En los años ´50, luego de la segunda guerra mundial, la mitad de las camas de internación en el mundo eran psiquiátrica. Disminuir ese gasto era necesario para invertir en la reconstrucción de Europa destruida por la guerra. De allí surge el proyecto de cerrar los manicomios; esta situación fue aprovechada por los sectores progresistas y de izquierda que llevaron adelante propuestas alternativas bajo el concepto de Salud Mental: la Psiquiatría Comunitaria en EEUUU, los Hospitales de Día y de Noche y la Antipsiquiatría de Laing y Cooper en Inglaterra, la Psiquiatría Democrática de Franco Basaglia en Italia. En los ’80 durante los gobiernos neoliberales de Margaret Tatcher y Ronald Regan continuó esta política, ya se buscaba el ahorro económico: mantener las grandes estructuras asilares era sumamente costoso para el Estado. El neoliberalismo clásico prefirió cerrar las instituciones asilares, pero no invirtió en los nuevos dispositivos.
El neoliberalismo clásico prefirió cerrar las instituciones asilares, pero no invirtió en los nuevos dispositivos. El resultado fue la 'manicomialización a cielo abierto': los pacientes terminaron en la calle o en prisiones, aunque ya no figuraban como gasto estatal.