es decir que dejaremos de lado la presunción de la existencia de una PTT natural y sostendremos la PTT como la marca mental de la transformación emocional (como cambio catastrófico, en el mejor de los casos) que significa un análisis.

         Diremos en este punto que, así como el Superyó es el heredero del complejo de Edipo por introyección de la figura combinada de los padres, la PTT es la heredera del atravesamiento trascendental que implica un psicoanálisis.

         Sin embargo, y en este sentido, es que decidimos revisar la nominación de este particular estado de la mente.

         Entendemos que luego de los desarrollos hechos por Melanie Klein en relación a Posiciones del psiquismo, podría llevar a confusiones seguir llamando así a algo que, de hecho, ha dejado de serlo. Por tal proponemos re-pensar la forma en la que la Ternura es operacionalizada dentro de la clínica (suerte de transformación en K de un pensamiento que nos brindaba seguridad [ii] ).

         La re-formulación viene de la mano de pensar a la Ternura Transicional no ya como una Posición, sino más bien como una conjunción conjugada de un estado mental particular, al que en adelante nominaremos como Estado TT, o simplemente TT.

         Este estado mental será el óptimo para atravesar la cesura por la que nos conduce el cambio catastrófico, sirviendo de continente mental para la dispersión de Ps <-> D asegurando una ideal [iii] tolerancia a la frustración (con todas las salvedades clínicas que lo ideal trae aparejado).

         Resumiendo, la TT será una conjunción conjugada que determinará un particular estado mental, cuya emoción característica será la Ternura.

No obstante estas primeras notas, más adelante veremos la forma en la que la TT entra en interjuego con la Fe y el Acto de Fe para posibilitar, facilitar y contener (¿es posible?) el cambio catastrófico (cfr. ut infra).

.El Acto de Fe: armando continentes para tiburones

         Pero, y cómo acompañar al analizante, desde el lugar de analista, en su O -> KTT? Bion (1970) propone hacerlo desde un estado particular de la mente: el F.

         F implica un Acto de Fe útil para emprender el combate esencial al que se enfrenta todo analista: él debe combatir a tres grandes demonios que obstruyen la disposición de su mente en un continente apropiado para albergar los contenidos del analizado: la memoria (contenido-pasado), el deseo (continente-futuro) y la comprensión (en K) [iv] .

Es decir que se trata de renunciar a recordar, a desear y a comprender: debe renunciar a K, o, mejor dicho, subordinar las transformaciones en K a las transformaciones en O.

         Entendamos a F como a un Acto-de-Fe y no ya como una mera atención flotante, dado que implica un renunciamiento a todo lo que de humanos-sujetos tenemos (K) para flotar libremente en un agua infestada de tiburones (Bion).

         Los tiburones de Bion serían el espíritu maligno, el odio al crecimiento y al desarrollo, la ansiedad catastrófica relacionada con el cambio catastrófico y nosotros podríamos agregar las formulaciones en Phi (columna 2 de la Tabla) que tienden a evitar la transformación K -> O.

De esta forma, disponer la mente en un estado F significa la capacidad de admitir que los fenómenos pueden no tener significados.

Diremos pues, que F es condición de posibilidad para el analista de advenir O (ser-O y no ser-en-O), implicando despojar a K de la memoria-contenido y el deseo-continente.

(        Bion compara, en Atención e Interpretación, este estado particular con el pánico psicótico en el que contenido despoja a continente de su facultad de receptivo y continente despoja a contenido de su cualidad de penetrante)

F, como Acto-de-Fe, no es un estado neurótico en el que disponer la mente como sujetos. Muy por el contrario, es la especificidad de la mente del psicoanalista que es O, la Verdad última, el infinito de origen sólo conocible en su evolución a K, pero nunca en su sí-mismo.

Sobre O, Bion dice (in extenso):

Representa la verdad absoluta contenida en cualquier objeto y propia de este; se supone que no puede ser conocida por ningún ser humano; puede saberse acerca de ella, puede reconocerse y sentirse su presencia, pero no puede conocérsela. Es posible ser uno con ella. El hecho de que existe es un postulado esencial de la ciencia, pero no se la puede descubrir científicamente. Ningún descubrimiento psicoanalítico es posible sin el reconocimiento de su existencia, la unificación con ella y la evolución. Los místicos religiosos son quienes tal vez se hayan aproximado más íntimamente a la expresión de la experiencia de ella. Su existencia es tan esencial para la ciencia como para la religión. A su vez, el enfoque científico es tan esencial para la religión como lo es para la ciencia y tan eficaz para una como para otra mientras no se realiza una transformación de K -> O.

