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Lo grave hoy en la Salud Mental pública con niños y adolescentes

 

Estas reflexiones parten de mi práctica como psicoanalista trabajando con adolescentes en el Servicio de Salud Mental del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez.
En los hospitales públicos trabajamos con una población que ha sufrido en sus espaldas los efectos más destructivos de la salvaje política neoliberal de los últimos años en la Argentina y en Latinoamérica, con sus efectos de exclusión laboral y social atacando el núcleo identitario de los padres y madres que han tenido que criar hijos en medio de pérdidas laborales, imposibilidad de volver a entrar en el mercado laboral, migraciones, rupturas familiares y de espacios de pertenencia social. Muchos de estos padres, al no poder sostenerse ellos mismos en la precariedad, no han podido dar el sostén material y afectivo y los límites que la crianza de los hijos requiere, con un efecto de gran incremento de patología psicótica y borderline, enfermedades psicosomáticas graves, violencia familiar y abuso sexual, consumo de drogas, etc.
Los profesionales tenemos una responsabilidad ética enorme en el alivio del sufrimiento de niños y adolescentes, y es fundamental tener en cuenta cómo nos posicionamos para la comprensión de estos problemas de salud pública, y para dar respuesta al agravamiento de las patologías.
El 26 y 27 de abril del 2007 se llevaron a cabo las VI Jornadas de la Residencia de Salud Mental del Hospital Ricardo Gutiérrez: “Lo grave en Salud Mental: cómo nombrar lo innombrable”. Se constituyó en un verdadero acto político que los profesionales jóvenes convocaran a jornadas para pensar qué es hoy la gravedad en Salud Mental y qué significa hoy la escasez de recursos para responder a la aumentada demanda. Se discutieron algunas de las cuestiones que siguen:
Los únicos hospitales públicos que durante años venían atendiendo niños y adolescentes con patologías crónicas: psicosis, autismos, trastornos del desarrollo, eran el Hospital Tobar García y el Hospital de día La Cigarra.
El resto de los hospitales atendíamos toda la otra patología. Cuando nombro al resto de los hospitales me refiero a los servicios de Salud Mental de los hospitales pediátricos Gutiérrez y Elizalde, y a los hospitales generales de la ciudad de Buenos Aires, que no tienen más que 2 psicólogos de niños de planta por hospital. 
Con el agravamiento de la situación social, principal productora de enfermedad mental, la cantidad de demanda aumentó, los cuadros psicopatológicos más graves aumentaron y requieren, para su atención, de mayor cantidad de recursos humanos, ya que son necesarios tratamientos con estrategias múltiples. En el término de 2 años se duplicaron las internaciones en el Hospital Tobar García, con un promedio de 47 días de internación por paciente, y de ninguna manera dan abasto para responder a tal demanda.
A su vez, desde hace varios años no se produce ningún nombramiento de planta en salud mental de los hospitales de niños. Se realizan concursos pero luego pasan años sin que se efectivicen los cargos; hay profesionales que se jubilan y esos lugares no se vuelven a ocupar. Esto da como resultado que haya muy pocos recursos para realizar tratamientos. Uno de los problemas mayores es la existencia de espacios para la realización de diagnósticos psicológicos y pocos recursos para realizar los tratamientos que esos diagnósticos indican como imprescindibles. Aún modificando los dispositivos, e incluyendo cuidadosamente estrategias grupales, no alcanzan los recursos. Los profesionales trabajamos entonces en condiciones difíciles, y muchos pacientes no pueden ser incluidos repitiéndose fenómenos de exclusión. Si no reflejamos en los cuidados que ofrecemos (léase ofertas de tratamientos adecuados) la gravedad de lo que diagnosticamos, no alcanza.
¿Qué es lo grave entonces en salud mental de niños y adolescentes hoy?
La existencia de una problemática cuando no está el recurso para atenderla, aliviarla o solucionarla.
Lo GRAVE es entonces una relación entre lo que le pasa a alguien y los recursos inexistentes para atender ese problema.
También ocurre que al no haber psicoterapeutas suficientes para realizar tratamientos en los hospitales públicos, a veces se medica con psicofármacos a pacientes que pudieran no necesitarlos imprescindiblemente.
El Estado es entonces responsable de estar aumentando el consumo de medicación al no proveer los recursos en salud mental que se necesitan en los hospitales.
¿Qué venimos haciendo frente a esto?
Durante el mes de mayo de este año, profesionales de diferentes disciplinas de todos los hospitales del Gobierno de la Ciudad, autoconvocados y convocados por la Federación de Profesionales del Gobierno de la Ciudad, realizamos dos movilizaciones masivas a la Jefatura de Gobierno porteño, siendo el pedido de nuevos nombramientos uno de los puntos más importantes que reclamábamos.
¿Qué respuesta recibimos?
En ninguna de las dos oportunidades fuimos recibidos por el Jefe de Gobierno ni por ningún funcionario, cerrándonos las puertas a todo diálogo o entrevista posible.

 
Articulo publicado en
Agosto / 2007

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