Presentacion de "Ventanas" y "Este Tiempo que No Pasa" de Jorge Rodríguez | Topía

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Presentacion de "Ventanas" y "Este Tiempo que No Pasa" de Jorge Rodríguez

Jorge Rodríguez
Psicoanalista

 

Y cada frase u oración correcta
(donde cada palabra está a sus anchas
ocupando un lugar para apoyar a las otras;
la palabra ni tímida ni presuntuosa,
un fácil comercio de lo antiguo y lo moderno
la palabra común, exacta, sin vulgaridad
y el consorcio completo danzando en armonía)

T S Eliot

 

Cuatro Cuartetos

 

Era una época de amarga desesperanza, dolorosa desolación. En uno de esos días del 76 le escribí a Laplanche y me contestó, me dijo que sí a todo lo que le proponía, traducir sus clases, hacer algunos libros y aceptaba que le envíe el trabajo de revisión de la versión española del Diccionario de Psicoanálisis , que estaba haciendo con Jorge Nieto. Desde 1981 la versión que circula es la que le llevé a Paris en 1978.

Me estaba por volver cuando me di cuenta que nunca había hablado con Pontalis, como si no hubiese existido hasta ese momento.

Laplanche y Pontalis una especie de Vicente López y Planes francés. Lo llamé por teléfono, le conté lo que había hecho, me disculpé torpemente por no haberlo tenido en cuenta hasta ese momento y que me gustaría conocerlo. Me invitó a Gallimard, la editorial donde todavía trabaja. Me encontré con un señor muy francés, muy paquete, en un escritorio muy elegante. Lo miraba y todavía no entendía que no era Laplanche.

Me preguntaba por Argentina, con mucho pudor hablaba del miedo, la tristeza y el dolor. En un momento dado se para, saca un libro de la biblioteca y con un aparatito parecido a una abrochadora agujerea en la tapa unas letras punteadas mayúsculas SP: Servicio de Prensa: me da Entre el sueño y el dolor. Así podía salir de la editorial.

También me da el teléfono de Masud Khan, le había dicho que iba para Londres.

No sabía que libro y teléfono cambiarían mi vida.

Había ido a Paris a encontrarme con Laplanche, mi maestro y en el momento de máximo acercamiento comencé a alejarme.

Pontalis y Masud Khan son los discípulos mas importantes de Winnicott, con ellos

-en esa distancia cercana que procuran los libros- comencé a transitarlo, todavía sigo.

 

 

Tuve la suerte de editar a mis maestros, de tener esa especie de intimidad que proporciona un libro cuando uno lo trae a su lengua.

Además del famoso Diccionario de psicoanálisis, de Masud Khan hice o hice hacer tres libros, de DWW participé junto a Marilú en la revisión técnica y establecimiento del vocabulario de varios de los que sacó Paidos,

De Bion hice Seminarios Clinicos y hoy estos de Pontalis.

 

Pienso que todo texto es autobiográfico incluso una traducción, que solo de una manera indirecta directa es de uno.

Llega por necesidad, casualidad, vocación. En un momento se aparece en medio del camino aunque haya sido uno quien la puso ahí, eso si nunca solo, con ayuda; en este caso, los amigos de Topía.

Una famosa traductora –tenía con una mano a Hernán Cortés y con la otra al azteca-

hacía de intérprete, hablaba entredos, por los dos, a los dos. Lejos de los que discretamente dicen al oido lo extranjero.

Los traductores susurran bajito voces que para ser escuchadas deben ser leídas. Es toda una desventura la espera, también alegra, acerca.

Traducir es hacer del barrio.

La mesita de luz, una mesa, las manos, lugares de la esperanza de comprender, de aprender. Por un momento, algo así como la maldad, la destrucción insensata, desaparece.

Leer: una manera muy especial de crear el mundo.

 

En 1971 en la Revista Argentina de Psicología publiqué un reportaje a Pontalis, desde entonces conservo una frase que siempre me inquietó

“ser considerado analista es inevitable, considerarse uno mismo psicoanalista es el comienzo de una impostura”

Hoy creo que así intenta conservar el método de Freud: analista es quien se anima a explora lo desconocido.

¿Dónde radica la impostura?

En el reportaje nos dice que

cuando vamos al sillón -sin decirlo- decimos “soy el analista” y colocamos al otro en posición paciente. Suceden dos cosas, hacemos real la situación analítica y al mismo tiempo corremos el riesgo de caricaturizarla: hay uno que debe ser analizado y otro que detenta el saber respecto al inconsciente: pero resulta que nadie es el dueño del inconsciente, nadie es su titular.

