Artículos escritos por Emiliano Galende | Topía

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Emiliano Galende

Por qué no el electroshock y las terapias convulsivantes

A fines de mayo de este año, se desató una polémica en la provincia de Jujuy cuando se autorizó el uso del electroshock en el Hospital Psiquiátrico de su capital. Esto generó debates públicos entre profesionales, familiares, usuarios y distintas organizaciones. Finalmente se dio marcha atrás. Pero los debates y polémicas marcan un claro retroceso en nuestro campo.
Emiliano Galende aclara la historia y la actualidad del electroshock, recorre fundamentos y toma una posición frente a esta cuestión.

La historia de la psiquiatría no es ajena a la implementación de tratamientos crueles impuestos sobre el cuerpo de los enfermos. Durante el Siglo XIX, desde Esquirol hacia adelante, además de la internación compulsiva y el encierro, dominaron los medios mecánicos de contención y disciplinamiento de la conducta de los pacientes internados: chaleco de fuerza, red de contención, celdas acolchadas, submarino a repetición, camilla giratoria, mandíbula de hierro para los que intentan gritar, y varios otros “tratamientos” no menos violentos...

Emancipación y Cultura: disputar la realidad

Es necesario desentrañar los mecanismos de dominación de la subjetividad

“No podemos eludir la impresión de que el hombre suele aplicar cánones falsos a sus apreciaciones, pues mientras anhela para sí y admira en los demás el poderío, el éxito y las riquezas, menosprecia, en cambio, los valores genuinos que la vida le ofrece.” Con este párrafo comienza Freud su ensayo sobre la cultura. Freud no es optimista, las elecciones de los hombres son complejas, no siempre lo guía un interés, un deseo, una necesidad y le resulta fácil actuar en contra de todo esto, es decir, en contra de sí mismo. El sentimiento yoico de nuestra mismidad está sujeto a determinaciones que nos llegan de la vida en común, es decir, de los otros del mundo social y los límites del yo con el mundo exterior, los otros de trato y sociedad, no son inmutables, ya que las identificaciones y las imitaciones, son moneda corriente. Lo que llamamos “realidad”, que Freud señala como un principio, no es producto de una percepción natural, objetiva, es siempre resultado de una interpretación, no existe una percepción que desde lo sensible no busque de inmediato su representación para la conciencia. Así la realidad es inexorablemente el terreno de una disputa entre los individuos que componen una sociedad para imponer su interpretación y de este modo construirla. Esta construcción es siempre el camino de una dominación, del ejercicio de un poder de uno o unos sobre otros. Por cierto, esta lucha incluye el engaño y la mentira como estrategias de dominación, pero ya Napoleón, el emperador, señalaba su conocida frase “se puede engañar toda la vida a una persona, se puede engañar un día a todo el mundo, pero no se puede engañar a todo el mundo toda la vida”, ya que esta estrategia encuentra sus límites y estos límites son los que impulsan las luchas de los sometidos por establecer la verdad, no una verdad objetiva y universal, sino la verdad de la dominación. Las luchas por la emancipación constituyen una lucha por establecer esta verdad, ya que siempre se trata de una lucha contra un poder opresor. La autonomía, la independencia, como la libertad, sea de un grupo social, de un país colonizado, de una mujer o de un esclavo, como lo hemos visto a lo largo del siglo pasado, es siempre la emancipación de un poder opresivo.

“La Angustia, el Miedo y la Esperanza”

En los últimos años un cambio significativo se observa en las consultas en los servicios de salud mental. Para algunos profesionales, adheridos demasiado ingenuamente a los postulados nosográficos de su disciplina, se trata de “nuevas patologías”; para otros, más adheridos a los intereses de la industria de los medicamentos, se trata de nuevas entidades clínicas que el “avance de la investigación farmacológica” ha descubierto.

El Plan

Más que un Plan, son una serie de medidas. Cuando uno toma medidas que reforman un sistema, no significa que haya un plan, un plan es otra cosa. Requiere, primero un conocimiento básico, tecnológico de la situación, es un estudio muy complejo y por supuesto, las medidas que se plantean en un plan están articuladas de un modo coherente en función de lo que se quiere transformar, de los objetivos que se plantean.

Seminario sobre el libro “Las huellas de la memoria. Tomo I”. Primer Encuentro

Este se realizó en el III Congreso de Salud Mental y Derechos Humanos organizado por la Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo en noviembre de 2004.

Coordinación: Enrique Carpintero y Alejandro Vainer

Primer encuentro

Participan: Sally Schneider y Emiliano Galende

(La desgrabación es textual. El texto no fue corregido por los expositores)

Enrique Carpintero

Memoria, historia e identidad

En sentido riguroso el Psicoanálisis no tiene una teoría específica de la memoria, a pesar de que el concepto esta presente en todos los desarrollos de Freud, quien explícitamente señala que “Toda teoría psicológica digna de alguna consideración habrá de ofrecer una explicación de la “memoria”1. Tampoco estrictamente existe una consideración metapsicológica de la memoria, a pesar de que quizás sea justamente la memoria la que más se acerca para el psicoanálisis a una consideración del Ser.

diálogos sobre la moral sexual de fin de milenio

Matías pidió verme porque creía que los psicoanalistas “nos ocupamos” de las cuestiones del sexo y él sentía necesidad de hablar de “esta cosa” con alguien que entendiera. También quería hablar, ya que aun cuando lo preocupaba menos que el sexo no podía desentenderse (dado que estaba vinculado a sus ideas sobre el mismo), de las cuestiones del amor y la pareja. Muy rápidamente me ubicó en su vida sexual, pidiéndome que no lo tildara prejuiciosamente de bisexual, cosa que ya había hecho otro psicoanalista.

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