La paz se logra con la fuerza.
Donald Trump
Debe un Príncipe, por tanto, no tener otro objeto ni otro pensamiento, ni adoptar como propio ningún otro arte como no sea el de la guerra, su orden y disciplina; porque es el único arte que se espera del que manda.
Maquiavelo
Kai-Fu Lee en su libro Superpotencias de la inteligencia artificia. China, Silicon Valley y el nuevo orden mundial, (Editorial Planeta, 2018) pone sobre el tapete las cuestiones que avizora por la competencia entre EE.UU. y China. Señala cómo esta disputa por la hegemonía se puede transformar en un enfrentamiento bélico de proporciones mundiales entre las dos superpotencias. No debemos olvidar que la ciberguerra ya hace mucho que está entre nosotros y ha ampliado el mundo de las sospechas dándonos fake news al ritmo del nanosegundo de los grupos conspiradores de ultraderecha, que han tomado a internet como un arma que dispara a repetición todo el tiempo. En este caso la guerra comercial no es más que otro avance a involucrar a todo el mundo en el conflicto entre EE.UU. y China. Es su protagonista central EE.UU. con la aplicación de aranceles aduaneros que rompen los acuerdos comerciales y no distingue amigos de enemigos, claro que el objetivo central y principal es China. Quien fuera subsecretario de Defensa de EE.UU. Joseps S. Nye en un reportaje (diario Clarín, 11 de febrero de 2025) habla directamente de una amenaza a China por parte de Trump y agrega que los políticos populistas estadounidenses abogan por una desvinculación total de China.
La ciberguerra sigue su curso sin que los usuarios cyborg del mundo sepan mucho cómo sucede.
La nueva escalada se da poco después de la batalla por las 5G. Parecía que el tema de las 5G, desarrollo que estaba centrado en las comunicaciones (redes, computadoras, celulares) llevaba rumbo de colisión entre las dos más grandes superpotencias. Por aquel entonces, los EE UU le indicaban a Europa que no debían aceptar la instalación de las plataformas chinas de 5G debido a que esto llevaba el peligro de que los asiáticos pudieran hacerse de información privada de los ciudadanos yanquis y, lo más grave, amenazar la seguridad del estado norteamericano. La campaña consistía en presionar a los estados europeos para que rechazaran las ofertas de los chinos y, al mismo tiempo, acusar a la empresa china Huawei de vender teléfonos que permitían espiar a los estadounidenses. Este argumento es curioso dado que vivimos en un mundo donde el espionaje cibernético hace mucho ya que es parte central de los movimientos de disputa y guerra entre naciones y, también, entre empresas, un dato no menor es que se hable de migrantes, de terroristas, de las minorías, etc. y se omita el permanente control social sobre de personas y grupos sociales que ejercen tanto los estados, como las empresas.
Volvamos a las disputas por las 5G y sus consecuencias. Recordemos que el año 2018 Meng Wanzhou, directora financiera de Huawei, es detenida en Canadá por pedido expreso de los EE.UU. por una causa de fraude. Finalmente, en el año 2021, por un acuerdo, EE.UU. retiró el pedido de extradición y esto hizo que Meng Wanzhou fuese liberada luego de tres años de prisión domiciliaria en Canadá, Meng Wanzhou es, nada más y nada menos, que la heredera del conglomerado de telecomunicaciones Huawei, dado que es la hija del fundador de la empresa. Para demostrar la puja, China no se quedó atrás y detuvo a dos ciudadanos canadienses acusándolos de espionaje.
Han pasado ya siete años desde el inicio de esa disputa, enmarcada por la puja de la instalación de las 5G en diversos países. Desde aquél entonces, poco se habló de las tensiones entre potencias por el dominio de las 5G. La fuente de conflicto se presentó con el desarrollo tecnológico de la inteligencia artificial. La IA ocupa ahora el centro de la agenda y aproxima cada vez más al riesgo de una confrontación bélica entre China y los EE.UU., advierte Kai-Fu Lee en su libro. No es el único, muchos observadores insisten en el inevitable rumbo de colisión entre las dos economías más grandes del mundo.
Por ejemplo: Mélenchon sostiene que la estrategia de los EE.UU. durante el enfrentamiento con la URSS fue ofrecerle en bandeja a China el mercado norteamericano y esto hizo que los chinos en pocos años pasaran de ser un país que copiaba todo lo que inventaba occidente a ser un fenomenal creador y competidor cada vez más provisto de tecnología de punta. Esto ha permitido que hoy se presente como un imperio que, sin prisa y sin pausa, va emparejando el desarrollo de los EE.UU. El dirigente de La Francia Insumisa señala que por vía del mercado los EE.UU. ha perdido la batalla de la competencia comercial, para él los yanquis van a buscar la forma de recuperar la hegemonía por vía de la guerra contra China. Una vez más en la historia los conflictos inter imperialistas ponen al mundo al borde de una posible guerra devastadora.
