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Residencias Psi S.A.

 
Un negocio compartido entre los que se fueron y los que vinieron

A pocos días del traspaso de poder realizado sin “ceremoniales”, el saliente Gobierno kirchnerista terminó por reafirmar su vocación privatista en el campo de la salud pública y la educación, a pesar de sus constantes diatribas progresistas, “contrahegemónicas” y anticorporativas.

Con fecha 3 de Diciembre del 2015 (exactamente una semana antes que Macri asumiera la presidencia, con la suficiente premura como para dejar sentado su sello propio) el otrora Ministro “progresista” de Salud Daniel Gollan -actualmente procesado junto a Aníbal Fernández y Juan Manzur por “irregularidades” en el Plan Qunitas- puso su firma en la Resolución ministerial 2340/15 que decreta la creación de la especialidad “Psicología Clínica” como “especialidad de profesión Psicología”, bajo considerandos que invocan la necesidad de desarrollar “diversas modalidades de post grado y especializaciones en la profesión…como por ejemplo residencias específicas de la profesión…

Curiosamente (o no tanto), el antecedente más inmediato se había dado en el ámbito del Gobierno de la Ciudad, a comienzos del mismo año, cuando la gestión macrista dejaría establecido vía Resolución 214/15, el divorcio en las residencias y concurrencias hospitalarias -hasta ese momento unificada en “Salud Mental”- en dos campos distintos: Psiquiatría por un lado, y Psicología Clínica por el otro. Dicha separación en dos disciplinas distintas entre sí, además de contradecir el concepto interdisciplinario de la Ley 448 (Ley de Salud Mental de la Ciudad de Buenos Aires), abrió la instancia para una proliferación de más “kioscos” de formación y capacitación y sentó jurisprudencia para la Resolución ministerial del Gobierno saliente el último 10 de diciembre.

Producto de la lucha y movilización de los residentes, la Resolución 214/15 terminó siendo derogada por el propio Gobierno de la Ciudad.

Privatizando la Demanda del Psicólogo Graduado

Si bien la Residencia como un título de especialización se encuentra en la agenda de reclamos del psicólogo graduado desde hace años en el ámbito de la Ciudad de Buenos Aires, las disposiciones y resoluciones que mencionamos no apuntan solamente a satisfacer dicha demanda, sino por sobre todas las cosas a promover negocios en torno a la instancia de capacitación para obtener el mismo.

Muchas unidades académicas han devenido desde los tiempos del menemismo hasta hoy, de manera progresiva, en empresas de servicios para terceros y consultoras  y en escuelas de formación arancelada para sus graduados

No casualmente, ni lenta, ni perezosa, en pleno receso veraniego y para que no queden dudas del entusiasmo despertado por la Resolución de marras, el 15 de enero de este año la FEPRA (Federación de Psicólogos de la República Argentina) saludó con beneplácito la “Resolución Gollan” a través de un comunicado “en respuesta a la gestión que desde el año 2006 se han embarcado la FEPRA y la Asociación de Unidades Académicas de Psicología (AUAPSI) ante la Comisión Nacional Asesora del Ejercicio de las Profesiones de Grado Universitario en Salud…”

Casi a modo confeso, el comunicado de la FEPRA reivindica que la “Resolución Gollan” también “es el producto del trabajo que en dicha Comisión ha tenido la FePRA formando parte de la Subcomisión de Psicología comprometiendo su participación en el proceso de responder a cada uno de los requerimientos para la creación de carreras nuevas de especialistas, que es el caso de Psicología, no siendo el caso de otras profesiones en salud con diferente trayectoria en reconocimiento de especialidades…” (las negritas son del autor de la presente nota).

Como era de esperar, la AUAPSI aparece “asociada” al festejo. AUAPSI es el organismo que engloba a las autoridades de las carreras de Psicología de las principales universidades nacionales (UBA, UNC, UNLP inclusive la UDelaR de Uruguay, aunque no está integrada por la UNR), surgida a principios de los ´90 con el fin de unificar criterios académicos a la hora de adaptar las currículas a los requerimientos de las políticas del Banco Mundial y las leyes educativas del menemismo.

De hecho, AUAPSI viene impulsando hace más de 10 años la acreditación de todas las carreras de grado de Psicología a los requerimiento de la CONEAU (Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria), organismo integrado por autoridades educativas, universitarias, funcionarios ministeriales y “especialistas técnicos” asesores de organismos financieros.

 

En líneas generales, la receta de CONEAU para las carreras de grado se sintetiza en reducir contenidos académicos de los ciclos profesionales (últimos años) para traspasarlos a la instancia de posgrados -en su mayoría onerosamente arancelados para los graduados- (cursos, maestrías, carreras de especialización, maestrías, etc.), intercalar tecnicaturas y títulos intermedios” a mitad de la carrera.