Por esto es que Bion entiende como fundamental el análisis previo del analista, como una forma de soportar (?) el terror que significa sostener en amplitud máxima el diámetro de Ps <-> D y abandonar la seguridad de K (por las transformaciones en O) para aumentar la receptividad (continente) de las fantasías del analizante (contenido) y desde su dispersión poder proveer el ambiente en el que se pueda dar con la nominación de lo obvio (Sor y Senet de Gazzano, 1988) que precipite el cambio catastrófico.

         Así, entiende Bion al Acto-de-Fe como la capacidad de renunciar a K para advenir (el) O desde donde proveer de continentes en reverie a los contenidos que el analizante pone en juego para alcanzar la transformación emocional.

         Hasta acá, lo sabido.

.Fe, Transferencia y Verdad

         El estado F de la mente que propone Bion es útil, necesario y fundamental para el analista. Es más, Meltzer aventura que es la contrapartida de la regla fundamental para el analizante, en el analista.

         Diremos que no hay psicoanálisis posible sin psicoanalista; y que no hay psicoanalista más allá de F.

         Pero la pregunta que surge, que se desprende como un precipitado de estos desarrollos, es ¿de qué forma la Fe trabaja en el analizante? ¿Cuál es el Acto-de-Fe que es condición de posibilidad del surgimiento de un psicoanálisis?

         Más allá del pretendido y aparente vértice místico que enmarca al título de este parágrafo, intentaremos dar razones (o sinrazones, si es que aspiramos a que el O de lo dicho cobre experiencia emocional en quien escucha) para hacer de la Fe una aproximación psicoanalítica en la perspectiva antes discutida.

         Entendemos que el dispositivo analítico debe proveer de continente al contenido del paciente, debe proveer de una sensación envolvente, como la de estar rodeado de una piel que protege y abraza (E. Bick).

Esta oferta de continente propicia la aparición de los contenidos fantásticos del paciente, poblando el espacio de objetos bizarros que intentarán ser aprehendidos por la piel mental (función alfa) de la que habla Bion.

Diremos que esto es posible en tanto F, pero también y como consecuencia, en tanto el establecimiento de una Transferencia (ya sea ésta positiva o negativa).

Conceptualizamos la transferencia desde los procesos de identificación proyectiva e identificación introyectiva propuestos por Klein y ampliados por Bion, en los que el paciente introyecta la figura del analista como persecutorio-malo o reparador-bueno (determinando esto la valencia de la misma).

Esta Transferencia estaría por tanto introyectando una dimensión particular de O, a la que llamaremos situacionalmente O persecutorio-malo o un O reparador-bueno –en tanto el analista es el resultante del sujeto des-sujetado de K, el sujeto de K transformado (o transformándose) en O. A efectos axiomáticos, nos resulta interesante pensar al O persecutorio en tanto Mentira y al O reparatorio en tanto Verdad.

De esto se desprende que sólo será O (en términos estrictos), el O reparatorio; mientras que el O persecutorio, si bien originará una transferencia negativa con la que se deberá de trabajar (Klein), no podrá ser conceptualizado como tal (cfr. ut supra) en tanto Mentira.

Es desde este vértice que pensamos a la Fe en el analizante.

Fe es siempre Fe en algo. La Fe será espacio mental sin pensamientos. El espacio mental es caracterizado como una cosa-en-sí que es incognoscible, pero que es factible de ser representado por pensamientos. En la lógica bioniana, el pensamiento es una formulación de deseo (¿futuro?) y, probablemente, los objetos que representamos mediante el término ´deseo´ (1970).

En este sentido, y desde un punto de vista topográfico, decimos que la Fe es espacio mental sin pensamientos (continente sin contenido) porque entra del lado de lo irrepresentable, de lo que es imposible de ser pensado, pero que existe sin producir dolor mental (cfr. con el pánico psicótico, en el que la realización mental del espacio se vuelve tan vasta que provoca una explosión irrepresentable de tal violencia y terror que el paciente lo expresa mediante el silencio total y repentino).

La Fe (desde el lado del analizante, o por extensión, desde cualquier lugar distinto al de analista) no produce dolor mental a pesar de ser no apta para ser pensada, porque es siempre Fe en (la existencia de) la Verdad.