La historia griega tiene como participantes centrales a Heródoto y a Tucídides. Heródoto escribió los hechos históricos recurriendo siempre a la intervención de los dioses, construye el relato de los acontecimientos con componentes idealistas propio de la religión imperante de la época. Así los dioses griegos están permanentemente incidiendo en el mundo de los humanos.
Por el contrario, Tucídides es reconocido como historiador que busca explicar las guerras por los elementos histórico-sociales de la realidad que se está viviendo. Es por ello reconocido como el padre de la historiografía científica, insistió desde el siglo V a.C. en que se debe descubrir y señalar la relación entre la realidad política y los hechos que llevan a la guerra. Es decir, observa la tensión histórica de su época y la pone en primer plano dando cuenta de cuáles son las causas que conducen al conflicto, señala que en la guerra no intervienen los dioses, sino los poderosos de turno que han llegado al punto en que las contradicciones e intereses contrapuestos los llevan a poner en marcha a los ejércitos. Su relato de la Guerra del Peloponeso en el siglo V a.C. es la obra que muestra con claridad esta manera de entender y analizar la historia. Por ello Tucídides tiene un alto reconocimiento entre los estudiosos de la historia.
La ciberguerra ya hace mucho que está entre nosotros y ha ampliado el mundo de las sospechas dándonos fake news al ritmo del nanosegundo de los grupos conspiradores de ultraderecha, que han tomado a internet como un arma que dispara a repetición todo el tiempo.
Graham Allison investigador de Harvard, en su libro Con destino de guerra: ¿es posible que EE.UU. y China escapen de su destino de guerra? sostiene que en la historia de la humanidad nunca hubo un crecimiento en tan poco tiempo y a tanta velocidad como el que viene consiguiendo China. Allinson se apoyó en Tucídides para analizar el desbalance del poder entre potencias antagónicas que se enfrentan para dominar el mundo, una de ellas como sabemos es hegemónica: EE.UU., y China es la potencia emergente que disputa cada vez más el poder del imperio yanqui. Allison señala que esto es “La trampa de Tucídides”, es decir, cómo ese desarrollo amenaza al imperio hegemónico y acerca la colisión bélica o en el caso de que no ocurra será, igualmente, de alto costo y dolor para los seres humanos.
En estos días un nuevo hecho tecnológico vino a romper la ilusión de comodidad en que se encontraba Silicon Valley con el desarrollo de la Inteligencia Artificial, sobre todo por el dominio sobre la producción y creación de los chips necesarios para avanzar en ella, es decir, estaban convencidos que la industria china no podía fabricar los chips necesarios para la inteligencia artificial. Por supuesto, la ilusión se derrumbó hace pocos días y las consecuencias están a la vista: el inmediato crash bursátil de las empresas yanquis que dominaban la IA.
Todo ocurrió cuando una compañía china presentó DeepSeek, su start-up de inteligencia artificial de código abierto. Reiteramos que código abierto quiere decir que la DeepSeek la puede usar gratuitamente todo el mundo. Desarrollada con un presupuesto muchísimo menor a las que Silicon Valley tiene. A ChatGPT de OpenAI y a Google el modelo de código abierto gratuito, hizo derrumbar las acciones de las grandes empresas tecnológicas de los EE UU. Así la inteligencia artificial china que vale seis millones de dólares realizarla, derrota a los yanquis cuyos costos de producción de inteligencia artificial son muchísimo más altos. DeepSeek es el David que hiere a Goliat y que pone en jaque a las empresas dominantes de IA que son, como vimos, norteamericanas. Como no podía ser de otra manera esto potenció la ciberguerra: centenares de virus maliciosos atacaron el logro de DeepSeek, es decir que los oscuros equipos de infiltración por internet han lanzado centenares de gusanos y virus con el objetivo de detener o destruir DeepSeek. Es decir, que la ciberguerra sigue su curso sin que los usuarios cyborg del mundo sepan mucho cómo sucede.
Cualquier país que se prepare para entrar en guerra necesita construir el enemigo, quitarle humanidad, evitar que la población propia se identifique con algunos aspectos del adversario. Aprender a odiarlo es la manera en que el poder va generando miedo y odio a ese monstruo que los amenaza.
Graham Allison con la actualización de “La Trampa de Tucídides” está en consonancia con las declaraciones de Mélenchon. Partiendo de lo impactante y veloz desarrollo de China tomó la idea del griego Tucídides y se enfocó en la inexorable tensión causada por el rápido cambio en el balance del poder entre dos potencias rivales. Allison se pregunta si China y EE.UU. pueden evitar la “Trampa de Tucídides”. Lo que nos lleva a señalar la crisis que se desarrolla a nivel mundial y dentro de las fronteras de cada país, (por ejemplo, en China la compañía Didi de transporte de pasajeros barrió a Uber haciéndola desaparecer del mercado chino); un juego TEG donde ambos competidores tratan de absorber regiones, mercados y reorganizar alianzas políticas que han puesto a la orden del día la proximidad a la “Trampa de Tucídides” que señala Allison. Mientras China avanza de hace años con “La ruta de la seda”, Trump ha decidido volver al apetito colonial tratando de apropiarse de tierras ajenas.
