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La nueva Anormalidad

Tapa Revista Topía #89 (Agosto/2020). La nueva Anormalidad.

Artículos en esta edición

Nota de los editores: La nueva Anormalidad

Revista Topía #89 - Agosto/2020

“Esta pandemia no es como un gran trueno en un cielo límpido”, nos decía Christophe Dejours en la charla que organizamos a fin de mayo. Por lo contrario, el cielo no estaba ni calmo ni límpido. Había mucha gente enferma y descuidada en todo el mundo. Y la pandemia lo profundizó.

Desde el cierre del último número los confinamientos abarcaron a más de la mitad del mundo. La forma en la cual se han tomado los cuidados de la población muestran los límites del capitalismo actual, que proclama protecciones, pero produce muchos descuidos. Como se suele decir: si se puede prevenir no es un accidente. Y la pandemia no lo ha sido: muestra la fragilidad del sistema social y ecológico. Con todos los desarrollos tecnológicos y científicos un virus ha mostrado el desamparo de los humanos que el sistema actual creía haber superado con el relato de una omnipotencia a la vuelta de la esquina.

A 100 años de Más allá del principio de placer

“La muerte es la compañera del Amor; juntos rigen el mundo” Editorial Revista Topía #89 agosto/2020

Con sus efectos en la producción de síntomas de lo negativo, la pandemia pone en evidencia la importancia que tiene el concepto de pulsión de muerte en la teoría y la clínica psicoanalítica. De allí que es necesario hacer nuevas lecturas de la obra donde Freud comienza a enunciar este concepto en 1920.

Hace 100 años aparecía la pandemia conocida como Gripe Española. La cifra de muertos fue tres o cuatro veces superior a la que había dejado la Gran Guerra: murieron más de 50 millones de personas.2

En Más allá del principio de placer (1920)… la “muerte” se transforma en una pulsión que se encuentra desde el momento en que nace el sujeto y de la cual surgen la agresión y la destructividad como consecuencia de su condición pulsional

 

La lucha contra la epidemia y las protestas en Alemania

El Covid-19 comenzó su expansión por el mundo en un mercado de Wuhan, ciudad de más de un millón de habitantes en la China central. Probablemente de allí el virus saltó de los animales hacia el humano y rápidamente se extendió mediante el contagio a través de microgotas. A diferencia de epidemias anteriores, que no alcanzaban a los continentes europeo y americano, o apenas los rozaban, el agente patógeno de la nueva epidemia se aprovechó de las rutas de viaje y comercio de la actualidad y, en días o semanas, fue saltando de país en país y de continente en continente y así el Covid-19 se convirtió en pandemia. Sin inmunidad, sin estar preparados, sin medios de prevención o de curación, nos encontramos en una situación similar a la de los pobladores de las viejas culturas de América Central y del Sur cuando llegaron los conquistadores europeos. Inmunes ellos, los infectaron con enfermedades desconocidas para los autóctonos por las cuales la mayoría perecía miserablemente. La población europea fue azotada, una y otra vez, por epidemias frente a las cuales la mayoría de las veces se enfrentaba desvalida. Las que más se grabaron en la memoria colectiva fueron la peste y el cólera. Algunas de estas epidemias despoblaban comarcas enteras y eventualmente reaparecían o desaparecían del todo. Durante siglos lo único que se le podía oponer eran medidas higiénicas y de cuarentena.

Desde hace 150 años las enfermedades infecciosas dejaron de ser a causa del destino, tan poco como lo son las guerras o las catástrofes de Chernobyl o Fukushima

La pandemia y la crisis en el trabajo

Voy a hablar ahora más específicamente de la vinculación entre la epidemia y la crisis del trabajo.

Si queremos formarnos una idea del trabajo, de la manera en la cual el trabajo se verá afectado por la experiencia política que el Estado y la patronal adquirieron por el ejercicio del gobierno durante la crisis, es preciso dejar todos estos problemas generales de costado o a un lado.

Entonces voy a aburrirlos un poquito más con las exigencias y los métodos de la clínica del trabajo, abandonando estas cuestiones más generales y entrando en detalle de lo que ocurre del lado del trabajo vivo, sino temo que dejemos de lado lo esencial.

