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Estados Generales Del Psicoanálisis

 
“Mis Estados Generales”

En el magnífico anfiteatro de la Sorbona y durante cuatro intensos días se reunieron los “Estados Generales del Psicoanálisis” . Una convocatoria a discutir el provenir del psicoanálisis. Los analistas fueron citados mas allá de sus pertenencias institucionales o mas allá de que no pertenecieran a ninguna institución. ¿ La institución psicoanalítica hace obstáculo a pensar el futuro del psicoanálisis?

El recinto nos recibe con un magnifico mural donde las ciencias, las artes y la filosofía discurren en un bosque entre idílico y sagrado.
El semicírculo que lo enfrenta ostenta por encima de sus gradas varias cúpulas menudas.
Mas abajo seis nichos están habitados por las esculturas de Sorbon, el teólogo fundador de la Sorbona, Richelieu, Pascal, Lavoisier, Descartes y.....Rollin. ¿Quién es Rollin?
Mi incomoda sensación se convirtió casi en una vivencia de triunfo cuando ninguno de los franceses a quienes les pregunté supo decirme. Ni siquiera Madame Roudinesco, quien me respondió secamente: Ya no me acuerdo.

Caramba, los franceses no son perfectos.

Y los Estados Generales tampoco. La ilusión de que mil analistas de mas treinta países y distintos en sus lenguas y en su formación pudieran producir algo, fue solo eso, una ilusión.
Es que por mas analistas que sean o que seamos, pasado cierto número, cualquiera sea éste, nos convertimos en masa. Y entonces era fácil registrar que las intervenciones retóricas y/o políticas eran premiadas con calurosos aplausos. Los que hablaban como analistas, entiéndase aquellos que en su discurso incluían la dimensión de lo inconsciente y del deseo, recibían fríos y breves aplausos protocolares. En París la tradición obliga a aplaudir cualquier intervención.

Desde este lugar de ilusión se puede armar una Weltanschauung donde oponer a este evento los supuestos enemigos que serían la IPA y la AMP diferentemente caracterizados.
La IPA, a la cual pertenezco por intermedio de la APA, ha sido caracterizada como la casa central modelo Mc Donalds. La AMP con la Coca-Cola y sus compañías embotelladores.
Me veo en la obligación de controvertir esta visión vegetariana de las así llamadas transnacionales del psicoanálisis.
Las instituciones psicoanalíticas, como la APA, no son “filiales” de una casa central que “nos tendría de hijos”. Cada una de ellas es “una sociedad componente”. Como tal tiene determinados atributos y libertades que efectivamente se aplican, sobre todo en lo que atañe a la formación psicoanalítica. Mas aún, la APA, después de la revolucionaria reforma del año 1974, ha hecho escuela sobre su modelo de encarar la formación psicoanalítica y sigue haciéndolo. Nada que se parezca a un “franchising” de una determinada marca de hamburguesas. Lo único que se respeta son las condiciones mínimas para este camino que va del analizante al analista. Y hay una asombrosa coincidencia con un importante psicoanalista del cual no se puede sospechar connivencia alguna con la IPA, Moustapha Safouan, quien en su libro “Malaise de la Psychanalyse” dice mas o menos lo siguiente:
El psicoanálisis se desarrolla en un espacio transferencial en donde se capta el deseo, y el eje de la formación psicoanalítica es el análisis didáctico.

La rigidez de la IPA no es total y absoluta como se pretende. Por ejemplo, frente a la afirmación de que no discuten los términos de la formación, basta revisar los numerosos eventos en los que se discuten las diferencias entre el psicoanálisis y las psicoterapias.
En la APA, intervine en una mesa redonda donde se cuestionaban estas supuestas condiciones duras en cuanto a la duración de las sesiones y la frecuencia semanal. Mi aporte se basó en la posición de Winnicott, quien por ejemplo, atendía a una paciente cada vez que ella lo solicitaba, sin establecer ninguna periodicidad. Los detalles se pueden leer con provecho en el libro “Desventuras del Psicoanálisis” de Silvia Fendrik.
Además, como integrante del grupo “Encuentros Freudianos”, grupo de investigación e interlocución, que funciona con autonomía dentro de la institución, invité al Dr. Rene Major a brindar una conferencia en la APA. Aconteció el año pasado en ocasión de la visita a Buenos Aires que Rene Major realizara para presentar su libro “Desistencias del Psicoanálisis” a la par que promovía entre nosotros los “Estados Generales”

En el destemplado y lluvioso verano parisino cosas inusitadas ocurrían en la Sorbona.
En vez de trabajos, lectores de trabajos, que elegían que comentar sin ahorrar su propia opinión, muchas veces un trabajo paralelo. Una reunión de psicoanalistas enmarcada por dos conferencias. Una, la del diplomático Uribe, “pinochetólogo”, en un discurso histórico político salpimentado con conceptos psicoanalíticos. La otra, la del inefable Derrida, por otra parte asiduo concurrente a las jornadas. En una conferencia de dos horas y media nos habló de la crueldad, de la pulsión de muerte y nos invitó a una reflexión sobre estos “Estados Generales”.
Además, el insólito esfuerzo de ligar el psicoanálisis a “la subjetividad de nuestra época”.
Sobró el entusiasmo y faltó la discusión sobre cual serían las condiciones mínimas para que una práctica pueda ser designada como psicoanalítica. Sin embargo la ocasión de convocar a analistas de todos los credos a asumir el “Malestar” no dejará de rendir sus frutos.

Adolfo Benjamin
adolfobenjamin [at] arnet.com.ar
 

 
Articulo publicado en
Octubre / 2000

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