Un análisis es fecundo si el analista no tiene la certidumbre de una respuesta, sino que también se siente cuestionado y conmovido por lo que ignora.

Muy adecuada la concepción de DWW al respecto

“interpretar es hacer conocer al paciente los límites de mi comprensión”

Un analista tendría que –disculpen la palabra- evolucionar, lo hace si sus pacientes le interpretan, en cierto modo necesita que lo hagan.

Es algo así como estar en análisis permanente, señal o condición que el análisis está vivo.

 

Siempre esa necesidad de señalar, remarcar, subrayar...¿a qué se debe?

Revista de psicoanálisis, libro de psicoanálisis.

¿qué significa ser de psicoanálisis?

Mejor preguntarse ¿ Ser o estar analista?

 

Para presentarlo en forma necesariamente esquemática, voy a señalar tres-cuatro momentos en la vida de Pontalis

 

Sartre fue su profesor en 1940/1..época de “una enorme confianza en las palabras”

Que culmina en el empadronamiento de los conceptos en su primera época de psicoanalista.

 

“¿de qué evidencia, de qué confianza son portadoras para que con sólo tener la certeza de que acudieran a la cita mi paso sea mas vivo y mas tranquilo y se afiance en mi la ilusión de saber adónde voy?”

 

Un día, Sartre le dice “lo espero en la revista” y él creyó que era en el teatro de revistas -Folies Bergés-, se refería a Tiempos Modernos –famosa publicación creada por el filosofo- de la que fue colaborador.

También trabajó como profesor de filosofía...”me gustaba enseñaba a leer...”

 

Me llama la atención la ausencia de Camus

 

A Lacan “lo conocia un poco, ya que era – como yo- amigo de Merleau Ponty”

“...un dia comento que tenía ganas de comenzar un análisis, me dice

“Lo espero mañana a las 10.15 hs”

Así hizo su análisis didáctico

“publiqué durante varios años las actas del seminario, escribí sobre Lacan en palabras que no eran las suyas...”

“...tiempo después renuncié, no quería quedar prisionero de su lenguaje”

 

Aquí se nos aparece un desafío de Pontalis (lo hacemos nuestro): forjar su propia lengua:

 

 

Freud

Epoca en que escribe –a pedido de Lagache- su obra mas famosa

Vocabulario del psicoanálisis (1967)

Y pasa a la historia como Laplanche y Pontalis

Lo traduce Metapsicología (1976) y “Mas alla del principio del placer”

Y lo edita, publica mas de 11 libros con textos inéditos o nuevas traducciones. A casi todos les escribe una presentación.

Hasta la década del 90 en Francia no existía una Obra Completa de Freud.

Ediciones nuevas publicadas entre 1982 y 1987

 

Sin duda Pontalis es uno gran lector de Freud. Está profundamente marcado por el maestro.

 

En la década del 70 aparece Masud Khan en su vida y con él DWW

En 1969 publica un articulo de Masud en el Boletin de la Asociacion Psicoanalitica de Francia

En 1971 crea la Nouvelle Revue de Psychanalyse de la que Masud fue el co-redacteur etrangé hasta su muerte.

Ahí comienza a publicar articulos por ej, “ Miedo al derrumbe ”, y libros de DWW , por ej. Las Consultas terapeuticas (en 1971)

 

También comienza a participar en encuentros: analistas franceses e ingleses de formaciones teóricas diversas y de edades diferentes, trabajan a partir de un “material”, supervisión sin supervisor

“Esos coloquios me llevaron a leer atentamente a DWW” dice

En tanto, se ve consolidando la amistad con Masud Khan: de quien dice “admiré su vigoroso no-dogmatismo y su agudeza clínica”.

“La N.R.Psy tiene una deuda que no se puede medir, difícil de circunscribir. Solo quiero decir que es inmensa.” Escribe en su Obituario

 

En 1975 no solo edita sino que traduce Realidad y Juego al francés y le escribe un Prefacio , que desde hace un tiempo también introduce nuestra versión castellana.

 

Comienza a escribir a partir de DWW y no solo desde Freud.

Por ejemplo Entre el sueño y el dolor y Perdre de Vue

 

Con Lacan hizo el didáctico, con DWW se analizó.

 

Para terminar:

 

DWW me dio una libertad que no me permitía

 

Un gran psicoanalista –para quien no tuvo la oportunidad de trabajar con el- se reconoce en esto: cada lectura que se hace es como una buena sesión.

 

Cómo lamento no haber jugado a los Garabatos con DWW