Esta crisis del coronavirus es la ocasión para el poder neoliberal de iniciar una nueva etapa en la transformación de la organización del trabajo

Presente continuo

Comenzaré afirmando, sin hesitar, que la Pandemia y el aislamiento han tenido dos consecuencias inmediatas y definitivas: al tiempo que se han encargado de desnudar el amplio grado de indefensión y vulnerabilidad de nuestra existencia, denuncian y descubren las características de un Sistema que, en nombre de maximizar el capital, ha ido destruyendo la naturaleza y ha precarizado hasta el límite las condiciones de vida y muerte de la humanidad.

Esta Pandemia. A veces tengo la impresión de haberme dormido en un mundo y haberme despertado en otro y desde éste, se me hace difícil recrear cómo era ese otro mundo en el que me sentía inmune y poderoso. Cómo era ese mundo en el que los cuerpos circulaban por lugares, por espacios desplegados en un tiempo cronológico. Cómo funcionaban el espacio y el tiempo en esa era pasada, tan próxima y, aún así, tan lejana.

Vivíamos en un mundo donde ya no se trataba de producir a toda velocidad, ya no se trataba de vivir a toda prisa, sino de destruir deprisa

Huellas del miedo y la “servidumbre voluntaria”

Una pregunta ha acompañado siempre la explotación y humillación humanas: ¿cómo es que quienes la padecen pueden tolerarla -incluso buscarla- sin rebelarse, siendo inmensa mayoría? La acción coactiva de la represión y la violencia que podría explicarla no parece estar siempre presente.

Hacia 1548, Étienne de la Boétie, un joven escritor y magistrado francés, escribió su Discurso sobre la servidumbre voluntaria, o Contra el Uno. Se trata de un flamígero y erudito texto en defensa de la libertad como bien natural supremo. Su contexto: el clima de la monarquía absoluta que desde Luis XI va perfilando las luchas entre el soberano (el Uno) y las noblezas feudales en Francia. Sus argumentos responden a su época.

Para el sentido común en que se encarna la ideología del capitalismo, la libertad del pueblo,… se basa en su secreta y sutil esclavitud en relación con el capital

Género, clase, edad…

El impacto diferencial de la pandemia

La amenaza global de la pandemia ha sacudido al planeta, pero su impacto es muy diferente según sea la condición social y subjetiva de las personas afectadas. La forma en que los sujetos experimentan la situación actual sirve como un instrumento diagnóstico de su ubicación en el contexto, así como de su estructura psíquica. Cualquier evento vital es percibido a través del prisma de la subjetividad, y hemos aprendido que esa elaboración se vincula con la posición de cada uno en las redes interpersonales y con sus ubicaciones en el campo social, que empoderan o fragilizan a quienes son objeto, como ocurre hoy, de sucesos que escapan a sus determinaciones personales.

El tipo de inserción laboral delimita también modos diversos de experimentar esta crisis

Planeta Cyborg

La posmodernidad, el capitalismo tardío, la muerte de los grandes relatos y el fin de la historia han dado muestra cabal de su enorme eficacia a favor del proceso de propagación y fundamentación del consumismo y el individualismo. En definitiva el darwinismo social, ese que pide más emprendedores individuales y menos ciudadanos. Que venera el éxito y desea la muerte del que no puede cumplir con esa religión del triunfo.

El Planeta Cyborg es la parada actual del tren bala de las sociedades impulsadas por el laboratorio tecnocientífico capitalista

Salir al encuentro

Pensamos que tenemos todo bajo control. El acoso de la impermanencia, que se incrementa en las crisis, provoca muchas veces que nos atrincheremos en esta falacia para poder continuar con nuestras vidas y nuestros proyectos. Esto puede ser funcional y ayudarnos a salir adelante o superar un momento del entorno e incluso ayudar a una transición hacia otro punto de vista para interpretar el mundo y nuestra historia. Pero cuando se vuelve permanente o cuando intentamos volver permanente este estado de certeza, de fantaseado control voluntario sobre la realidad y las cosas, nos enfermamos de estancamiento, de egocentrismo, de egoísmo y olvidamos que dependemos de los demás para existir, que dependemos de las fuerzas de la naturaleza para vivir, que dependemos del ecosistema de la tierra y de un sinnúmero de factores del universo y del cosmos para subsistir. 

El capitalismo se ha comportado como un conquistador depredador tanto de los recursos humanos como ecológicos del planeta, sin un plan racional para no agotar estos recursos

Cuarentena (Impresiones de un paciente de alto riesgo)

“Pesimismo de la fortaleza”: ¿el que quiera sanar
debe enfermarse?