Un Negocio compartido entre las camarillas universitarias y los funcionarios

Así, muchas unidades académicas (Facultades, Universidades) han devenido desde los tiempos del menemismo hasta hoy, de manera progresiva, en empresas de servicios para terceros y consultoras (empresas públicas, privadas, organismos estatales) y en escuelas de formación arancelada para sus graduados. No exageramos si decimos que sus cajas “complementarias” en base a los aranceles ingresados por actividades de posgrado y convenios con el sector privado resultan ser, además de un “botín” disputado entre distintas camarillas profesorales (que en muchos casos resultan ser el elemento de negociación a la hora de elegir Rectores y Decanos), el puntal para sostener el funcionamiento de diversas actividades académicas y de investigación, peligrosamente por encima de los fondos públicos otorgados cada año por el Estado Nacional.

En ese sentido, la “Resolución Gollan” se orienta en las recetas privatistas de las “especializaciones” para las instancias de posgrado (donde las residencias son una práctica por excelencia) de las carreras vinculadas con las llamadas “ciencias de la salud”. A modo de clarificar, citamos nuevamente el comunicado “feliz” de FEPRA por la Resolución Gollan: “Durante este período de trabajo se ha concretado la presentación de los perfiles y contenidos de las especialidades de la Psicología en Clínica, Jurídica y/o Forense, Laboral y/o del Trabajo, Educacional y Social. También se ha presentado el formulario de reconocimiento de especialidad para Psicología de la Salud o Psicología Sanitaria, de la que se trabajara dentro de la Subcomisión de Especialidades Multiprofesionales.

Puede el lector percatarse el “amplio menú” de especializaciones que se abre para el psicólogo a la hora de verse obligado a “sumar puntos” (concursos académicos, hospitalarios, etc.) para “perfeccionarse”: así las cosas, las facultades y asociaciones profesionales colegiadas en federaciones nacionales salen “a la caza del graduado” para ofrecer sus cursos y carreras “de especialización” reconocidas y homologadas por los Ministerios de Salud y Educación Nacional y provinciales, y -como en el caso de la UBA- bajo convenios con los Gobiernos locales (GCBA). Por supuesto, a módicos precios para los graduados “propios” y, si hay suerte, con descuentos “en cuotas”.

En ese marco, la Decana de la Facultad de Psicología (UBA), Nélida Cervone (Vicerrectora de la UBA) estampó su firma meses atrás en el Convenio específico con el Ministerio de Salud del Gobierno de la Ciudad para “colaborar conjuntamente en la formación teórica correspondiente al programa integrado de Salud Mental para las Residencias y Concurrencias de Psicología Clínica y Psicología Infanto Juvenil pertenecientes al Sistema de Residencias y Concurrencias del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (…) La Facultad de Psicología dispondrá el dictado de materias teóricas correspondientes a la Carrera de Especialización en Psicología Clínica con Orientación Psicoanalítica y a la Carrera de Especialización en Psicología Clínica de Niños y Adolescentes para ser cursadas por Residentes y Concurrentes en sedes de hospitales del GCBA.” (lo cual se vendría cumpliendo parcialmente en ciertos casos por la resistencia de autoridades de algunos Hospitales en el ámbito de la Ciudad).

La Resolución 214/15 marca el divorcio en las residencias y concurrencias hospitalarias -hasta ese momento unificada en “Salud Mental”- en dos campos distintos: Psiquiatría por un lado, y Psicología Clínica por el otro

Lo que fue presentado como “un paso adelante en el vínculo Universidad - Sistema de Salud” en realidad calza justo en las resoluciones de los funcionarios macristas de principios de 2015, y en la “Resolución Gollan” de diciembre de 2015, que habilitara la especialización en “Psicología Clínica”. Vaya casualidad que la Residencia en “Psicología Clínica” fue la principal consigna de la Agrupación Convergencia Académica (que codirige la gestión de la Facultad y el cobro de los posgrados junto a la Decana Cervone y su camarilla profesoral) en las últimas elecciones del Claustro de Graduados de la Facultad de Psicología (junio 2015).

Como todo tiene que ver con todo, basta recordar que desde hace prácticamente 10 años, primero con el Rector Hallú y luego con el actual Rector Barbieri, la Universidad de Buenos Aires está prácticamente cogobernada por funcionarios radicales (shuberoffismo “residual” en Cambiemos), peronistas, kirchneristas y hasta macristas.

El proceso de privatización en posgrados, residencias y carreras de especialización es un fiel ejemplo sobre cómo una demanda y una reivindicación justa en lo que respecta al reconocimiento y especialización del profesional y trabajador de la salud pública puede ser cooptado y reconvertido en un negociado compartido entre las camarillas universitarias y los funcionarios de los gobiernos capitalistas de distinto color y signo.

Notas

1. Miembro de APEL - Agrupación Psicólogos En Lucha y Psicólogos En Frente (Graduados Psicología UBA)

 

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Articulo publicado en
Noviembre / 2016

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