Desde esta conjunción constante, y en el desarrollo de un análisis, entendemos que la Fe actúa como motor hacia el cambio catastrófico desde el momento en que adviene Fe en esa Verdad (O reparatorio, como expresión mental de la Verdad que el psicoanalista es en F), en el continente surgido de la dinámica transferencial total (Identificación Proyectiva e Introyectiva,  Transferencia y Contratransferencia).

.Dinámica de la Fe: el Acto de Fe

         Definimos al Acto de Fe como el proceso a través del cual la Fe se hace acto. Más allá de la aparente tautología de la enunciación, esta afirmación tiene sus implicancias.

         La Fe es un espacio mental sin pensamiento (imposible de ser pensado) porque no se corresponde con la experiencia sensorial (no hay sensualidad en la Fe) sino con la experiencia emocional, campo de acción del psicoanálisis. Al proceso en el que este espacio singular se pone en juego como escenario de fondo de las operaciones entre objetos (sean de integración o de clivaje) lo denominaremos, en adelante, Acto de Fe.

         En el analista, como vimos, el Acto de Fe es asequible en K como formulación realizada desde el renunciamiento al deseo, la memoria y la comprensión.

         Por su parte, en el analizante, el Acto de Fe toma la forma de trans-fe-rencia, en tanto contenidos en dispersión en busca de la Verdad capaz de mitigar al dolor mental producido por la Mentira, en tanto certeza saturada y sobredeterminada por la conjunción constante en D.

         En este estado, la mente se encuentra en tránsito desde un vértice inicial a un vértice final. Esta traslación de la mente, este proceso de cambio (catastrófico) que lleva a la mente de una conjunción constante a otra, en dispersión, manteniendo en apertura el diámetro Ps <-> D se encuentra impregnado por la Trans-Fe-rencia.

Darío Sor denomina zona Trans a este espacio plagado de obstáculos y turbulencias por el que se traslada la mente.

         De esta forma, el Acto de Fe para el analizante será la capacidad para controlar las turbulencias que ocultan lo-obvio dificultando el vertimiento de los contenidos fantasmáticos en el continente F (espacio mental singular llamado Analista) fomentando la apertura de Ps <-> D en busca de la nueva nominación que precipite el cambio catastrófico (ver Sor y Senet de Gazzano, 1988).

Este Acto de Fe que implica abandonar la seguridad de K (en D) encuentra su continente en el espacio mental al que dimos en llamar Fe.

Vemos así como la Fe del analizante requerirá de ambientes suficientemente buenos (receptivos, sostenedores) para poder hacerse acto. Y estos ambientes están/son determinados por F y TT.

.Experiencia emocional: Un mundo en transformación

Hablar de experiencia emocional implica hablar de un vínculo [v] que sufre una transformación y es captado, impregnado por emociones visibles o implícitas.

Las transformaciones que sufren experiencia emocional en un analizante guardan la especificidad del aquí-ahora-conmigo (estemedio-estemomento-estepaciente).

El medio-continente de las transformaciones emocionales del analizante en contacto con el analista (F) configura el continente al que denominamos Situación Analítica.

Así, la situación analítica es el medio en el que se lleva a cabo la transformación emocional que se realiza como contenido del continente formado por el encuentro del Acto-de-Fe del analista y el analizante.

A la luz de lo desarrollado, de lo formulado arriba, estamos en condiciones de entender la forma en la que se da la transformación emocional que conduce a O -> KTT y cuáles son sus condiciones de posibilidad.

Como dijimos antes, no basta con que se produzca en el paciente la transformación O -> K, sino que debe realizarse O -> KTT.

         Dijimos que hablar de analista es hablar de F; que hablar de analizante es hablar de un sujeto de la Fe en transformación y que hablar de psicoanálisis es hablar del encuentro de Actos-de-Fe.

Dijimos también que la TT es la marca que queda en la mente del analizante luego de haber pasado por un psicoanálisis: es la introyección en Reverie de F (dimensión reparatoria de O); es decir, como proceso en el espacio mental sin pensamiento al que dimos en llamar Fe.

         En este sentido es que podemos decir que no hay posibilidad de psicoanálisis más allá del marco emocional que se produce del encuentro de Actos de Fe. Decir también que hay un inefable en la transformación emocional que tiene lugar en el medio analítico: es una transformación que, dadas las características de la Fe (tanto del analista como del analizante) no es aprehensible por la sensualidad sino por un aprender de la experiencia (emocional) precipitando así los cambios catastróficos.