Mordí el anzuelo de la muerte. Y ahora
estoy luchando como un pez desesperado
por sobrevivir.

Los días se suceden lentamente,
se parecen a mí. Y yo ya no me parezco
a mí.

Cuarentena: exilio en los cuartos
de la propia casa. Un humo que
oscurece el fuego.

¿Adónde va el tiempo que pasa?

Morir no es una acción, sino una conjetura.
Un sueño que nadie quiere soñar.

Vicisitudes de una terapeuta de adolescentes en cuarentena

Siempre decimos que hay muchas adolescencias. No es lo mismo fortalecer lazos con el afuera familiar para ir soltándose de los adultos que fueron y siguen siendo referentes de seguridad y amparo, que “desprenderse” cuando no hubo adultos que tuvieran mínimas condiciones de amparo para poder alojarlos, ya que se trataría de desprenderse de quienes muchas veces no posibilitaron “prenderse”. Las desigualdades pegan fuerte porque condicionan desde el primer momento de la vida. Es difícil para ese adulto ser sostenedor/a en lo emocional cuando no se siente sostenido/a desde lo social con condiciones dignas de existencia.

¿Qué soportes esenciales necesita un o una adolescente para realizar sus trabajos psíquicos? ¿Pueden éstos permanecer en espera?

La coartada o la condena

La neurosis obsesiva es una religión particular, y la religión una neurosis obsesiva universal, distinguió Freud (demostrando otra vez que toda psicología individual es también social).

Ambas se basan en ceremoniales. En la religión, en cada religión se les adjudica un sentido. En cambio, al neurótico obsesivo esos ceremoniales se le presentan sin sentido, aunque es incapaz de abandonarlos, pues cualquier desvío respecto del ceremonial se castiga con una insoportable angustia que enseguida fuerza a reparar lo omitido. Freud agrega que puede describirse el ejercicio de un ceremonial obsesivo como si obedeciera a una serie de leyes no escritas.

Se escucha a epidemiólogos e infectólogos como si fueran sacerdotes que nos permiten y proponen a todos una serie de rituales que hay que cumplir a rajatabla. Para los no obsesivos se les vuelve una tarea pesada, opresiva e inevitable

Un “buen” miedo en cuarentena

La familia de Axel estaba particularmente preocupada cuando se declaró la cuarentena, ya que la convivencia con el niño solía ser insoportable aún en condiciones normales. Decían “es un chico imposible”.

Un año y medio atrás, cuando tenía 9 años, la escuela a la que concurrió desde jardín maternal, sugirió un cambio de institución debido a los permanentes conflictos con sus maestros y pares.

​No era fácil alojar a estos padres, en cuyo discurso aparecía un “no niño” de 9 años, maleducado y despótico, que parecía no tenerle miedo a nada

Sobrevivir en la pandemia: ¿qué nos pasa a los trans y las travestis durante la cuarentena?

En el país donde más demandas democráticas se han conquistado para la diversidad sexual como la Ley de Identidad, la situación de las personas travestis y trans está en estado de emergencia, producto de la crisis económica y sanitaria. Existe un contexto generalizado de crisis social, en el que se agudizan las contradicciones que existen entre los derechos formales conquistados y las condiciones de vida de la población travesti y trans. Desalojos, desempleo y represión policial a la orden del día. El Estado como responsable.

Erotismo, transgresión y pandemia

“#Quedate en casa.” “No sean inconscientes, cuídense, quédense en su casa.” “No sean desesperados, hagan sexting.” “Si me proponen sexo en cuarentena, los bloqueo.” “No lleves la muerte a tu casa…”

“Eviten el contacto sexual, tengan sexting o practiquen la masturbación.” “La pareja sexual más segura es uno mismo.” “Hay que desterrar la idea de que hay que tener relaciones todo el tiempo.”

Las primeras son algunas de las afirmaciones que pudieron leerse en las aplicaciones de citas como tinder o grindr y las segundas por parte de profesionales y funcionarios de diversos países incluyendo la Argentina, desde el comienzo de la pandemia de coronavirus. Lo característico de la mayoría de ellas es un tono que causa irritación, cómo no provocarlo, es lo que suelen producir los intentos “bienintencionados” expresados en enunciados imperativos y/o descalificatorios o en recomendaciones que pretenden indicar cómo y de qué forma hay que vivir la propia vida sexual, haciendo gala de un reduccionismo asombroso.

