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Exposición en defensa de la Ley Nacional de Salud Mental

 

Esta exposición fue realizada por Enrique Carpintero como director de la revista Topía en la audiencia pública en defensa de la Ley Nacional de Salud Mental 26.657. La misma fue convocada por el bloque de diputados del Frente de Izquierda y de los trabajadores (FIT) en la Cámara de Diputados del Congreso de la Nación el 21 de enero de 2024.

Mientras continúan las opacas negociaciones entre sectores de la oposición de derecha y el gobierno sobre el DNU y la Ley Ómnibus, en el discurso reaccionario de Milei en Davos, podemos leer que el único interés de este gobierno neofascista son las grandes empresas. El bien de la sociedad debe ser un residuo de la ganancia empresaria. Por ello la Salud tiene que ser un negocio al servicio de las grandes empresas de medicina y los laboratorios. Es decir, la salud es para los que tienen poder adquisitivo: cada uno debe contar son sus propios medios para poder hacer un tratamiento. Esta es la sociedad individualista que pregona Milei; es decir, la ley del más fuerte. La Salud deja de ser un derecho, como establece la constitución y los tratados internacionales. Su frase sobre Salud Mental es clara: “quien quiera reventarse consumiendo droga o suicidarse puede hacerlo sin asistencia del Estado. Porque cada individuo decide qué hacer con su vida.” De un plumazo borra el trabajo preventivo y comunitario.

Los grupos médicos y asociaciones psiquiátricas que se opusieron desde el inicio a la ley de Salud Mental son los que festejan la nueva normativa, ya que permite los grandes negocios con los medicamente y las internaciones.

Los grupos médicos y asociaciones psiquiátricas que se opusieron desde el inicio a la ley de Salud Mental son los que festejan la nueva normativa, ya que permite los grandes negocios con los medicamente y las internaciones. Básicamente, la normativa de la Ley Ómnibus facilita las internaciones involuntarias y habilita el establecimiento de nuevos manicomios.

Como le gusta a Milei, volvemos al siglo XIX.

La crítica que se suele hacer a la Ley de Salud Mental se basa en varias falacias:

1°)"La ley de Salud Mental no funcionó". En realidad, durante todos estos años no pudo aplicarse plenamente, ya que encontró una permanente oposición en los sectores de la corporación psiquiátrica con el aval de los diferentes gobiernos macristas y K. Su funcionamiento parcial tuvo como consecuencia que, al existir muy pocos espacios de atención alternativos, fue imposible evitar internaciones y preparar las externaciones.

2°)"La Ley impide internar". Esto no es así. Las internaciones se deben hacer con la aprobación de un equipo interdisciplinario. Además, tienen que hacerse por un corto plazo y en lugares especialmente preparados de un Hospital General.

3°)"La puesta en funcionamiento de la Ley genera una polémica entre psiquiatras y otros profesionales no médicos". En realidad, la contradicción es entre aquellos que planteamos (psiquiatras, médicos, psicólogos, asistentes sociales, enfermeros, etc.) un plan científico e igualitario en Salud Mental y aquellos que defienden los intereses manicomiales y la medicalización.

Para ir finalizando, no voy a citar estadísticas. Sino contar brevemente mi experiencia. En los ´90 dirigí durante 10 años un equipo de atención en situaciones de crisis dentro de la comunidad. En los primeros 4 años en los barrios de La Boca y Barracas desde la Dirección Nacional de Salud Mental (DNSM) con un equipo de atención en situaciones de crisis dentro de lo que fue el Plan Piloto de Salud Mental y Social la Boca-Barracas. Los 6 restantes con la creación de una Cooperativa de Trabajo llamada Servicio de Atención de Salud (SAS). En esos 10 años, un equipo reducido de terapeutas, con una propuesta alternativa a la internación, atendimos varios centenares de pacientes en distintas situaciones de crisis graves y tuvimos que internar a uno solo, a pedido del propio paciente. El trabajo con espacios alternativos e inclusivos de atención permitió esta posibilidad. A mediados de los ’90, en pleno gobierno menemista fue imposible sostener económicamente la institución. Tratamos de buscar obras sociales o prepagos que lo financiaran. La respuesta era siempre la misma: “ustedes evitan la internación. Esto no nos sirve. Ahí está nuestro negocio”.

Volviendo a la actualidad, con un presidente que no tiene patilla, pero sí peluca, su defensa de la Ley del mercado, que es la Ley del más fuerte, lleva a pretender la instalación de un gobierno autoritario de características mesiánicas que cierra con represión. Esta forma de pensar tiene sus consecuencias en Salud Mental: el eje debe ser la represión de la enfermedad a través de la creación de más manicomios.

Franco Basaglia con la Ley 180 inició en 1978 en Italia una gran reforma del sistema psiquiátrico, ya que permitió que se cerraran todos los manicomios. Pero sostenía que poder mantenerla iba a depender de la lucha de clases, con sus avance y retrocesos.

Este es nuestro desafío.

Por ello nada mejor que recordar una frase con la que cerramos la edición de nuestra revista de fin de año: "Salud Mental es luchar contra el gobierno neofascista de Milei".

Buenos Aires, enero de 2024

Enrique Carpintero
​enrique.carpintero@topía.com.ar

 

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Enero / 2024

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