         En esta perspectiva entendemos que es función del análisis el precipitar los cambios catastróficos que conducen a la integración de la personalidad con preponderancia en la mente de su parte no-psicótica, de sus estados sexuales polimorfos y de la disminución de las operaciones de clivaje que permitan mantener la ansiedad en estados tolerables e intensificar la tolerancia a la frustración.

         Pero sabemos también que para esto es necesario abandonar  la integración de D (la seguridad de K) y atravesar todo el sinuoso, incierto y bellísimo camino trans de cesuras rumbo a la dispersión del nuevo hecho seleccionado (cfr. con el modelo de surtidor de Sor y Senet de Gazzano, 1988) que posibilite el cambio D -- Ps --- c -- D.

         Sin embargo, este proceso de transformación mediante el cual la Fe se hace acto, puede realizarse en alucinosis, malogrando, desviando, desvirtuado el fin de dicha T.

         La transformación esperable es una Transformación en pensamiento, dado que una T en alucinosis, con su consecuente odio a la verdad, jugaría el papel de dogmatizar la Fe (ubicada en las márgenes iridiscentes de O), destruyéndola en el oximorón gestado [vi] .

Será así importante proveer de ternura, dentro de los cuales puedan controlarse los distintos elementos a ser dispersados/en dispersión [vii] , evitando la degeneración de los elementos para pensar (alfa) en beta, con la imposibilidad de seguir conteniéndolos en la mente y su consecuente expulsión de la misma.

De esta forma concluimos que la Fe que se transforma en alucinosis para hacerse acto producirá (mediante el engolfe de objetos reales) un mundo bizarro con ausencia de pensamiento, hecho que resulta antagónico a la verdad que persigue.

La TT dará el continente necesario para que la frustración de no encontrar significados inmediatos durante el transito de la mente por la cesura, no produzca la creación de elementos beta.

         Ahora bien, ¿qué es lo que posibilita que la mente abandone el cómodo parnaso de su actual conjunción constante, que es lo que permite la evolución, la transformación emocional? Y además, ¿cómo es que se pueden contener los objetos (contenedores del dolor mental) en una mente en dispersión?

.Transformaciones clínicas de la Fe (O -> KTT)

         Sostenemos que para poder trabajar con la Fe en un psicoanálisis es perentorio tener en cuenta que la Fe no es objeto de interpretación sino objeto de construcción.

         Ubicamos evolutivamente la Fe como el espacio sin pensamiento que se forma en la mente como consecuencia de la experiencia de Ternura [viii] en su manifestación pasiva: la Fe es el lugar de la mente en el que por primera vez se experimentó (emocionalmente) Ternura.

         De igual forma, y en la perspectiva en que supimos definir la Ternura como emoción secundaria (1999), la consideramos como condición de posibilidad de la Capacidad de Amor y posibilitadora de los vínculos K y L.

         Ahora bien, cómo construir en análisis desde este espacio mental sin pensamiento un Estado Transicional de Ternura que posibilite abrir las puertas hacia el campo de la salud mental (Klein, 1960)?

         Se construye, no en términos de la lógica del significante, para llenar lagunas mnémicas como sostenía Freud (1937), sino que se construye desde la experiencia emocional facilitando las transformaciones de O en K.

Se construye desde el Acto de Fe. Se construye en Reverie.

En el devenir de un análisis, lo que se busca es quebrantar la Mentira (en tanto certeza en la columna 2 de la tabla, como significante saturado de significación) productora de dolor mental (-K). O dicho en otros términos, asumir, tanto analista como analizante, la caída del semblant que tienda a la desfantasmatización del Yo del paciente, y del lugar de Sujeto Supuesto Saber del analista.

En este camino se arriba al maravilloso momento en el que el analizante declama: “Yo no sé quien soy” en oposición a la certeza narcisista con la que suele llegar a la consulta.

En este sentido es que, de la mano de la caída del semblant, Ferreyra pone al Acto de Fe del lado de la forclusión del sentido por la orientación de lo Real (Lacan, J.: Seminario XXIII).

Esta forclusión de sentido de la que hablan los franceses, es lo que nosotros entendemos como la dispersión pre-catastrófica, en la que D se atomiza en cientos, miles de hechos en el sentido de D -> Ps perdiendo la seguridad que brinda K, por lo que encontramos ciertas coincidencias en este punto aunque en sus desarrollos se lo trabaje con otras vistas, con otras implicancias y no se encuentra caracterizada la Fe en la manera en que nosotros lo hacemos.