En pos de evitar los encuentros entre personas que no conviven, se “autorizan” y prescriben las videollamadas, el sexo virtual, el sexting y una práctica históricamente proscripta: la masturbación

Cien días contigo, conmigo y contigo otra vez

(Bitácora de viaje hospitalario que bien podría ser el último)

Estamos en cuarentena, que no son cuarenta días sino varios ciclos de quince días que se hicieron más de cien. A guardarse, dijo Alberto. Menos los de la salud pública, claro. Te precarizan durante años para luego morir a manos de un virus chino. O sea que morís doblemente precarizado. Si al menos fuera un dragón, pero encima es un murciélago salido de una sopa. Personalmente hubiera preferido una invasión alienígena o zombie, pero toca esto, sin katana y sin vacuna. La única protección para el enemigo es una máscara de acetato y el barbijo quirúrgico que te re protege, gordo. ¿Qué cómo la estamos pasando en el hospital? ¡Fantástico mamá, no te preocupes! Quizás llego para cenar. Todo depende. Por ahí te llamo aislada desde la pieza de un hotel o, si me da el oxígeno, desde la terapia del Rivadavia.

¿Tenés un hijo o dos o tres y no hay con quien dejarlos? Que te los cuide Lola. Yo estoy al horno: tener hijos no califica como riesgo

La tecnología y el sentido del trabajo

¿Un punto de inflexión en nuestra relación con las máquinas?

El sueño de una humanidad enteramente mediatizada cobró su experiencia de poder con esta pandemia. Defender la subjetividad no implicará romper las máquinas como los ludditas, pero sí perder el miedo a oponerse a una idea de "progreso" que incluye la degradación del trabajo.

En lo que refiere al sueño -distópico para algunos, quizá deseable para otros- de una humanidad con mínimo contacto y enteramente mediatizada, la pandemia y el aislamiento, más que superar a la ficción, confirmaron ciertos pronósticos, y dieron a quienes abogan por ese futuro una sustantiva experiencia de poder.

La humanidad se sumergió en un encierro hipermediatizado donde todo lo que podía hacerse virtual, se hizo virtual, y el carácter prescindible del cuerpo en la vida social cobró estatus de regla

Cuento: Los caprichos de la fauna

El autor es médico y escritor. En diciembre de 2018 editamos su novela Un día como cualquier otro (Topía, 2018). Aquí aborda en este relato una posible arista de la situación actual.

Como creía haber escuchado que la nueva y peligrosa pandemia afectaba solo a los humanos y que la ciencia se mostraba impotente frente a la truculenta realidad y la impiadosa devastación, Juancho pensó: “No parecen enfermarse, pero es un hecho que los bichos no piden permiso para invadir nuestras ciudades, la televisión los muestra pavoneándose por las calles, subiéndose a los autos, paseándose por los cementerios, dentro de poco invadirán las casas, comerán nuestros alimentos y arruinarán todo. Entonces, ¿aceptaremos quedar desprotegidos a la intemperie?”

Dar en el blanco: Desafíos y horizontes de la Salud Mental en Argentina. Pensar lo que se hace y saber lo que se piensa

La Docta Ignorancia, 2020. 105 páginas

Esta es una publicación reciente del Grupo de Estudios Psicológicos y Sociales (GEPS), una fundación pensada y nacida como un espacio de investigación, estudio y capacitación que pretende interrogar, acompañar e incidir a través de sus diversas acciones, en el campo de la Salud Mental. A continuación transcribimos un fragmento del Prólogo escrito por Viviana Demaría y el texto de Marité Colovini.

Prólogo

Estas serán, para quienes comiencen a leer desde aquí, las primeras palabras con las que se encontrarán en esta publicación. Pensé mucho hacia dónde deberían dirigirse estas palabras preliminares, por varios motivos. Porque mis compañeras y compañeros del Grupo de Estudios Psicológicos y Sociales me honraron con la tarea de escribir este aparte y su confianza y generosidad me llenaron de emoción y al mismo tiempo de mucha responsabilidad. También, porque son innumerables los caminos que se abren a través de esta convocatoria. Desafíos y horizontes de la Salud Mental en Argentina - Pensar lo que se hace y saber lo que se piensa, es una premisa que dibuja un paisaje inmenso y nos invita a la aventura de reflexionar e imaginar. (…)

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Agosto / 2020

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