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Duelo y desaparecidos

 
Memorias para el futuro 16

Publicado en Clepios, una revista de residentes de Salud Mental, Número 28, Junio 2002.

La historia es implacable. Lo no elaborado siempre retorna. Las cuentas pendientes de una sociedad no pueden olvidarse. Es necesario enfrentar los duelos. Nunca faltan ocasiones para hacerlo. Lo encontramos a la vuelta de página de cualquier revista.

Lo podemos ver en un trabajo publicado en estas páginas a fines del 2001 -“Muerto, ¿está?” de las Lics. Silvina Dulitzky, Valeria Grela, Eugenia Rodiño y Gabriela Rost, Clepios Nº26-. En el mismo las autoras parten interrogándose por la articulación entre clínica y duelo. Para ello recorren prolija y exhaustivamente una abordaje psicoanalítico del duelo desde una perspectiva que atraviesa tres autores: Freud, Lacan y Allouch. Luego exponen un caso clínico. En el mismo una paciente presenta una dificultad para realizar el duelo de su hermano desaparecido durante la última dictadura militar. Las autoras dicen que el duelo es una operación imposible de realizar. La paciente dice “yo a mi hermano no lo voy a soltar”. Está claro que en el caso hay un serio obstáculo al duelo. “Allí donde se esperaría alguna reacción subjetiva frente a la ausencia, el movimiento que realiza Cecilia es proponerse ella misma en tanto inconmovible en su apuesta a ‘no soltar.'” En el final del texto se preguntan por qué su hermano no murió y por qué no es posible inscribir la actualización de su muerte.

Podemos responder que justamente porque su hermano no murió: es un desaparecido. Y por ello particularmente se dificulta inscribir la actualización de su muerte.

Pero en el texto hay más que un hermano desaparecido y un duelo no elaborado.

En cualquier lugar del mundo un terapeuta que atendiera a esta paciente –supongamos luego de un exilio- podría informarse de las producciones de terapeutas argentinos que trabajaron con familiares de desaparecidos . En cualquier lugar, valga la paradoja, menos en la Argentina, tierra arrasada por el olvido. Lugar en el que residentes no tienen disponible lo que han hecho sus generaciones anteriores debido a una política devastadora.

Para este momento pensarán que estoy exagerando. Pero no es así. Imaginemos residentes alemanes que escriban en la actualidad sobre los efectos psicológicos de un familiar de una víctima del holocausto y que ninguno de sus docentes y supervisores no transmitan dicha experiencia. A esto sumemos que un jurado premiara dicho trabajo como el mejor en Clínica Psicoanalítica Individual.

Por eso la memoria. Diana Kordon , Lucila Edelman y Darío Lagos formaron el Equipo inicial de asistencia psicológica de las Madres de Plaza de Mayo a fines de los 70. En sus diversos trabajos conceptualizaron los efectos psicológicos de la represión política en los diferentes niveles: en quienes padecieron torturas, en los familiares de desaparecidos, en la sociedad y en el campo de la salud mental en particular. En el caso de los familiares observaron que estaban ante un tipo muy particular de duelo, en el cual se ignoraba el destino del desaparecido, lo cual impedía la prueba de realidad, paso necesario para el trabajo de duelo. Para estos casos era necesaria una elaboración grupal y social. Justamente trabajaron en grupos de madres, además de los pertinentes abordajes individuales.

Pero el terrorismo de estado nos impuso la cultura del miedo y de la desaparición a toda la sociedad. Esta situación traumática social nos dificulta, tal como a Cecilia, realizar el duelo colectivamente, y elaborar dicha historia. Como escribieron Diana Kordon y Lucila Edelman : “esta propuesta de olvido de hoy es la continuidad del silencio de ayer.”

En nuestro ámbito de la salud mental la historia de las producciones de esos años está desaparecida bajo ese manto de olvido. Es así como llegamos a que un trabajo premiado de residentes sobre el tratamiento de un familiar de un desaparecido no contenga bibliografía sobre el tema. Esto lleva a las nuevas generaciones a recorrer ese arduo camino sin los valiosos aportes de quienes tanto produjeron, veinte años después.

Por ello, tal como dijo Gilou García Reinoso, - quien ha transitado por el grupo Plataforma y la Coordinadora de Trabajadores de Salud mental en la década del 70-, en la Asamblea Autoconvocada de la Salud Mental y la Cultura en febrero de 2002, “ante la política de la desaparición que llega a nuestros días debemos oponer una política de la aparición.”

Es una tarea necesaria.

En vez de repetir, elaborar para hacer nuevas historias.

 

Hay una larga lista de artículos sobre los efectos del Terrorismo de Estado en nuestra Salud Mental en diversas publicaciones desde principios de la década del '80. A continuación sólo se mencionan alguno libros que concentran parte de la bibliografía sobre la temática:

Kordon, Diana R. y Edelman, Lucila I y otros. Efectos psicológicos de la represión política , Sudamericana-Planeta, Buenos Aires, 1986

Abudara y otros, Argentina: psicoanálisis y represión política, Asociación Psicoanalítica Argentina, Buenos Aires, 1986

Movimiento Solidario de Salud Mental, Terrorismo de Estado, Efectos psicológicos en los niños , Paidós, Buenos Aires, 1987

Puget, Janine y Kaes, René, Violencia de Estado y psicoanálisis, Centro Editor de América Latina, Buenos Aires, 1991.

Abuelas de Plaza de Mayo, Filiación, identidad, restitución; 15 años de lucha de Abuelas de Plaza de Mayo , El Bloquel Editorial, Buenos Aires, 1995.

Caro Hollander, Nancy, Amor en los tiempos del odio. Psicología de la liberación en América Latina, Ediciones Homo Sapiens, Rosario, 2000

 
Articulo publicado en
Junio / 2002

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