Esta dispersión que conduce al cambio catastrófico, dando con un nuevo hecho seleccionado que posibilite el advenimiento de una nueva conjunción constante, da lugar al enunciado “Sé que (Yo no sé quien soy)” [ix] .

Esto genera una nueva integración en un punto D novedoso con un aprender de la experiencia en la existencia de la Verdad, provocando el (re)surgimiento de K como síntesis del proceso catastrófico de transformación emocional.

Esta incertidumbre en relación al Ser sólo puede ser sostenida, contenida por una mente que disponga de una adecuada apertura del diámetro Ps <-> D. Y esta apertura se alcanza mediante una adecuada construcción de la Fe en la existencia de la Verdad en un ambiente/ continente tierno (TT).

Por eso, y a la luz de los conocimientos técnicos de los que disponemos, preferimos reservarnos la TT para caracterizar la marca que el paso por el psicoanálisis deja en la mente del analizante.

Pero, ¿por qué decimos que la evolución debe ser del orden de O -> KTT? Pues entendemos que la generación de continentes de Ternura en dispositivos analíticos (encuentros de Actos-de-Fe en los que tiene lugar la transformación emocional) es la mejor herramienta clínica-técnica de que disponemos para favorecer la apertura mental que requiere Ps <-> D para favorecer el surgimiento del escenario de la Fe en la Verdad capaz de mitigar el dolor mental (Acto de Fe), llevando al analizante en la evolución que contábamos antes (-K -> O -> K).

La experiencia de abandonar la seguridad de K, tolerando la frustración del no-saber, del no-entender sostenido por una experiencia emocional de Ternura incrementa la Fe del analizante, disminuyendo las ansiedades de aniquilación sustentadas por la voracidad y la envidia.

Este incremento de la Fe, esta (re)construcción emocional de la Fe en análisis, da las bases para la constitución/introyección de la TT permitiendo la salida y el fin de análisis, así como lo hubimos propuesto anteriormente (1999).

Estos dos fenómenos clínicos, estas dos transformaciones (la construcción emocional de la Fe y la introyección de la TT) posibilitarán una mayor apertura mental y las posibilidades de enfrentarse al cambio catastrófico con el mínimo de ansiedades persecutorias y de aniquilación, gracias a la experiencia emocional que nos significa la Fe en la existencia en esa nueva Verdad, que simbolizamos como DK  (D -> Ps -> Dk).

Nuestra propuesta es, entonces, centrar el análisis en un espacio, una emoción y una entidad: Fe, Ternura y Verdad, como trípode saludogénico a través del cual se lleva a cabo la transformación emocional.

El resto es un Acto-de-Fe.

.Notas

[i] Stitzman, L.: Ternura: La Tercera Posición en Psicoanálisis. VI Jornadas de Investigación en Psicología. Instituto de Investigaciones. Universidad de Buenos Aires, 1999

[ii] Quiero agradecer la contribución de Darío Sor en la transformación de esta conjunción constante que sosteníamos.

[iii] Utilizamos la razón de ideal en el sentido de la conceptualización de límite para las matemáticas. En este sentido es que es tendencia y no acto, por definición

[iv] Véase que es la memoria de lo sensorial, el deseo de curar y la comprensión de lo escuchado

[v] Vínculo en el estricto sentido que Bion le da al término

[vi] Quizás quede pendiente para futuras investigaciones pensar la relación existente entre el Fanatismo y la degeneración de la Fe en Dogmatismo a través de una No-Transformación Autística. Por lo pronto es sólo una hénide, suerte de tímido pensamiento en busca de su pensador.

[vii] Nótese que se trata de tiempos lógicos y no cronológicos. El acto de dispersión es en casos tan fugaz e indeterminado que resulta imposible considerarlo con un antes y un después, por eso lo tomamos como una totalidad. Tomando prestado un principio de cinética química, el de Indeterminación de Pauli, y utilizándolo desde un vértice psicoanalítico, diremos que es imposible de determinar el momento, lugar y velocidad con el que ocurre un cambio catastrófico o una transformación de la Fe en estado receptivo a un Acto de Fe.

[viii] Bion toma la noción de espacio de la geometría para definir su espacio mental. La geometría dice que es espacio el lugar en el que antes hubo algo. En este sentido, el espacio mental sin pensamiento Fe es el lugar  en el que antes y por primera vez, hubo Ternura

[ix] Como pensamiento (Yo no sé quien soy) que encuentra un pensador capaz de pensarlo y contenerlo en una mente post-catastrófica

Bibliografía

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Septiembre / 2009

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