En conclusión, la potencia emergente es cada vez más poderosa y hace temblar la hegemonía de EE.UU. La guerra comercial imperante demuestra que hay un reagrupamiento de las alianzas que permiten ir entendiendo cómo se preparan los imperios para el posible enfrentamiento bélico.
Una mentira
puede dar la vuelta al mundo
mientras la verdad se está calzando.
Mark Twain
Cualquier país que se prepare para entrar en guerra necesita construir el enemigo, quitarle humanidad, evitar que la población propia se identifique con algunos aspectos del adversario. Aprender a odiarlo es la manera en que el poder va generando miedo y odio a ese monstruo que los amenaza y supuestamente aspira a borrarnos del mapa. Se desarrolla una especie de apetito canibalístico hacia quien se ve como una presa a exterminar y devorar. Para ello insiste en que hay despojarlo de todo rasgo de humanidad e insistir en que es el causante de todos nuestros males. Desde esta perspectiva, la paranoia es altamente eficaz para llevar al otro a que se constituya en un chivo expiatorio de nuestros males, para ser precisos no hace falta un chivo expiatorio, sino varios de distinto orden que al final se puedan unir para demostrar todos los peligros que hay que eliminar. Por ello, la guerra psicológica se nutre de todas las formas posibles para generar resentimiento y odio hacia el otro, se trata de dar prevalencia a un chivo expiatorio u otro, de acuerdo a la velocidad que las plataformas permiten, se trata de despertar todo el tiempo en las redes cada vez mayor resentimiento y sed de venganza. Se construye permanentemente así una grupalidad unida por el rencor, hay que aumentar a cada momento el resentimiento. Preparar la venganza. Un ejemplo no lejano que se sigue manteniendo, es el que repite sin cesar que China fue la causante del covid-19. Se le atribuyó a un laboratorio de guerra bacteriológica la fuga del virus que se expandió por el mundo. Convocando así a que veamos, en este caso, a los chinos como seres diabólicos que desean el extermino de occidente.
La guerra psicológica se nutre de todas las formas posibles para generar resentimiento y odio hacia el otro, se trata de dar prevalencia a un chivo expiatorio u otro, de acuerdo a la velocidad que las plataformas permiten.
Recordemos que, si el enemigo está dentro del propio territorio, el enemigo interno tiene que ser “extranjerizado”, demonizado y perteneciente a seres “extraños al cuerpo social”, los inmigrantes, por ejemplo. No hay más que recordar cómo los EE.UU., después de Pearl Harbor, construyeron campos de concentración para su población japonesa dado que sospechaba de toda la comunidad japonesa como espías del Imperio del Sol Naciente. Idea que Trump ha vuelto a poner en el tapete con relación a los inmigrantes, es decir quienes no puede expulsar, arrojarlos a campos de concentración dentro de la nación.
En la actualidad, en el Planeta Cyborg, el rumor, la fake news es veloz, muy veloz y eficaz y no para de alimentar lo conspiranoico. Los grupos de ultraderecha consideran que internet es un arma que debe ser disparada en todo momento. Hace ya tiempo que está estudiado que una verdad tarda por las redes sociales seis veces más que una fake news en llegar a mil quinientas personas. De la vieja y conocida teoría del rumor, en el mundo de las redes y de los usuarios cyborg (usuarios que cada vez tienen menos pensamiento crítico), se ha perfeccionado y potenciado. Guiliano da Empoli sostiene (en su libro Los ingenieros del caos, Editorial Oberon) que: “Las conspiraciones funcionan en las redes sociales porque invitan a las emociones intensas, a la indignación y la rabia. Y estas emociones generan clics y mantienen a los usuarios pegados las pantallas”, en definitiva, un coctel de dopamina y odio. Es un estudiado proceso para que sea permanente el despliegue de una “sensibilidad paranoica” sustentada en premisas falsas donde la solidaridad no exista para los otros, dado que son sistemáticamente separados de su condición humana. De allí a la demanda y expectativa de necesitar y construir un mesías hay un solo paso. La venganza la legaliza el seguir al líder.
En la actualidad, en el Planeta Cyborg, el rumor, la fake news es veloz, muy veloz y eficaz y no para de alimentar lo conspiranoico.
En el mundo de las conspiraciones solo existe la “certeza” de los peligrosos que son los enemigos y se reafirma permanentemente que se debe actuar como perseguidores seriales implacables dado que son dueños de verdades absolutas. En la placenta mediática al compás del nanosegundo se generan y se reafirman enemigos peligrosos y amenazantes. Con estos ingredientes alimentados por los poderosos, el clima bélico va ganando terreno y los contendientes van preparando de esta manera el deseo de venganza y comenzar cuanto antes la guerra. Por lo pronto, Trump ha decidido redefinir mapas y regiones. Como un dueño del mundo intenta que EE.UU. se apodere del mapamundi y bautiza países y regiones con su nombre. ◼
César Hazaki
Psicoanalista
cesar.hazaki [at] topia.com.ar
IG: @cesar.hazaki