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Duelar el niño indómito en la actualidad

En la vida, para progresar necesitamos duelar un sinfín de circunstancias. Es cierto que, del mismo modo que lo hacen las situaciones estancadas, los vertiginosos cambios nos empujan a encarar uno que otro duelo. Porque las variaciones del contexto siempre conllevan algún replanteo o crisis personal. Entonces, en más de una oportunidad la vivencia es extrema. Y sentimos “morir un poco”, como si perdiéramos definitivamente referencias o algún remanente de añeja inocencia.  En un capítulo específico titulado “La muerte”, me referí a tales peripecias (Billiet, 2011).

Sobre el final de tratamiento en un grupo abierto1

Introducción

 

La finalización del tratamiento en un grupo terapéutico (abierto) de uno de sus integrantes, nos remite inmediatamente a la elaboración de la separación/duelo no sólo de quien concluye -como sucede en los análisis individuales- sino de quienes continúan. Si bien el tema del duelo se va planteando y trabajando en ocasión de eventuales abandonos a lo largo del proceso, el alta de uno o varios integrantes permite un abordaje más sistemático.

A nadie le importa mi papá

No es fácil ocuparse de un tema que ataca los límites de la razón. Que hace tartamudear a las teorías. Nos deja mudos. Los significados tambalean…  No es fácil encontrar espacios abiertos a estos temas. Momentos, lugares, instituciones… Quizás estas últimas consideraciones,  me hacen sentir más fuertemente la necesidad de escribir. Me he preguntado infinitas veces, si valdrá la pena re-volver  determinadas vivencias en el fondo del alma. Si  es verdad, que habrá alguien con ganas de escuchar, de saber. De que algo sea abierto. Si llegará a otros. Hubo momentos en que creí que no, que mejor no contaba nada, que seguía así con aquello guardado,  y  mirando las estrellas como hasta ahora.

Metamorfosis de la mediana edad

Introducción
La mediana edad es una etapa de la vida que viene a marcar la adultez, la finalización de la juventud y conlleva en si una serie de duelos y reestructuraciones psíquicas, así como el adolescente debe pasar por ciertos duelos a nivel corporal, al perder su cuerpo infantil y tener que vérselas con su nuevo cuerpo sexuado, mas grande, con mas bello, un cuerpo que nada tiene que ver con el cuerpo de la infancia, en la edad mediana uno también debe pasar por un duelo del cuerpo, el cuerpo pasa a ser otro que el de la juventud, un cuerpo que muchas veces no es aceptado por su portador.

LA MUERTE Y LOS DUELOS

Este tema es muy delicado, porque en nuestra cultura occidental es temido y negado. La muerte es considerada sólo un accidente inesperado que es necesario ocultar. Pero sin embargo es la que condiciona toda la vida, la creatividad, el arte, todo lo que hace soportable la circunstancia ineludible de la finitud.

El último amor

Corría el año 79 el equipo de psicología del CAMI (Consejo Argentino de Mujeres Israelitas) recibió de la comisión directiva de la institución la propuesta de realizar una serie de talleres sobre el amor en el club Edad de Plata -a la sazón el sector de la institución que agrupaba a los adultos de la tercera edad. Las razones: “Hay dificultades con las personas que se ponen en pareja dentro del club. Se dan situaciones de reprobación y censura, los que se animan a esas relaciones suelen sentir sentimientos de culpa y exclusión. Se han constituido dos bandos: los que tienen parejas que se forman dentro del club -son los menos- y los que no. Estas últimas, son viudas que hacen un frente común ante estas parejas”.

Duelo y desaparecidos

Memorias para el futuro 16

Publicado en Clepios, una revista de residentes de Salud Mental, Número 28, Junio 2002.

La historia es implacable. Lo no elaborado siempre retorna. Las cuentas pendientes de una sociedad no pueden olvidarse. Es necesario enfrentar los duelos. Nunca faltan ocasiones para hacerlo. Lo encontramos a la vuelta de página de cualquier revista.

Sexo, muerte y secreto

“Nadie piensa nunca que pueda ir a encontrarse con una muerta entre los brazos y que ya no verá más su rostro cuyo nombre recuerda. Nadie piensa nunca  que nadie vaya a  morir en el momento más inadecuado a pesar de que eso sucede todo el tiempo, y creemos que nadie que no esté previsto habrá de morir junto a nosotros” (1)

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